Ardor en la Piel Durante el Embarazo: Causas y Alivio
Si estás embarazada y te ha asaltado la pregunta después de padecer picores y comezón en la piel, has llegado al lugar indicado. La respuesta es afirmativa: se trata de algo común que muchas mujeres pueden padecer durante el embarazo, especialmente en el vientre, los pechos, las palmas de las manos o las plantas de los pies.
Es importante diferenciar las afecciones fisiológicas, propias de la gestación, de las patológicas. Se denomina dermatosis del embarazo a las afecciones de la piel que aparecen especialmente durante la gestación y que cursan con características peculiares. En el transcurso del embarazo, el pecho está más sensible en general, y en algunos casos, esta sensibilidad también se manifiesta con una molesta comezón en los pezones.
Causas del Ardor en la Piel Durante el Embarazo
A medida que el embarazo va avanzando, las mujeres van ganando peso y aumentando su tamaño, lo que provoca que la piel se dé de sí, para acomodarse al nuevo volumen, llegando a poder producir las estrías. La tensión de la piel es natural, pero eso no quita que pueda ser algo incómodo. Si a esto se le suma el descontrol hormonal de la mujer, los síntomas y apreciación de estos pueden ser diversos.
Como hemos comentado, el hecho de que la piel se estire, sobre todo en vientre y pechos, para acomodarse a la gestación, es el factor principal que puede provocar la tensión de la piel y, en consecuencia, el picor de dichas zonas. Asimismo, el cambio hormonal, en concreto el incremento de estrógenos, son otra causa frecuente que provoca el molesto comezón y el enrojecimiento de las zonas más afectadas (vientre, pechos, manos y pies).
A medida que la barriga y los pechos crecen durante el embarazo, la piel se va estirando poco a poco para adaptarse y acomodarse al nuevo tamaño del cuerpo de la mujer. Junto con el crecimiento del feto, los cambios hormonales pueden afectar en gran parte a estos cambios cutáneos. En concreto, durante la gestación se secreta más estrógeno, una hormona femenina que induce la proliferación celular sobre todo en las mamas, el endometrio y los ovarios.
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Aunque este aumento de estrógenos es normal durante el embarazo, básicamente porque se producen en los ovarios y la placenta, tiene consecuencias directas: aparece la comezón o picor en zonas como las palmas de las manos o las plantas de los pies, el pecho o la propia barriga.
Pero estas no son las únicas causas que pueden desarrollar el picor, existen otras causas que pueden producir el picor cutáneo durante el embarazo:
- Urticaria: Se conoce como pápulas y placas urticarias pruriginosas del embarazo (PPUPE) y se trata de la presencia de sarpullidos cutáneos que se concentran, sobre todo, en el vientre. Suele aparecer a partir del tercer mes de embarazo y es muy frecuente en los primeros embarazos o en los embarazos de gemelos o mellizos. Es un picor incómodo, pero nada peligroso, ni para la mamá ni para el bebé.
- Colestasis: Es un problema del hígado que afecta al flujo normal de la bilis del hígado y puede influir durante el embarazo. La colestasis provoca picores severos por todo el cuerpo, así como sarpullidos. Es importante controlar la colestasis ya que puede afectar al bebé y requiere de tratamiento médico. Si se nota un picor casi insoportable, se debe acudir a un centro médico de inmediato.
- Infecciones fúngicas o micóticas: Además de estas causas, es habitual que las mujeres embarazadas padezcan alguna que otra infección por hongos o fúngica, lo cual puede traducirse en picor vaginal.
Dermatosis Específicas del Embarazo
Tiene una incidencia muy variable que oscila entre 1 por 4.000 hasta 1 por 50.000 embarazos. Consiste en la aparición de un prurito o picor exasperante que se sigue al cabo de unas semanas de lesiones ampollosas o en forma de urticaria en la piel. Estas lesiones se localizan en el abdomen, alrededor del ombligo y se van extendiendo de forma centrífuga al resto del cuerpo sin llegar a afectar a la cara ni las mucosas.
Las lesiones comienzan en forma de placa circular y posteriormente se transforman en vesículas o ampollas tensas de contenido transparente. El diagnóstico se hace por la clínica y por el estudio directo de las lesiones tras ser biopsiadas. El tratamiento adecuado es el tratamiento tópico con corticoides y antihistamínicos.
