Barrio Natal Papa Francisco: Un Recorrido por sus Raíces Argentinas

29.12.2025

El 13 de marzo de 2013, el mundo católico se sorprendió al recibir la noticia de que Jorge Mario Bergoglio, un cardenal argentino de 76 años, había sido elegido como el 266º Papa de la Iglesia Católica. Bergoglio adoptó el nombre de Francisco en honor a San Francisco de Asís.

Su elección marcó varios hitos históricos: fue el primer papa jesuita, el primero proveniente de América Latina, del hemisferio sur y el primero no europeo desde el sirio Gregorio III en el siglo VIII. Pero, ¿quién es realmente Jorge Mario Bergoglio, y cuáles son los orígenes que forjaron al hombre que llegaría a liderar a más de 1.300 millones de católicos? Este reportaje explora su infancia, su familia, sus raíces culturales y los eventos que moldearon su camino hacia el Vaticano.

Una infancia humilde en el barrio de Flores

Jorge Mario Bergoglio nació el 17 de diciembre de 1936 en el barrio de Flores, un vecindario de clase media baja en Buenos Aires, Argentina. En la capital de Argentina, el Papa Francisco nació y creció en el barrio de Flores, de clase trabajadora, que se encuentra en la Comuna 7, una de las quince unidades administradoras de Buenos Aires donde viven más de 142.000 habitantes.

Hijo de inmigrantes italianos, su padre, Mario José Bergoglio, era un contador que trabajaba en el ferrocarril, originario de la región de Piamonte, y su madre, Regina María Sívori, era ama de casa, descendiente de genoveses. Mario, padre de Jorge, trabajó como empleado ferroviario y luego como operario de una fabrica textil. Su madre, Regina, fue ama de casa.

La familia vivía en una modesta casa en la calle Membrillar 531, en la zona conocida como “de las casas baratas” y donde también hay ubicada una placa conmemorativa. Y es que se pensaba que su casa natal era en la que creció y vivió con su familia durante gran parte de su infancia y adolescencia, ubicada en la calle Membrillar 531, junto a los cuatro hermanos menores de Jorge: Óscar, Marta, Alberto y María Elena.

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El hogar Bergoglio estaba profundamente marcado por la fe católica y las tradiciones italianas. Jorge fue bautizado el día de Navidad de 1936 en la Basílica María Auxiliadora y San Carlos, en el barrio de Almagro. En este enclave de Buenos Aires se encuentra la Basílica de María Auxiliadora, donde fue bautizado el pontífice. Fue bautizado unos días después, el 25 de diciembre en la basílica María Auxiliadora y San Carlos en el barrio bonaerense de Almagro.

Desde pequeño aprendió a rezar gracias a las enseñanzas de su abuela paterna, Rosa Vasallo, a quien describió como “la mujer que mayor influencia” tuvo en su vida. El contacto con su abuela, Rosa Vasallo, influirá decisivamente en su vida. Rosa, una ferviente católica que hablaba piamontés, le transmitió valores de austeridad, solidaridad y compromiso con los más necesitados, principios que serían centrales en su pontificado.

En su autobiografía, Vida. Mi historia en la Historia, Francisco relata cómo el piamontés fue su primera lengua materna, aprendida de sus abuelos, quienes mantenían vivas las historias de su tierra natal. Una anécdota reveladora es la del viaje migratorio de su familia: en 1927, sus abuelos y su padre planearon embarcarse en el Principessa Mafalda, pero no pudieron reunir el dinero a tiempo. El barco naufragó frente a Brasil, causando la muerte de 300 personas. Finalmente, los Bergoglio llegaron a Argentina en 1929 a bordo del Giulio Cesare, instalándose en el Hotel de Inmigrantes de Buenos Aires, un centro de acogida para recién llegados. Esta experiencia de migración marcó profundamente a Francisco, quien más tarde defendería con vehemencia los derechos de los migrantes.

