Aumento de la Sensibilidad a los Olores en el Embarazo: Causas y Consejos
Sabemos que la mujer gestante sufre cambios en los sentidos del olfato y el gusto durante la gestación, de tal forma que olores hasta entonces conocidos y bien tolerados, ocasionan rechazo y se tornan desagradables, llegando incluso a provocar náuseas. Hoy vamos a intentar explicar por qué sucede esto, y a daros unos cuantos consejos para minimizar las molestias que puedan ocasionar.
¿Qué es la hiperosmia?
La hiperosmia es un trastorno sensorial caracterizado por una sensibilidad olfativa anormalmente elevada. La palabra hiperosmia proviene del griego y está formada por el prefijo “hiper” (por encima de) y la palabra “osme” (olor). La propia etimología nos desvela su significado: tener una mayor sensibilidad a los olores que la media. Lo contrario de la hiperosmia, que sería tener un bajo sentido del olfato, se denomina hiposmia. La ausencia total de olfato se llama anosmia.
Las personas con hiperosmia perciben olores con una intensidad mucho mayor que la habitual, lo que puede ser una experiencia agradable, molesta o incluso incapacitante. Las personas con hiperosmia tienen el umbral olfatorio más bajo que los demás, lo que quiere decir que detectan olores que los demás no perciben, pero también significa que los sienten con mayor intensidad.
Este trastorno puede ser transitorio, como ocurre en algunas condiciones como el embarazo, o crónico, asociado a trastornos neurológicos, endocrinos o psicológicos. Dependiendo del grado en que se sufra esta alteración olfativa, se considerará como una especie de don o supondrá una molestia importante que llegue incluso a aislar a la persona para evitar los lugares con olores muy intensos.
Causas de la hiperosmia durante el embarazo
Estos cambios han sido demostrados por varios estudios científicos. Una investigación estadounidense realizada en el Monell Centre), estudió a más de 13.000 gestantes. Concluyó en que no había diferencias en la percepción de los aromas entre mujeres gestantes y no gestantes, pero si en la intensidad con que eran percibidos y la reacción que ocasionaban, demostrando las gestantes más sensibilidad a ellos.
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El cambio en esta intensidad de la percepción de los olores que experimenta la embarazada (también llamada hiperosmia), se atribuye a las hormonas conocidas como estrógenos y progesterona, que aumentan su concentración durante el embarazo, sobre todo durante el primer trimestre. La hiperosmia o alteración del sentido del olfato se suele producir con más frecuencia en el primer trimestre de la gestación pero puede continuar durante todo el embarazo. La causa se debe al aumento de las hormonas que intervienen activamente durante la gestación. Al principio, por el incremento progresivo de la HCG (hormona gonadotrofina coriónica) y seguidamente con el aumento de los estrógenos y la progesterona, que son las responsables de gran parte de los signos y síntomas que afectan a la embarazada. En este caso, además, suelen irrigar el revestimiento mucoso de la nariz más de lo habitual lo cual produce la hipersensibilidad olfativa. Esta alteración del olfato provoca que al tener el umbral olfatorio más bajo que los demás, percibiendo olores que otras personas no detectan o lo hacen con menor intensidad.
Según nos cuenta la matrona Elizabeth Guerra de Nona Centro Maternal, además de las causas hormonales de la hipersensibilidad olfativa "se barajan dos hipótesis relacionadas con estos cambios tienen el propósito de autoprotección para evitar el contacto con sustancias nocivas con alimentos y medio ambiente.
Durante los primeros meses del embarazo se dan fuertes cambios hormonales que influyen en cómo se perciben los olores y sabores. Por esta razón, es frecuente que ciertos olores incomoden y que aparezca el asco a ciertos alimentos. Asimismo, otros alimentos pueden resultar más apetecibles de lo habitual.
Otros factores que pueden contribuir a las náuseas y vómitos en el embarazo:
- Tendencia a las bajadas en el nivel de azúcar en sangre.
- Crecimiento fetal y de la placenta consumen mucha energía en forma de glucosa.
- Secreción de jugos gástricos y la digestión se ven modificadas a causa de la gestación.
Normalmente, esta alteración del olfato desaparece o se reduce a los tres meses de gestación, aunque en algunos casos puede persistir hasta las últimas semanas e incluso un tiempo después de que nazca el bebé.
