Antibióticos en Recién Nacidos: Riesgos y Beneficios
El descubrimiento y desarrollo de los antibióticos representa uno de los principales avances de la Medicina, posibilitando el control y la cura de algunas de las enfermedades infecciosas más mortales de la Historia. Sin embargo, no debe olvidarse que son medicamentos y que, por tanto, conllevan efectos secundarios, por lo que deben tomarse con moderación, más aún en el caso de bebés, cuyos organismos aún se encuentran en fase de desarrollo.
En Francia, aproximadamente el 7% de los bebés nacen de parto prematuro. Se considera parto prematuro cuando se produce antes del final de la semana 37 de gestación. Signos de parto prematuro incluyen contracciones uterinas acompañadas por cambios cervicales.
Estudios epidemiológicos han sugerido una relación entre la infección materna y el parto prematuro. A menudo, el parto prematuro parece sobrediagnosticado en ensayos clínicos: en el grupo placebo del ensayo Oracle II, dos tercios de las mujeres diagnosticadas con parto prematuro no tuvieron el parto en el plazo de 48 horas y un tercio tuvo el parto a término.
El Ensayo Oracle II y sus Implicaciones
El ensayo británico Oracle II, publicado en 2001, incluyó 6.295 mujeres con parto prematuro, sin ruptura de membranas o signos de infección. Estas mujeres recibieron de forma aleatoria un ciclo oral de 10 días de duración de un tratamiento con amoxicilina + ácido clavulánico, o eritromicina, o ambos, o un placebo.
Sin embargo, el ensayo Oracle II mostró que la administración rutinaria de antibióticos (eritromicina o amoxicilina + ácido clavulánico) en caso de parto prematuro espontáneo sin ruptura de membranas o signos claros de infección no aportaba beneficios inmediatos a los recién nacidos.
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Más de 3.000 niños recibieron seguimiento hasta los 7 años de edad. Los padres recibieron un cuestionario sobre la salud de sus hijos.
Riesgos a Largo Plazo: Parálisis Cerebral
En 2008, el seguimiento hasta los 7 años de edad de 3.196 de los niños nacidos de las madres de este estudio mostró un aumento estadísticamente significativo de parálisis cerebral en niños cuyas madres habían recibido eritromicina o amoxicilina + ácido clavulánico.
En los grupos amoxicilina + ácido clavulánico, hubo un 3,2% de niños afectados en comparación con el 1,9% de los niños en los grupos no expuestos a esta combinación, con una odds ratio de 1,69 (intervalo de confianza del 95% 1,07-2,67). De forma similar, en los grupos de eritromicina se vieron afectados el 3,3% de los niños, en comparación con el 1,7% de los niños en los grupos no expuestos a este fármaco, obteniendo una odds ratio de 1,93 (IC 95% 1,21-3.09).
De media, se produjo un caso adicional de parálisis cerebral por cada 64 pacientes tratados con eritromicina o 79 pacientes tratados con amoxicilina + ácido clavulánico.
Otros Parámetros No Afectados
No se hallaron diferencias estadísticamente significativas en el número de fallecimientos, trastornos conductuales o del aprendizaje, o trastornos no neurológicos entre los grupos de niños cuyas madres recibieron o no eritromicina o amoxicilina con ácido clavulánico combinado.
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Recomendaciones Prácticas
En la práctica, los antibióticos no deberían prescribirse de forma rutinaria a mujeres con parto prematuro y sin ruptura de membranas o signos de infección debido al aumento del riesgo de parálisis cerebral.
En la práctica: no se debe administrar terapia antibiótica rutinaria en partos prematuros espontáneos.
Antibióticos y Lactancia Materna
Pautar un tratamiento farmacológico a una mujer embarazada, en edad reproductiva o durante la lactancia, representa un reto al que deben enfrentarse diariamente los médicos de familia. Según un estudio llevado a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 86% de las mujeres embarazadas consumen algún tipo de medicamento durante esta etapa.
Al llevar a cabo la revisión bibliográfica, se pudo determinar que uno de los sistemas de clasificación que ha sido más utilizado y conocido hasta ahora es el sugerido por la Food and Drugs Administration (FDA), que categoriza cada fármaco en 5 grupos (A, B, C, D, y X) según los efectos que éstos causan en el feto.
