Suplementos para la Lactancia: Tipos y Usos

21.11.2025

La lactancia materna (LM) es el alimento de elección desde el nacimiento para un correcto crecimiento y desarrollo. La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y, junto con la alimentación complementaria, hasta los 2 años de edad.

Además de los nutrientes, la LM contiene compuestos bioactivos responsables de una amplia gama de efectos beneficiosos, como: promoción de la maduración del sistema inmune, protección contra infecciones y desarrollo cognitivo, entre otras funciones.

Sin embargo, existen situaciones en las que se considera la lactancia mixta, que consiste en alternar entre la lactancia materna y la alimentación con biberón, que puede contener leche materna extraída o fórmula infantil. Esta opción permite que el bebé continúe recibiendo los beneficios de la leche materna mientras se introduce la fórmula o se facilita la alimentación por otros cuidadores.

Tipos de Fórmulas Artificiales

El objetivo del desarrollo de fórmulas artificiales es reproducir, tanto la composición como los efectos funcionales de la lactancia materna. El Comité Científico para la Alimentación (CCA) de la Unión Europea dicta las normas para la industria farmacéutica (Reglamento UI 609/2013-reglamento UE 2016/127), de todos los alimentos para lactantes y niños de corta edad. Por tanto, todas las fórmulas que existen en el mercado cumplen las normativas europeas y son válidas.Existen 3 tipos de fórmulas artificiales: tipo 1 o de inicio, tipo 2 o de continuación y tipo 3 o de crecimiento. Se prohíbe la denominación de humanizado, maternizado o adaptada, porque podría llevar a confusión.

  • Preparados para lactantes, de inicio o tipo 1: se recomienda hasta los 6 meses. Puede utilizarse junto con la alimentación complementaria hasta el año de vida.
  • Preparados de continuación o tipo 2: desde los 6 meses.
  • Leches de crecimiento o tipo 3: como transición de fórmula adaptada a leche de vaca. Desde los 12 meses hasta los 3 años.

Componentes Clave en las Fórmulas Artificiales

La tendencia de las FA ha sido disminuir el aporte de proteínas hasta 1,8-2,5 g/100 kcal (1,2-1,7 g/100 ml). Los requerimientos de proteínas son altos en los primeros meses de vida (1,77 g/kg/día), pero van disminuyendo a partir del sexto mes (1,15 g/kg/día). Se ha demostrado que ingestas muy elevadas de proteína en los primeros meses de vida, promueven un crecimiento acelerado y un mayor IMC a partir de los 6 meses de edad, que se mantiene hasta los 6 años.

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La proporción seroproteínas/caseína varía en la LM desde el calostro (80/20) a la leche madura (60/40). El lactosuero materno contiene: alfa lactoalbúmina (exclusivo en la LM), lisozima, lactoferrina e inmunoglobulinas (fundamentalmente IgA secretoria). La alfa-lactoalbúmina es una proteína de alto valor biológico que representa el 20-25% del contenido proteico de la LM. Se compone de 63% de aminoácidos esenciales y es una fuente rica en triptófano, que es precursor de serotonina y melatonina, fundamentales en: desarrollo cognitivo, estado de ánimo y bienestar de los lactantes.

Además, aporta otros aminoácidos esenciales (cisteína y lisina), tiene actividad inmunomoduladora, favorece la absorción de nutrientes (hierro, calcio y zinc), modifica de forma beneficiosa la microbiota, estimulando el crecimiento de bifidobacterias, y promueve una mayor saciedad.

La lactosa (glucosa + galactosa) es el disacárido fundamental de la LA, siendo el contenido mínimo 4,5 g/100 kcal, excepto en las fórmulas sin lactosa. La LM no es estéril, es una de principales fuentes de bacterias (102 y 104 UFC/ml) y, además, es muy rica en oligosacáridos, siendo la mayoría no digeridos, actuando como “fibra dietética”. Tienen actividad antiinfecciosa, acidificando el medio a partir de su fermentación por las bacterias del colon, promoviendo el crecimiento de lactobacilos y bifidobacterias, como Bifidobacterium bifidum.

