Anestesia y Lactancia Materna: Evaluación de Riesgos y Recomendaciones
La lactancia materna tiene evidentes beneficios para el binomio maternofetal.
El anestesiólogo debe ser un agente en la promoción de la lactancia, estar dispuesto a resolver dudas en el preoperatorio y elaborar un plan que no interfiera con su seguridad.
Hay preocupación referente a la transferencia de los medicamentos (endovenosos y/o neuroaxiales) hacia la leche, que puede conducir a un consejo inconsistente de muchos profesionales de la salud, lo cual contribuye a la suspensión temprana de la lactancia materna.
Sin embargo, existe evidencia de que la mayoría de los medicamentos que se utilizan en la anestesia (general y neuroaxial) son compatibles con la lactancia materna.
Se debe iniciar la lactancia materna después de la anestesia tan pronto como la madre esté alerta y se sienta bien, sin necesidad de extraerla y eliminarla.
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Esta revisión entrega información farmacocinética sobre los medicamentos y técnicas anestésicas comúnmente utilizadas para que los profesionales realicen un balance riesgo-beneficio con la madre, enfatizando que la anestesia no debe interferir con los beneficios de la lactancia.
Se presentan cuatro escenarios clínicos prácticos: embarazada preocupada por el efecto de la analgesia peridural en su lactancia posterior, anestesia raquídea para cesárea y efecto en lactancia, pacientes que requieren anestesia general para cesárea y, por último, paciente puérpera que requiere anestesia para cirugía.
Las técnicas neuroaxiales permiten un mejor control del dolor y contacto piel con piel precoz en el parto vaginal o cesárea, lo que facilita que la madre inicie la lactancia más rápido.
Las recomendaciones sobre anestesia en las madres lactantes se basan en las propiedades de los medicamentos administrados, de su paso a leche, y sus efectos en el niño. Además de los fármacos usados habitualmente, los procedimientos anestésicos y quirúrgicos pueden influir en el inicio y el mantenimiento de la lactancia, como la separación madre-bebé o la interrupciones de las tomas.
A los niños con riesgo de apnea, hipotensión o hipotonía sí les pueden afectar los fármacos, por lo que pueden necesitar una interrupción de la lactancia de hasta 6-12 horas después de la realización de un procedimiento anestésico a la madre.
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Las madres que se someten a procedimientos dentales o de otro tipo que implican el uso de anestésicos locales no tienen que interrumpir la lactancia ni desechar la leche.
Las técnicas anestésicas locorregionales, como anestesia raquídea, anestesia epidural y bloqueos nerviosos periféricos, pueden amamantar, tanto si usan de forma operatoria como para control del dolor postoperatorio.
El uso de técnicas regionales disminuye la necesidad de analgesia intra y postoperatoria, no afecta al nivel de conciencia de madre o niño, ni causa depresión respiratoria, y se considera segura.
En cualquier caso, si una madre lactante necesita cirugía, se debe promover el alojamiento conjunto de madre e hijo, y se debe programar a primera hora siempre que sea posible, para que amamante o se saque leche antes de la intervención, y disminuyan los tiempos de separación madre-bebé.
Anestesia Epidural y Lactancia Materna
Una de las decisiones más importantes y qué más dudas le suscitan a toda mujer embarazada es si recurrir o no a la anestesia epidural. Es fundamental que elijas libremente y que recopiles toda la información que puedas para tomar una decisión informada.
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La anestesia epidural es una técnica empleada para bloquear el dolor en algunas intervenciones específicas en la parte inferior del cuerpo. Consiste en la introducción de un anestésico local en el canal raquídeo o columna vertebral. Esta inyección permite dormir totalmente desde el abdomen hacia abajo mientras que el/la paciente se encuentra consciente.
La técnica consiste en la práctica de una punción en la espalda a nivel lumbar, donde se infiltra un anestésico local con una aguja muy fina. Después, cuando la piel está anestesiada, se introduce una aguja de calibre mayor en la que se coloca un catéter en el canal raquídeo.
El anestésico local se administra a través de este catéter, produciendo analgesia o anestesia en función de la dosis administrada. El anestésico va haciendo efecto de forma gradual en la medida en que el medicamento entra en los nervios.
Como ya te avanzamos en el artículo Parto natural sin epidural, la anestesia epidural es un método invasivo que se utiliza para aliviar el dolor de las contracciones. Al pincharse la duramadre puede salir líquido cefalorraquídeo que circula en su interior, lo que provoca dolor de cabeza intenso que puede hacerse crónico y durar incluso hasta dos meses después del parto.
