¿Por Qué Mi Bebé Saca la Lengua? Causas y Consideraciones Importantes
Es normal que llame tu atención cualquier movimiento o sonido que emita tu bebé, como por ejemplo que saque la lengua. Este comportamiento no acostumbra a ser motivo de preocupación, aunque puede que tu bebé lo haga constantemente y te surja la duda de si debes consultarlo con el pediatra o no. En este artículo te contamos algunos de los motivos por los que tu bebé saca la lengua. Cuando un bebé saca la lengua se trata de una acción completamente normal.
Reflejos y Desarrollo Temprano
Es importante comprender que los bebés, desde su nacimiento, tienden a succionar para alimentarse, lo que incluye el movimiento de la lengua para no ahogarse, además de para sujetarse al pezón de su madre. Este puede ser un motivo por el que tu bebé saca la lengua, pero existen otros motivos. En cuanto se percibe algo que no sea líquido como la leche, la lengua intenta expulsarlo. Para protegerse de los atragantamientos, el bebé nace con el reflejo de extrusión, que es una respuesta automática de la lengua ante cualquier objeto o alimento sólido que entre en la boca del niño.
Aquellos casos en los que el bebé saca mucho la lengua, en especial cuando el peque se lleva algo a la boca, se debe al reflejo de extrusión. En la mayoría de los casos, el reflejo de extrusión es una reacción hacia la percepción de un alimento no líquido (como un alimento distinto a la leche). Consecuentemente, el bebé saca la lengua como protección, para intentar protegerse. Es verdad que este punto genera otra duda, pues muchas madres se preguntan «mi bebe de 8 meses saca mucho la lengua» y lo mismo con los de 10 meses. Y es que el reflejo de extrusión suele perderse a los 6 meses, aunque hay bebés que tardan un poco más en terminar esta parte evolutiva, sin que esto signifique un problema cognitivo.
Esta acción tan básica forma parte de la evolución del niño porque supone un entrenamiento para su futura alimentación con sólidos al aprender a chupar, morder y mover la lengua. Cuando el niño ya tiene aproximadamente 2 meses, siente que tiene asegurado su bienestar y el alimento que necesita, por eso empieza a necesitar acción, nuevos intereses.
Factores Comportamentales
Imitación
A veces, para entretener a los bebés y sacarles una sonrisa, los padres tienden a hacer gestos extraños, y uno de ellos puede ser mostrar la lengua. Los bebés lo observan y al poco tiempo terminan imitando esa acción. Recuerda que los bebés tratan de imitar lo que ven, los gestos y acciones de los adultos son un factor determinante para formar parte de su comportamiento. Si tu bebé saca su lengua es posible que quiera jugar contigo, por el simple hecho de imitarte.
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Hambre y Saciedad
Otra razón por la que tu bebé saca la lengua es porque necesita mostrar sus necesidades, como indicar que tiene hambre, por ejemplo. De la misma manera, tu bebé puede sacar la lengua para probar que están satisfechos y que ya no desean más alimento.
Si vemos al bebé sacando la lengua en algunas ocasiones concretas y frente algún tipo de situación determinada, puede ser que esté imitando una conducta aprendida. En este caso, los bebés con unos 3 o 4 meses, empiezan a tener una mayor percepción de su entorno.
Desarrollo Cognitivo y Sensorial
Volviendo al estudio cognitivo sobre el deslizamiento de la lengua, un factor muy importante tiene que ver con los «recursos compartidos» del cerebro. Es decir, frente a un gran estímulo que implica concentración, varias áreas del cerebro entran en juego e interactúan: sacar la lengua, explorar y sentir curiosidad, estimulación… No es una respuesta de lenguaje primitivo a algo que requiere nuestra atención. No es habitual enseñar la lengua mientras comemos o estamos hablando, ni siquiera al sonreír.
