Anafilaxia y Lactancia Materna: Una Visión Detallada
La alergia a alimentos mediada por IgE es un importante problema por su prevalencia y gravedad. En este sentido, y a fin de prevenirlo, se suele recomendar la lactancia materna exclusiva prolongada, con o sin suplementos de leche hidrolizada, estrategias puestas en entredicho por algún estudio.
Anafilaxia: Generalidades
La anafilaxia es una reacción alérgica grave que suele ser de inicio rápido y que puede causar la muerte en la población infantil y adolescente. En esta etapa los desencadenantes más frecuentes son los alimentos, por este orden, el huevo de gallina (en lactantes y niños en edad preescolar), la leche de vaca, el trigo y el cacahuete.
Es la causa más frecuente de anafilaxia en la infancia mientras que en los adultos la causa más frecuente son los medicamentos. Es la causa más frecuente de anafilaxia en adultos. Precisa un período de sensibilización, generalmente durante un tratamiento previo con el mismo fármaco o con algún compuesto similar.
La rapidez es esencial y la adrenalina es el tratamiento de elección. La adrenalina salva la vida del paciente y en situación de riesgo vital no hay ninguna contraindicación para usar este medicamento. La adrenalina debe administrarse por vía intramuscular en la cara lateral externa del muslo. Hay preparados de adrenalina para autoinyección automática.
Evitación del desencadenante. Los alimentos son una causa creciente de alergia, sobre todo en la infancia. La alergia alimentaria se manifiesta en más del 70% de los casos con urticaria y angioedema.
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Alergia Alimentaria: Reacciones y Clasificación
La alergia alimentaria es una reacción de hipersensibilidad a un alimento, mediada por mecanismos inmunológicos. En 2001, la Academia Europea de Alergología e Inmunología Clínica (EAACI) publica una nueva clasificación y denomina “reacción de hipersensibilidad” a la presencia de signos o síntomas objetivos y reproducibles, iniciados con la exposición a un estímulo debido a una dosis tolerada habitualmente por los individuos.
Las reacciones adversas alimentarias se clasifican en mediadas por mecanismo inmunológico y no inmunológico. La alergia a alimentos es una reacción de hipersensibilidad a un antígeno alimentario específico, habitualmente inofensivo para la población sana, que está mediada por mecanismos inmunológicos y surge en un individuo susceptible.
La alergia alimentaria es muy común en todo el mundo y se está convirtiendo en un importante problema de salud pública. La prevalencia ha aumentado significativamente en las últimas dos décadas en los países occidentales, afectando hasta un 10 % de la población.
La tolerancia es la respuesta inmunitaria normal a la ingesta de alimentos; sin embargo, no se conoce por qué, en algunas personas, se produce un cambio en esta respuesta, apareciendo la reacción de hipersensibilidad.
En ocasiones, para que suceda una reacción alérgica, es necesaria la presencia de cofactores, como pueden ser: ejercicio físico, infecciones víricas, fiebre, antiinflamatorios no esteroideos, estrés, deprivación de sueño, alcohol y menstruación.
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Factores que Influyen en la Alergia Alimentaria
- Dosis de antígeno.
- Forma de antígeno.
- Edad de exposición.
- Vía de entrada.
- Edad.
- Factores genéticos.
- Microbiota.
El ambiente microbiano en el intestino puede facilitar la respuesta de tolerancia; Lactococcus y Citrobacter pueden encontrarse en menor cantidad en pacientes con alergia alimentaria.
Alergia a la Proteína de Leche de Vaca (APLV)
La leche de vaca (Bos domesticus) es un alimento consumido en grandes cantidades en todos los grupos de edad, en forma líquida o procesada, cruda y cocinada. Las proteínas de leche de vaca son el primer antígeno no homólogo que el niño ingiere en cantidades importantes. La leche de vaca y los productos lácteos son la principal fuente de proteínas, calorías y calcio en la dieta de los niños menores de 2 años. La alergia a proteína de leche de vaca (APLV) está mediada por mecanismos inmunológicos, que pueden ser mediados y no mediados por IgE. Debe existir una relación directa entre la ingestión de las proteínas de leche de vaca y la aparición de los síntomas. La APLV suele iniciarse durante el primer año de vida. La sensibilización más frecuente es a la caseína (proteína termoestable).