La culpa de la hiperosmia en las embarazadas la tienen las alteraciones hormonales que se producen en este periodo, siendo los estrógenos los que convierten cualquier fragancia en una auténtica bomba de olor.
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Consejos para aliviar las molestias de la hiperosmia
Por desgracia, esta alteración del olfato durante el embarazo que afecta a muchas mujeres, no se puede evitar. Y tampoco podemos andar por la calle con una pinza en la nariz. Lo que sí podemos hacer es intentar minimizar las consecuencias de la hiperosmia, sobre todo para que las náuseas durante el embarazo sean lo más llevaderas posible.
- Evita consumir alimentos o bebidas cuyo aroma o gusto te produzca rechazo, ya que pueden favorecer las náuseas, los vómitos, y sentarte mal.
- Ventila las estancias en las que permanezcas habitualmente.
- Evita ambientadores artificiales.
Aquí hay algunos consejos adicionales:
- Comer y cocinar alimentos que no huelan especialmente fuerte, como ocurre con ciertos pescados o vegetales como las coles.
- Utilizar productos de limpieza e higiene personal con aromas suaves. Elige desodorantes sin o con fragancias muy sutiles; si usas perfume, que sea un olor que te resulte agradable, así al menos te ayudará a contrarrestar los no tan agradables que te vayas encontrando a lo largo del día; y nada de amoníaco, lejías o productos por el estilo.
- Las fibras de los tejidos absorben bastante los olores, así que tendrás que lavar la ropa más a menudo. Asegúrate de que se seca bien para que no coja olor a humedad.
- Ventila los espacios cerrados cuando puedas, especialmente en baño y cocina donde se concentran todo tipo de aromas, muchos de ellos agradables pero otros tantos que no lo son.
- Explica a tu entorno cómo te sientes, la hiperosmia es normal pero no tienes por qué sufrir más de lo necesario. Si hablas con tus familiares o compañeros de trabajo, seguro que lo entienden y no les cuesta evitar los perfumes muy fuertes, fumar cerca de ti o cocinar ciertos alimentos.
- Otra manera de combatir la sensibilidad a los olores es aceptándola y potenciando el lado bueno. Rodéate de aromas que te gusten. Normalmente el olor a limón, menta o canela suele apaciguar las náuseas en lugar de provocarlas. A algunas mujeres embarazadas también les resultan agradables los olores relacionados con los bebés, como el talco o las colonias frescas.
- Cocina con el extractor siempre conectado y las ventanas y puertas abiertas.
- Evita en la medida de lo posible aquellos alimentos cuyo olor más te desagrada y ciertos productos de limpieza.
- Elimina o reduce el uso de desodorantes, colonias y perfumes de olor fuerte.
¿Cuándo preocuparse por las náuseas y los vómitos?
¿Sabías que hasta el 85% de las mujeres embarazadas presenta sensaciones de mareos, repulsión, náuseas e incluso vómitos en algún momento de su embarazo? Aunque las náuseas y los vómitos en el primer trimestre de embarazo sean de lo más habituales, no tienes por qué resignarte a convivir con este síntoma. Lo normal es que las náuseas y vómitos propios del comienzo del embarazo disminuyan una vez finalizado el primer trimestre.
Si tus náuseas y vómitos no remiten pasadas las primeras 16 semanas de embarazo o experimentas estos síntomas de forma repentina, no dudes en acudir a la consulta de tu médico ginecólogo para descartar que estés sufriendo de otra afección que necesite diagnóstico y tratamiento.
En cambio, hay ocasiones en las que las náuseas y vómitos son continuos, intensos e impiden que la embarazada retenga cualquier alimento o líquido. Esta situación llevaría a la mujer a la pérdida de peso, a padecer deshidratación y puede llegar a causar ciertas complicaciones para la madre y el bebé. Esta expresión más grave de las náuseas y vómitos se denomina hiperémesis gravídica.
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Si las náuseas y vómitos son intensos y no mejoran con estos remedios, o si hay pérdida de peso, la embarazada deberá acudir al especialista. En este caso, puede tratarse de hiperémesis gravídica, pero se realizará una valoración para descartar también otras posibles causas.
De igual modo, la embarazada debe acudir cuanto antes al especialista si hay presencia de sangre en el vómito o si las náuseas se producen junto a otros síntomas como fiebre o dolor abdominal.
Ten paciencia: lo más probable es que tras el primer trimestre, este síntoma se atenúe de manera considerable y aumente tu tolerancia a los alimentos y olores especiales.
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