¿Por qué mi bebé de 14 meses aún no camina? Causas y qué hacer
Uno de los momentos más esperados por los padres es cuando su bebé comienza a dar sus primeros pasos. Es normal preguntarse sobre la edad en la que los bebés comienzan a caminar y preocuparse si llega ese momento y el hijo todavía no anda.
Muchos padres acuden al Pediatra o al Traumatólogo Infantil preocupados porque su hijo de 12 meses todavía no ha empezado a dar sus primeros pasos y ni siquiera lo quiere intentar.
Es esencial comprender que cada niño es único y desarrolla sus habilidades motoras a su propio ritmo. Si bien la edad natural de comenzar a caminar suele ser los 12 meses, hay niños que caminan antes de los 10 y otros que todavía no lo hacen a los 15 meses.
En el mundo de la crianza cada niño alcanza su desarrollo a su ritmo. Aún así, es natural que los padres se preocupen sobre si su hijo no está alcanzando las metas esperadas para su edad.
Pero, ¿qué sucede si tu hijo tiene un año y medio y aún no da sus primeros pasos? ¿Qué acciones o pasos pueden tomar los padres para acompañarle?
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Los médicos cuando valoramos a los niños nos guiamos por los hitos del desarrollo, o sea unos objetivos de desarrollo motor y psíquico que los niños tienen que alcanzar por edad.
Lo hacemos porque es la única manera, a una edad tan temprana, de saber si el desarrollo psicomotor del niño está ocurriendo de forma normal, o si presenta algún retraso respecto a la mayoría de niños de la misma edad.
Lo que hay que tener en cuenta es que los hitos del desarrollo tienen un amplio margen de variabilidad normal, por lo que habrá niños que caminan con 9 meses y otros que lo hacen con 14, pero lo importante es que no se sobrepasen ciertos límites, lo cual significaría que el niño presenta un retraso en el neurodesarrollo.
Según la OMS, un niño puede empezar a caminar entre los 9 y los 16 meses, siendo esta variabilidad normal.
Como hemos dicho, un retraso en el inicio de la marcha puede considerarse normal hasta los 16-17 meses. De todas formas si se detecta un retraso, se recomienda que el pequeño paciente sea valorado por el Pediatra o el Traumatólogo Infantil ya que hay que descartar factores que puedan estar causando este situación, como por ejemplo una hipotonía muscular, una displasia de cadera que no se haya detectado a tiempo o una falta de estimulación adecuada.
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El médico deberá realizar una valoración completa del niño, considerando todos los aspectos del desarrollo y no sólo el motor, además de valorar si ha superado en el tiempo adecuado los hitos anteriores.
Causas comunes por las que un bebé de 14 meses no camina
Para ponernos en acción, es importante conocer los escenarios o posibles obstáculos por los que algunos niños pueden retrasarse al comenzar a caminar y qué medidas pueden tomar los mayores para ayudar en este proceso. Estas son algunas razones por las que tu hijo podría estar dilatando la acción de comenzar a caminar:
- Desarrollo muscular: Algunos niños pueden necesitar más tiempo para desarrollar la fuerza muscular necesaria para sostenerse y caminar.
- Equilibrio y coordinación: El equilibrio y la coordinación son habilidades complejas que pueden llevar tiempo desarrollarse completamente. Algunos niños pueden necesitar más práctica para dominar estas habilidades antes de sentirse cómodos para caminar de manera independiente.
- Actitud o personalidad: Algunos niños son más cautos por naturaleza y pueden ser más reacios a asumir riesgos, como intentar caminar.
- Factores genéticos: El historial familiar también puede desempeñar un papel en el momento en que un niño comienza a caminar. Si otros miembros de la familia también fueron tardíos en comenzar a caminar, es posible que tu hijo siga un patrón similar.
- Otras condiciones médicas: En casos raros, un retraso en el desarrollo motor puede estar relacionado con condiciones médicas subyacentes. Si estás preocupado por el desarrollo de tu hijo, siempre es mejor consultar con un pediatra para descartar cualquier problema médico.
Hay que tener en cuenta que los retrasos en el desarrollo psicomotor no tienen que ser considerados como patologías, ya que en algunos casos resuelven espontáneamente antes de la edad escolar y simplemente el niño ha ido “más lento” que los demás, y en otros casos ocurren por falta de la estimulación adecuada en el entorno familiar y social.
En ambos casos lo fundamental es saber si nuestro hijo está preparado para echar a andar o no. Esto va a depender de si ha cumplido con los hitos correspondientes al desarrollo motor de cada etapa del crecimiento.
Los bebés empiezan a gatear a los 9 meses o al menos se ponen 4 patas para iniciar el gateo y reptar de alguna manera. Este paso se da antes de que tu bebé pueda empezar a dar sus primeros pasos.
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Los niños deben poder ponerse de pie antes de echar a andar. Una vez que sienten esa fuerza y equilibrio se lanzarán a la aventura de echar a andar, un pie delante del otro.
Al principio lo harán con nuestra ayuda y es normal que se caigan y pierdan el equilibrio.
¿Qué puedo hacer como padre?
Si tu hijo tiene un año y medio y aún no camina, aquí hay algunas medidas que puedes tomar para fomentar su desarrollo:
- Fomenta el tiempo boca abajo: El tiempo boca abajo es crucial para fortalecer los músculos del cuello, hombros, espalda y abdomen, lo que eventualmente ayudará a tu hijo a levantarse y caminar.
- Proporciona oportunidades para la práctica: Coloca juguetes atractivos a una distancia corta de tu hijo para alentarlos a pararse y moverse. También puedes sostener sus manos y ayudarlo a dar pasos cortos.
