Antojos Raros de Embarazadas: Causas y Curiosidades

02.12.2025

Cuando piensas en los antojos del embarazo, quizás te imagines comiéndote un bote de aceitunas o asaltando el congelador por la noche para comer helado. A lo mejor este es tu caso, pero también es posible que tengas unos antojos de embarazo totalmente distintos, ya que cada mujer es única.

Quizás de pronto te repugne algún olor o sabor que hace unos meses te gustaba, pero también cabe la posibilidad de que no tengas ningún antojo. Los antojos y las aversiones no tienen por qué ser un motivo de preocupación, así que puedes concederte un poco de chocolate o un helado siempre que sea con moderación. Sin embargo, si se te antojan cosas que no sean alimentos (como arcilla o yeso), es importante que vayas al médico.

Hoy te explicamos un poco más sobre este síntoma del embarazo tan interesante.

¿Cuál es la Causa de los Antojos del Embarazo?

Los expertos no tienen clara la causa de los irresistibles antojos durante el embarazo, pero se cree que podrían ser un mecanismo que tiene nuestro cuerpo de hacernos saber que en nuestra dieta faltan algunos nutrientes, como la vitamina C, el calcio o el hierro. Los antojos también pueden deberse a que, durante el embarazo, el cuerpo nos pide sabores más fuertes o necesita más calorías ahora que está alimentándoos a tu bebé y a ti.

La aparición de antojos al comienzo del embarazo, durante el primer trimestre, también puede deberse al aumento de los niveles de hormonas del embarazo. Otra posibilidad es que estés un poco agobiada, cansada o inestable emocionalmente y busques algo de consuelo en tus comidas favoritas.

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Investigadores del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS), de Barcelona, han demostrado por primera vez en ratones que el embarazo provoca una reordenación de los circuitos neuronales relacionados con la motivación y el deseo que impulsan a la hembra embarazada a comer productos dulces y calóricos.

En el embarazo, el organismo de la mujer cambia mucho por fuera… pero también por dentro. Cuando algo nos provoca placer, como comer un pastel, nuestro cerebro intenta siempre que esa experiencia se repita.

Por eso, cuando nos sentamos en una mesa con platos de verduras y palmeras de chocolate, si nos dejamos llevar por nuestro instinto, iremos directamente hacia los dulces. Los investigadores observaron en las ratonas embarazadas modificaciones en sus niveles de dopamina, una molécula que se encarga de trasmitir señales entre las neuronas que están conectadas entre sí.

Comprobaron que la dopamina aumentaba en el núcleo accumbens, una zona del encéfalo ubicada en lo más interno de nuestro cerebro, que tiene una función en el placer, la risa y la recompensa. Esto quiere decir que durante el embarazo, dentro de nuestro cerebro se produce una “reorganización” de los circuitos neuronales y se está más predispuesta a recibir recompensas o premios.

Pero estos deseos de comer dulce o alimentos muy calóricos no solo repercuten en el peso de la embarazada si no tiene cuidado. Según han encontrado los investigadores de este estudio, las crías de las madres con constantes antojos a lo largo de todo el embarazo, y que por supuesto saciaban tomando alimentos de forma compulsiva, tenían más predisposición a padecer alteraciones alimentarias, como la ingesta compulsiva de alimentos.

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Así que por tener constantes antojos de dulces y alimentos muy calóricos y comerlos, el bebé no nacerá con manchas en su piel, pero quizás su metabolismo se vea afectado. "Estos resultados son sorprendentes, ya que la mayoría de estudios se centran en analizar cómo los hábitos permanentes de la madre, como la obesidad, la desnutrición o el estrés crónico, afectan a la salud del bebé.

¿Qué son las Aversiones a los Alimentos Durante el Embarazo?

Es posible que, durante el embarazo, de pronto te des cuenta de que no consigues tolerar el sabor o el olor (o ambos) de algunos alimentos, incluso si antes no te molestaban. Algunas aversiones habituales son el café o el pescado.

Existen diversas teorías sobre el motivo por el que aparecen estas aversiones, pero podría deberse simplemente a que estás más sensible a ciertos olores o sabores debido a los cambios hormonales que se están produciendo en tu cuerpo. Las náuseas también podrían estar relacionadas con algunas aversiones, ya que determinados olores podrían intensificarlas.

