Tratamientos dentales y lactancia materna: Lo que necesitas saber
Siempre que surge la pregunta sobre la seguridad de los tratamientos dentales durante la lactancia, es importante recordar que, si se realizan operaciones a fetos intraútero, el tratamiento dental en madres lactantes es ciertamente posible. Sin embargo, es crucial tomar precauciones informadas.
Planificación y prevención: La clave para una salud bucodental óptima
Lo ideal sería que, al planificar un embarazo, se realice una revisión odontológica para asegurar la salud bucodental y completar los tratamientos necesarios antes de la concepción. En cualquier caso, al confirmar el embarazo, es aconsejable visitar al dentista para evaluar la situación oral y realizar tratamientos seguros como higiene bucodental y empastes, previniendo complicaciones durante el embarazo.
Cambios hormonales y salud de las encías
Es importante saber que, con los cambios hormonales del embarazo, las encías se vuelven hipersensibles, facilitando la gingivitis del embarazo y agravando la periodontitis crónica. También pueden surgir patologías específicas como el granuloma piógeno del embarazo, haciendo esencial la eliminación del sarro por un profesional desde el inicio del embarazo.
Urgencias dentales durante el embarazo
Cualquier urgencia dental debe tratarse de inmediato. Situaciones de dolor o infección deben resolverse rápidamente por el bienestar tanto de la madre como del feto.
El mejor momento para el tratamiento dental
Lo ideal es evitar intervenciones durante el primer trimestre, debido al mayor riesgo para el feto durante la organogénesis. Tanto obstetras como dentistas consideran que el segundo trimestre es el período más seguro para realizar tratamientos dentales, aunque las urgencias deben atenderse sin importar el trimestre.
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Anestesia y lactancia: ¿Es seguro?
Las nuevas pautas publicadas por la Asociación de Anestesistas norteamericana aseguran que la lactancia materna es segura después de que la madre se haya sometido a la anestesia, tan pronto como esté despierta y pueda alimentar. Si se usa anestesia local, se puede amamantar inmediatamente, incluso durante la intervención si fuera necesario.
«Las pautas dicen que no es necesario descartar la lactancia materna por temor a la contaminación, ya que la evidencia muestra que los anestésicos y analgésicos no opioides se transfieren a la leche materna en cantidades muy pequeñas --explican el doctor Mike Kinsella, del Comité de Seguridad de la Asociación de Anestesistas, con sede en el Hospital St Michael's, Bristol, en Reino Unido, y sus colegas--.
En esta situación, se debe observar al bebé para detectar signos de somnolencia anormal y depresión respiratoria, especialmente si la mujer también muestra signos de sedación. Las técnicas que reducen el uso de opiáceos son preferibles para la mujer lactante.
Siempre que sea posible, la cirugía de día es preferible para evitar interrumpir las rutinas normales. Una mujer que se somete a cirugía de día debe tener un adulto responsable que se quede con ella durante las primeras 24 horas. Debe tener cuidado al dormir juntos o dormir mientras se alimenta.
Medicamentos y lactancia: Precauciones necesarias
Durante la lactancia, se recomienda que la madre tome el medicamento justo antes de amamantar y retrase la siguiente toma más de cuatro horas para disminuir la concentración del fármaco en la leche materna. Durante el embarazo se pueden utilizar de forma segura tanto antibióticos, si se precisan, como anestésicos locales.
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Anestésicos locales comunes y su seguridad
Para un tratamiento dental habitual, se precisan dosis muy pequeñas de anestesia local, que se administra sin asociar un vasoconstrictor (que es el que podría resultar perjudicial durante la gestación). Suele utilizarse lidocaína o Mepivacaina, que aunque atraviesan la barrera placentaria, son seguras para el feto en las dosis utilizadas.
El SE de Dynamed que trata sobre medicación y exposición a fármacos durante el embarazo(5), en base a una guía de la Academia Americana de Dermatología(6), refiere que los AL considerados seguros durante el embarazo incluyen la lidocaína (con o sin epinefrina).
La lidocaína atraviesa la placenta; por lo tanto, concentraciones elevadas de lidocaína en el plasma sanguíneo de la madre puede causar depresión del sistema nervioso central, alteraciones del tono vascular periférico y la función cardiaca en el feto / recién nacido. Los datos en un número limitado de mujeres embarazadas no mostraban evidencia de anomalías congénitas. La lidocaína se excreta en la leche materna en pequeñas cantidades . No se esperan efectos en recién nacidos a las dosis recomendadas.
La bupivacaína, durante las primeras etapas del embarazo, sólo debería ser administrada después de la consideración estricta de las indicaciones. Cuando se lleve a cabo la anestesia raquídea en el parto normal o por cesárea deben administrarse las dosis indicadas para este tipo de pacientes. No se conoce con exactitud la distribución de la bupivacaína en la leche materna, aunque no se han documentado problemas en humanos a este respecto.
