¿Por qué mi bebé vomita mocos con leche? Causas y soluciones
Las noches pueden hacerse especialmente largas y preocupantes para muchos padres, cuando sus hijos experimentan episodios de mucosidad y, en ocasiones, vómitos. Además de generar una fuerte preocupación, estos síntomas también interrumpen el sueño de los más pequeños y de sus padres, ya que estos síntomas parece que se intensifican en las horas de noche.
En este artículo, exploraremos cuáles son las causas que pueden provocar estos síntomas, y veremos consejos prácticos para poder manejar estas situaciones, y que los niños puedan sentirse más cómodos y descansar mejor.
¿Por qué vomita mi bebé?
Los niños vomitan con mucha frecuencia. En general, cualquier enfermedad puede producir vómitos. La cantidad (escaso o abundante). Son frecuentes en los recién nacidos.
Los bebés expulsan por la boca pequeñas cantidades de alimento sin digerir poco después de la toma y sin que se acompañe de esfuerzo, generalmente tras un eructo. Estas regurgitaciones son normales en el recién nacido.
Son frecuentes los vómitos por la administración de una cantidad excesiva de leche, preparación del biberón con demasiado polvo de leche para el volumen de agua (muy concentrado) o introducción precoz de la alimentación complementaria.
Lea también: Frecuencia de nacimientos
¿Vómitos o regurgitación?
Lo que comúnmente llamamos vómito de leche en un bebé, suele ser regurgitación, que consiste en el retorno de la leche a través del esófago expulsándose o no hacia el exterior de la cavidad bucal.
Cuestión que se da en adultos pero con muchísima menos frecuencia, ya que de mayores solemos tener el esfínter superior del estómago con suficiente fuerza para no retornar el bolo alimenticio.
Sin embargo, en los bebes es habitual y normal que ocurran, sobre todo, durante los seis primeros meses de vida, donde la principal fuente de nutrición es la leche sin todavía aporte del resto de alimentos.
Esos vómitos de leche en bebes, osea las regurgitaciones, son normales, inevitables y casi espontáneos, sin apreciarse sufrimiento, ni lloros por ello, a diferencia de los vómitos por causas patológica.
La regurgitación generalmente hace que la leche salga de manera suave, en cambio el vómito tiene una salida más violenta y en mayor cantidad. TODOS los bebes regurgitan. Es un acto natural, fisiológico, a casusa de la inmadurez del sistema digestivo, en concreto, por la falta de desarrollo en la fuerza de contracción del cardias(esfínter superior de estómago, que lo separa del esófago).
Lea también: Soluciones para noches tranquilas
Mocos y vómitos en bebés durante la noche
Si un niño tiene mocos y vómitos cuando se acuesta significa que tiene una pequeña irritación de las vías aéreas superiores, nariz o garganta. Esta irritación de las mucosas produce secreciones de mocos y estos mocos los traga y llegan al estómago.
Cuando se han acumulado en cierta cantidad el niño nota pesadez de estómago, siente náuseas y, algunas veces, termina echando las mucosidades con restos alimenticios de la cena.
¿Cuándo debo ir al médico si mi bebé vomita leche?
Sólo en el caso en que:
- No sólo ocurre tras las tomas de leche sino además con lloros por estar dolorido y retorciéndose, arqueándose.
- Si esa leche vomitada está junto con mocos excesivos, sangre o cualquier otra sustancia sospechosa.
- Si no gana peso semana tras semana.
- Si la frecuencia de vómitos es excesiva.
En todos estos casos, debemos derivar al médico, ya que el vómito podría ser un signo de que algo va mal y realmente requerir diagnóstico y valoración por el pediatra.
Aprovechamos este post para recalcar que la mejor leche para lactantes en LA LECHE MATERNA, aunque si necesitamos recurrir a la de fórmula y observamos que hay un cambio en la frecuencia, cantidad o aspecto de los vómitos, debemos consultar con el pediatra.
Lea también: Manzanilla y bebés: ¿es seguro?
Reflujo gastroesofágico y regurgitación
En ocasiones, se puede ocultar y confundir el reflujo gastroesofágico con la regurgitación. Cuando los bebés están amamantando, están aprendiendo a coordinar la succión, la deglución y la respiración. Los bebés tienen partes de su sistema digestivo inmaduro.
Es esencial tener en cuenta que en la mayoría de los casos, el reflujo nasal durante la lactancia no es motivo alguno de preocupación, y no provoca situaciones graves.
¿Qué es la regurgitación?
La regurgitación o reflujo gastroesofágico del lactante, un fenómeno común en casi todos los recién nacidos, es la vuelta del contenido (leche) del estómago hacia el esófago -el tubo muscular que transporta los alimentos y líquidos desde la boca hasta el estómago-.
En ocasiones, este contenido puede llegar a la boca del bebé en forma de eructo húmedo, mientras que, en otras, permanece en el esófago sin provocar apenas molestias.
Generalmente, se produce cuando el lactante come en exceso o traga demasiado aire mientras es alimentado, debido a que su sistema digestivo no está completamente desarrollado.
La regurgitación es algo común hasta el sexto o séptimo mes de vida y empieza a disminuir después. Este fenómeno se suele resolver por sí solo entre el año y el año y medio de edad y no necesita tratamiento, pues no afecta al bienestar del bebé.
Por tanto, lo normal es que no constituya motivo de preocupación y tampoco significa que el bebé tenga una intolerancia o alergia alimentaria. Solo en muy pocos casos existe enfermedad por reflujo gastroesofágico, que sí debe tratarse.
¿Cuáles son sus causas?
