Aumento del Volumen Sanguíneo en el Embarazo
Con motivo del Día de la Madre, la Fundación Española del Corazón (FEC) quiere recordar la importancia que tiene el cuidado del corazón para las mujeres embarazadas, especialmente para las futuras mamás que ya padecen alguna enfermedad cardiaca, pues el riesgo es aún mayor para ellas y para sus bebés.
Cambios Cardiovasculares Durante el Embarazo
Las principales modificaciones que sufre el sistema cardiovascular de la mujer en este estado son el incremento del volumen sanguíneo, la frecuencia cardiaca y el gasto cardiaco (cantidad de sangre expulsada del corazón).
Incremento del Volumen Sanguíneo
El incremento del volumen sanguíneo es un proceso adaptativo que está inducido por las necesidades metabólicas del feto. Este proceso comienza en la sexta semana de gestación y va incrementándose hasta el momento del parto, cuando se encuentra un 50% por encima de lo habitual. El volumen de sangre pasa de 5 litros, en la mujer no embarazada, a 7 litros en la embarazada.
Además, durante la gestación, ésta retiene entre 4 y 6 litros en su cuerpo, fuera del torrente sanguíneo. En total estamos hablando de 6-8 litros. La tensión arterial disminuye progresivamente hasta alcanzar el mínimo en semana 28.
Frecuencia Cardiaca
Asimismo, la frecuencia cardiaca normalmente se acelera en 10-20 latidos por minuto a lo largo del embarazo, con un pico a finales del segundo trimestre o a principios del tercero.
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Funciones de la Sangre Durante el Embarazo
Durante el embarazo, la sangre cumple la función de oficiar de canal de intercambio entre el organismo de tu bebé y el tuyo, pero además, de abastecer al bebé de todos los nutrientes que requiere, así como de oxígeno, y de eliminar sus desechos. Al tener que cumplir más funciones que las habituales, es lógico que tu organismo requiera más sangre. Durante el embarazo pasarás a tener cerca de 1,5 litros de sangre más que lo habitual. Este volumen extra de sangre sirve también para paliar las consecuencias de una posible hemorragia durante el embarazo o el parto.
Lo más habitual es que el flujo sanguíneo de una persona sea de 4 o 5 litros de sangre. ¿El motivo? Muy sencillo, la sangre de la embarazada tiene una función esencial para la supervivencia del bebé, ya que es la encargada de transportar el alimento al bebé. Por todo ello, la sangre cambia y aumenta su cantidad hasta ser capaz de cubrir totalmente las necesidades del feto. Pero no solo el flujo sanguíneo aumenta durante el embarazo, el ritmo cardíaco también se intensifica.
Consecuencias del Aumento de Volumen Sanguíneo
Con el aumento del volumen de la sangre, se dilatan más los vasos sanguíneos. La sangre circula más lentamente, y con la presión del útero sobre los capilares se produce la famosa hinchazón. Por todo esto, es habitual que las embarazadas tengan una tensión arterial más baja que lo normal. No debes preocuparte mientras te sientas bien. La baja tensión arterial puede traerte algunas molestias, como mareos, fatiga o dolores de cabeza, en cuyo caso deberías hablar con tu médico. Otra posible molestia es la anemia, que sucede cuando no se tienen suficientes reservas de hierro. Al aumentar el plasma, el nivel de los glóbulos rojos desciende.
La retención de líquidos en el embarazo suele estar provoca por el peso del útero, el aumento de la sangre en circulación y la acción de las hormonas en las paredes de las venas. Por eso, la hinchazón o edema en las piernas, en los tobillos o incluso las manos y la cara es un síntoma frecuente en la gestación. En general, es algo benigno causado por la dificultad que tiene el sistema circulatorio sanguíneo para funcionar al cien por cien.
Es posible que antes de quedarte embarazada, en los días previos a la regla, notaras un inexplicable aumento de peso, que tus piernas y manos se hinchaban y una extraordinaria pesadez. Pero una vez tenías la menstruación, tu cuerpo volvía a la normalidad. Ahora con el embarazo, esta situación es permanente. La retención de líquidos se debe al aumento del volumen sanguíneo circulante.
