¿Por qué mi bebé saca la lengua? Causas y qué significa
Somos muchas las madres que alguna vez hemos pensado «mi bebé saca mucho la lengua». Pero en la mayoría de los casos, se trata de un comportamiento común que no debería preocuparnos.
¿Es normal que mi bebé saque la lengua?
Es importante comprender que los bebés, desde su nacimiento, tienden a succionar para alimentarse, lo que incluye el movimiento de la lengua para no ahogarse, además de para sujetarse al pezón de su madre. Cuando un bebé saca la lengua se trata de una acción completamente normal.
Reflejo de succión
Este puede ser un motivo por el que tu bebé saca la lengua. Este reflejo de succión indica que el bebé puede alimentarse por sí solo, además de permitir estimular la producción de leche. Y este es un movimiento con importante presencia de su lengua.
Diversión e imitación
Si tu bebé saca su lengua es posible que quiera jugar contigo, por el simple hecho de imitarte. A veces, para entretener a los bebés y sacarles una sonrisa, los padres tienden a hacer gestos extraños, y uno de ellos puede ser mostrar la lengua. Los bebés lo observan y al poco tiempo terminan imitando esa acción. Recuerda que los bebés tratan de imitar lo que ven, los gestos y acciones de los adultos son un factor determinante para formar parte de su comportamiento.
Crecimiento de los dientes
Los primeros dientes de un bebé aparecen a los 6 meses. Una razón por la que tu bebé saca la lengua es porque al rozar sus dientes con la encía le provoca molestia, por lo que prefiere sacar la lengua. En este sentido, existe un periodo en el que los bebés babean de manera excesiva, lo que se debe a que están explorando su cavidad bucal.
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Hambre o saciedad
Otra razón por la que tu bebé saca la lengua es porque necesita mostrar sus necesidades, como indicar que tiene hambre, por ejemplo. De la misma manera, tu bebé puede sacar la lengua para probar que están satisfechos y que ya no desean más alimento. Si esta acción es muy recurrente al terminar de comer, es posible que se trate de regurgitaciones, también conocido como reflujo gastroesofágico, que puede provocar que el bebé vomite leche, por mencionar un ejemplo.
Otras acciones que hacen los bebés para demostrar que tienen hambre o que están satisfechos son:
- Apretar los puños
- Llevar sus manos a la boca
- Llorar
- Chupar sus labios
- Girar su cabeza
Presencia de gases
El ser humano tiende a hacer caras o gestos cuando padece molestias digestivas o gases, lo que en un bebé es completamente normal. En este caso, la acción de sacar la lengua pretende ser una llamada para que muevan su cuerpo y así pueda expulsar los gases. Ten en cuenta que no siempre los gases provocan que los bebés saquen la lengua y sonrían. A algunos bebés los gases les dan hipo o lloran.
Cambio a la alimentación complementaria
Si tu bebé está en la etapa del cambio de alimentación, es posible que no se adapte de manera tan fácil a la comida complementaria debido a la poca o nula coordinación oral. Por ello, tal vez saque la lengua como signo de incomodidad. Como todo, son reacciones que experimenta en alguna zona de su cuerpo, en este caso, la boca.
Residuos en la boca
En relación con el punto anterior, si los bebés no están listos para dar el cambio hacia la alimentación complementaria esto puede hacer que se les acumulen residuos en su boca, y, para aminorar la molestia, saquen la lengua.
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Respiración por la boca
Cuando los bebés presentan congestión nasal o algún problema respiratorio, suelen respirar por la boca para que pueda entrar mayor cantidad de aire a su cuerpo, lo que hace que saquen su lengua. Conforme se desarrollan, este hábito desaparece de forma paulatina.
Inicio de la fase oral
Es importante destacar que los bebés tienen un periodo en el que todo lo quieren experimentar a través de su boca, llamado fase oral. Esta fase tiene lugar desde los primeros meses de vida hasta los 2 años de edad. Es un periodo que involucra labios y lengua, en el que los bebés tienden a morder sus juguetes, chupar sus manos y saborear alimentos extraños, entre otros. Por ello, si tu bebé saca la lengua también puede deberse a esta fase de experimentación.
Reflejo de extrusión
En aquellos casos en los que el bebé saca mucho la lengua, en especial cuando el peque se lleva algo a la boca, se debe al reflejo de extrusión. Se trata de una respuesta refleja, automática, en la que el bebé saca la lengua cuando percibe un objeto o alimento sólido. En la mayoría de los casos, el reflejo de extrusión es una reacción hacia la percepción de un alimento no líquido (como un alimento distinto a la leche). Consecuentemente, el bebé saca la lengua como protección, para intentar protegerse. Y es que el reflejo de extrusión suele perderse a los 6 meses, aunque hay bebés que tardan un poco más en terminar esta parte evolutiva, sin que esto signifique un problema cognitivo.
Relación entre el movimiento de la lengua y la actividad cognitiva
Uno de los estudios cognitivos más destacados, se publicó en la revista internacional Cognition. Por tanto, científicamente se pudo entender por qué un bebé saca mucho la lengua y si implica un desarrollo del lenguaje atrasado o problemático. Ahora que ya sabemos que existe una relación común entre el bebé que saca la lengua y su actividad cognitiva, podemos afirmar que no implica un subdesarrollo del lenguaje ni un uso de lenguaje primitivo por parte del niño.