La leche de vaca (LV) contiene aproximadamente 30 a 35 g de proteínas por litro, con más de 40 proteínas diferentes. Las proteínas se segregan en 2 fracciones: el coágulo que contiene aproximadamente el 80 % de las proteínas (caseínas) y el suero que contiene aproximadamente el 20 % de las proteínas (seroproteínas o proteínas lactoséricas). Las seroproteínas, especialmente la beta-lactoglobulina, son termosensibles y la cocción modifica su alergenicidad. Es importante recordar que la LV tiene una elevada reactividad cruzada (>90 %) con la leche de cabra y oveja.
Tipos de APLV
- APLV IgE mediada: El inicio de los síntomas suele ser durante el primer año de vida, coincidiendo con la introducción de fórmula adaptada en su alimentación, tras un periodo de lactancia materna. La clínica se inicia tras la ingesta del alimento y, con menor frecuencia, tras el contacto cutáneo, directo o indirecto (caricias o besos de alguien que ha manipulado LV). La APLV IgE mediada se manifiesta con reacciones de hipersensibilidad tipo I: la clínica aparece de forma inmediata, desde el momento de la ingesta hasta dos horas tras la toma de LV.
- APLV no IgE mediada: Generalmente debida a reacciones de inmunidad celular (hipersensibilidad tipo IV); aunque, en la mayoría de los casos, no pueda demostrarse la implicación de un mecanismo inmunológico. El inicio de los síntomas suele ser retardado, tras 2 horas o incluso días después de la ingesta del alérgeno.
Manifestaciones Clínicas de la APLV IgE Mediada
- Clínica cutánea: Son las manifestaciones más frecuentes.
- Clínica digestiva: Se puede presentar como rechazo del biberón, junto con llanto e irritabilidad, sin otras manifestaciones de enfermedad. También, con síndrome de alergia oral (edema en labios, prurito oral, edema en lengua, molestias a la deglución). A nivel del estómago y del intestino delgado, se traduce en: náuseas, vómitos más o menos profusos y dolor abdominal de tipo cólico. En intestino grueso: dolor abdominal, diarrea y, ocasionalmente, heces con sangre.
- Clínica respiratoria: (rinoconjuntivitis aguda, broncoespasmo, edema de glotis). No suelen presentarse aislados, sino acompañando a otras manifestaciones sistémicas.
- Anafilaxia: Es la manifestación más grave de APLV.
Manifestaciones Clínicas de la APLV No IgE Mediada
- Proctocolitis alérgica: Se presenta típicamente en neonatos y lactantes de 2-8 semanas de vida. La clínica habitual consiste en sangrado rectal que, con frecuencia, se asocia a deposiciones blandas con mucosidad acompañante.
- Enterocolitis por proteínas de leche de vaca (FPIES): Se desarrolla antes de los 9 meses. El cuadro clínico típico es la forma aguda, y consiste en vómitos profusos que suelen acompañarse de palidez y letargia, y que aparecen de forma retardada a la ingesta de fórmula artificial (habitualmente unas 2 horas después). En los casos más graves puede causar deshidratación o incluso shock hipovolémico. Algunos pacientes presentan diarrea acuosa de inicio en las 5-10 horas siguientes a la ingesta y que habitualmente se resuelve en un plazo de 24 horas.
- Enteropatía por proteínas de leche de vaca: Afecta en su mayoría a lactantes menores de un año. Se presenta como un cuadro de diarrea crónica profusa que aparece semanas después de la introducción de la LV.
- Dermatitis atópica: La APLV se asocia con frecuencia a la dermatitis atópica, un problema muy común en los primeros meses de vida que se manifiesta en brotes que pueden parecer que empeoran o coinciden con la ingesta de las proteínas de la LV. Esto puede llegar a confundir sobre cuál es el origen del cuadro clínico.
- Síndrome de Heiner: Hemorragia alveolar difusa inducida por proteínas de LV. Es una enfermedad poco frecuente, con infiltrados pulmonares recurrentes asociados con tos crónica, fiebre recurrente, taquipnea, sibilancias y pérdida de peso.
Diagnóstico de la APLV
Para el diagnóstico de APLV es esencial una anamnesis y una exploración física detalladas. Las pruebas complementarias (prick test y/o IgE específica) están orientadas a demostrar el mecanismo inmunológico IgE mediado. Orientadas a mostrar el mecanismo inmunológico IgE mediado. Una prueba cutánea o sérica positiva a leche solo indica sensibilización, debe existir causalidad para poder indicar que el niño es alérgico.