Cuando el bebé o niño está pensando, sacar la lengua forma parte de este proceso cognitivo que implica varias respuestas de tensión y exploración. Además, la lengua se mantiene como un órgano lleno de terminaciones nerviosas, muy sensible al entorno y su percepción. Por tanto, la lengua envía e interactúa con los estímulos cerebrales, con lo que el niño puede ponerla entre sus dientes para evitar la sensibilidad nerviosa de esta. Aparece una respuesta motora de coordinación, que permite interactuar y establecer una relación.
Crecimiento Dental y Exploración Oral
Los primeros dientes de un bebé aparecen a los 6 meses. Una razón por la que tu bebé saca la lengua es porque al rozar sus dientes con la encía le provoca molestia, por lo que prefiere sacar la lengua. En este sentido, existe un periodo en el que los bebés babean de manera excesiva, lo que se debe a que están explorando su cavidad bucal.
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Es importante destacar que los bebés tienen un periodo en el que todo lo quieren experimentar a través de su boca, llamado fase oral. Esta fase tiene lugar desde los primeros meses de vida hasta los 2 años de edad. Es un periodo que involucra labios y lengua, en el que los bebés tienden a morder sus juguetes, chupar sus manos y saborear alimentos extraños, entre otros. Por ello, si tu bebé saca la lengua también puede deberse a esta fase de experimentación.
Problemas Médicos Subyacentes
Macroglosia y Micrognatia
Si tu bebé tiene la lengua más grande de lo habitual, posiblemente se trate de una condición llamada macroglosia, que surge por aspectos genéticos o debido al desarrollo irregular de sus vasos sanguíneos. Esta condición suele presentarse como uno de los síntomas del Síndrome de Down. Al ser la lengua un órgano tan importante para la respiración, la deglución y la correcta fonación de los sonidos, es necesario prestar atención durante su crecimiento, el cual tiene mayor desarrollo durante los primeros 7 u 8 años de vida de una persona y continúa su crecimiento de forma ininterrumpida hasta cumplir los 18 años.
De la misma manera, algunos bebés pueden nacer con la boca especialmente pequeña, en comparación con la media. A esta condición se le conoce como micrognatia. En la mayoría de los casos se deriva de la afección del paladar hendido, el Síndrome de Turner, entre otros. Recuerda, en ambos casos, la acción de sacar la lengua es una reacción natural de la condición o afección que presenta el bebé. Ante todo, no te asustes y primero consulta con tu pediatra.
La macroglosia es una condición también conocida como lengua engrosada o lengua ancha, que ocurre cuando la lengua es más grande de lo normal debido a un aumento de la cantidad del tejido. Uno de los principales síntomas de la macroglosia es que la lengua sea demasiado grande en relación con el tamaño de la boca. Puede incluso darse el caso de que la lengua sobresalga de la boca. Aunque en la mayoría de los casos la macroglosia es un trastorno cuyo origen puede darse por un síndrome de carácter congénito, también puede ser causado por otras causas. En otras ocasiones la macroglosia puede llegar a ser un síntoma de un trastorno adquirido como, por ejemplo, los linfagiomas, que son malformaciones en el sistema linfático de carácter benigno o el crecimiento de formaciones tumorales malignas.
Para realizar un diagnóstico de esta afección es muy importante que ante los primeros síntomas o sospechas de la misma se acuda inmediatamente al especialista, sobre todo si estos síntomas los ves en tu hijo, ya que es un trastorno que afecta principalmente a los niños. El especialista también se encargará de realizar una historia clínica para evaluar si la condición tiene precedentes hereditarios.
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Un paciente con macroglosia debe ser evaluado por un especialista que estudie su caso a fondo para establecer cuál es la mejor opción de tratamiento. A partir de toda esta información se decidirá si es necesario someterle a una cirugía de reducción de la lengua o, si al contrario, no está justificada la cirugía. En caso que se aplique una cirugía de reducción se conseguirá disminuir el tamaño de la lengua para que sea capaz de descansar detrás de los dientes delanteros. La cirugía no siempre es una buena opción, ya que en ocasiones la macroglosia no es lo suficientemente importante como para justificarla.