Pero éstos suelen resultar insuficientes, por lo que en la mayoría de los casos se termina tratando con corticoides vía oral a dosis de 0,5 a 1 mg/Kg/día. El uso de corticoides durante el embarazo no afecta al bebé. El desarrollo del feto intraútero puede verse afectado, pudiéndose producir crecimiento retardado y prematuridad.
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Es importante recordar que la lactancia materna disminuye las lesiones y la duración del brote de herpes gestationis. Es la dermatosis más frecuente del embarazo. Su incidencia es de 1 de cada 150 embarazadas. Afecta fundamentalmente a primíparas (su primer embarazo). Las mujeres embarazadas de gemelos también son más propensas a la aparición de esta erupción.
El cuadro clínico comienza con un picor intenso e insoportable tanto por el día como por la noche. Al cabo de unas semanas, aparecen las lesiones en la piel en forma de pápulas (lesiones palpables y elevadas de color rojizo). Se localizan en el abdomen a nivel de la sínfisis del pubis y las caderas, a la altura de las estrías, pero no alrededor del ombligo como el herpes gestationis.
Se extiende al tronco y a las raíces de los miembros inferiores y superiores, respetando brazos, manos, pierna y pies. Tampoco afecta la cara ni las mucosas. El estado general de la madre es bueno. La causa de esta afección es desconocida, pero la localización a nivel de las estrías sugiere que puede estar relacionado con la distensión abdominal.
El diagnóstico se hace por la clínica. La gestante presenta picor seguido de erupción. La biopsia de la lesión demuestra al microscopio imágenes varias como paraqueratosis o espongiosis, pero nunca infiltrado por anticuerpos como en el herpes gestationis. El tratamiento consiste en corticoides tópicos de elevada potencia aplicados sobre las lesiones varias veces al día.
Se trata de una erupción a base de pequeños granitos acompañada de mucho picor. Se localiza por todo el cuerpo, aunque fundamentalmente en abdomen y mamas. Aparece en el segundo trimestre, aunque a veces también se manifiesta al final del embarazo. Su origen es desconocido. El diagnóstico se hace mediante la clínica, ya que no hay ninguna prueba analítica que lo confirme. El tratamiento idóneo son los corticoides sobre la piel.
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También se ha utilizado el peróxido de benzoilo y los rayos ultravioleta B. Suele aparecer en el primer trimestre del embarazo, aunque a veces también lo hace en el segundo trimestre. Se caracteriza por la aparición de lesiones palpables y elevadas de menor de 1 centímetro de diámetro y nódulos rojos en la piel. Estas lesiones producen mucho picor.
Se localizan en las superficies extensoras de los brazos y las piernas. No se ha encontrado un mayor riesgo para el feto. El tratamiento son los corticoides aplicados directamente en el piel. Se caracteriza por un intenso picor o prurito, seguido de lesiones de rascado. Es decir, las lesiones que presenta la embarazada en la piel, no las produce la enfermedad si no las uñas durante el rascado.
El picor aparece en primer lugar en las palmas de las manos y las plantas de los pies, y posteriormente se extiende a brazos, piernas, tronco y cara. La causa más constatada es la alteración en el aclaramiento del hígado de una sustancia llamada bromo sulftaleína. El tratamiento es la resincolestiramina vía oral. También deben administrarse antipruriginosos.
El pronóstico de la madre es bueno.
Colestasis Gravídica
La colestasis gravídica es la enfermedad hepática más común que se produce durante el embarazo. Al final del embarazo, la colestasis gravídica combina un prurito intenso con alteraciones biológicas como el aumento de los ácidos biliares y de las enzimas hepáticas llamadas transaminasas. Afortunadamente, estos signos clínicos y biológicos de la colestasis gravídica remiten después del parto.
El prurito se da principalmente en las manos y los pies, pero puede extenderse al resto del cuerpo. La colestasis gravídica no tiene consecuencias perjudiciales para la madre, aparte de sentir picor durante el embarazo que puede llegar a impedirle dormir. En cambio, la colestasis gravídica sí puede tener consecuencias nocivas para el feto, de ahí que sea tan grave.
En efecto, la colestasis gravídica aumenta el riesgo de muerte fetal en el útero, así como de prematuridad y sufrimiento respiratorio al nacer.