Pruebas Diagnósticas
- Pruebas cutáneas intraepidérmicas o prick test (prueba in vivo): Pueden realizarse con extractos estandarizados de la proteína y sus fracciones proteicas o con el alimento en fresco o procesado. La sensibilidad de las pruebas cutáneas muestra una gran variabilidad (41-100 %), debido a la variabilidad en la edad y el tipo de clínica de los distintos estudios.
- IgE específica: Se han establecido puntos de corte de IgE específica a leche que orientan la probabilidad de tener una prueba de provocación positiva. Valores superiores a 2,5 KUI/l de IgE específica tienen un valor predictivo positivo de un 90 %, por lo que podría obviarse la prueba de provocación. También el valor de la IgE específica a leche y sus fracciones proteicas son de utilidad para el seguimiento de niños diagnosticados de APLV.
- Prueba de provocación oral o prueba de exposición controlada: El patrón oro, de referencia para confirmar la existencia de APLV, es la provocación doble ciego controlada con placebo; sin embargo, en Pediatría suelen hacerse pruebas de provocación abiertas o con el alimento enmascarado. La prueba de provocación debe efectuarse siempre en medio hospitalario, preparado con recursos materiales y personal entrenado para tratar una anafilaxia grave y realizar una reanimación avanzada. Debe efectuarse un registro detallado de la cantidad administrada, la hora de administración y las incidencias que ocurran en el periodo de observación.
Las pruebas cutáneas con extractos y la determinación de IgE específica son característicamente negativas, por lo que no se recomienda su realización para el diagnóstico de estas entidades, siendo la historia clínica detallada y la respuesta a la prueba de exclusión-provocación de las proteínas sospechosas (retirada de estas y reintroducción posterior), las únicas herramientas necesarias para su diagnóstico. Respecto a la endoscopia, no está indicada su realización para efectuar el diagnóstico de alergia alimentaria no mediada por IgE.
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Tratamiento de la APLV
La APLV tiene buen pronóstico. Alrededor de un 40 % de los niños adquieren tolerancia espontánea al año de vida, el 70 % a los 2 años y hasta el 90 % a los 6 años. Un pequeño grupo de pacientes no adquiere tolerancia espontánea, siendo además el grupo con mayor riesgo de sufrir reacciones más graves.
La dieta de exclusión de la PLV sigue siendo un pilar fundamental del tratamiento. El único tratamiento hasta hace una década era la dieta de exclusión de la PLV y sigue siendo un pilar fundamental. Es de vital importancia explicar bien al paciente, las familias y cuidadores, que la dieta debe ser estricta. La PLV se encuentra frecuentemente como alérgeno oculto en otros alimentos y que, por tanto, se debe prestar especial atención al etiquetado de productos envasados y posibles contaminaciones.
La PLV es habitualmente la primera proteína exógena introducida en la dieta en los lactantes que no toman lactancia materna exclusiva (LME). La PLV y sus derivados de consumo habitual (lácteos, quesos, etc.) representan la fuente principal de proteínas, calorías y calcio en la dieta de los menores de 2 años de edad. Por ello, hacer una dieta de eliminación es un riesgo de déficits nutricionales.
Recomendaciones y Fórmulas Adaptadas
Se recomienda seguir la lactancia materna tanto tiempo como sea posible. No se recomienda dieta de exclusión de PLV a la madre lactante, solo en casos excepcionales. Si precisan de una fórmula adaptada, se recomendará con preferencia una fórmula extensamente hidrolizada (proteínas por debajo de los 5.000 KDa) de caseínas o de proteínas séricas. Otras opciones son las fórmulas de soja o hidrolizadas de arroz.
- Fórmulas de PLV extensamente hidrolizada (FEH): Están compuestas a base de caseína, seroproteínas o ambas. La hidrólisis de las mismas se obtiene por calor, método enzimático o ambos. Son la opción más frecuentemente utilizada. Se recomienda en todas las edades, menores y mayores a 6 meses. En el mercado existen preparados con y sin lactosa.
- Fórmulas de arroz (parcialmente hidrolizadas): Han demostrado ser eficaces y seguras. Las proteínas de arroz tienen menor valor biológico, pero son uno de los alimentos menos alergénicos. Se hidroliza por proteólisis enzimática. No contienen lactosa. Son una opción en todas las edades (también menores de 6 meses) y en familias veganas.