Anquiloglosia (Frenillo Lingual Corto)
Si detectas que tu bebé pega la lengua al paladar, puede deberse a que sufre anquiloglosia, patología conocida como lengua presa. Este problema ocurre cuando el pequeño tiene el frenillo demasiado corto, y al ser esa membrana que una lengua y parte inferior de la boca así, la primera queda unida a la segunda, impidiendo que el movimiento de la lengua sea libre y completo. Es más común en los niños que en las niñas.
Como en muchos problemas de este tipo, existen distintos grados de anquiloglosia. Es leve cuando solo está sujeta la lengua por una tira delgada de tejido que se llama membrana mucosa, pero hay casos que pueden ser muy graves porque la legua se muestra completamente pegada a la parte baja de la boca. El frenillo sublingual es una pequeña malformación congénita llamada anquiloglosia, que significa “lengua atada, anclada”.
En función de cómo sea el grado de anquiloglosia que sufre el bebé, así serán las consecuencias. Estas pueden ir desde una limitación del movimiento de la lengua tanto hacia arriba como más allá de los dientes, hasta serias dificultades para alimentarse porque no puede succionar bien. Lógicamente, en los casos más leves la detección del diagnóstico presenta distintas circunstancias porque no siempre supone una complicación que invite a los padres del pequeño a acudir al pediatra, pero en los casos graves se debe poner remedio rápido porque si impide alimentarse al bebé puede repercutir de forma muy grave en su peso y, por ende, en su salud.
Al ser en casos graves tan evidente, ya en la primera revisión pediátrica puede ser diagnosticada por el especialista, que lo puede hacer tanto de forma visual como situando un dedo en la parte inferior de la lengua, en la zona del frenillo. En caso de que no sea grave y no se haya detectado, si detectas algún síntoma durante la lactancia, es aconsejable comentarlo con el pediatra. Estos síntomas son problemas para agarrarse al pecho, dejar una pequeña abertura en la boca al mamar, resbalarse mientras lo hace, hacer chasquidos o babear, estar inquieto e incómodo en las tomas, o que no le siente bien la comida, llegando incluso a vomitar en los casos más preocupantes.
Si una vez detectada la anquiloglosia el pediatra considera que se le debe poner remedio porque puede tener consecuencias no solo a corto plazo, sino también en el futuro -puede dejarle comer pero que pueda afectar al habla, por ejemplo-, ordenará una pequeña cirugía para corregir el problema en el bebé y que este deje de tener la lengua pegada a la parte baja de la boca. Esta operación se llama frenectomía y consiste en hacer un pequeño corte en la membrana que une ambas partes de la boca, el frenillo.
La intervención es sencilla y se puede hacer a los pocos días de haber nacido el paciente, y basta con adormecer la zona, o a veces ni siquiera eso, para llevarla a cabo. Es una zona del cuerpo que sangra muy poco y el bebé se puede alimentar inmediatamente. De hecho, el pecho de su madre le ayudará a aliviar la molestia causada por el corte, el estrés que le puede generar y también a cortar la hemorragia en caso de que sangre un poquito.
Cuando no se produce adecuadamente, puede suceder que el frenillo no se inserte en la lengua, generando un pliegue en la línea media, en la superficie ventral de la lengua, quedando pegada al suelo de la boca. La valoración se realiza de manera visual o digital y la realizan especialistas en otorrinolaringología (ORL), odontopediatras, pediatras o en cirugía maxilofacial, así como logopedas en conjunto con estos últimos.
Tipos de Frenillo Lingual:
- Frenillo tipo 1: La inserción del frenillo se produce en el ápice o punta de la lengua. En llanto o extrusión de lengua, esta tiene forma de corazón o bífida, ya que el frenillo tira de la punta de la lengua hacia la base de la lengua.
- Frenillo tipo 2: La inserción del frenillo se produce unos milímetros más atrás que el tipo 1.
- Frenillo tipo 3: Existe una membrana visible en la cara posterior de la lengua, pero queda un anclaje submucoso no visible. Este frenillo no es fácil de apreciar a simple vista pero se percibe pasando un dedo de lado a lado bajo la lengua en reposo.