Formación y juventud: entre la Química y el llamado religioso

Antes de descubrir su vocación sacerdotal, Jorge llevó una vida típica de un joven porteño. Estudió en la Escuela N° 8 Coronel Pedro Cerviño para su primaria y luego en la Escuela Nacional de Educación Técnica N° 27 Hipólito Yrigoyen, donde se graduó como técnico químico. Tras diplomarse como técnico químico y trabajar en un laboratorio de productos alimentarios. Durante su adolescencia, trabajó en diversos oficios, desde limpiar una floristería hasta ser portero en una discoteca, experiencias que lo conectaron con la realidad de la clase trabajadora.

También desarrolló una pasión por el fútbol, siendo hincha del Club Atlético San Lorenzo de Almagro, y por el tango, un reflejo de la cultura porteña que aún lo acompaña. En el barrio de Flores encuentra también el estadio del Club Atlético San Lorenzo de Almagro, del que fue gran aficionado el Papa Francisco, y dejó ver también durante su etapa en el Vaticano. Bergoglio es del San Lorenzo, club, curiosamente, fundado por un sacerdote.

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A los 20 años, una enfermedad respiratoria lo llevó a una operación en la que se le extirpó parte de un pulmón, una condición que, aunque limitó ligeramente su capacidad respiratoria, no afectó su calidad de vida. Esta experiencia de fragilidad física fortaleció su espiritualidad y su empatía por los enfermos, un rasgo evidente en gestos como lavar los pies a personas vulnerables durante su papado.

A los 17 años, mientras se confesaba en la Basílica de San José de Flores, Jorge sintió un llamado religioso que lo llevó a decidir su ingreso al sacerdocio. En 1958, a los 21 años, se unió a la Compañía de Jesús, comenzando su noviciado en el seminario de Villa Devoto. Bergoglio entra en el noviciado jesuita el 11 de marzo de 1958. Su formación jesuita, conocida por su rigor intelectual y compromiso social, lo llevó a estudiar humanidades en Chile, licenciarse en filosofía en el Colegio Máximo de San Miguel y enseñar literatura y psicología en colegios jesuitas de Santa Fe y Buenos Aires.

En 1969, fue ordenado sacerdote, y en 1973 asumió como superior provincial de los jesuitas en Argentina, un cargo que ocupó durante seis años en un contexto políticamente turbulento. Estudiará entre Chile y Argentina, ordenándose sacerdote el 13 de diciembre de 1969 tras formarse en el Colegio Máximo, al que volverá en varias ocasiones más como director. También pasará un año en Alcalá de Henares antes de hacer su profesión perpetua en 1973. Desde julio de ese año será, durante 6 años, provincial.

Ascenso eclesiástico y austeridad

Tras su período como provincial, Bergoglio continuó su carrera eclesiástica con un perfil bajo pero firme. En 1992, Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de Buenos Aires, y en 1998 asumió como arzobispo, sucediendo al cardenal Antonio Quarracino. Obispo desde 1992, su lema desde entonces es “Miserando atque eligendo”, desde 1998 será designado nuevo arzobispo de la diócesis primada de Argentina. En 2001, fue creado cardenal con el título de San Roberto Bellarmino.

Como arzobispo, mantuvo un estilo de vida austero: vivía en un modesto apartamento en la Curia, usaba transporte público y cuidaba personalmente de sacerdotes ancianos o enfermos. Será conocido como el obispo protector de los curas “Villeros” y es fácil verle en los transportes urbanos. Su compromiso con los pobres lo llevó a criticar duramente el capitalismo y la desigualdad, ganándose el apodo de “obispo de los pobres”.

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Un Papa con raíces latinoamericanas

La identidad de Francisco está profundamente arraigada en su origen argentino y latinoamericano. Su elección reflejó el cambio demográfico del catolicismo, con casi la mitad de los católicos viviendo en América, según datos de 2022. Su estilo cercano, su humor porteño y su compromiso con la justicia social resonaron en una Iglesia que buscaba renovarse. Nunca regresó a Argentina como papa, una decisión que explicó su amigo Gustavo Vera como un intento de evitar la polarización política del país, aunque generó críticas entre algunos argentinos.

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