Sangrado Nasal en Bebés y Niños: Causas, Tratamiento y Prevención

27.10.2025

La palabra epistaxis, que procede del griego y significa "goteo", se utiliza para referirse a un sangrado o hemorragia que sale por los agujeros de la nariz. Es muy frecuente.

Casi todo el mundo experimenta alguna vez una hemorragia nasal en algún momento de su vida. No obstante, se da con más frecuencia en niños de entre 2 y 10 años, o adultos de entre 50 y 80. En los niños, sobre todo entre los 2 y los 10 años, es bastante habitual, mientras que en los menores de 2 años y en los adolescentes es menos frecuente.

La hemorragia nasal también se llama epistaxis, que procede del griego y significa «goteo». Se utiliza para referirse a un sangrado de la mucosa que recubre el interior de la nariz y que sale a través de las fosas nasales. La epistaxis es una de las emergencias otorrinolaringológicas más frecuentes.

En pediatría, la epistaxis es una situación frecuente, hasta un 60% llegará a presentar un episodio en algún momento de sus vidas, sobre todo en niños de 2 a 10 años, siendo menos habitual en los menores de dos años y en adolescentes.

¿Por qué se produce la hemorragia nasal?

Normalmente, la hemorragia nasal no tiene una repercusión grave. De hecho, es raro que un niño se desestabilice por una hemorragia nasal.

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Existen bastantes causas que pueden provocar el sangrado en la nariz de los niños o epistaxis, como también se le llama. Como hemos comentado, la más frecuente es la manipulación digital.

Suele haber una propensión familiar al sangrado nasal en la infancia. La nariz, sobre todo algunas zonas del tabique, tiene muchos vasos sanguíneos, lo que permite que pequeños golpes -a veces solo con rascarse-, un catarro, alergias o la sequedad ambiental puedan lastimarlos y que se produzca el sangrado. En los niños es muy frecuente cuando están acatarrados y puede ocurrir mientras duermen.

La nariz es un órgano muy vascularizado. En concreto, el tabique nasal está recubierto por una mucosa que contiene muchos vasos sanguíneos, cuya función es la de calentar y dar humedad al aire que se respira. Cualquier situación que afecte a esta mucosa nasal puede provocar un sangrado.

En pediatría, las causas más comunes son:

  • Idiopáticas (de origen desconocido).
  • Traumatismos: golpe, rascarse o “hurgarse” la nariz, cuerpo extraño en la fosa nasal.
  • Inflamación: catarro, alergia.
  • Infección: por colonización por Staphylococcus aureus.
  • Irritación: sequedad ambiental.

Causas Menos Frecuentes

Entre las causas menos frecuentes se encuentran:

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  • Alteración de la coagulación: las coagulopatías implican un mayor riesgo de episodios recurrentes y de mayor severidad, en especial en casos con antecedentes familiares.
  • Malformaciones congénitas arteriovenosas
  • Iatrogenia: irritación por medicación endonasal como corticoides nasales o descongestionantes nasales, inhalación de drogas (cocaína).
  • Tensión arterial aumentada.
  • Neoplasias: son una causa muy infrecuente de epistaxis. El tumor más común es el angiofibroma nasofaríngeo juvenil, el cual es un tumor sólido, altamente vascularizado, que se presenta con mayor frecuencia en varones de 10 a 16 años.

La epistaxis puede ocurrir en cualquier momento del día, pero es frecuente que ocurra por la noche cuando el niño duerme.

En algunas ocasiones está relacionado con el uso de medicación por vía nasal (inhalada) como los descongestionantes, pero es muy raro que la causa sea alguna enfermedad, como una alteración de la coagulación de la sangre o la tensión arterial aumentada.

Otras Causas Comunes:

  • Aire Seco: Los niños a menudo pasan tiempo en ambientes secos, como en el invierno o en habitaciones con calefacción.
  • Clima seco o frío: La sequedad del aire, ya sea por condiciones climáticas o calefacción, debilita la mucosa nasal, haciéndola más propensa a romperse con estornudos o al sonarse.
  • Alergias o resfriados: Estas condiciones inflaman la mucosa nasal, volviéndola más sensible.
  • Los catarros también pueden irritar la mucosa que recubren la superficie interna de la nariz, pudiéndose producir hemorragias nasales después de sonarse de forma repetida.

