Afecciones comunes de la piel en bebés recién nacidos con piel oscura

22.11.2025

Prácticamente todos los bebés, al nacer o en los primeros días de vida, suelen tener muchas manchas, erupciones y "granitos" que aparecen por el cuerpo. La mayor parte no tienen importancia. A continuación, explicaremos las lesiones más frecuentes que pueden tener los bebés y que entran dentro de la normalidad, es decir, que son benignas.

¿Cuáles son las lesiones benignas más frecuentes?

  • Cutis marmorata: Es la piel de aspecto moteado, reticulado o en red, de color azulado. Se da sobre todo en el tronco y las extremidades. Se trata de una respuesta normal al llanto o a la baja temperatura. Con el frío, las manos, pies y labios pueden tomar una coloración azul violácea que se llama acrocianosis. Todo esto es más evidente e intenso en los prematuros. Estos cambios se van cuando se calienta al niño y desaparecen cuando el niño se hace mayor.
  • Eritema tóxico-alérgico: Es la erupción más frecuente y puede afectar a más de la mitad de los recién nacidos a término, pero es rara en el prematuro. Es una erupción con manchas de 1-3 mm que pueden formar pústulas ("granitos de pus"), rodeadas de un halo rojo. Aparecen entre el primero y el cuarto día de vida. Se localizan en cualquier zona, sobre todo en tronco. Pueden durar varios días, hasta semanas, y se van de forma espontánea. No se sabe cuál es la causa. No requiere tratamiento.
  • Milia o hiperplasia sebácea: Es un grupo de pápulas de color blanco perlado o amarillento de 1 a 2 mm de diámetro que aparecen en la cara. Es más frecuente en las mejillas, la frente y la barbilla. Se da en el 40% de los recién nacidos a término. A veces puede haber milia dentro de la boca, esto se llaman perlas de Epstein o nódulos de Bohn. El 85% de los recién nacidos los tienen, sobre todo en el paladar. La milia se resuelve sola en el plazo de un mes. Las perlas de Epstein pueden tardar varios meses en desaparecer.
  • Melanosis pustulosa neonatal: Se da desde el nacimiento en el 5% de los recién nacidos de raza negra y en el 1% de los de raza blanca. Son pequeñas pústulas que se rompen con facilidad y dejan un collarete de escama fina y manchas oscurecidas. Puede haber pocas o muchas lesiones y afectan a cualquier parte de la piel, incluidas las palmas de las manos, plantas de los pies y el cuero cabelludo. Las pústulas duran 48 horas pero las manchas oscurecidas pueden persistir varios meses. La causa es desconocida.
  • Miliaria: Se produce por una obstrucción transitoria de las glándulas del sudor y puede ocurrir en las primeras semanas de vida, pero también en los niños más mayores. Si la obstrucción es más superficial, se ven como pápulas de 1 o 2 mm transparentes. Si la obstrucción es más profunda, se ven como pápulas de 1 o 2 mm rojas. También se conoce como sudamina. Las lesiones de la sudamina suelen aparecer agrupadas en los pliegues cutáneos y zonas abrigadas con mucha ropa. La elevada temperatura ambiental o el arropamiento excesivo favorecen su aparición.
  • Acné neonatal: Aparecen algunas lesiones similares al acné del adulto pudiendo aparecer granos (pústulas con un halo más rojo alrededor). Puede estar presente al nacimiento o surgir en los primeros días de vida. Aparece en la cara y suele resolverse espontáneamente en unos meses. Es raro que precise tratamiento.
  • Mancha salmón: Es muy frecuente, se da en cerca del 50% de los recién nacidos. Es una lesión de color rojo claro (salmón). Su localización más frecuente es la nuca, frente, nariz y labio superior. Suele desaparecer durante el primer año de vida, pero puede persistir si afecta a la nuca ("picotazo de cigüeña").
  • Mancha mongólica o de Baltz: Se da sobre todo en bebés de piel oscura y orientales. Son manchas de color azul, gris o negro. Pueden ser únicas o múltiples. Miden desde pocos milímetros hasta más de 10 cm. La zona lumbo-sacra (parte baja de la espalda) es la más afectada, aunque pueden estar en nalgas, dorso y extremidades. Están presentes al nacer o aparecen durante los primeros días. El color se estabiliza en la lactancia y suele desaparecer antes de los 10 años. En un 3% pueden persistir en la edad adulta.
  • Ampolla de succión: Son lesiones con forma de ampolla de 2-4 mm que están presentes al nacimiento. Puede ocurrir también que se presenten como una abrasión superficial, si se rompen antes del nacimiento. Suelen aparecer en mano, dedos o muñecas. Son debidas a que el bebé, durante el embarazo en el útero, ha estado succionando esa zona de manera repetida.

