Guía Detallada para el Baño por Inmersión del Recién Nacido

04.11.2025

La llegada de un recién nacido a casa supone para los padres responsabilizarse de las necesidades de su hijo, y entre ellas, el cuidado del aseo corporal que es todo un reto para los primerizos. A continuación, te ofrecemos una guía detallada para hacer de este momento una experiencia segura y agradable tanto para ti como para tu bebé.

Frecuencia del Baño

No existe un consenso sobre cada cuánto hay que bañar a un recién nacido. Es igual de bueno hacerlo a diario que cada dos días, incluso en algunos países lo hacen una vez por semana. Lo importante es saber que el baño debe ser lo suficientemente regular para que el bebé mantenga una higiene adecuada. Durante los primeros meses de vida los bebés apenas se ensucian (salvo la zona del pañal), por lo que tu sentido común te irá indicando si has de bañarlo a diario o dos o tres veces por semana.

No obstante, si el bebé disfruta del baño, es aconsejable hacerlo todos los días para crear una rutina que favorezca el sueño y el descanso del bebé. Algunos expertos opinan que no es necesario bañar a un recién nacido todos los días. Con dos o tres veces a la semana puede ser suficiente ya que un bebé de este tiempo casi no se ensucia y podría ser perjudicial para su delicada piel. Cuando sea más grande, el baño pasará a formar parte de la rutina diaria antes de dormir.

Preparación para el Baño

Antes de empezar, has de preparar todo lo necesario para no dejar solo al bebé en ningún momento. Tenlo todo a mano para no dejar nunca al bebé solo. Aseguraos de que tenéis espacio para moveros con comodidad, para vosotros también debe ser cómodo.

Temperatura y Ambiente

La habitación donde se le bañe debe estar caldeada a unos 22-24 ºC. Esto evitará que al salir del agua el bebé tenga frío. La temperatura de la habitación debe estar entre 22 y 25 grados centígrados y hay que evitar las corrientes de aire, tanto en verano como en invierno.

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Preparación de la Bañera

Para empezar, llena la bañera con agua tibia (con unos 5 cm. es suficiente). La bañera no debe llenarse en exceso, unos 15-20 centímetros de altura es adecuado. Lo óptimo es que el agua esté a temperatura corporal, es decir, entre 36 y 37 ºC. La temperatura del agua, debe estar entre los 35 y los 38 grados centígrados, aproximadamente. Venden unos termómetros específicos para el baño, pero también podéis meter el codo o el interior de la muñeca. Si no os quema o no la sentís fría para vosotros, tampoco estará ni caliente, ni fría para él.

Utensilios Necesarios

Los utensilios necesarios para el baño del bebé y que no le falte de nada:

  • Esponja: Que sea lo más suave posible, a poder ser la natural marina. Es importante que esté bien limpia y que no sea demasiado grande, puesto que eso restaría agilidad en un cuerpecito tan pequeño.
  • Jabón y champú: Específicos de bebé, por las características de su piel, que todavía es mucho más fina que la de un niño más grande o, obviamente, un adulto; y también para evitar que, al contacto con los ojos (que debemos intentar evitar), no le haga daño ni le irrite.
  • Toalla: Para envolverle con la toalla al salir del baño, es mejor que ésta sea grande. Y será útil que tengáis una pequeña para vosotros también.
  • Cremita para el cuerpo: Para esparcirla por todo su cuerpecito después de haberle secado. Las hay de muchas marcas y podéis probar la que más os guste, tal vez al principio por el olor, tal vez si notáis que se irrita más con una, probad una diferente.
  • Peine y colonia: Para darle el toque final.

El Proceso del Baño

Una vez preparado el espacio y los utensilios a mano, es el momento de empezar el baño del bebé. Toca sumergir al pequeño en el agua.

Sujeción Correcta

Coge al bebé manteniendo tu brazo izquierdo bajo su espalda y agarrando con tu mano su bracito izquierdo, de manera que su cabecita se apoye en tu antebrazo. De esta forma tendrás la otra mano libre y el pequeño estará bien sujeto. Le sujetáis por la espalda. Jamás perder de vista la cabecita que controlaréis con la mano, al tiempo que esa misma mano sujetará cuello y espalda (son tan pequeños, que aunque ahora parezca que pienso que tenéis manos de gigante, sé que no las tenéis). Siempre con firmeza, pero sin apretarle, su cuerpo, además de pequeño es sensible y elástico. Si llora desconsolado se pondrá bastante rígido.