¿Cómo se trata?

Cuando un niño sangra por la nariz es muy fácil ponerse nervioso y asustar al propio niño, que muchas veces está bastante tranquilo, por eso lo primero y fundamental es mantener la calma. Muy importante: mantener la calma y no asustar al propio niño. La epistaxis puede ser muy escandalosa, pero en niños suele ser leve y muy raramente tenga una repercusión importante. En muchas ocasiones, cede por sí misma en unos minutos.

La epistaxis en los niños suele ser leve y es muy raro que tenga ninguna repercusión importante, aparte de lo que mancha.

El sangrado suele ser en forma de goteo y puede ceder por sí solo o con algunas maniobras. Cortar la hemorragia con una maniobra muy sencilla y eficaz: apretar con un dedo la nariz por el lado de donde sale la sangre o bien haciendo la pinza con el índice y el pulgar en la porción cartilaginosa del tabique nasal, con la fuerza suficiente y continua para que deje de sangrar, durante 5-20 minutos.

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Cuando ocurre una hemorragia nasal, es común que algunas personas tomen medidas que, aunque bien intencionadas, pueden empeorar la situación. Cuando un niño presenta una hemorragia nasal, es fundamental actuar de manera calmada y efectiva.

La postura del niño debería ser sentado o de pie, con la cabeza en la posición habitual, ¡no hace falta echarla hacia atrás! La postura del niño debe ser sentado o de pie, con la cabeza en la posición habitual, ni echando la cabeza hacia atrás ni hacia adelante.

La compresión se puede mantener unos 5-30 minutos hasta que deje de sangrar, pero es importante no dejar de apretar para comprobar si sangra o no cada poco tiempo, conviene esperar algún minuto después de que deje de sangrar para retirar la presión. Conviene esperar algún minuto después de que deje de sangrar para retirar la presión. La inmensa mayoría de las epistaxis en pediatría se resuelven haciendo esta presión externa.

Si pasado ese tiempo la hemorragia no ha cedido, es aconsejable buscar asistencia sanitaria. Sólo si pasados 20 minutos no ha cedido la hemorragia, es aconsejable acudir a un centro médico o servicio de urgencias. Si la hemorragia dura más de 10-15 minutos sí sería recomendable acudir a un centro médico.

En algunos manuales de primeros auxilios recomiendan introducir un algodón o una gasa empapados en agua oxigenada para ayudar a taponar. Pero lo mejor es comprimir sin más. Si persiste la epistaxis, se aplicará una gasa o algodón impregnado de un vasoconstrictor tópico (en mayores de 6 años) dentro de las fosas nasales.

Si después de 5-10 minutos de compresión mantenida el sangrando persiste, se puede taponar la fosa nasal anteriormente con un pequeño rulo de algodón.

En sangrados nasales importantes se puede reducir la pérdida de sangres aplicando frío en la nuca (hielo, por ejemplo) para reducir el aporte de sangres mediante un reflejo nervioso estimulado por el frío.

En muy pocos niños habrá que hacer algún otro tratamiento. Muy excepcionalmente, en los casos que persiste la hemorragia a pesar de las medidas anteriores o en los que la epistaxis es recurrente e interfiere en la vida del niño, puede quemarse (cauterizarse) la zona de la mucosa nasal sangrante o realizar un taponamiento nasal con gasas durante 72 horas.

En los casos en que no ceda con compresión o con un taponamiento realizado en el centro sanitario o en los casos que se repiten e interfieren la vida del niño, puede quemarse (cauterizarse) en un centro sanitario la zona sangrante o utilizar alguna crema o pomada que evite el sangrado, pero por lo general no es necesario.