La fermentación de los prebióticos por las bacterias del intestino también genera ácidos grasos de cadena corta, que tienen un efecto antiinflamatorio directo y promueven la integridad de la barrera intestinal. Los prebióticos se definen como oligosacáridos no digeribles, que pueden estimular y promover el crecimiento y/o metabolismo de bifidobacterias y lactobacilos. Únicamente, algunos oligosacáridos no digeribles cumplen con los criterios para poder ser considerados como prebióticos, entre ellos: los fructooligosacáridos (FOS) y los galactooligosacáridos (GOS). Para garantizar su función en las fórmulas artificiales, los FOS se combinan con los GOS en proporción de 9:1; y la suma de ambos debe ser de 0,8-1 g/dl.

Producen aumento en el número de las deposiciones y alteración de la consistencia de las mismas, por lo que resultan beneficiosos para lactantes con estreñimiento.

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En 2010, el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica ha publicado una revisión sistemática en la que se considera que las fórmulas lácteas suplementadas con pro y prebióticos son seguras y han demostrado ser bien toleradas por los lactantes, no producen efectos adversos a corto plazo y no alteran el crecimiento. Sin embargo, no se conocen efectos a largo plazo y la escasa calidad de los estudios metodológicos (tipo de probiótico, duración de la intervención), hacen que el Comité crea que aún hay demasiada incertidumbre. Por tanto, el Comité llegó a la conclusión de que actualmente no hay datos suficientes para recomendar el uso sistemático de fórmulas infantiles suplementadas con probióticos y/o prebióticos para el lactante sano.

A pesar de ello, puntualiza que es posible que la adición de determinadas cepas bacterianas pueda ser recomendable.

La preocupación por la seguridad a largo plazo del empleo de microorganismos vivos, ha aumentado el interés por los microorganismos no viables o extractos de células microbianas, proponiendo un nuevo término “paraprobiótico”.

La absorción de la grasa de leche de vaca es mucho menor que la de la leche materna (60% frente al 90%). Dentro de los AG poliinsaturados o AG esenciales, los más importantes son: ácido linoleico (15%) y ácido alfa-linolénico (1%), ya que son precursores de AG poliinsaturados de cadena larga o LC-PUFA, tales como: ácido araquidónico o ARA (omega 6) o ácido docosahexanoico o DHA (omega 3).

Los LC-PUFA (ácido araquidónico y docosahexasenoico) son precursores de las prostaglandinas, leucotrienos y tromboxanos, teniendo un papel importante en la inmunidad. El DHA o ácido docosahexanoico presenta un impacto muy positivo en la función cognitiva y visual del lactante, por ser componente fundamental de las membranas celulares, especialmente del SNC y fotorreceptores de la retina.

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Los ácidos grasos (AG) predominantes en la leche humana se encuentran en forma de glóbulos grasos, constituidos por una triple capa de fosfolípidos que contiene proteínas, hidratos de carbono y lípidos, conocido como membrana del glóbulo graso (MFGM Milk Fat Globule Membrane). El núcleo está compuesto por triglicéridos y ácidos grasos de cadena larga. El tamaño mucho mayor (3-6 micras) que el glóbulo graso de leche de vaca, garantiza mejor absorción de la grasa en la LM. Además de su función nutricional, la MFGM está implicada en el desarrollo inmunológico y cerebral.

El aporte de compuestos proteicos y lípidos complejos (fosfolípidos como esfingomielina y gangliósidos), son necesarios para la formación de membranas celulares del SNC y para el desarrollo del sistema inmunitario.

Queda prohibida la utilización de aceite de sésamo o de algodón en las fórmulas lácteas.

Por otro lado, la ingesta de calcio y fósforo, al igual que la de magnesio y de la vitamina D debe ser adecuada para el correcto desarrollo de los huesos. Dado que la absorción del calcio de las leches infantiles es peor, la cantidad no debe ser menor de 50 mg/100 kcal.

Fórmulas Especiales

Las fórmulas especiales deben reservarse para su uso en lactantes que presentan una patología que impide la utilización de una fórmula convencional. El estreñimiento, la regurgitación y los cólicos disminuyen el bienestar del lactante.