Cambios de color normales en la piel

Después de romper aguas y el posterior nacimiento del bebé, verás que tiene este color amoratado que se debe al esfuerzo que ha realizado para atravesar el canal del parto. Pero tranquila, va a ir desapareciendo en las horas siguientes, hasta dar lugar a un tono rosado. En algunos casos el bebé puede seguir teniendo amoratados los pies y las manos, debido a que la circulación sanguínea todavía no está bien establecida, pero este color debe corregirse en cuanto cumpla sus primeras 24 horas de vida. Si no ocurre así y el tono permanece hay que comentárselo al neonatólogo.

Los niños que nacen por cesárea son una excepción: llegan al mundo con un color estupendo, sonrosadito y nada amoratado, porque se han ahorrado el esfuerzo del parto.

A algunos recién nacidos el tono de piel se les torna amarillento. Puede ponerse así entre el segundo y el séptimo día de vida. Se debe a la ictericia, que es la acumulación de bilirrubina en la sangre. Para solucionarla bastará con exponer al niño a la luz solar 10 minutos al día. Si no mejora, ve al pediatra.

Ante una bajada de temperatura, el cuerpo mantiene calientes los órganos vitales, en detrimento de las partes más “prescindibles”, como uñas y labios que adquieren un color amoratado. Evita exponer a tu hijo al frío y a las corrientes de aire directas y elige una ropita adecuada.

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La piel del bebé se pondrá colorada cuando llore o se esfuerce en hacer caca (no tiene importancia) y también cuando permanezca mucho tiempo echado en la misma posición. Para evitarlo, cámbiale de postura de vez en cuando (eso sí, boca abajo solo cuando esté despierto; jamás le pongas así para dormir).

Si la piel del bebé adquiere una palidez grisácea extrema, ve inmediatamente a urgencias. Este es el tono más alarmante, pues suele denotar infección.

Además del color, otra peculiaridad sorprendente de la piel del recién nacido es que es tan fina y tiene tan poca grasa que permite ver las venas y los capilares a través de ella. Esta característica está muy acentuada en los prematuros, que poseen una piel casi transparente. A medida que los niños van ganando peso, la piel se les va engrosando y las venas dejan de apreciarse a simple vista.

Es normal que cambie el color. Según pasan los días estas variaciones de color en la piel van dejando de darse, hasta que el tono de piel se estabiliza. Hay que tener claro que "un concepto importante en el recién nacido es que, desde el pigmento de coloración con el que nace el niño hasta el color definitivo pasan varios meses, unos tres o cuatro meses", aclara el Dr. Baca.

¿Qué hacer si mi bebé tiene cualquiera de estas lesiones?

Todas las lesiones cutáneas de esta revisión son benignas. Una gran parte desaparecen en las primeras semanas de vida y no requieren ningún tratamiento. Ante cualquier duda, puede consultar con su pediatra.

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Es importante recordar que la piel del recién nacido es muy vulnerable a la radiación solar. Su piel es extremadamente delicada porque presenta menos unión entre sus células y porque posee menos cantidad de melanina, que es el pigmento responsable del color cutáneo. Todo esto hace que los rayos del sol la atraviesen con facilidad. Hasta los seis meses, la piel del bebé no se debe exponer al sol. Por ello, jamás debes exponer a tu hijo al sol directo ni llevarlo de paseo en las horas centrales del día, que es cuando más calor hace, porque se pondría muy rojo y acabaría quemándose.

Como necesita que le dé la luz del sol (ayuda a sintetizar la vitamina D, que es la que fija el calcio a los huesos), sácale a diario, pero en las horas más templadas, con protección y yendo siempre por las zonas sombreadas.

Según indica la Asociación Española de Pediatría, no es necesario limpiar todas las zonas ya que tienen mecanismo de autolimpieza. Además, como la piel del recién nacido suele estar seca y presentar descamación, es recomendable utilizar lociones humectantes después del baño.

No es necesario emplear jabones siempre que cambiemos el pañal al bebé. Son recomendables los preparados sin alcalinos con agentes aditivos grasos e indicados para el cuidado de ciertas zonas delicadas del bebé. Consulta con el pediatra o el dermatólogo cuál es el más recomendable para tu hijo.

Hay problemas que afectan a la piel del bebé con frecuencia, muchos de ellos sobre todo en verano, como son el eczema, la miliaria o sudamina (sarpullido sobre todo en tórax, abdomen y cara debido al sudor), foliculitis (erupción cutánea pruriginosa en áreas de crecimiento capilar), hiperhidrosis plantar (ampollas pruriginosas generalmente en la planta de los pies debido al uso de calcetines o calzados cerrados en días calientes) o la enfermedad mano-boca-pie.

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