Causas de las Aversiones a la Comida

Son varios los factores que pueden influir cuando se trata de cambios de apetito, y sobre todo, en la aparición de determinadas aversiones (y antojos):

  • Hormonas: Se cree que las hormonas del embarazo pueden jugar un papel importantísimo en este sentido, sobre todo al comienzo, cuando el cuerpo de la embarazada sufre tantos cambios hormonales, y éstas aumentan enormemente.
  • Sentidos más sensibles: Debido a las hormonas y a los distintos cambios que ocurren en el cuerpo de la futura mamá, los receptores tanto del gusto como del olfato pueden volverse tremendamente sensibles, u ocurrir todo lo contrario. De ahí que, por ejemplo, al comer un trozo de alcachofa ésta pueda parecer repugnante porque tu boca está ‘sintonizada’ con su amargura.

Algunos estudiosos señalan también una teoría bastante interesante: el cuerpo es sabio, de manera que éste tenderá a comer -y apetecerle- lo que es bueno para él en determinados momentos de importancia casi vital, como por ejemplo podría ser el caso del embarazo.

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Esto tendría sentido si tenemos en cuenta algunas aversiones muy comunes que surgen durante el embarazo, y que tienen una relación directa con el consumo de bebidas como el café, que puede volverse poco saludable y hasta tóxico cuando se toma en exceso. Muchas embarazadas pueden llegar a sentir una repugnancia extrema incluso con su simple aroma (por ejemplo, cuando alguien lo está preparando en la cocina). Y esto puede ocurrir incluso a pesar de que, antes del embarazo, la futura mamá disfrutara de su taza de café todas las mañanas…

Podemos poner otro ejemplo sencillo: el consumo de carne durante el embarazo. Aunque nutritiva y muy rica en proteínas de buena calidad, a menudo es un alimento que se rechaza durante la gestación: la apariencia y el olor de la carne cruda, los olores que inundan la cocina cuando se cocina y su textura al comerla puede ser demasiado para el estómago de algunas embarazadas.

¿Cuándo Empiezan y Acaban los Antojos y las Aversiones?

Los antojos y las aversiones pueden ser uno de los primeros síntomas del embarazo, pues aparecen en el primer trimestre debido a los cambios hormonales que está experimentando tu cuerpo. Para muchas mujeres, los antojos y aversiones suelen remitir en el segundo trimestre y, para cuando nazca el bebé, serán agua pasada. También hay mujeres que no tienen ningún antojo ni aversión durante todo el embarazo.

Para muchas mujeres, los primeros signos de antojos pueden aparecer tan pronto como unas pocas semanas después de quedarse embarazada. Estos primeros antojos pueden ser una sorpresa, y muchas veces ocurren antes de que incluso te des cuenta de que estás embarazada.

El segundo trimestre es a menudo cuando los antojos se vuelven más pronunciados. Este es el momento en que tu cuerpo y tus hormonas están trabajando arduamente para apoyar el crecimiento de tu bebé. Es posible que te despiertes a media noche con un deseo incontrolable de pizza, o que no puedas dejar de pensar en un tipo específico de galletas todo el día.

¿Cuáles son los Antojos Más Habituales?

Seguramente hayas oído bromas y chistes sobre antojos raros durante el embarazo. Aunque seguramente no vayas a echarle azúcar a un filete, es probable que tengas algunos antojos poco frecuentes, especialmente de madrugada. Aunque cada mujer es diferente, estos son algunos de los antojos de embarazo más habituales:

  • Helado
  • Chocolate
  • Huevos
  • Queso
  • Beicon
  • Fruta
  • Manteca de cacahuete
  • Guindillas o alimentos picantes
  • Alimentos encurtidos
  • Limones

Algunos de los antojos más comunes entre las futuras mamás son el chocolate, los helados, el hielo, las galletitas saladas, las patatas fritas, limones, alimentos picantes, queso o pepinillos.

Los antojos salados son muy comunes entre las mujeres embarazadas. Muchas futuras mamás se encuentran deseando alimentos como patatas fritas, aceitunas, encurtidos, quesos salados o incluso comidas rápidas. Un ejemplo típico es el clásico antojo de encurtidos.