- Ofrece un entorno seguro: Asegúrate de que el entorno en el que tu hijo juega sea seguro y alentador para la exploración. Evita el uso excesivo de dispositivos como andadores, ya que pueden limitar el desarrollo natural de tu hijo.
- Anima y celebra los intentos: Cada pequeño progreso de tu hijo merece ser celebrado. Anímale con palabras de aliento y aplausos por sus esfuerzos, independientemente de cuánto avance.
- Consulta con un profesional: Si tienes preocupaciones persistentes sobre el desarrollo de tu hijo, no dudes en consultar a un pediatra o a un terapeuta físico. Estos profesionales pueden evaluar a tu hijo y brindarte orientación específica para ayudarlo a alcanzar sus hitos de desarrollo.
La estimulación adecuada es clave para favorecer la autonomía motora. Cuándo empieza a caminar un bebé es una etapa maravillosa pero variable.
Es fundamental acompañar al bebé con estimulación adecuada, mucha paciencia y amor.
Hitos del desarrollo motor
Para entender cómo y cuándo va a empezar a caminar tu bebé, es importante hacer una retrospectiva de cómo fue su desarrollo motor desde el inicio hasta el presente. Es decir, si tu bebé tardó en controlar la cabeza, en sentarse o en desplazarse por el suelo (ya bien volteando, arrastrándose o gateando), no puedes esperar que a los 9 meses esté dando sus primeros pasos.
Después de controlar el gateo, si ha llegado a gatear, la progresión más intuitiva del bebé (y también la más favorable a nivel motor) suele ser gatear hasta poder apoyarse en superficies más altas. Y ya, desde una posición de arrodillado, sacar una pierna y luego la otra.
Una vez de pie, con apoyo de manos en la superficie, probablemente empiece con la marcha lateral. Comenzará a pivotar cuando encuentre la oportunidad y la confianza. Y, por último, liberará las manos, se soltará para echar sus primeros pasos.
Una vez que lo consiga, lo repetirá hasta no necesitar ya nada de apoyo. De ahí a correr, no queda nada.
Recuerda que no hay progresiones correctas o incorrectas. Hay niños que nunca han gateado y tienen un patrón de marcha perfecto, o peques que no cumplen los items evolutivos en el orden esperado y están sanísimos.
Lo que sí es importante y conviene observar es tu bebé tenga el interés y la intención por explorar, descubrir y buscarse las mañas para relacionarse con su entorno de forma activa y resolutiva desde temprana edad. ¡Ojo! que a veces nosotros en vez de fomentar su independencia, la retrasamos inconscientemente.
Precisamente, para estimularle y lograr que progrese en su desarrollo motor, estaría bien retarle. Alejarle sus juguetes favoritos y que más le llaman la atención para intentar que así se desplace hacía ellos puede ser una buena estrategia para despertar sus ganas de desplazarse.
Y cuando lo consiga, puedes aplaudirle y celebrarlo. Claro que si hay dificultades reales por inmadurez o falta de experiencia, te podemos dar algunas pautas para que estimules su desplazamiento en el suelo.
Signos de alarma según la edad
Es importante estar atentos a los signos de alarma en el desarrollo motor del bebé. A continuación, se presentan algunos signos de alarma a los 12, 15 y 18 meses:
12 meses
- El niño no se desplaza gateando
- Arrastra un lado del cuerpo al gatear
- No logra ponerse de pie con apoyo
- No busca los objetos que se han escondido en su presencia
- No busca la comunicación con el adulto (mediante gestos o palabras sencillas)
- No señala objetos
- No hace gestos con la cabeza o las manos
- No tiene interés por explorar los juguetes nuevos
15 meses
- No imita gestos sencillos
- No conoce el uso de objetos sencillos: teléfono, peine
- No comprende las prohibiciones
- No comprende el significado de ninguna palabra
- No camina con ayuda
18 meses
- No apunta con el índice
- No dice «mama» específico
- No camina sólo
Ataxia en niños
La ataxia es un trastorno que afecta a la marcha, el equilibrio y la coordinación de los movimientos. La ataxia aguda empieza de manera brusca (habitualmente en pocas horas) y provoca una alteración de la marcha con aumento de la base de sustentación, que hace que el niño separe las piernas para sostenerse y caminar.
Las dos principales causas de ataxia aguda en la infancia son la “cerebelitis aguda postinfecciosa” y las intoxicaciones.
En la “cerebelitis aguda postinfecciosa”, la alteración de la marcha y la estabilidad comienza bruscamente. Puede acompañarse de temblor, hipotonía (músculos flácidos, blandos) o nistagmo (movimientos involuntarios y rápidos de los ojos). No se acompaña de fiebre, rigidez de nuca, ni somnolencia.
Suele aparecer después de una infección vírica (la varicela con frecuencia) o una vacunación en las semanas previas.
En las intoxicaciones, la ataxia suele incluir nistagmo, vómitos y somnolencia. Puede deberse a la toma accidental de medicamentos (para dormir, para la epilepsia, para la tos…) que estén al alcance de los niños pequeños o al consumo voluntario de algunos tóxicos (alcohol u otras drogas) o fármacos, más frecuente en adolescentes.
La historia clínica y una exploración neurológica completa son necesarias para realizar el diagnóstico.
El tratamiento de la ataxia depende de la causa que la provoque. Aunque en la mayoría de los casos la ataxia aguda en niños es una entidad benigna y tiene un pronóstico bueno, si un niño presenta una inestabilidad aguda, siempre se debe consultar con el pediatra.
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