Consecuencias del tabaquismo en bebés y niños
El consumo de tabaco es un hábito muy nocivo para la salud con múltiples consecuencias, ya que provoca el 30% de las muertes por cáncer y triplica el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular. Según diferentes datos, hasta del 50% de los menores españoles están en riesgo de tabaquismo pasivo.
Pero ¿qué ocurre con los bebés, niños y adolescentes que se ven expuestos al llamado ‘humo de segunda mano’ y se convierten en fumadores pasivos? El principal problema entre los menores es que se convierten desde muy pequeños en fumadores pasivos, es decir, inhalan de forma involuntaria el humo del tabaco consumido por personas fumadoras. Este humo secundario del tabaco es clasificado por la Agencia de Protección Medio Ambiental como una sustancia cancerígena del tipo A, junto con el arsénico y el benceno, entre otras.
Exposición al humo del tabaco
El tabaquismo pasivo en el bebé hace referencia a la inhalación de los productos de combustión del tabaco fumado por personas que están en su entorno. El humo del tabaco es uno de los agentes contaminantes más extendidos y dañinos para la salud. En el 2002, la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer de la OMS declaró que la exposición al aire contaminado por humo del tabaco provoca cáncer.
En el humo de tabaco existen unas 4.000 sustancias químicas, muchas de ellas cancerígenas. El humo del tabaco es una combinación de más de 4.000 sustancias químicas tóxicas e incluye al menos 42 componentes que causan cáncer. No es de extrañar que la inhalación de tabaco, aunque sea en pequeñas cantidades, tenga importantes consecuencias para la salud del niño. La mayor parte de sustancias tóxicas (85%) se encuentran en la combustión del cigarrillo y, el 15%, se encuentran en el humo espirado por el fumador.
Algunos de los componentes de la combustión del cigarrillo son: amoníaco, nicotina, arsénico, cadmio, cromo, tolueno, hidrocianida, cloruro de vinilo, benceno o monóxido de carbono. Las personas que no fuman y que respiran el humo de segunda mano reciben nicotina y químicos tóxicos de la misma forma que lo hacen los fumadores. Por ello, solo la exposición a este humo afecta a la salud de los niños que conviven con un fumador.
Lea también: Frecuencia de nacimientos
Los datos muestran que los bebés que duermen en la misma habitación que sus padres presentan niveles de nicotina tres veces superiores a los que lo hacen en otra estancia. Estos datos demuestran que sufren el conocido como “humo de tercera mano”, es decir, las partículas nocivas del tabaco que se impregnan en la piel, en la ropa y en los cabellos de sus progenitores.
Efectos del humo del tabaco durante el embarazo
La exposición al humo del tabaco es muy perjudicial para el bebé, tanto durante el embarazo como de neonato. Las mujeres embarazadas que fuman tienen mayor probabilidad de tener un parto prematuro y un bebé de bajo peso al nacer.
Lo mejor es dejar de fumar antes de quedar embarazada. Si no es posible, durante el embarazo, se recomienda a toda la familia (padre, madre y cuidadores) que dejen de fumar. Es un momento en el que la familia debe estar muy motivada a dejarlo y se debe implicar, teniendo en cuenta los beneficios para el futuro bebé.
Efectos del humo del tabaco en el bebé
Cada vez se da mayor importancia a la repercusión del tabaquismo pasivo en los niños y adultos. En los países industrializados, el tabaquismo pasivo, es la primera causa de muerte evitable en los niños. En la mayoría de estudios científicos en niños se ha encontrado relación entre el tabaquismo pasivo y enfermedades infantiles.
Los niños expuestos al humo del tabaco sufren con más frecuencia infecciones respiratorias (neumonía y bronquitis) y asma. También son más propensos a tener otitis media aguda. El asma es la primera causa de ingreso hospitalario en niños y el primer motivo de absentismo escolar por enfermedad crónica. La exposición al humo ambiental en la infancia, provoca el incremento de la frecuencia de las crisis asmáticas hasta en un 20, además de otros síntomas de asma, como tos nocturna, menor resistencia al ejercicio, etc.
Lea también: Soluciones para noches tranquilas
Diferentes estudios, aseguran que los bebés de madres que fuman durante la lactancia materna también se ven afectados. Por un lado, la nicotina inhibe la producción de prolactina (hormona que regula la leche materna) y las madres fumadoras suelen dejar antes la lactancia materna. Los adolescentes que están expuestos al tabaco tienen más probabilidades de convertirse en fumadores activos a corto plazo.
Asimismo, el tabaco inhalado de forma pasiva por los lactantes se relaciona con el síndrome de muerte súbita en el lactante, hasta el punto de que se calcula que un 10% de los casos de muerte súbita en el lactante están relacionados con el tabaquismo pasivo. El tabaquismo pasivo en los bebés es un factor de riesgo para la muerte súbita del lactante.
Aún así, múltiples estudios demuestran que los menores expuestos al humo del cigarrillo tienen más riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular en un futuro.
El falso mito de la ventilación
La investigación también demuestra, gracias a los análisis de nicotina del cabello, que cuando los padres realizan algunas prácticas habituales para proteger la salud de sus hijos, no se eliminan los tóxicos del tabaco. Es el caso de ventilar la habitación después de fumar, hacerlo en la ventana, cuando el bebé no está en la vivienda o en una estancia diferente. “La única solución para mantener un espacio libre de humo es fumar fuera de la vivienda”, subraya la experta.
Prevención
La mejor prevención es el abandono del tabaco por parte de los padres para evitar la exposición al humo del tabaco en el hogar. Si han dejado de fumar durante el embarazo, es muy importante no volver a fumar después del nacimiento del bebé.
Lea también: Manzanilla y bebés: ¿es seguro?
Escoja ambientes sin humo. Fumar asomado por una ventana no tiene sentido, ya que siempre entra humo en la casa. Si el adulto fuma en una terraza, deberá cerrar por completo la puerta de acceso a la vivienda.
Por último, resaltar que las familias fumadoras tienen que ser conscientes del daño que provoca el humo del tabaco en la salud de los niños y de que un ambiente libre de humo es la única protección realmente efectiva.
Según el Dr. Jaime Fernández de Bobadilla, “la nueva ley antitabaco ha sido un importante paso para la protección de los menores, ya que la prohibición de fumar en lugares públicos ha modificado drásticamente la probabilidad de que los niños inhalen el humo tóxico del tabaco.
tags: #bebé #que #fuma #consecuencias