Los antojos dulces también son muy frecuentes durante el embarazo. El deseo por chocolate, helados, galletas, pasteles y otros dulces puede ser casi irresistible para muchas mujeres. Estos antojos pueden estar relacionados con la necesidad de energía rápida, ya que los niveles de azúcar en sangre pueden fluctuar durante el embarazo.

Quizás los antojos más intrigantes son aquellos que combinan alimentos de maneras inesperadas o aquellos deseos de consumir cosas que no son típicamente alimentos, como el hielo, la tierra o incluso la tiza, una condición conocida como pica. Estos antojos raros pueden ser desconcertantes y, a veces, preocupantes.

¿Qué Debo Hacer Si Tengo Antojos Durante el Embarazo?

Cuando de pronto tengas un antojo, no podrás pensar en otra cosa y tampoco te quedarás satisfecha si buscas un sustituto parecido. Por eso, si tu antojo es razonablemente saludable, no pasa nada si comes un poco. Es decir, si suspiras por un trocito de chocolate, ¡adelante!

A veces lo que pasa no es que se te antoje algo en concreto, sino que no soportas comer ninguna otra cosa. De hecho, es posible que estar cerca de cualquier otro alimento te produzca náuseas.

Cumpliendo una función Los antojos producen distintas satisfacciones como calmar un ansia que la futura mamá está experimentando, un viaje a la infancia en la que nos obsesionábamos con un objeto o alimento y sólo conseguirlo nos aplacaba esa necesidad inmediata. Aquí también entra en juego el futuro papá, de manera que nuestro antojo no sólo se ve satisfecho sino que al ser complacido por nuestra pareja lo consideramos como un acto de amor hacia nosotras y nuestro futuro bebé.

Cómo Controlamos los Antojos

  • Un buen desayuno evitará que aumenten tus antojos y ansias por algún determinado tipo de alimento.
  • Practicar alguna actividad física reduce la ansiedad y, gracias a la segregación de endorfinas (la hormona de la felicidad) mejorará tu estado emocional.
  • Déjate mimar, como futura mamá experimentarás cambios hormonales que pueden incrementar tus antojos, nada como sentirse querida y segura para alejar la incertidumbre y el estrés que nos puede impulsar a comer más.

Antojos de los que Hablar con tu Médico

Algunas mujeres embarazadas pueden tener antojos de cosas que no son alimentos, como arcilla, detergente, tierra, cenizas, pintura o hielo. Este fenómeno se conoce como pica y podría significar que tienes algún déficit nutricional. Si sientes ansias de comer algo que no sean alimentos, habla con tu médico y no caigas en la tentación de comer estas cosas, ya que podrían ser perjudiciales para tu bebé y para ti.

Los antojos son algo normal y a veces incluso pueden resultar divertidos. Seguramente tú misma tengas alguna anécdota que contar al respecto. Si te interesa este tema, puedes seguir leyendo sobre la nutrición durante el embarazo, los alimentos que debes evitar y la ingesta necesaria de proteínas.

¿Por qué las Embarazadas Tienen Antojos?

Los más clásicos son a los helados, el chocolate (como ingrediente de la bollería o solo), patatas fritas de bolsa, aperitivos muy calóricos… y pueden aparecer en cualquier momento, pero las ganas incontrolables de estos alimentos se asocian siempre con el embarazo. De hecho, existen muchos mitos sobre los antojos en el embarazo.

A menudo se dice que los antojos se “despiertan” por la necesidad de un determinado nutriente. Pero esta afirmación no tiene ninguna base científica.

Saltar al contenido¡Los antojos durante elembarazo! Si hay algo típico de los embarazos son los antojos. Los antojos son un apetito especial que no se puede satisfacer con un sustituto, son urgentes y producen una satisfacción especial. A pesar de que se han realizado numerosos estudios científicos para hallar la causa que provoca antojos en las mujeres embarazadas no se ha llegado a una conclusión empírica.

Se llegó a creer que respondían a una llamada de atención de nuestro organismo, de modo que si teníamos falta de proteínas se nos antojaba comer más carne roja, sin embargo, se ha demostrado que esto no es real y que los antojos no responden a una necesidad fisiológica aunque sí podrían relacionarse con la actividad cerebral, por ejemplo, no es raro que en mitad de la noche nos de antojo de chocolate ya que nuestro bebé se está alimentando constantemente y se puede experimentar una bajada de glucosa al llevar varias horas sin ingerir alimentos.

