Angustia en el Tercer Trimestre del Embarazo: Causas y Soluciones

19.11.2025

Es posible que hayas pensado “estoy embarazada y tengo ansiedad”, tranquila, no estás sola y no eres la única a la que le ocurre. El embarazo se suele asociar con una etapa excepcional, esperanzada y feliz. Y lo cierto es que la mayor parte del tiempo suele ser así, pero también pueden mezclarse sentimientos contradictorios, nervios, ansiedad e incertidumbre por el momento del parto y la vida posterior. La ansiedad en el embarazo es un hecho bastante común, sobre todo en aquellas mujeres que van a ser madres por primera vez.

En su forma más básica, la ansiedad es una reacción de alerta que se produce ante una situación que percibimos como amenazante o peligrosa. La ansiedad tiene una función adaptativa, ya que nos prepara para afrontar o escapar del peligro. Cuando una mujer se queda embarazada comienza a experimentar algunos cambios vitales y fisiológicos, que pueden desencadenar ansiedad en el embarazo si estos cambios no se controlan adecuadamente.

Causas de la Ansiedad Durante el Embarazo

El principal problema de las embarazadas con ansiedad es precisamente que es común y que es muy normal que os sintáis nerviosas o estresadas durante estos meses. La maternidad no es un factor protector para la salud psíquica de la mujer. Es una época de vulnerabilidad psicológica porque aumenta el riesgo de padecer miedos, ansiedad, depresión o estrés postraumático. La ansiedad en la época perinatal afecta a 1 de cada 10 madres y es más frecuente entre las madres primerizas. Los cambios hormonales unidos a los cambios vitales que implica la maternidad aumentan este riesgo.

Se trata de una razón puramente orgánica. Las mujeres embarazadas generan más progesterona y esto afecta al sistema nervioso central, el cual empieza a generar dopamina. Es completamente normal que las mujeres embarazadas tengan miedos y preocupaciones que irán cambiando en función del trimestre del embarazo en que se encuentren. En líneas generales, durante el primer trimestre las preocupaciones están centradas en que no existan malformaciones en el bebé. Muchas mujeres embarazadas manifiestan elevada ansiedad en las visitas con ginecología, sobre todo antes y durante las ecografías. Durante el segundo trimestre, van enfocadas a que el bebé esté sano y también a los preparativos para su llegada. En el último trimestre, los miedos están orientados a tenerlo todo preparado (síndrome del nido) y al momento del parto.

Síndrome del Nido

El síndrome del nido es muy común en las embarazadas las semanas previas al parto y se refiere a la conducta de orden, limpieza y puesta a punto de la casa para la llegada del bebé. Algunas mujeres embarazadas también pueden sentir ansiedad por el aumento de peso y el cambio en su apariencia (que se agrava en las mujeres con problemas de la conducta alimentaria).

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Cuando la sintomatología ansiosa está presente la mayor parte del día y causa sufrimiento a la madre y a su entorno, hablamos de un trastorno de ansiedad que requiere intervención psicológica. Consiste en una sensación de angustia y malestar emocional casi constante que se acompaña de múltiples manifestaciones somáticas (como palpitaciones o respiración agitada).

Impacto de la Ansiedad en el Embarazo

Los efectos negativos del estrés en el embarazo son ampliamente conocidos y los de la ansiedad son muy similares. Es importante que durante el embarazo la mujer sea capaz de identificar los síntomas de ansiedad para evitar que ésta provoque daños en el futuro bebé. La ansiedad en el embarazo puede provocar algunos efectos negativos no deseados en el bebé.

Parto prematuro: Los estudios realizados en torno a la ansiedad en el embarazo han demostrado que cuanto más intensa sea la ansiedad que experimente la mujer, mayor es el grado de prematuridad. Es normal que durante el embarazo la futura madre experimente ciertas preocupaciones debido a la incertidumbre que puede provocar ansiedad, pero cuando se convierte en una respuesta desproporcionada y exagerada puede afectar al desarrollo normal del bebé.

La ansiedad durante el embarazo implica una respuesta emocional y fisiológica ante preocupaciones sobre la salud materna, el parto o el futuro del bebé. La ansiedad normal en el embarazo aparece como una reacción adaptativa ante un proceso nuevo y exigente. En cambio, la ansiedad patológica se caracteriza por síntomas más intensos y persistentes. Entre ellos se incluyen taquicardia, insomnio, irritabilidad y pensamientos intrusivos que dificultan la concentración. Un criterio clínico útil es la duración y el impacto funcional. Los factores de riesgo para desarrollar ansiedad materna incluyen antecedentes personales o familiares de trastornos de ansiedad, estrés crónico y falta de apoyo social.