No se recomienda el uso de mepivacaína al final del embarazo. Durante las primeras etapas del embarazo, mepivacaína sólo debería ser administrada tras una estricta consideración de las indicaciones. La mepivacaína, como otros anestésicos locales, pasa a través de las membranas placentarias. Aunque la concentración de mepivacaína en la sangre umbilical es menor que en la sangre materna, las concentraciones de mepivacaína libre en las circulaciones materna y fetal son similares. Dado que muchos fármacos se excretan por la leche materna, se debería tener precaución al administrar mepivacaína a una madre en período de lactancia, dado que no se puede excluir un riesgo para los recién nacidos o lactantes por la falta de datos disponibles.
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Las recomendaciones sobre anestesia en las madres lactantes se basan en las propiedades de los medicamentos administrados, de su paso a leche, y sus efectos en el niño. Además de los fármacos usados habitualmente, los procedimientos anestésicos y quirúrgicos pueden influir en el inicio y el mantenimiento de la lactancia, como la separación madre-bebé o la interrupciones de las tomas.
A los niños con riesgo de apnea, hipotensión o hipotonía sí les pueden afectar los fármacos, por lo que pueden necesitar una interrupción de la lactancia de hasta 6-12 horas después de la realización de un procedimiento anestésico a la madre.
Las madres que se someten a procedimientos dentales o de otro tipo que implican el uso de anestésicos locales no tienen que interrumpir la lactancia ni desechar la leche. Las técnicas anestésicas locorregionales, como anestesia raquídea, anestesia epidural y bloqueos nerviosos periféricos, pueden amamantar, tanto si usan de forma operatoria como para control del dolor postoperatorio. El uso de técnicas regionales disminuye la necesidad de analgesia intra y postoperatoria, no afecta al nivel de conciencia de madre o niño, ni causa depresión respiratoria, y se considera segura.
Radiografías dentales: ¿Son seguras durante el embarazo?
También se considera seguro realizar radiografías dentales durante el embarazo si estuviesen indicadas, ya que la dosis de radiación es mínima y puntual, además de utilizar la protección radiológica adecuada (delantal plomado).
Empastes y amalgamas: Consideraciones importantes
Las amalgamas dentales pueden contener una pequeña cantidad de mercurio, lo que a veces (y especialmente su retirada) puede generar dudas acerca de su seguridad. En la actualidad no hay un consenso claro, como recomendación general se recomienda esperar hasta el fin de la lactancia para cambiarlas, aunque la exposición al mercurio parece ser insignificante. En caso de tener que hacer una restauración dental existen opciones biocompatibles y seguras como (resinas, cementos de vidrio, porcelanas, entre otros).
Compatibilidad de fármacos con la lactancia
La compatibilidad de cualquier fármaco con la lactancia materna se puede comprobar en www.e-lactancia.org. Todos los que he mencionado anteriormente son de riesgo 0 o 1.
Mitos sobre la lactancia materna
Finalmente, quería desmentir un mito que circula ampliamente, y es eso de que dar de mamar descalcifica los dientes de la madre porque el bebé obtiene el calcio del esmalte materno. FALSO. No es así. Los dientes cuando ya están erupcionados, si se descalcifican es por agentes externos, es decir, por efecto de las bacterias que metabolizan los azúcares. Y ese calcio no pasa a la sangre y de la sangre a la leche. El calcio los niños lo obtienen por otras vías pero no por el debilitamiento de los dientes y muelas de la madre. Lo que sin embargo sí sucede es que una madre reciente duerme poco, descansa muy poco, come mal y rápido, apenas puede ducharse con tranquilidad… cepillarse meticulosamente, y utilizar el hilo dental son casi lujos, porque tener 3 minutos, 3, seguidos, para una misma es toda una hazaña en muchos casos.
Tabla resumen de anestésicos locales y lactancia
| Anestésico Local | Seguridad durante el embarazo | Consideraciones durante la lactancia |
|---|---|---|
| Lidocaína | Seguro | Compatible. No se esperan efectos en el recién nacido en dosis recomendadas. |
| Bupivacaína | Administrar con precaución en las primeras etapas. | No se han documentado problemas en humanos, aunque la distribución en la leche materna no se conoce con exactitud. |
| Mepivacaína | Administrar con precaución, especialmente al final del embarazo. | Precaución al administrar durante la lactancia debido a la falta de datos disponibles. |
En resumen, no debes temer acudir a la consulta del dentista estando embarazada, ya que la mayoría de los tratamientos habituales pueden realizarse durante el embarazo, con la conveniente precaución. No retrases la visita si comienzas con algún dolor o molestia, ya que podría agravarse y resultar en alguna complicación más seria y difícil de tratar.
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