  • Fórmulas anti-cólicos: para facilitar la digestión del lactante, estas fórmulas contienen proteínas séricas parcialmente hidrolizadas y menor cantidad de lactosa, la cual es sustituida por dextrinomaltosa.
  • Fórmulas anti-estreñimiento: mejoran la proporción de B-palmitato, asemejándose a la leche materna. De esta forma, disminuyen la cantidad de ácidos grasos en posición alfa, los cuales al unirse al calcio dan lugar a la formación de jabones cálcicos insolubles que aumentan la consistencia de las heces. Por otro lado, estas leches aumentan la cantidad de lactosa, que es metabolizada por la flora anaerobia al llegar al colon, produciendo un efecto laxante osmótico al atraer agua al lumen intestinal. Algunas de ellas añaden probióticos que favorecen el tránsito digestivo, como el Lactobacillus reuteri o incorporan oligosacáridos con efecto prebiótico, siendo los más relevantes GOS y FOS, los cuales aumentan el volumen del bolo digestivo.
  • Fórmulas anti-regurgitación: incorporan dos tipos de espesantes, harina de algarrobo y almidones que aumentan la viscosidad de la leche. Por otro lado, aumentan la proporción de caseína frente a seroproteínas, la cual precipita en el estómago, disminuyendo las regurgitaciones y neutraliza la acidez gástrica. Además, suelen llevar menor cantidad de ácidos grasos de cadena larga para favorecer el vaciado gástrico y menor proporción de lactosa.
  • Fórmulas sin lactosa: indicadas en lactantes con intolerancia transitoria o secundaria a la lactosa o en casos de intolerancia congénita a la misma.
  • Fórmulas para prematuros: Destinadas a prematuros o con bajo peso al nacimiento (menor de 2.500 g), en los que la lactancia materna no es posible.
    • Hidratos de carbono: entre 9,6 y 12,5 g/100 kcal. Sustitución parcial de la lactosa por polímeros de glucosa, debido a la deficiencia relativa de lactasa que presentan por menor actividad de la misma.
    • Lípidos: se recomienda entre 4,4 y 5,7 g/100 kcal. Mayor proporción de triglicéridos de cadena media (TCM) para facilitar su absorción, sin sobrepasar el 40% de la grasa administrada.
    • Proteínas: en mayor cantidad (2,8 a 4,9 g/kg/día), parte hidrolizadas. Añaden mayor cantidad de taurina.
  • Fórmulas parcialmente hidrolizadas (entre 5.000-12.000 dalton): pueden utilizarse en lactantes con riesgo de atopia (con, al menos, uno de los padres o hermano con enfermedad alérgica documentada), como prevención de alergia a las proteínas de leche de vaca. Sin embargo, se debe tener precaución en su uso, ya que no se dispone de estudios a largo plazo que demuestren su eficacia.
  • Fórmulas extensamente hidrolizadas: las proteínas han sido sometidas a un alto grado de hemólisis (100% <5.000 dalton, incluso algunas fórmulas con <1.500 dalton). La fuente de dichas proteínas suele ser la caseína, las proteínas séricas o una mezcla de ambas. Están indicadas: en pacientes con alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV), en casos de malabsorción intestinal y en situaciones de afectación intestinal grave (síndrome de intestino corto, enteritis por radioterapia o quimioterapia, síndromes de malabsorción o diarrea grave del lactante). Además, estas fórmulas suelen estar exentas de lactosa, dada la posible atrofia de las vellosidades intestinales con disminución de la actividad de lactasa intestinal.
  • Fórmulas elementales: llevan en su composición: L-aminoácidos libres, dextrinomaltosa, e incluyen TCM. Su uso se encuentra limitado, dada la alta osmolaridad (que puede producir diarrea osmótica y deshidratación hipernatrémica), el coste elevado y el mal sabor.

Fórmulas a base de soja

  • La proteína de soja es deficitaria en: metionina, lisina, prolina y carnitina.
  • Lípidos de origen vegetal. Aporte calórico similar al de las fórmulas de leche de vaca.
  • Indicaciones: intolerancia primaria o secundaria a la lactosa y galactosemia, familias vegetarianas y APLV no mediada por IgE y no sensibilizada a la proteína de soja (tras tolerancia clínica).

Higiene en la preparación de suplementos

Las leches en polvo no son estériles. Las dos principales bacterias que se han relacionado con la contaminación de leches en polvo son: Enterobacter sakasakii, enterobacteria que puede infectar especialmente a los neonatos pretérmino, con bajo peso al nacer y a los inmunodeprimidos. Se la ha relacionado con brotes de meningitis y enteritis.