Pasos a seguir:

  1. Compresión Nasal: Presiona con el dedo índice y pulgar la mitad inferior de la nariz, en la parte blanda, durante 5-10 minutos.
  2. La maniobra más sencilla es utilizar el dedo índice en la zona del sangrado en la parte baja de la nariz, justo debajo del tabique o bien haciendo la pinza, con el índice y el pulgar. Presionar firmemente de 5 a 10 minutos.
  3. Se debe situar al niño erguido y con la cabeza inclinada hacia adelante para que no se trague la sangre mientras realizamos compresión de las fosas nasales.
  4. Además, puede ser útil realizar conjuntamente un taponamiento anterior: consiste en introducir una gasa estéril "estirada" por la fosa nasal, para que ésta realice presión sobre el punto sangrante y así ayude a la coagulación de la sangre para que pueda contener la hemorragia.
  5. Suelo recomendar compresión y taponamiento, ya que suele resolver la mayoría de sangrados leves.
  6. Se utiliza una gasa estéril "estirada" para dejar un cabo que nos permita posteriormente sacar la gasa. Si se realiza el taponamiento con algodón o si se introduce mucho la gasa, puede que después no la podamos sacar y el niño termine en Urgencias para extraerle un cuerpo extraño (la gasa o el algodón) de dentro de las fosas nasales.

¿Cómo se previene?

Después de una epistaxis, la zona de la nariz que ha sangrado permanece muy sensible y puede sangrar ante cualquier roce, por lo que conviene reanudar la actividad diaria normal, pero es aconsejable evitar tocarse la nariz y practicar deportes de contacto (judo, kárate, rugby, etc.) durante unos días. Después de una epistaxis, en la zona de la nariz que ha sangrado se forma una pequeña costra que puede saltar al mínimo roce y volver a sangrar.

Por este motivo, se recomienda seguir con las actividades de la vida diaria con normalidad, pero evitar las que conlleven riesgo de golpe en la nariz (judo, rugby, etc.), procurar no tocarse la nariz ni hacer lavados nasales en esa fosa nasal durante unos días.

En algunos niños, las epistaxis se repiten sin causa aparente. Esos casos suelen producirse por mínimos traumatismos (golpes) en la nariz como rascarse, hurgarse, etc. Las hemorragias nasales son muy comunes en niños y niñas, pero son transitorias y rara vez motivo de preocupación. Generalmente las hemorragias nasales se dan en casa. Es importante mantener la calma porque suelen ser efímeras y no indican problemas graves.

En los casos de alergia, el uso de antihistamínicos orales puede ayudar a controlar estos episodios. Evitar durante unos días el uso de corticoides nasales. Si la causa es un ambiente seco, puede ser útil el empleo de humidificadores en los dormitorios.

Medidas Preventivas:

  • Mantén la nariz hidratada: Usa un humidificador en casa, especialmente en climas secos o en invierno.
  • Controla alergias y resfriados: Consulta al pediatra para tratar alergias recurrentes y evitar inflamaciones en la mucosa nasal.
  • Evita irritantes ambientales: Protege al niño de humo, polvo y productos químicos.

Si se observa una mucosa seca, es aconsejable el uso de pomadas intranasales vaselinadas, con o sin vitamina A. Si presenta rinitis, se debe evitar el uso de corticoides tópicos que pueden contribuir a la epistaxis, y sustituirlos por tratamiento oral. En caso de que sea necesario utilizarlos, usaremos triamcinolona, que provoca menor sequedad de la mucosa nasal, tiene un menor riesgo de sangrado y reduce la inflamación y la secreción de moco.

A veces los capilares del interior de la nariz se irritan demasiado y no cicatrizan bien, produciendo sangrados frecuentes. Si solo se observan costras sin sangrado activo ni vasos prominentes se recomienda el uso de ungüentos antibióticos o antisépticos.

No obstante, hay que insistir en que lo habitual en los menores es que las hemorragias nasales se detengan por sí solas, o tras presionar la nariz. Ahora bien, si estas son muy frecuentes, y además sin causa específica, el especialista determinará qué tratamiento es el mejor para cada nariz.

Tabla resumen de causas y medidas a tomar

Causa Medidas a tomar
Traumatismo Apretar la nariz y evitar tocar la zona
Sequedad ambiental Usar humidificador y pomadas vaselinadas
Alergia Usar antihistamínicos orales
Rinitis Evitar corticoides tópicos

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