- Frenillo 4: No se percibe visualmente, ya que se inserta en una capa de tejido mucoso, restringiendo casi totalmente la movilidad de la lengua, por lo que ésta se halla muy anclada al suelo de la boca y puede presentar un aspecto compacto. El movimiento de la lengua suele ser asimétrico.
Otros Problemas Médicos
El ser humano tiende a hacer caras o gestos cuando padece molestias digestivas o gases, lo que en un bebé es completamente normal. En este caso, la acción de sacar la lengua pretende ser una llamada para que muevan su cuerpo y así pueda expulsar los gases. Cuando los bebés presentan congestión nasal o algún problema respiratorio, suelen respirar por la boca para que pueda entrar mayor cantidad de aire a su cuerpo, lo que hace que saquen su lengua. Conforme se desarrollan, este hábito desaparece de forma paulatina.
Problemas a Largo Plazo Asociados con la Anquiloglosia
Las consecuencias de un frenillo corto pueden variar mucho, y aunque a corto plazo pueden afectar negativamente a la lactancia, a medio y largo plazo causan también otros trastornos. Al quedar la lengua baja o apoyada en el suelo de la boca en reposo se altera la postura orofacial, el paladar pierde su base de sustentación elevándose (paladar ojival) las coanas ven reducido su tamaño, lo que fomenta la respiración oral: duermen con la boca abierta, roncan, tienen ojeras, sequedad oral…, lo que les predispone a sufrir bronquitis y neumonías, bajada del tono muscular, alteración de la propiocepción intraoral, etc. También serán niños y niñas propensos a sufrir otitis seromucosa, debido a un mal drenaje de la trompa de Eustaquio.
La maloclusión dental es otro problema derivado de la anquiloglosia y se manifiesta cuando empiezan a salir los dientes (retrognatia, maloclusión e incorrecta implantación dental). El frenillo lingual corto puede dificultar la elevación normal del ápice de la lengua para la pronunciación de los sonidos /t/, /d/, /n/, /l/. No obstante, los niños se adaptan con facilidad a este problema y su pronunciación llega a ser aceptable.
Protrusión Lingual
La protrusión lingual implica un movimiento anómalo de la lengua, ya sea al hablar, al tragar o incluso estando en reposo. Es un trastorno que afecta a niños y, si no se aborda en edades tempranas, acarrea consecuencias en su desarrollo bucodental y fonético. Al hablar del origen de la protrusión lingual debemos diferenciar dos aspectos: fisiológicos y no fisiológicos. El factor genético hace que una persona sea más o menos propensa a padecer ciertas enfermedades o a tener un desarrollo inadecuado.
En este sentido, existe una enorme incidencia de protrusión lingual en niños con síndrome de Down, dado que una de las consecuencias es tener una lengua mayor de lo habitual. Esta característica, conocida como macroglosia, contribuye al empuje de la lengua contra los dientes. Aun así, la protrusión lingual se explica también por otra serie de factores físicos y del propio desarrollo del niño.
Estudios que han observado la prevalencia de este trastorno en niños han concluido que son los hábitos no fisiológicos aquellos que son responsables de la mayoría de maloclusiones bucodentales. De ahí la importancia de una detección temprana para enseñar al niño a dejar dichas prácticas. Las consecuencias de este trastorno afectan directamente al desarrollo del sistema orofacial.
Por tanto, las anomalías que perjudican a dicho sistema son también responsables del mal desarrollo bucodental, con los problemas que implican para el día a día: complicaciones para hablar, no poder tragar correctamente y aparición de maloclusiones. La mordida abierta es la consecuencia más habitual si hablamos de maloclusiones. Si, además, la protrusión lingual viene acompañada de la succión del pulgar, el niño también tendrá problemas de paladar ojival o estrecho.
Este trastorno requiere de la acción conjunta de un dentista y de un logopeda. Ahora que ya sabes cómo identificar la protrusión dental, te animamos a que consultes con tu dentista y logopeda de confianza cuáles son los ejercicios que necesita tu hijo.
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