  • Limpiar y esterilizar bien todos los utensilios de preparación y alimentación del lactante.
  • Se puede utilizar agua del grifo, si es apta para el consumo humano.

Alternativas para Administrar Suplementos

Aunque la utilización de tetinas es la forma más aceptada en nuestro entorno para administrar suplementos a los recién nacidos amamantados, es conocido que su utilización puede interferir con la lactancia y que existen diferentes alternativas.

Existen diferentes técnicas para administrar suplementos a un bebé amamantado: la cucharilla, el recipiente-cuchara, la taza o vaso, la jeringa o la sonda. Las técnicas más adecuadas son las que combinan la alimentación con el dedo y la jeringa o la sonda, estas últimas además ayudan a entrenar y corregir los problemas de succión.

El relactador es un dispositivo que permite que el bebé reciba suplementos de leche materna extraída o leche artificial mientras succiona del pecho. Consiste en un contenedor de leche (ya sea una bolsa o una botella de plástico) que la madre se cuelga alrededor del cuello y unas sondas. A través de una válvula, salen dos sondas que se deben fijar al pecho de la madre con cinta adhesiva y cuyo extremo se coloca en la punta del pezón cuando el niño va a mamar. Se pueden utilizar sondas de distintos tamaños para que la leche fluya en mayor o menor cantidad según convenga. Se suele empezar por la más ancha, y según mejora la succión del bebé se van utilizando sondas cada vez más estrechas para que tenga que hacer más esfuerzo. Salvo en el caso de alimentación de gemelos, si solo se utiliza una de las dos sondas la otra hay que pinzarla para que la leche no se derrame.

Está especialmente indicado en procesos de relactación (el restablecimiento de la producción de leche después de un destete prematuro) o de inducción de la lactancia de niños adoptados. También sirve para animar a bebés reacios a succionar para que se prendan del pecho, ya que con relactador el alimento fluye más rápidamente y en mayor cantidad que si únicamente mamaran. Este suplemento puede ser de leche materna que la madre previamente se habrá extraído, o con leche de fórmula. Si la suplementación se realiza con leche materna se considera lactancia materna exclusiva.

Consejos para la Suplementación

  • Primero ofrecer el pecho a demanda.
  • Si la madre presenta subida de leche, tras la toma, debe estimularse con el sacaleches y guardar la leche que extraiga.
  • El bebé debe de estar incorporado. Introduzca el dedo en la boca del niño (con la yema del dedo dirigida al paladar), de forma que éste pueda succionar. Al mismo tiempo coja la jeringa con la otra mano e introduzca su extremo en la boca del bebé. Vaya presionando la jeringa para introducir la leche en la boca del niño, al mismo tiempo que éste succiona.
  • En caso de utilizar leche de fórmula para el suplemento, prepare la cantidad necesaria para una toma, siguiendo las instrucciones de preparación del biberón.
  • Durante los primeros meses de vida de un niño la mejor alimentación es la leche materna. El agarre espontáneo del bebé al pecho materno es la situación ideal. Antes de introducir la jeringa se debe estimular el paladar con el dedo, de elección el meñique por su tamaño menor, haciendo movimientos de afuera a dentro. Se debe apoyar la taza/vaso sobre el labio inferior del bebé y acercar la leche a la boca sin dejar que se vierta en ella para evitar atragantamientos. La técnica es similar a la anterior pero usando una cuchara o un recipiente-cuchara comercializado.

Después de conocer todas las técnicas, el cuidador debe elegir cuál es la que mejor se adapta a sus necesidades.

Ventajas de la lactancia mixta

Flexibilidad: Ofrece la posibilidad de compartir la responsabilidad de alimentar al bebé, lo que puede ser particularmente útil si la madre planea regresar al trabajo o necesita descansar.

Adaptación: Puede ser un puente para las madres que desean destetar gradualmente o para aquellas que encuentran dificultades en la lactancia exclusiva.

Apoyo en situaciones especiales: En casos de bajo suministro de leche o si el bebé tiene dificultades para ganar peso, la lactancia mixta puede ser una solución efectiva.

