Anestesia y Lactancia Materna: Riesgos y Consideraciones
La lactancia materna tiene evidentes beneficios para el binomio maternofetal.
El anestesiólogo debe ser un agente en la promoción de la lactancia, estar dispuesto a resolver dudas en el preoperatorio y elaborar un plan que no interfiera con su seguridad.
Hay preocupación referente a la transferencia de los medicamentos (endovenosos y/o neuroaxiales) hacia la leche, que puede conducir a un consejo inconsistente de muchos profesionales de la salud, lo cual contribuye a la suspensión temprana de la lactancia materna.
Sin embargo, existe evidencia de que la mayoría de los medicamentos que se utilizan en la anestesia (general y neuroaxial) son compatibles con la lactancia materna.
Se debe iniciar la lactancia materna después de la anestesia tan pronto como la madre esté alerta y se sienta bien, sin necesidad de extraerla y eliminarla.
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Esta revisión entrega información farmacocinética sobre los medicamentos y técnicas anestésicas comúnmente utilizadas para que los profesionales realicen un balance riesgo-beneficio con la madre, enfatizando que la anestesia no debe interferir con los beneficios de la lactancia.
Tipos de Anestesia y su Impacto en la Lactancia
Las técnicas neuroaxiales permiten un mejor control del dolor y contacto piel con piel precoz en el parto vaginal o cesárea, lo que facilita que la madre inicie la lactancia más rápido.
Las técnicas anestésicas locorregionales, como anestesia raquídea, anestesia epidural y bloqueos nerviosos periféricos, pueden amamantar, tanto si usan de forma operatoria como para control del dolor postoperatorio.
El uso de técnicas regionales disminuye la necesidad de analgesia intra y postoperatoria, no afecta al nivel de conciencia de madre o niño, ni causa depresión respiratoria, y se considera segura.
Anestesia General y Depresión Postparto
Un estudio de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) vincula la depresión postparto con la administración de anestesia general durante el parto por cesárea.
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Según sus datos, aumenta el riesgo de pensamientos suicidas o de autolesiones en un 91%.
La investigación sugiere que la anestesia regional, la que solo se realiza en una parte extensa del cuerpo, puede tener un posible efecto protector de la salud mental materna en comparación con anestesia general.
"La anestesia general para el parto por cesárea puede aumentar el riesgo de depresión posparto porque retrasa el inicio de la interacción piel a piel entre el bebé y la madre y la lactancia materna, y, a menudo, resulta en un dolor posparto más agudo y persistente", señala a Neuroscience News Jean Guglielminotti, del Departamento de Anestesiología y del Departamento de Epidemiología de la Universidad de Columbia y primer autor.
"Estas situaciones a menudo se combinan con la insatisfacción de la madre con la anestesia en general, y pueden conducir a resultados negativos de salud mental".
En comparación con la anestesia regional en el parto por cesárea, la anestesia general se asoció con un 54 por ciento más de probabilidades de depresión posparto.
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Las probabilidades aumentaron a un 91 por ciento para pensamientos suicidas o autolesiones.
"Nuestros hallazgos subrayan la necesidad de evitar el uso de anestesia general para el parto por cesárea siempre que sea posible, y de proporcionar pruebas de detección de salud mental, asesoramiento y otros servicios de seguimiento a pacientes expuestas a anestesia general", indica Guohua Li, profesor de Epidemiología y Anestesiología y coautor de la investigación.
Para alcanzar el objetivo planteado, los investigadores parten de la hipótesis de que el uso de anestesia general en un parto por cesárea impide poder realizar el contacto piel con piel de forma inmediata después de dar a luz.
Además, los autores del estudio consideran que otro obstáculo del uso de anestesia general en este tipo de parto es que la madre no puede amamantar al bebé justo después de que este nazca, ya que los efectos de la anestesia aún perduran.
Asimismo los autores observaron que el uso de anestesia general está asociado a un menor tiempo para la toma de decisiones en un parto de urgencia y a la ausencia de beneficios para el bebé.
Estos hallazgos llevan a la conclusión de que, en la medida de lo posible, se aconseja evitar la anestesia general en los partos por cesárea.
Datos del Estudio sobre Anestesia General y Depresión Postparto
Los investigadores analizaron datos de partos hospitalarios en los centros médicos del estado de Nueva York entre 2006 y 2013 y de los 428.204 casos de parto por cesárea incluidos en el análisis, 34.356 (un 8 por ciento) de las mujeres tenían anestesia general.
De ellas, sufrieron depresión posparto grave que requirió hospitalización 1.158 mujeres (3 por ciento); de las cuales el 60 por ciento fueron identificadas durante la readmisión en el hospital, aproximadamente 164 días después del alta.
| Tipo de Anestesia | Porcentaje de Mujeres | Riesgo de Depresión Postparto |
|---|---|---|
| Anestesia General | 8% | Aumento del 54% |
| Anestesia Regional | N/A | Menor riesgo en comparación con la anestesia general |
Medicamentos Anestésicos y Lactancia
Las recomendaciones sobre anestesia en las madres lactantes se basan en las propiedades de los medicamentos administrados, de su paso a leche, y sus efectos en el niño.
A los niños con riesgo de apnea, hipotensión o hipotonía sí les pueden afectar los fármacos, por lo que pueden necesitar una interrupción de la lactancia de hasta 6-12 horas después de la realización de un procedimiento anestésico a la madre.
Las madres que se someten a procedimientos dentales o de otro tipo que implican el uso de anestésicos locales no tienen que interrumpir la lactancia ni desechar la leche.
En cualquier caso, si una madre lactante necesita cirugía, se debe promover el alojamiento conjunto de madre e hijo, y se debe programar a primera hora siempre que sea posible, para que amamante o se saque leche antes de la intervención, y disminuyan los tiempos de separación madre-bebé.
Anestésicos Locales Comunes y su Compatibilidad con la Lactancia
El SE de Dynamed que trata sobre medicación y exposición a fármacos durante el embarazo(5), en base a una guía de la Academia Americana de Dermatología(6), refiere que los AL considerados seguros durante el embarazo incluyen la lidocaína (con o sin epinefrina).
- La lidocaína como AL Seguro. Compatible. La lidocaína se excreta en la leche materna en pequeñas cantidades . No se esperan efectos en recién nacidos a las dosis recomendadas.
- La bupivacaína como AL Seguro. Compatible. No se conoce con exactitud la distribución de la bupivacaína en la leche materna, aunque no se han documentado problemas en humanos a este respecto.
- La mepivacaína hidrocloruro como AL posiblemente seguro. Probablemente compatible. Riesgo leve posible. Dado que muchos fármacos se excretan por la leche materna, se debería tener precaución al administrar mepivacaína a una madre en período de lactancia, dado que no se puede excluir un riesgo para los recién nacidos o lactantes por la falta de datos disponibles.
Mitos y Realidades
Existe una leyenda acerca de las primeras horas tras una cesárea: no se recomendaría la lactancia debido a que los fármacos que se han empleado para la anestesia pueden ser perjudiciales para el recién nacido si se inicia la lactancia.
Esto debemos de aclarar que no es cierto.
En tales casos, lo fármacos empleados son anestésicos locales compatibles y seguros para el futuro bebé y no perjudican su salud.
Por otro lado, existen algunos casos poco frecuentes en los cuales es preciso una anestesia general o una sedación asociada a o no a la analgesia epidural.
En los casos de sedaciones o anestesias generales maternas son generalmente los primeros minutos tras el nacimiento los que los bebés pueden estar bajo los efectos de los anestésicos empleados y pueden precisar cuidados especiales por parte de un pediatra.
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