El médico puede contraindicar la aplicación de la epidural por riesgo de infección en el caso de que tengas un tatuaje en la espalda. Esta decisión dependerá del tamaño del tatuaje, de si se encuentra o no un lugar adecuado para la anestesia. Una opción es hacer un pequeño corte en la piel para poner la aguja.
En One to One tienes total libertad para decidir si quieres o no la anestesia epidural.
Anestesia General y Depresión Posparto
Un estudio de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) vincula la depresión postparto con la administración de anestesia general durante el parto por cesárea. Según sus datos, aumenta el riesgo de pensamientos suicidas o de autolesiones en un 91%.
La investigación, la primera en examinar el efecto del tipo de anestesia del parto por cesárea sobre el riesgo de depresión posparto, sugiere que la anestesia regional, la que solo se realiza en una parte extensa del cuerpo, puede tener un posible efecto protector de la salud mental materna en comparación con anestesia general.
"La anestesia general para el parto por cesárea puede aumentar el riesgo de depresión posparto porque retrasa el inicio de la interacción piel a piel entre el bebé y la madre y la lactancia materna, y, a menudo, resulta en un dolor posparto más agudo y persistente", señala a Neuroscience News Jean Guglielminotti, del Departamento de Anestesiología y del Departamento de Epidemiología de la Universidad de Columbia y primer autor.
"Estas situaciones a menudo se combinan con la insatisfacción de la madre con la anestesia en general, y pueden conducir a resultados negativos de salud mental".
Los investigadores analizaron datos de partos hospitalarios en los centros médicos del estado de Nueva York entre 2006 y 2013 y de los 428.204 casos de parto por cesárea incluidos en el análisis, 34.356 (un 8 por ciento) de las mujeres tenían anestesia general.
En comparación con la anestesia regional en el parto por cesárea, la anestesia general se asoció con un 54 por ciento más de probabilidades de depresión posparto. Las probabilidades aumentaron a un 91 por ciento para pensamientos suicidas o autolesiones.
"Nuestros hallazgos subrayan la necesidad de evitar el uso de anestesia general para el parto por cesárea siempre que sea posible, y de proporcionar pruebas de detección de salud mental, asesoramiento y otros servicios de seguimiento a pacientes expuestas a anestesia general", indica Guohua Li, profesor de Epidemiología y Anestesiología y coautor de la investigación.
Anestésicos Locales y Lactancia
El SE de Dynamed que trata sobre medicación y exposición a fármacos durante el embarazo(5), en base a una guía de la Academia Americana de Dermatología(6), refiere que los AL considerados seguros durante el embarazo incluyen la lidocaína (con o sin epinefrina).
- la lidocaína como AL Seguro. Compatible.
- la bupivacaína como AL Seguro. Compatible.
- la mepivacaína hidrocloruro como AL posiblemente seguro. Probablemente compatible. Riesgo leve posible.
La lidocaína atraviesa la placenta; por lo tanto, concentraciones elevadas de lidocaína en el plasma sanguíneo de la madre puede causar depresión del sistema nervioso central, alteraciones del tono vascular periférico y la función cardiaca en el feto / recién nacido. Los datos en un número limitado de mujeres embarazadas no mostraban evidencia de anomalías congénitas.La lidocaína se excreta en la leche materna en pequeñas cantidades . No se esperan efectos en recién nacidos a las dosis recomendadas.
La bupivacaína, durante las primeras etapas del embarazo, sólo debería ser administrada después de la consideración estricta de las indicaciones. Cuando se lleve a cabo la anestesia raquídea en el parto normal o por cesárea deben administrarse las dosis indicadas para este tipo de pacientes. No se conoce con exactitud la distribución de la bupivacaína en la leche materna, aunque no se han documentado problemas en humanos a este respecto.
No se recomienda el uso de mepivacaína al final del embarazo. Durante las primeras etapas del embarazo, mepivacaína sólo debería ser administrada tras una estricta consideración de las indicaciones. La mepivacaína, como otros anestésicos locales, pasa a través de las membranas placentarias. Aunque la concentración de mepivacaína en la sangre umbilical es menor que en la sangre materna, las concentraciones de mepivacaína libre en las circulaciones materna y fetal son similares. Dado que muchos fármacos se excretan por la leche materna, se debería tener precaución al administrar mepivacaína a una madre en período de lactancia, dado que no se puede excluir un riesgo para los recién nacidos o lactantes por la falta de datos disponibles.