Remedios Caseros para Aliviar el Picor en el Embarazo
Aunque todo depende del origen principal de la comezón, existen numerosos remedios caseros para aliviar el picor de la piel en el embarazo, sobre todo si es producido por el propio estiramiento de la piel en vientre y pechos. Te contamos los más efectivos:
- Baño templado: Si sufres picor durante el embarazo, te recomendamos darte un baño con agua templada al que deberás añadir una taza de harina de avena. La avena ayuda a calmar la piel irritada, por lo que además de relajarte con el baño, conseguirás reducir el malestar.
- Compresas frías: El agua fría siempre es un buen método calmante y, en este caso, no podía ser menos. Aplícate compresas frías o bolsas de hielo envueltas en paños en las áreas cutáneas más afectadas y lograrás tanto aliviar el picor, como reducir la rojez o la inflamación. Para los pechos, específicamente, te recomendamos empapar una toalla con agua fría y enrollarla, ya que te resultará más cómodo. Colócala entre los pechos y el vientre para calmar el picor de esta zona durante el embarazo.
- Cremas y pomadas: Hay muchos remedios que podrán ayudarte a calmar el picor durante el embarazo. Por ejemplo, las cremas y pomadas a base de caléndula proporcionan un alivio rápido, pero además, ayudan a hidratar la piel, por lo que te ayudarán a reducir tanto la piel seca como los eccemas. Otro buen remedio es la aplicación de gel de aloe vera en las zonas de piel más afectadas por el picor. El aloe vera, además de calmar la comezón, creará una película protectora en la piel con la que se protegerá de los daños más frecuentes de rascarse.
- Hierbas medicinales: Algunas hierbas tienen propiedades calmantes, por lo que se pueden utilizar como remedio natural contra el picor de la piel durante el embarazo. La raíz del diente de león o el cardo, entre ellas, son útiles para resolver los problemas del hígado, por lo que tomarlas en infusión se recomienda, sobre todo, si se padece colestasis. Igualmente, consulta siempre primero con tu ginecólogo particular.
- Bicarbonato: Y no podemos obviar el poder y las propiedades del bicarbonato sobre la piel, entre las que destacan su poder calmante. Por ello, puedes preparar una pasta a base de bicarbonato y agua.
Tips Adicionales para Prevenir y Reducir el Picor
Además de los remedios naturales que hemos expuesto anteriormente, es importante tener en cuenta algunos tips que te ayudarán a prevenir o reducir el picor de la piel durante el embarazo. Es importante tenerlos en cuenta para evitar este molesto síntoma y disfrutar de esta experiencia única:
- Evita las duchas calientes, dado que suelen resecar más la piel y pueden empeorar el cuadro de picazón.
- No utilices cepillos o esponjas para la ducha, para no escamar más la piel.
- Evita el uso de productos para la piel perfumados (geles, cremas...) o con una composición química potente. En su lugar, apuesta por las cremas de glicerina que respetan mucho más la piel.
- Algunos detergentes para la ropa también pueden influir en el picor de la piel.
- Es importante beber entre 8 y 10 vasos de agua al día (lo que se traduce en 1,5 o 2 litros de agua diarios).
- Lleva a cabo una dieta sana y equilibrada.
- Evita rascarte siempre que sea posible porque aunque puede aliviar el picor de manera temporal, puede producir heridas, cortes o arañazos en la piel.
- Ponte crema hidratante después de bañarte.
- Recuerda que si los picores son muy intensos, sobre todo durante el segundo y el tercer trimestre de embarazo, es necesario acudir al médico ya que podría tratarse de una colestasis. Asimismo, en los casos de que tengas mucha comezón y todas estas medidas no logren aliviarte, acude a tu médico para que te dé un tratamiento farmacológico adecuado de uso local.
Picazón en los Senos Durante el Embarazo
En el transcurso del embarazo, el pecho está más sensible en general, y en algunos casos, esta sensibilidad también se manifiesta con una molesta comezón en los pezones. La picazón en los senos es un síntoma de embarazo, por lo que no debes preocuparte. Eso sí, te recomendamos estar atenta y comprobar que este picor no viene acompañado de ninguna erupción o sarpullido rojizo, pues podría ser señal de infección o de algún otro problema dermatológico.
