Navegando por las alegrías y desafíos: Una guía para preparar a los niños para la llegada de un nuevo hermanito

01.11.2025

Un nuevo bebé trae alegrías y desafíos a una familia desde el momento en que llega al mundo. Los padres están emocionados, pero también están nerviosos por cómo sus hijos mayores reaccionarán ante el recién nacido. Los niños según la edad reaccionan de manera diferente a un nuevo bebé en la familia, pero siempre sienten alguna emoción ante ello.

Es muy importante saber qué esperar de cada grupo de edad para que sea más fácil manejar los cambios en la familia y, sobre todo, para saber cómo afrontar la situación dependiendo de cada caso en concreto. Lo que es igual en todos los casos es que los hijos deberán ser los primeros de la familia en saberlo. Y que pasarán por diferentes fases al enterarse.

Cómo preparar a un hijo para la llegada del hermanito

De 1 a 2 años

Los niños de esta edad no entenderán mucho acerca de lo que significa tener un nuevo hermano o hermana. Sin embargo, es necesario que empiece a escuchar las palabras ‘nuevo bebé’, ‘hermanito/a’ y que sienta la emoción que eso conlleva.

Tu hijo pequeño no podrá entender esa emoción, pero tu actitud le ayudará a entender que vosotros también estáis emocionados y felices y que queréis compartir esos buenos sentimientos con él. Usar libros ilustrados sobre bebés y hermanos mayores puede ser de gran ayuda. Así tu hijo empezará a familiarizarse con palabras como ‘hermano/a’ o ‘bebé’.

Ten en cuenta que es posible que no pueda satisfacer las necesidades de ambos niños todo el tiempo cuando nazca el bebé. Si esto te hace sentir estrés habla con tu pareja y otros familiares para que te apoyen y que al menos durante las primeras semanas de la llegada del bebé puedas tener una ayuda adicional.

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Cuando nazca el bebé trata de hacer algo especial para asegurar a tu hijo mayor de que es amado, querido y respetado todo el tiempo. Nunca le dejes de lado y préstale incluso, más atención de lo normal. Haced cosas especiales.

De 2 a 5 años

A esta edad, tu hijo todavía está muy apegado a ti y no entiende cómo y por qué tiene que compartirte con otros. Puede sentirse muy sensible al cambio e incluso pensar que su hermano es una amenaza para él.

Es necesario evitar los celos y que exista una relación saludable entre ambos desde el primer momento. Algunos consejos son:

  • Dile a tu hijo que estáis esperando un bebé cuando sea evidente físicamente.
  • Sé sincero/a en todo momento, explícale que los bebés lloran y necesitan atención, también deberás decirle que pasará un tiempo antes de que pueda jugar con su hermanito.
  • Involucra a tu hijo en la planificación para el bebé.
  • No te preocupes si tiene regresiones, es temporal y una forma de decirte que se adapta al cambio… Solo necesitará tu amor y atención.
  • Explica a tu hijo que tendrás que ir al hospital y dile con quién estará. También explícale que a la vuelta el bebé ya estará con vosotros.
  • Reserva tiempo especial para pasar con tu hijo mayor.
  • Cuando vayan a visitar al nuevo bebé, diles a familiares y amigos que también pasen tiempo con el hermanito mayor. Si llevan regalos para el bebé, también es bueno que tengan otro detalle para el mayor.

A partir de 5 años

Los niños mayores de 5 años no suelen sentirse tan amenazados por un bebé nuevo como los niños más pequeños. Sin embargo, pueden resentir la atención que recibe el nuevo bebé y sentir algo de celos.

Para preparar a tu hijo con más de 5 años a la llegada de su hermano/a no pierdas detalle:

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  • Dile a tu hijo que tendrá un hermano con un lenguaje que entienda.
  • Explícale qué significa que haya un bebé en la familia y cuál será su papel de hermano mayor.
  • Involúcrale en la preparación de las cosas para el bebé, que escoja ropa o que te ayude en la compra de pañales u otros elementos.
  • Cuando pase un poco de que haya nacido el bebé, es importante que acuda al hospital para que sienta que es parte importante de la familia creciente. Si es posible que sea de los primeros en conocer a su hermano/a.
  • Cuando volváis a casa dale papeles para el cuidado del bebé (siempre bajo supervisión y según sus capacidades).
  • No te olvides de las necesidades de tu hijo mayor. Pasa tiempo especial con tu hijo mayor, haz que estos momentos sean estupendos.
  • No delegues en él tareas de cuidado que no le corresponden.