Volviendo al estudio cognitivo sobre el deslizamiento de la lengua, un factor muy importante tiene que ver con los «recursos compartidos» del cerebro. Se refiere a cuando un proceso mental implica varias respuestas físicas debido a un aumento en el procesamiento cognitivo. Es decir, frente a un gran estímulo que implica concentración, varias áreas del cerebro entran en juego e interactúan: sacar la lengua, explorar y sentir curiosidad, estimulación… No es una respuesta de lenguaje primitivo a algo que requiere nuestra atención. Cuando el bebé o niño está pensando, sacar la lengua forma parte de este proceso cognitivo que implica varias respuestas de tensión y exploración. Aparece una respuesta motora de coordinación, que permite interactuar y establecer una relación.
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Además, la lengua se mantiene como un órgano lleno de terminaciones nerviosas, muy sensible al entorno y su percepción. Por tanto, la lengua envía e interactúa con los estímulos cerebrales, con lo que el niño puede ponerla entre sus dientes para evitar la sensibilidad nerviosa de esta. A nivel cognitivo, con el paso del tiempo los adultos vamos perdiendo el hábito de sacar la lengua. Esto se debe al desarrollo del cerebro y su estado evolutivo, pues se ve modificada su actividad.
Macroglosia: Lengua más grande de lo habitual
Si tu bebé tiene la lengua más grande de lo habitual, posiblemente se trate de una condición llamada macroglosia, que surge por aspectos genéticos o debido al desarrollo irregular de sus vasos sanguíneos. Esta condición suele presentarse como uno de los síntomas del Síndrome de Down. La macroglosia es un trastorno que de la lengua que hace que tenga un mayor tamaño de lo normal en relación a las demás estructuras de la cavidad oral. Esto significa que en estado de reposo sale más allá del reborde alveolar.
En función de cómo de desproporcionado sea el tamaño de la lengua, los inconvenientes que provoca la macroglosia a los niños que la padecen también pueden variar sustancialmente:
- Respiración problemática: en casos severos, un tamaño desproporcionado de la lengua puede impedir una correcta respiración.
- Alimentación: la macroglosia también se manifiesta con problemas al masticar o al tragar los alimentos y bebidas.
Generalmente, la macroglosia está provocada por causas hereditarias o congénitas (presentes al nacer). Acromegalia: la acromegalia es una patología endocrina crónica y muy poco frecuente. Hipotiroidismo de origen congénito: el hipotiroidismo implica una baja producción de la hormona tiroidea.
Un paciente con macroglosia debe ser evaluado por un especialista que estudie su caso a fondo para establecer cuál es la mejor opción de tratamiento. A partir de toda esta información se decidirá si es necesario someterle a una cirugía de reducción de la lengua o, si al contrario, no está justificada la cirugía. En caso que se aplique una cirugía de reducción se conseguirá disminuir el tamaño de la lengua para que sea capaz de descansar detrás de los dientes delanteros. La cirugía no siempre es una buena opción, ya que en ocasiones la macroglosia no es lo suficientemente importante como para justificarla.
Micrognatia
De la misma manera, algunos bebés pueden nacer con la boca especialmente pequeña, en comparación con la media. A esta condición se le conoce como micrognatia. En la mayoría de los casos se deriva de la afección del paladar hendido, el Síndrome de Turner, entre otros. Recuerda, en ambos casos, la acción de sacar la lengua es una reacción natural de la condición o afección que presenta el bebé. Ante todo, no te asustes y primero consulta con tu pediatra.
Anquiloglosia (Frenillo corto)
Si detectas que tu bebé pega la lengua al paladar, puede deberse a que sufre anquiloglosia, patología conocida como lengua presa. Este problema ocurre cuando el pequeño tiene el frenillo demasiado corto, y al ser esa membrana que una lengua y parte inferior de la boca así, la primera queda unida a la segunda, impidiendo que el movimiento de la lengua sea libre y completo. Es más común en los niños que en las niñas.
El frenillo lingual es una pequeña banda de tejido que conecta la lengua con el suelo de la boca. En algunos bebés, este tejido es más corto de lo normal, lo que puede limitar el movimiento de la lengua. A esta condición se le conoce como anquiloglosia, o más comúnmente, frenillo corto. El frenillo lingual corto es una condición congénita, lo que significa que está presente desde el nacimiento.
Como en muchos problemas de este tipo, existen distintos grados de anquiloglosia. Es leve cuando solo está sujeta la lengua por una tira delgada de tejido que se llama membrana mucosa, pero hay casos que pueden ser muy graves porque la legua se muestra completamente pegada a la parte baja de la boca. En función de cómo sea el grado de anquiloglosia que sufre el bebé, así serán las consecuencias. Estas pueden ir desde una limitación del movimiento de la lengua tanto hacia arriba como más allá de los dientes, hasta serias dificultades para alimentarse porque no puede succionar bien.