Entre las condiciones y/o patologías más frecuentes en las mujeres embarazadas se encuentran las infecciones, especialmente las del tracto respiratorio y la vía genitourinaria, lo que explica porque los antimicrobianos se encuentran entre los fármacos más utilizados en ésta etapa. Según algunos autores, alrededor del 3% de las anomalías congénitas en los recién nacidos (RN) se deben al uso de antibióticos y/u otros antimicrobianos durante el embarazo. Sin embargo, es necesario acotar que, en algunos casos, el riesgo de que el recién nacido desarrolle malformaciones o anomalías congénitas es mayor si la infección no es tratada de forma adecuada que por el uso de fármacos antimicrobianos per se.
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Efectos a Largo Plazo del Uso Temprano de Antibióticos
Son ya varios los estudios que hablan de la relación entre el uso de antibióticos en los primeros años de vida y una mayor incidencia de enfermedades atópicas, obesidad, enfermedades inflamatorias del intestino y otros trastornos inmunes.
Un estudio reciente involucró a 436 recién nacidos, con un seguimiento de 1 año: 151 neonatos recibieron antibióticos de amplio espectro por sospecha de infección neonatal (AB+), frente a un grupo de control sano no tratado (N=285; AB-). La incidencia de sibilancias en el primer año fue mayor en AB+ que AB-, con mayor incidencia en el grupo que había recibido tratamiento durante 7 días en lugar de 2-3 días.
Los cólicos del lactante fueron más prevalentes en AB+ en comparación con AB-, y el tratamiento con antibióticos fue un factor de riesgo independiente para el cólico del lactante. La sensibilización alérgica mostró una tendencia hacia un mayor riesgo en AB+.
Por último, este estudio concluye que 7 días de tratamiento con antibióticos durante la primera semana de vida es un factor de riesgo contribuyente para sibilancias y cólicos infantiles en el primer año de vida.
Resistencia Antibiótica en Sepsis Neonatal
La sepsis es una infección del torrente sanguíneo potencialmente mortal que afecta a hasta tres millones de bebés al año en todo el mundo. Cada año, 214.000 bebés recién nacidos, la mayoría en países de ingresos bajos y medianos (LMIC), mueren de sepsis que se ha vuelto resistente a los antibióticos.
La investigación ha revelado que había una alta mortalidad entre los bebés con sepsis con cultivo positivo (casi uno de cada cinco en los hospitales) y una carga significativa de resistencia a los antibióticos.
Hubo una amplia variación en la mortalidad entre los 19 hospitales del estudio, que varió del 1,6 al 27,3 por ciento, con tasas marcadamente más altas en los LMIC.
Muchos médicos se vieron obligados a utilizar antibióticos como los carbapenémicos debido al alto grado de resistencia antibiótica a los tratamientos recomendados en sus unidades.
Se prescribieron antibióticos de última línea al 15 por ciento de los bebés con sepsis neonatal inscritos en el estudio.
Flora Intestinal y Antibióticos
De hecho, numerosos estudios han constatado que el uso de antibióticos imposibilita un crecimiento normal de la flora intestinal en los neonatos.
El trabajo, publicado en Science Translational Medicine, muestra que la interrupción a corto plazo de las bacterias intestinales hace que las crías de ratón tengan más probabilidades de desarrollar neumonía y las hace más propensas a morir por esta enfermedad.
«Para prevenir la infección en un bebé, estamos exponiendo a 200 bebés a los efectos no deseados de los antibióticos, y es posible un enfoque más equilibrado y matizado», plantea.
Incluso después del nacimiento, los pulmones de un bebé aún se están formando y sus defensas inmunitarias siguen en construcción.
Específicamente, la presencia de bacterias comensales desencadena la producción de células linfoides innatas del grupo 3 (ILC3), unas células centinelas que migran a los revestimientos de la mucosa en los pulmones, donde producen interleucina-22 (IL-22), una proteína de señalización vital ayuda a activar la respuesta inmune a la infección.
Si el uso de antibióticos es limitado y temprano, un bebé humano tendría algún tiempo para reponer las bacterias comensales, pero el proceso puede tardar meses, y el resultado puede ser una mezcla anormal de bacterias.
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