La ansiedad materna puede alterar procesos fisiológicos y hormonales que afectan tanto a la madre como al feto. La ansiedad en el embarazo se asocia con un aumento de la presión arterial, alteraciones del sueño y mayor riesgo de depresión posparto. Estos efectos pueden generar fatiga persistente, irritabilidad y dificultades para mantener una alimentación equilibrada. La ansiedad materna influye en la programación fetal, un proceso mediante el cual el entorno intrauterino modula la función de órganos y sistemas del bebé. Estudios observan que los hijos de madres con ansiedad intensa muestran mayor reactividad al estrés y posibles dificultades en la regulación emocional durante la infancia. La ansiedad sostenida incrementa el riesgo de parto prematuro, definido como el nacimiento antes de las 37 semanas de gestación. Las mujeres con ansiedad alta también presentan mayor incidencia de ruptura prematura de membranas y menor duración del cuello uterino. Un parto prematuro puede implicar complicaciones neonatales como bajo peso, dificultad respiratoria y necesidad de cuidados intensivos.

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Soluciones y Tratamientos para la Ansiedad en el Embarazo

Como sucede con los problemas de salud mental, no existe un tratamiento generalizado que pueda aplicarse a todos los casos. Tratar la ansiedad en el embarazo requerirá la ayuda de un experto que pueda atender las necesidades específicas de cada persona embarazada y llegar a la raíz del problema. El manejo de la ansiedad durante el embarazo requiere intervenciones psicológicas adecuadas, redes de apoyo sólidas y seguimiento médico coordinado.

Hay muchos aspectos del embarazo que escapan del control de la mujer, así que, para favorecer la salud mental, es preferible centrarse en lo que sí depende de una misma. Centra el pensamiento en aquello que puedas hacer para favorecer tu salud física y mental y la de tu bebé. Libérate de la culpa porque hay muchos factores que no dependen de ti. Intenta tener pensamientos positivos y realistas acerca de tu embarazo y del bebé.

Opciones de Tratamiento

  • Psicoterapia: Esta es sin duda la mejor de las opciones a medio y largo plazo puesto que permite analizar el origen de la ansiedad en profundidad y proponer soluciones adaptadas a cada caso específico. Las terapias psicológicas son la primera línea de tratamiento para la ansiedad en embarazadas. La terapia cognitivo-conductual (TCC) ayuda a identificar pensamientos negativos y reemplazarlos por interpretaciones más realistas. La terapia de aceptación y compromiso (ACT) y la mindfulness también ofrecen beneficios. Algunas pacientes pueden beneficiarse de sesiones individuales, mientras que otras prefieren grupos terapéuticos.
  • Medicación: En casos extremos, puede ser necesario recurrir a medicamentos para controlar los síntomas de la ansiedad. El abordaje médico de la ansiedad durante el embarazo requiere coordinación entre obstetras, psicólogos y, cuando es necesario, psiquiatras. El uso de medicación ansiolítica solo se considera cuando los síntomas interfieren gravemente con la vida diaria y otras terapias no son suficientes.
  • Estilo de vida saludable: Además de la psicoterapia y la medicación, existen una serie de hábitos y recomendaciones que pueden ayudar a prevenir o reducir la ansiedad durante el embarazo.

Recomendaciones Adicionales

  • Haz ejercicio como salir a caminar, actividad física ligera para embarazadas e incluso yoga. Practica ejercicio físico moderado durante todo el embarazo, preferiblemente guiado por un profesional y con otras mamás. La gimnasia para embarazadas practicada 2-3 veces a la semana te ayudará a mantenerte en forma. Practica ejercicios de respiración y relajación. La práctica del yoga prenatal reduce los dolores de espalda al mejorar la postura corporal, ayuda a mejorar la calidad del sueño y en la conexión con el futuro bebé.
  • Expresa tus sentimientos a aquellas personas con las que tengas más confianza como pareja, familiares o amigos. Apóyate en la tribu. Como dice el proverbio africano “para criar a un hijo se necesita una tribu entera”. El apoyo emocional de la pareja, la familia y el entorno social tiene un papel determinante en la reducción de la ansiedad. Las redes de apoyo pueden incluir amigos, grupos prenatales y profesionales de salud. El entorno debe evitar actitudes críticas o alarmistas.
  • Evita los pensamientos negativos a través de actividades como el mindfullness, ejercicios mentales o actividades de atención plena.
  • Alimentarse y dormir adecuadamente siempre es importante, pero este consejo cobra más importancia cuando estás embarazada. El control médico incluye la evaluación de factores como sueño, nutrición y actividad física.

Si los síntomas persisten durante el embarazo es recomendable acudir a un psicólogo que te ayude a aliviar la ansiedad en el embarazo.

La ansiedad en el embarazo es un problema frecuente que puede tener consecuencias negativas para la madre y el bebé. Por eso, es importante detectarla a tiempo y buscar ayuda profesional. En el embarazo y ansiedad, un tratamiento adecuado te permitirá salir de esta situación negativa y lograr un brillante futuro junto a tu bebé.

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