- Fórmulas de soja: Son una opción en lactantes mayores a 6 meses y familias veganas.
- Fórmulas elementales o de aminoácidos: Están indicadas en aquellos casos que no toleren ninguna de las opciones previas. En casos graves, con afectación nutricional importante o con sangrado rectal que condicione inestabilidad hemodinámica, son la primera opción terapéutica.
Las fórmulas parcialmente hidrolizadas no son una opción. Tampoco son una buena alternativa la leche de otros rumiantes como la cabra o la oveja, pues las proteínas de estas tienen un alto grado de homología con la PLV, estimándose un riesgo de reactividad cruzada de >90 % entre estas especies. Por el contrario, la reactividad cruzada con especies como el burro, yegua, camello o dromedario es muy baja (<5 %) y, aunque su consumo no es frecuente en nuestro medio, podrían ser toleradas y, una buena alternativa en algunos casos.
Las bebidas vegetales a partir de soja, arroz, almendra, quinoa, chufa o avena tienen un escaso valor nutricional con bajo contenido proteico y energético, a diferencia de las fórmulas vegetales diseñadas específicamente para lactantes, por ello nunca deben ser sustitutivas de las fórmulas descritas.
Inmunoterapia Oral (ITO)
La dieta de exclusión de la PLV es una opción válida, aunque puede ser difícil. La ingesta accidental es frecuente, especialmente en alimentos procesados, con riesgo de anafilaxia en algunos pacientes. En la última década se han realizado múltiples avances en los protocolos de ITO, siguiendo regímenes diferentes que radican en el ascenso gradual de dosis de PLV.
Este año 2022 se ha publicado una actualización de las guías DRACMA (Diagnosis and Rationale for Action against Cow’s Milk Allergy) de la World Allergy Organization (WAO) sobre estos avances en el manejo de la APLV, encontrándose los cambios más relevantes en la inmunoterapia oral a alimentos en la APLV IgE mediada.
Lactancia Materna y Prevención de Alergias
Las recomendaciones nutricionales propuestas por la Organización Mundial de la Salud y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación resaltan la importancia de establecer una dieta saludable sostenible basada en la lactancia materna desde el nacimiento hasta los seis meses. Esta alimentación asegura el desarrollo adecuado del lactante y ofrece muchos beneficios.
Durante los primeros años de vida, las enfermedades alérgicas son cada vez más frecuentes, especialmente las alergias alimentarias. La leche humana se considera una fuente de nutrición óptima para el lactante. Es una solución inmunológicamente compleja con un contenido dinámico que favorece tanto el crecimiento y el desarrollo como la salud del lactante.
En el momento del nacimiento, el sistema inmunológico del recién nacido está desarrollado por completo. Se ha demostrado que el nivel de oligosacáridos de la leche humana está estrechamente relacionado con la inmunomodulación en el neonato y, consecuentemente, con el desarrollo de enfermedades. La leche materna incluye componentes que pueden resultar clave en la prevención del desarrollo de enfermedades alérgicas.
Al mismo tiempo, las bacterias beneficiosas que se encuentran en la leche materna son una de las posibles causas de prevención de las enfermedades alérgicas en el lactante.
Anafilaxia por Lactancia
La anafilaxia causada por la lactancia es una situación rara en el contexto de lactancia que aparece como respuesta alérgica al reflejo de eyección de la leche. Durante el embarazo, aumenta la cantidad de mastocitos.
Diagnóstico y Tratamiento
El diagnóstico de la anafilaxia por lactancia se realiza por los síntomas y signos así como el aumento de la triptasa sérica. Los niveles de triptasa pueden realizarse entre 15 minutos y tres horas después de los signos clínicos iniciales. El nivel elevado de triptasa sérica significa la activación de mastocitos durante una reacción anafiláctica.
El tratamiento de la anafilaxia por lactancia es el mismo que para cualquier otro tipo de anafilaxia: epinefrina, corticoides y famotidina.
La alergia también afecta a las embarazadas aunque de una forma especial. Síntomas de rinoconjuntivitis, asma, alergia al polen o a los ácaros o incluso reacciones anafilácticas pueden hacer que el embarazo sea mucho más pesado de llevar. La embarazada alérgica debe evitar en lo posible estar cerca del polen que le provoca síntomas adversos. También ha de vitar la exposición a hongos y ácaros, especialmente si le producen episodios alérgicos.
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