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”Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer alberga un nuevo lecho vascular que será el encargado de asegurar los requerimientos del bebé. El aumento de la hormona progesterona relaja las paredes musculares de los vasos sanguíneos, provocando que la sangre se acumule en los mismos. La compresión del útero sobre las venas pelvianas y sobre la vena cava inferior (recibe sangre de los miembros inferiores y de la mayor parte de los órganos pélvicos y abdominales y la retorna al corazón). Estos tres hechos provocan que el sistema vascular linfático, que es el encargado de llevar líquido tisular de los tejidos a las venas, se vea incapaz de eliminar todo el necesario. Así que ese líquido se queda entre los tejidos, dando lugar al edema. Por regla general, la mujer embarazada no tiene por qué preocuparse. Conviene eso sí, que se lo comente a su médico.
Complicaciones Cardíacas y Embarazo
La incidencia de tromboembolismo pulmonar en el embarazo y el puerperio (cuarentena), se estima entre 1 de cada 1000 y 1 de cada 3000 partos y la mortalidad en alrededor de 1 de cada 100.000 embarazos. Factores como la obesidad, el tabaco, la mayor edad de la gestante, la historia familiar de trombosis o el reposo prolongado pueden favorecer su presentación. El infarto de miocardio, por contrario, rara vez se presenta en mujeres embarazadas y se estima que su incidencia es inferior a 1 de cada 10.000 embarazos.
Para la paciente cardiópata resultará imprescindible seguir las indicaciones de un equipo médico multidisciplinar. "No podemos olvidar que en algunos casos de mujeres con enfermedad cardiaca, debido a su complejidad, evolución y repercusión, hay que desaconsejar el embarazo por el alto riesgo que conlleva. Tras las modificaciones hemodinámicas impuestas al organismo materno durante el embarazo, resulta evidente imaginar las consecuencias sobre un corazón enfermo, incapaz de asegurar el aumento del trabajo durante la gestación", comenta la Dra.
"En mujeres sanas el embarazo no tiene por qué presentar complicaciones cardiológicas, siempre y cuando se cuide como es debido para contrarrestar el sobreesfuerzo que su corazón tiene que asumir durante la gestación", aclara la Dra.
El embarazo con enfermedad cardiovascular crítica representa un reto clínico único, que requiere la participación coordinada de cardiólogos, intensivistas, obstetras, anestesiólogos y especialistas en medicina materno-fetal. Los cambios fisiológicos propios de la gestación pueden descompensar enfermedades cardíacas preexistentes o desvelar patología subyacente, incrementando el riesgo de complicaciones graves para la madre y el feto.
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Durante la gestación, el volumen sanguíneo aumenta un 40-50%, con mayor expansión en el segundo trimestre. El gasto cardíaco se incrementa entre un 30% y un 50% por aumento del volumen sistólico y la frecuencia cardíaca. La presión arterial media desciende debido a la reducción de la resistencia vascular sistémica mediada por vasodilatadores endógenos como óxido nítrico, progesterona y estrógenos.
En países desarrollados, la enfermedad cardiovascular es una de las principales causas de mortalidad materna, representando hasta el 26% de las muertes relacionadas con el embarazo en Estados Unidos. La incidencia es de 13,4 por 100.000 ingresos maternos, con elevada mortalidad.
Algunas intervenciones durante el embarazo pueden incluir:
- Mitral estenosis grave: intervención percutánea preferible después de la semana 20 si refractaria a tratamiento médico.
- Aórtica estenosis grave: balón valvuloplastia en casos sintomáticos refractarios.
La hipertensión pulmonar, ya sea idiopática, asociada a enfermedad cardíaca congénita o secundaria a patología pulmonar crónica, representa uno de los mayores riesgos cardiovasculares durante la gestación.