Para criar a un recién nacido cuando su hermano también es pequeño toda ayuda externa se queda corta. Una de las claves está en aceptar y acostumbrarse a que las prioridades han cambiado, no pasa nada si no se hace la cama o si el orden forma parte del pasado.

En cuanto llega el bebé a casa, el hermano de golpe parece mucho más mayor de lo que en realidad es. Sigue siendo un niño y aunque le pidamos paciencia tiene sus necesidades que son todas las del mundo. Inevitablemente es necesario pedir ayuda y delegar parte de su cuidado, sobre todo si el bebé mama cada hora o cada dos, porque no da tiempo a nada más que a darle de mamar.

Es cierto que uno se siente culpable de no poder ocuparse del primer hijo como siempre pero hay que aceptar el cambio. Sigue necesitando ir al parque, que le lleven al colegio, jugar… actividades de las que se debe ocupar otro adulto.

Cuando el hermano mayor tiene poco más de un año o incluso 5 años no entiende tanto de paciencia como los adultos. Hacerlo todo igual que antes es imposible. Lo aconsejable es pedir ayuda a los abuelos, a los tíos o a los amigos para que se ocupen de ciertas tareas o actividades como hacer un dibujo con él o llevarle de paseo.

A los padres les parece que nadie lo hará tan bien con sus hijos como ellos pero tienen que dejar muchas tareas en manos de otros y permitir que no se hagan tan “perfectamente”. Por otro lado, conviene dejar claro cuáles son las normas de la casa de modo que todo lo que ya estaba implantado siga vigente. Es decir, no se debe aceptar que los abuelos u otras personas pretendan implantar nuevas costumbres o que sean demasiado permisivos.

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Es muy difícil mantener una planificación y un horario con un nuevo bebé en casa, sin embargo, es importante intentarlo de cara al hermano mayor. Lo ideal sería hacer coincidir ciertas rutinas como el baño o algunas tomas con sus comidas. Así el mayor puede sentir que es el pequeño el que se está adaptando a su día a día y no al contrario. Con el tiempo, además, al compartir sus rutinas se empezarán a crear vínculos y mucho más adelante la complicidad entre hermanos.

Muchas veces con dos niños en casa, se pretende seguir teniendo todo bajo control, pero es prácticamente imposible. De repente, se acaban los pañales, se va la luz o hasta todos caen enfermos de golpe. Es mejor intentar relajarse y empezar a disfrutar de los pequeños ratos en familia y de los nuevos vínculos que se empiezan a crear.

Si el hermano mayor es capaz, se sentirá importante y que sigue siendo parte de la familia si se le dejan en sus manos ciertas tareas y pequeñas responsabilidades. Consiste en pedirle que ayude a bañar al bebé o que se ocupe del suministro de toallitas en el cambio de pañal.

Seguro que el hermano mayor tiene celos y muchos, es totalmente normal y comprensible. Necesita tiempo para adaptarse y seguir sintiendo que cuenta con sus padres. Además, es probable que haya un retroceso, quiera tomar la leche de nuevo en biberón o coger un chupete. Dentro de la vorágine diaria con el recién nacido hay que encontrar un hueco para dedicar un rato en exclusiva al mayor para leerle un cuento, ver los dibujos, merendar con él…

Una vez pasan los primeros meses y todo empieza a reorganizarse, es bueno, por ejemplo, que el bebé empiece a dormir solo en su cuarto o que vaya a la guardería. En definitiva, los padres tarde o temprano tienen que incorporarse a la vida laboral y volver a tener algo de tiempo para ellos mismos. Resulta muy gratificante para todos organizar pequeñas escapadas, excursiones en familia o nuevas experiencias. Además, el mayor puede ayudar a planificarlas de modo que se sentirá que sigue siendo importante para sus papás.

Muchas familias, ante la llegada del recién nacido, dejan que el mayor vuelva a sus hábitos de bebé y le consienten que se porte incluso mal. Al contrario, es necesario hacer crecer al pequeño sin hacer empequeñecer al mayor.

Con dos niños en casa las horas pasan volando, el trabajo y las tareas se multiplican por siete y el cansancio se acumula día tras día. No hay que dudar en pedir ayuda para dormir un poco más de la cuenta y descansar, será la única manera de retomar el nuevo rol con energía positiva. No pasa nada si la cama se queda sin hacer o se acumula la ropa para lavar. Hay que aprender a priorizar y a disfrutar de ser padres.

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