Síntomas de anquiloglosia
Los signos y síntomas del frenillo corto pueden variar dependiendo de la severidad de la restricción del movimiento de la lengua:
- Dificultad para agarrar el pecho en la lactancia.
- Chasquidos al succionar.
- Bajo aumento de peso.
- Irritabilidad durante la lactancia.
- Dificultad para mover la lengua.
Consecuencias de la anquiloglosia
Si el frenillo corto no se corrige en los primeros meses de vida, pueden aparecer problemas en etapas posteriores del desarrollo. En etapas más avanzadas, la consecuencia más evidente son los problemas en el habla.
Al quedar la lengua baja o apoyada en el suelo de la boca en reposo se altera la postura orofacial, el paladar pierde su base de sustentación elevándose (paladar ojival) las coanas ven reducido su tamaño, lo que fomenta la respiración oral: duermen con la boca abierta, roncan, tienen ojeras, sequedad oral…, lo que les predispone a sufrir bronquitis y neumonías, bajada del tono muscular, alteración de la propiocepción intraoral, etc. También serán niños y niñas propensos a sufrir otitis seromucosa, debido a un mal drenaje de la trompa de Eustaquio.
La maloclusión dental es otro problema derivado de la anquiloglosia y se manifiesta cuando empiezan a salir los dientes (retrognatia, maloclusión e incorrecta implantación dental). El frenillo lingual corto puede dificultar la elevación normal del ápice de la lengua para la pronunciación de los sonidos /t/, /d/, /n/, /l/. No obstante, los niños se adaptan con facilidad a este problema y su pronunciación llega a ser aceptable.
Diagnóstico y tratamiento de la anquiloglosia
El diagnóstico del frenillo corto lo realiza un pediatra o un odontopediatra mediante una evaluación física de la boca del bebé. Si el frenillo restringe significativamente el movimiento de la lengua y afecta la alimentación o el desarrollo del bebé, se puede realizar una frenotomía. Es un procedimiento sencillo y rápido en el que se corta el frenillo con una pequeña tijera estéril o con láser.
Es muy probable que si la anquiloglosia no sea tan grave y no muestre la mayoría de estos síntomas, porque en ese caso el pediatra lo habrá notado en las primeras revisiones, pero en cualquier caso conviene saber cómo se puede mostrar este problema de la lengua pegada al paladar en los recién nacidos para ponerle remedio en caso de que exista el problema.
Si una vez detectada la anquiloglosia el pediatra considera que se le debe poner remedio porque puede tener consecuencias no solo a corto plazo, sino también en el futuro -puede dejarle comer pero que pueda afectar al habla, por ejemplo-, ordenará una pequeña cirugía para corregir el problema en el bebé y que este deje de tener la lengua pegada a la parte baja de la boca. Esta operación se llama frenectomía y consiste en hacer un pequeño corte en la membrana que une ambas partes de la boca, el frenillo. La intervención es sencilla y se puede hacer a los pocos días de haber nacido el paciente, y basta con adormecer la zona, o a veces ni siquiera eso, para llevarla a cabo.
Protrusión lingual
La protrusión lingual implica un movimiento anómalo de la lengua, ya sea al hablar, al tragar o incluso estando en reposo. Es un trastorno que afecta a niños y, si no se aborda en edades tempranas, acarrea consecuencias en su desarrollo bucodental y fonético. No es habitual enseñar la lengua mientras comemos o estamos hablando, ni siquiera al sonreír.
Origen de la protrusión lingual
Al hablar del origen de la protrusión lingual debemos diferenciar dos aspectos: fisiológicos y no fisiológicos. El factor genético hace que una persona sea más o menos propensa a padecer ciertas enfermedades o a tener un desarrollo inadecuado. En este sentido, existe una enorme incidencia de protrusión lingual en niños con síndrome de Down, dado que una de las consecuencias es tener una lengua mayor de lo habitual. Esta característica, conocida como macroglosia, contribuye al empuje de la lengua contra los dientes.
Aun así, la protrusión lingual se explica también por otra serie de factores físicos y del propio desarrollo del niño. Estudios que han observado la prevalencia de este trastorno en niños han concluido que son los hábitos no fisiológicos aquellos que son responsables de la mayoría de maloclusiones bucodentales. De ahí la importancia de una detección temprana para enseñar al niño a dejar dichas prácticas.
Consecuencias de la protrusión lingual
Las consecuencias de este trastorno afectan directamente al desarrollo del sistema orofacial. Por tanto, las anomalías que perjudican a dicho sistema son también responsables del mal desarrollo bucodental, con los problemas que implican para el día a día: complicaciones para hablar, no poder tragar correctamente y aparición de maloclusiones.
La mordida abierta es la consecuencia más habitual si hablamos de maloclusiones. Si, además, la protrusión lingual viene acompañada de la succión del pulgar, el niño también tendrá problemas de paladar ojival o estrecho.
Solución para la protrusión de la lengua
Este trastorno requiere de la acción conjunta de un dentista y de un logopeda. Ahora que ya sabes cómo identificar la protrusión dental, te animamos a que consultes con tu dentista y logopeda de confianza cuáles son los ejercicios que necesita tu hijo.
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