Otros Cambios Fisiológicos en el Embarazo
Durante el embarazo el tamaño del tórax aumenta unos 6 cm. Los cambios de posición y hormonales condicionados por el embarazo hacen que se agraven el reflujo esofágico y la pirosis - acidez- y el vaciamiento gástrico está retrasado. Estas circunstancias aumentan estando tumbada. El tránsito del bolo defecatorio por el colon está retrasado lo que favorece el estreñimiento.
Aunque no están alteradas su forma y tamaño, sí se alteran las pruebas funcionales hepáticas. La fosfatasa alcalina se duplica y las transaminasas no varían. Aumentan el colesterol y los triglicéridos.
Se produce una hiperextensión de la espalda para compensar el aumento de peso en la parte anterior del cuerpo de la embarazada por el crecimiento del abdomen. La embarazada separa sus pies para aumentar su base. Aumenta la movilidad de las articulaciones sacroiliacas y sacro-coxígeas, así como del pubis. Esto dificulta estar de pie mucho tiempo y genera dolores de espalda.
La actividad melanocítica está aumentada por lo que se oscurecen los pezones y la areola mamaria así como la línea umbilico- pubiana (línea nigra). También se pueden pigmentar algunas áreas de la cara y del cuello (cloasma) y de la vulva. Existe un aumento del flujo sanguíneo cutáneo para eliminar el exceso de calor - constante en casi todas las embarazadas-. En el 40% de las embarazadas surgen varices superficiales en las piernas y también en la vulva y el recto (hemorroides). A veces aparecen arañas vasculares.
Se produce un estímulo del crecimiento del pelo pero tras el parto este crecimiento se detiene y a las 4-6 semanas se produce una caída del pelo. Son franjas rosadas, blancas o púrpuras ligeramente deprimidas típicamente distribuidas por el abdomen y mamas, caderas y muslos. Se deben a la separación de la epidermis superficial que deja a la vista la epidermis subyacente, ricamente vascularizada.
Tu piel en el embarazo ha cambiado. Las variaciones hormonales que se experimentan en la gestación tienen su reflejo en la tez de tu cara y también en la epidermis del resto de tu cuerpo. Puedes notar que tu cutis ha mejorado.
En el embarazo, las indisposiciones del estómago y el intestino son frecuentes, como el ardor de estómago o reflujo, el estreñimiento o los gases. Y la diarrea es una de esas molestias que pueden aparecer, a veces como un síntoma del embarazo, por los cambios hormonales.
Consejos para Mejorar el Flujo Sanguíneo y Reducir la Retención de Líquidos
Por lo general, la mujer embarazada no tiene por qué preocuparse, pero conviene comentarlo con su médico. Aquí hay algunos consejos para mejorar el flujo sanguíneo y reducir la retención de líquidos:
- Ejercicio específicos para las piernas, como flexión suave del pie para extender los músculos de las pantorrillas. "El ejercicio activa la bomba muscular y ayuda a mover esa mayor cantidad de líquido en nuestro cuerpo. La mujer debe buscar aquel tipo de ejercicio que mejor se adapte a ella. Todos pueden ayudar.
- Descansar con las piernas elevadas. Debes tumbarte y elevar las piernas al menos 15 centímetros por encima del resto del cuerpo o tumbarte en el suelo o en la cama y colocar las piernas apoyadas sobre una pared unos 20 minutos.
- Al asearte conviene pasar la ducha con agua fría por las piernas dando un suave masaje.
- Para empezar, es muy importante preparar el cuerpo para todos los cambios que van sucediendo. El primer ejercicio que pueden empezar a poner en práctica consiste en tumbarse boca arriba, elevar las piernas poco a poco, flexionando las rodillas e intentando formar un ángulo de 90º con el tronco.
Pero no hace falta que destines un tiempo específico para realizar algunos ejercicios que mejoren el flujo sanguíneo. Puedes aprovechar el tiempo cuando estás sentada viendo la tele o leyendo.
Con frecuencia el hinchazón o edema provocado por la retención de líquidos normal en el embarazo tiende a resolverse poco después del parto. Tras el nacimiento del bebé "las principales causas de esta situación van a desaparecer y lo más habitual es que se normalice la situación en unas semanas y recuperes el tamaño de tus tobillos y piernas.
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