Lavado Suave

Se debe emplear un jabón suave de pH neutro, en poca cantidad, para enjabonar al niño de forma delicada y posteriormente aclararle. Humedece la esponja, échañe un poco de gel y pásasela suavemente de arriba abajo, prestando atención a los pliegues. Después dale la vuelta y lávale la espalda y las nalgas. Deja para el final la zona del culito y límpialo de delante hacia atrás. Con la otra mano, le pondréis un poco de champú en la cabeza; mejor si os lo ponéis en la mano primero y no se lo tiráis en la cabeza directamente puesto que entonces no hay control de hacia donde caerá. Después le dais un pequeño masaje para esparcir la espuma, recordad: No frotéis fuerte. Después el jabón. Lo echáis en la esponja y le masajeáis el cuerpo suavemente con ella, esparciendo bien el jabón, por los pies y las manos, entre los dedos también.

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Aclarado y Secado

Y una vez enjabonado, enjuagamos la esponja y procedemos a ir quitando el jabón y el champú, que saldrá con echarle un poco de agua por encima. Es mejor que los primeros días no le deis con la esponja por la cara con jabón, así que mejor aprovechar para echarle un poquito de agua ahora, con cuidado de no irritarle los ojos ni taparle la nariz. Siempre debe ser un contacto suave. Acláralo, envuélvelo en la toalla o capa de baño y colócalo sobre el cambiador. Sécalo sin frotar, dando pequeños toquecitos suaves.

Cuidado Post-Baño

Después del baño, ¿qué? Depende de como haya ido el baño del bebé, si ya le gusta o no le gusta, puede ser que el pequeño salga angustiado del agua y necesite que su mamá o su papá le arropen con cariño y le digan cosas muy suaves al oído, que le animen por haberlo hecho tan bien, que le recuerden que ahora está limpito y superguapo, que le expliquen que ya se ha terminado el baño y que el próximo día le gustará más.

Hidratación de la Piel

Una vez seco, aplícale crema hidratante o aceite. Además de acondicionar su delicada piel, este tierno masaje fortalecerá vuestro vínculo y estimulará al pequeño. Una vez esté seco, podéis apartar esa toalla y preparaos para ponerle cremita por todo el cuerpo. Cuando aún es muy pequeño y no se aguanta la cabecita, le cogéis en brazos (tenéis que estar bien limpios vosotros también) y le esparcís crema por la espalda. Pero a las dos o tres semanas, podéis ponerle boca abajo, siempre con cuidado de que la cabeza no le quede contra el cambiador y repartirle bien la cremita en esta postura. En adelante, es una postura que debéis incentivar, puesto que debe fortalecer los músculos del cuello y la espalda. La crema bien esparcida, dando un suave masaje que alcance toda la espalda y la parte de detrás de las piernas y los cachetes del culete. Le dais la vuelta finalizado el proceso y repetís por la parte delantera. Del mismo modo, suave y alcanzando todos los rincones. Por la cara también. Podéis usar una crema específica, pero no es imprescindible.

Higiene Adicional

Ya le podéis peinar, con el cepillo de cerdas extrasuaves. Y ponerle el pañal, vestirle con el pijama o con la ropita.

Consideraciones Especiales

Cuidado del Cordón Umbilical

Se puede sumergir al niño, incluso aunque no se le haya caído el cordón umbilical. La limpieza del cordón umbilical debe realizarse desde el primer día de vida y de forma diaria. Debido a que para limpiar el cordón se requiere agua y jabón, un momento adecuado para hacerlo es el momento del baño.

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Corte de Uñas

Es habitual que los bebés nazcan con las uñas muy largas. Por ello es adecuado retrasar el primer corte con tijera de las uñas a los 15 o 20 días de vida. Pasados esos primeros días se empleará una tijera pequeña de punta roma, cortándose las uñas siempre de forma recta y sin dejar picos en las esquinas que puedan provocar arañazos o que se claven en la piel del dedo.

Piel del Recién Nacido

La piel de los recién nacidos tiende a secarse de forma natural durante los primeros días, debido a que dejan de estar en contacto con el líquido amniótico y pasan a un ambiente seco como es el aire. No es necesario, por tanto, emplear cremas de forma rutinaria en los recién nacidos. La piel del área del pañal tampoco requiere un cuidado especial. En general, el cambio frecuente de pañal es suficiente para que la orina y las heces no irriten la zona.

Uso de Colonias

El olfato es uno de los sentidos más desarrollados en el recién nacido, junto al tacto, de hecho, el bebé aprende el olor de su madre ya desde el útero. Si se utilizan colonias con olores fuertes se puede dificultar que el recién nacido reconozca a su madre mediante el olfato.

Tabla Resumen de Cuidados

Aspecto Recomendación
Frecuencia del baño Diario o cada 2-3 días
Temperatura del agua 36-37 ºC
Temperatura de la habitación 22-24 ºC
Productos Jabón neutro, champú suave
Cuidado del cordón Limpiar diariamente
Hidratación Crema o aceite después del baño

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