Mitos sobre la Lactancia y Anestesia
Existe una leyenda acerca de las primeras horas tras una cesárea: no se recomendaría la lactancia debido a que los fármacos que se han empleado para la anestesia pueden ser perjudiciales para el recién nacido si se inicia la lactancia. Esto debemos de aclarar que no es cierto. En tales casos, lo fármacos empleados son anestésicos locales compatibles y seguros para el futuro bebé y no perjudican su salud.
Por otro lado, existen algunos casos poco frecuentes en los cuales es preciso una anestesia general o una sedación asociada a o no a la analgesia epidural. En los casos de sedaciones o anestesias generales maternas son generalmente los primeros minutos tras el nacimiento los que los bebés pueden estar bajo los efectos de los anestésicos empleados y pueden precisar cuidados especiales por parte de un pediatra.
Lo que puede ocurrir tras una cesárea es que en muchos centros aún es preciso separar a la madre y al hijo durante las primeras horas de vida. En algunos centros la madre es trasladada a un lugar de reanimación independiente de las instalaciones de maternidad impidiendo este contacto precoz. En estos casos, lo habitual es iniciar el contacto piel con piel con el padre o con el acompañante de la mujer.
Ayuno Preoperatorio en Niños Lactantes
Una revisión sistemática de la Biblioteca Cochrane, sobre el tiempo preoperatorio de ayunas en niños, fue actualizada, en su versión inglesa en agosto de 2009(1). La revisión incluyó un total de 25 ensayos; con 2.543 niños con un riesgo normal de regurgitación o aspiración durante la anestesia. Se informó sólo un caso de aspiración y regurgitación.
Los niños a los que se permitió ingerir líquidos hasta 120 minutos antes de la cirugía no experimentaron volúmenes gástricos mayores o valores de pH gástrico inferiores que los que ayunaron. Los niños a los que se permitió ingerir líquidos también estaban menos sedientos y hambrientos, se comportaron mejor y se sentían más cómodos que los que ayunaron.
Los líquidos claros antes de la cirugía no dieron lugar a una diferencia clínicamente importante en el volumen gástrico o el pH de los niños. Las pruebas en relación con la ingesta prequirúrgica de la leche fueron dispersas y no permitieron llegar a ninguna conclusión aplicable a la práctica.
No existen pruebas de que los niños a quienes no se permiten los líquidos orales durante más de 6 horas antes de la cirugía se benefician en cuanto al volumen gástrico intraoperatorio y el pH sobre los niños a los que se permite una cantidad ilimitada de líquido hasta 2 horas antes de la cirugía. Los niños a quienes se permiten líquidos tienen una experiencia prequirúrgica más cómoda en cuanto a la sed y el hambre.
Resulta sorprendente la ausencia de evidencia en relación al tiempo de ayuno preoperatorio relacionado con el consumo de leche y de las diferentes tipos de de lactancia y resaltan la necesidad de realizar estudios de investigación para conocer la seguridad del tiempo de ayuno relacionado con la lactancia.
Posterior a la revisión sistemática, hemos identificado recomendaciones de varias guías de práctica clínica(2,3,4) en las que, basadas en el tiempo de vaciamiento gástrico de los diferentes alimentos en estudios no controlados, se establece en 4 horas el tiempo de ayuno necesario para la leche materna antes de la anestesia general.
Consideraciones Adicionales
Existen aún muchas ideas preconcebidas y falta de información acerca de qué podemos hacer y qué no en tratamientos de dentista mientras estamos amamantando, las madres reciben en ocasiones información muy contradictoria al respecto.
Anestesia: Si se usa anestesia local, se puede amamantar sin necesidad de esperar ni un solo segundo, incluso se podría ofrecer pecho al bebé durante la intervención si fuera necesario.
Empastes o retirada de empastes con amalgamas: Las amalgamas dentales pueden contener una pequeña cantidad de mercurio, lo que a veces (y especialmente su retirada) puede generar dudas acerca de su seguridad. En la actualidad no hay un consenso claro, como recomendación general se recomienda esperar hasta el fin de la lactancia para cambiarlas, aunque la exposición al mercurio parece ser insignificante. En caso de tener que hacer una restauración dental existen opciones biocompatibles y seguras como (resinas, cementos de vidrio, porcelanas, entre otros).
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