Consejos para Aliviar la Picazón en los Senos
- Hidrata bien tu cuerpo, y en especial, el pecho. El embarazo también afecta a tu piel, por eso es posible que la notes diferente y que tiene otras necesidades. La hidratación es fundamental, sobre todo en aquellas zonas más sensibles como los pezones.
- Cremas o lociones calmantes.
- Usa tejidos transpirables y naturales. Cuanto más respetuoso con la piel sea el material de tus sujetadores, mucho mejor para la piel del pecho y los pezones. Apuesta por el algodón o las fibras naturales que permitan a tu piel transpirar, y evita los aros y las costuras en la zona de la copa.
- Usa geles y jabones sin sulfatos. Debes apostar por geles suaves y también respetuosos con tu piel para no resecarla o irritarla.
Otras Afecciones Dermatológicas y el Embarazo
El efecto que tiene el embarazo sobre las enfermedades preexistentes de la piel es impredecible. La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que cursa en brotes y que ocurre en personas con una predisposición genética a sufrir enfermedades alérgicas (atopía). El síntoma más característico es el picor, que puede ser muy intenso hasta el punto de afectar la calidad de vida.
La lesión típica es el eccema, que consiste en una o múltiples áreas de enrojecimiento, a veces con pequeñas ampollitas, lesiones por rascado y descamación de la piel.
Tratamiento de la Dermatitis Atópica
- Higiene diaria: La piel atópica es seca y con tendencia a picar, precisa una higiene cuidadosa, evitando la irritación, y la aplicación diaria de sustancias hidratantes. Se recomienda baño breve o ducha a diario, seguido de la aplicación inmediata de emolientes, para evitar la evaporación del agua de la piel. Conviene emplear jabones de pH ácido.
- Emolientes e hidratantes: Hidratantes son aquéllas que aumentan el contenido en agua de la superficie de la piel, y emolientes las que la hacen menos áspera y más flexible. Puesto que muchos emolientes basan su acción en el aumento del contenido de agua de la piel, a menudo se emplean ambos términos indistintamente. El uso de estos productos forma parte del tratamiento de mantenimiento de la dermatitis atópica, ayudan a mejorar el aspecto de la piel atópica, y proporcionan sensación de bienestar al reducir el picor. Debe evitarse su uso durante los brotes, puesto que son ineficaces una vez que se instaura la enfermedad.
- Corticoides tópicos: Los corticoides tópicos han sido durante varias décadas el tratamiento fundamental. Aún hoy constituyen el tratamiento de primera línea para inducir la remisión y controlar los brotes moderados y graves. Actúan reduciendo la inflamación, disminuyendo el picor, el rascado y la irritación cutánea.
La dermatitis alérgica de contacto es una reacción inflamatoria localizada de la piel que ocurre como consecuencia del contacto mantenido de una sustancia alergénica sobre la superficie cutánea. Produce intenso picor y se manifiesta con enrojecimiento, vesículas, costras y descamación, que aparecen exclusivamente en la zona de contacto con el agente causal.
Las manos son la zona del cuerpo más frecuentemente afectada por la dermatitis de contacto, debido a la manipulación de sustancias y productos de todo tipo. El tratamiento consiste en prevenir el contacto con el agente responsable.
La urticaria es una erupción cutánea caracterizada por la aparición de ronchas o habones (lesiones sobreelevadas, de coloración generalmente rosada), que duran pocas horas y que se acompañan de picor. El angioedema o edema angioneurótico es considerado el mismo proceso que la urticaria, pero con una afectación más profunda de la piel, que suele manifestarse como hinchazón de los párpados y los labios.
Según el tiempo de duración la urticaria se clasifica en aguda o crónica. La urticaria aguda consiste en un único episodio de inicio repentino y duración breve, cuya causa puede ser una reacción alérgica a medicamentos, alimentos, picaduras de avispas o abejas. La urticaria crónica, por el contrario, tiene una duración prolongada y no se asocia a un proceso alérgico. A pesar de que sus posibles causas son múltiples, es habitual no encontrar un causante directo del cuadro.
El tratamiento de elección son los antihistamínicos, si no fuera suficiente con estos fármacos se asociarían corticoides por vía oral. No hay datos suficientes para asegurar la inocuidad de todos los antihistamínicos. Se consideran aceptablemente seguros para ser utilizados durante el embarazo la dexclorfeniramina, la loratadina y la cetirizina.
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