La proximidad entre las áreas del cerebro implicadas en el gusto y las que reciben los impulsos nerviosos originados en el útero durante el embarazo y el ciclo menstrual pueden provocar que los primeros se activen a la vez que las segundas, produciendo esos antojos.

Al rico antojo Abarcan toda clase de comida, desde dulces, como el chocolate, a salados, como los pepinillos. Es posible que durante el embarazo se te antojen sabores que antes no soportabas o te resultaban indiferentes.

El reloj no importa Los antojos pueden producirse a cualquier hora del día, incluso por la noche, y en cualquier estadio del embarazo, llegando a afectar a 3 de cada 4 mujeres embarazadas.

Caprichos sí, pero con cuidado Es bueno satisfacer los antojos que se producen durante este periodo, sin embargo debemos controlar la ingesta de alimentos que hacemos bajo esta condición ya que, en ocasiones, el capricho no supone sino la aversión hacia algún alimento en concreto. Mantener una alimentación equilibrada durante todo el embarazo es vital para madre e hijo.

Pica o Alotrofagia: Antojos de Cosas No Comestibles

Deseos irresistibles de comer arena, ceniza, tiza, pasta de dientes e incluso llegar a hacerlo… Es un trastorno conocido como pica y se da en el embarazo. Puede tener nefastas consecuencias para la madre y el desarrollo del feto.

“La pica o alotrofagia es un tipo de fagia que se engloba dentro de los trastornos de ingestión y de la conducta alimentaria. Es una variante de un tipo de trastorno alimentario en el que existe un deseo irresistible de comer o lamer sustancia no nutritivas y poco usuales como tierra, tiza, yeso, virutas de pintura, bicarbonato de sosa, almidón, cualquier cosa que no tiene, en apariencia, ningún valor alimenticio”, nos explica Patricia Valseca, especialista de El Prado Psicólogos.

“De forma general, el síndrome de pica comienza en la infancia y tiene una duración de tan sólo unos meses”, añade la psicóloga. La pica también puede presentarse en adultos que ansían sentir una cierta textura en la boca.

Litofagia o deseo de ingerir piedras. Este trastorno suele aparecer en el primer o segundo trimestre de embarazo.

La alimentación persistente de sustancias inapropiadas debe durar al menos un mes. El hecho de consumir una de estas sustancias algún día no es suficiente para considerar que una persona padece de pica.

La alimentación de sustancias no nutritivas es inapropiada para el nivel de desarrollo del individuo. En bebés niños muy pequeños, por ejemplo, es frecuente que se metan todo lo que pillan en su boca.

La conducta alimentaria inapropiada no es parte de una práctica cultural o social.

No hay una causa única, ni está identificada. Existen diferentes hipótesis. Por ejemplo, en algunos casos, se ha relacionado con la falta de ciertos nutrientes, como hierro y zinc, “que pueden desencadenar este deseo vehemente inusual”. También se creen que detrás de este comportamiento existan razones sensoriales, neuropsiquiátricas y psicosociales.

Dado que detrás de el deseo de comer tierra, ceniza, pelo o piedras se encuentra por lo general un trastorno mental, lo primero es acudir a un psicólogo y/o psiquiatra experto en el tratamiento de la conducta alimentaria.

“Los tratamientos para la pica varían de paciente en paciente y en función de la causa que se sospecha que ha provocado la enfermedad”, señala la psicóloga.

Para los casos en los que las razones que han llevado a la aparición del problema parecen ser completamente psicológicas, “normalmente se utilizará terapia y en algunos casos medicación”, indica Patricia Valseca.

Al margen del trastorno psicológico que puede subyacer en el deseo de comer sustancias no alimenticias, es evidente que acarrea un alto riesgo de complicaciones médicas, por ejemplo, por envenenamiento. Es un trastorno que, según qué sustancia se ingiera, puede resultar peligroso para la madre y para el feto, ya existe un alto riesgo de infecciones o aparición de parásitos y por la exposición a sustancias tóxicas.

Mitos Sobre los Antojos en el Embarazo

Uno de los temas más divertidos y a menudo discutidos entre las futuras mamás y sus familias es si los antojos pueden revelar el sexo del bebé. Esta creencia es tan antigua como entrañable. Muchas abuelas y madres juran por ella, y las historias de "acertar" el sexo del bebé gracias a los antojos abundan.

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