Consejos para Iniciar la Lactancia Mixta

  1. Establece la lactancia materna antes de introducir el biberón: Es recomendable esperar a que la lactancia materna esté bien instaurada, normalmente después de las primeras 4 a 6 semanas, antes de introducir el biberón. Esto ayuda a evitar la confusión del pezón, una situación en la que el bebé se acostumbra a la facilidad de la tetina y luego tiene dificultades para volver al pecho.
  2. Introduce el biberón gradualmente: Empieza ofreciendo una toma de biberón al día, preferiblemente cuando el bebé esté tranquilo y no demasiado hambriento. Puedes elegir un momento del día en el que tú también estés relajada, ya que esto facilitará la adaptación de ambos.
  3. Mantén una rutina, pero sigue las señales de tu bebé: Aunque es útil establecer una rutina para las tomas, es importante que esta no sea rígida. Intenta ofrecer el pecho o el biberón a la misma hora cada día, pero siempre atendiendo a las señales de hambre de tu bebé. Esto ayudará a que el bebé se sienta seguro y apoyado durante el proceso de cambio.
  4. Considera la vuelta al trabajo: Si tienes previsto regresar al trabajo, introduce la lactancia mixta varias semanas antes. Esto dará tiempo a que tanto tú como el bebé se acostumbren a la nueva dinámica, reduciendo el estrés que podría generar el cambio repentino.
  5. Prepara la fórmula de manera segura: Si optas por la fórmula infantil, sigue al pie de la letra las instrucciones de preparación y conservación del fabricante. Prepara cada toma justo antes de que el bebé la necesite y desecha cualquier resto para evitar posibles contaminaciones.
  6. Prueba con diferentes tetinas si es necesario: Cada bebé es único, y es posible que tu hijo prefiera un tipo específico de tetina. No dudes en probar diferentes opciones hasta encontrar la que mejor se adapte a él. Tetinas con diferentes flujos pueden ayudar a regular la cantidad de leche que recibe y a evitar el rechazo del biberón.
  7. Mantén una buena higiene: Es fundamental mantener una buena higiene en la preparación de los biberones. Asegúrate de lavar y esterilizar bien todos los utensilios antes de cada uso y tira cualquier leche no consumida para prevenir la proliferación de bacterias.

Cuándo considerar la suplementación

  • Cuando la pérdida de peso durante los primeros días es mayor de un 10 % del peso al nacimiento y no se ha conseguido una lactancia eficaz a pesar de intentarlo.
  • En recién nacidos que presentan cifras de glucosa o azúcar bajas a pesar de tomas frecuentes.

Pueden existir otras razones para aportar suplementos de forma temporal, como por ejemplo que la madre y el niño tengan que estar separados por enfermedad de alguno de los dos o que la madre necesite una medicación incompatible con la lactancia o que presenta alguna patología en la mama o retención de la placenta.

Alternativas de suplementos

  • La primera opción siempre debería ser suplementar con leche extraída de la propia madre.
  • En segundo lugar, si es posible, leche donada de banco.
  • En último lugar, si no se dispone de ninguna de las anteriores y si está médicamente indicado, se utilizará leche artificial o fórmulas de inicio.

No se recomienda el uso de suero glucosado.

Tabla resumen de tipos de fórmulas y sus usos

Tipo de Fórmula Descripción Usos Comunes
Tipo 1 o de Inicio Recomendada hasta los 6 meses. Alimentación inicial del lactante.
Tipo 2 o de Continuación Desde los 6 meses. Complemento a la alimentación complementaria.
Tipo 3 o de Crecimiento Desde los 12 meses hasta los 3 años. Transición a la leche de vaca.
Anti-cólicos Proteínas hidrolizadas y menor lactosa. Lactantes con cólicos.
Anti-estreñimiento Mejor proporción de B-palmitato, más lactosa. Lactantes con estreñimiento.
Anti-regurgitación Espesantes, más caseína, menos grasa. Lactantes con regurgitación.
Sin Lactosa Exenta de lactosa. Lactantes con intolerancia a la lactosa.
Parcialmente Hidrolizadas Proteínas parcialmente hidrolizadas. Prevención de alergias en lactantes de riesgo.
Extensamente Hidrolizadas Proteínas extensamente hidrolizadas. Lactantes con alergia a la leche de vaca.
Elementales L-aminoácidos libres. Casos severos de malabsorción.

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