En un sistema digestivo que está totalmente maduro y funciona con normalidad, la abertura o anillo muscular que separa el estómago y el esófago -el esfínter esofágico inferior- se cierra por completo tras el paso de los alimentos para mantener en su lugar los contenidos estomacales.
En los bebés de pocos meses este músculo está inmaduro, por lo que puede abrirse fácilmente, haciendo que el lactante regurgite la leche, especialmente cuando está lleno. También puede haber regurgitación si ha tragado demasiado aire al alimentarse, ya que este ocupa un gran volumen de espacio en el estómago.
Por otra parte, es más fácil regurgitar alimentos líquidos como la leche que sólidos.
¿Cómo diferenciar la regurgitación de los vómitos?
Cuando el bebé vomita, el contenido del estómago sale disparado con fuerza por la boca, consecuencia de la contracción vigorosa de los músculos del abdomen y el diafragma.
En cambio, cuando regurgita, este contenido fluye por la boca con suavidad, sin esfuerzo por parte del niño. En este caso, además, no hay contracciones musculares y el lactante no sufre malestar o dolor.
Además, la regurgitación está frecuentemente acompañada de eructos y suele tener lugar tras las tomas, cuando el estómago del lactante está lleno, así como cuando el niño está acostado, postura en la que es más fácil que el contenido del estómago ascienda al esófago.
En la regurgitación, la leche sale de la boca con suavidad.
¿Cuándo debo consultar al pediatra?
Si el lactante no tiene molestias, come bien y aumenta de peso, la regurgitación no debe constituir motivos de preocupación. Solo será necesario contactar con el pediatra en caso de que se observen síntomas como los siguientes:
- Vómitos con esfuerzo de color verdoso, marrón o con sangre en vez de blanquecinos.
- La cantidad de leche expulsada es grande.
- El bebé no aumenta de peso.
- Rechaza el alimento.
- Está cansado y/o irritable, sobre todo, al tumbarle.
- Llora más de tres horas al día.
- Tiene hipo excesivo o produce demasiada saliva.
- Padece dificultad para respirar después de regurgitar o hay apnea durante el sueño.
- El número de pañales mojados es menor de lo habitual.
- Hay tos de difícil control y recurrente.
- Hay laringitis repetidas, diarrea, estreñimiento o distensión abdominal.
¿Es necesario tratar las regurgitaciones de alguna manera?
Si la regurgitación no afecta al bienestar del bebé, no es necesario ningún tratamiento. El reflujo se resuelve normalmente por sí solo entre el año y año y medio de edad, ya que, a partir de aproximadamente los seis meses, el niño empieza a ingerir alimentos más sólidos y a permanecer más tiempo sentado.
Ello lleva a que las regurgitaciones vayan reduciéndose paulatinamente hasta desaparecer.
Por tanto, no es necesario realizar cambios en la dieta. Sí puede ser útil aplicar medidas preventivas como mantener al lactante en posición vertical durante veinte o treinta minutos después de las comidas.
Solo en el caso de que exista algún problema de salud sería necesario un tratamiento, que dependería de la causa. En el caso de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), algunos bebés requieren introducir espesantes en su alimentación y, en ocasiones, recurrir a fórmulas hipoalergénicas. También puede ser necesario que tome porciones más pequeñas con más frecuencia.
Consejos para tratar la regurgitación de los bebés
Seguir los siguientes consejos puede ayudar a reducir la regurgitación en los lactantes:
- Mantén a tu bebé erguido. Tanto mientras lo alimentas como durante los quince o veinte minutos posteriores, mantenlo incorporado (a 45º aproximadamente). No lo acuestes ni lo dejes en la hamaca o el sueño antes de la media hora después de que tome.
- No esperes a que tenga hambre para la toma. De esta manera, evitarás que tenga ansiedad y trague demasiado aire al comer.
- No lo alimentes en exceso. Dale solo lo que necesita, tanto si su alimentación es mediante lactancia o con leche artificial. También puede ser beneficioso que tome cantidades más pequeñas con mayor frecuencia. Por otra parte, es conveniente que si la mamá es lactante, vacíe un pecho antes de comenzar con el otro, ya que la leche del final de la toma es más espesa, lo que previene la regurgitación.
- Si toma biberón, escoge una tetina con un agujero del tamaño adecuado. Si el agujero es demasiado grande, la leche puede salir demasiado rápido y, si es pequeño, pueden llegar a formarse burbujas de aire que el bebé ingerirá.
- Durante la toma y tras esta, hazle eructar. Ayudar suavemente al bebé a expulsar el aire que ha ingerido puede favorecer que no se le acumule en su estómago.
- Eleva un poco el cabecero de la cuna. Para ello, puedes poner bajo el colchón una toalla enrollada, una manta o una almohada. También puedes levantar el respaldo del cochecito.
- Evita los juegos activos tras la alimentación. Dale tiempo para que su estómago se asiente tras la alimentación, ya que los movimientos bruscos durante los minutos siguientes podrían desencadenar la regurgitación.
¿Qué hacer en esta situación?
La primera medida es eliminar las mucosidades del interior de la nariz antes de acostarle. Puedes hacerlo ablandando esos mocos con suero fisiológico y sacándolos con una perita aspiradora.
Al mismo tiempo súbele el cabecero de la cama unos 10 cm, colocando un cojín debajo del colchón, para que los mocos no permanezcan cerca de la nariz y se complique con una otitis.
Ofrécele un poco de agua cuando se marche a la cama, pues los líquidos fluidifican las secreciones mucosas. Y, finalmente, procura que en el dormitorio exista un cierto grado de humedad para que no se resequen las mucosas durante la noche.
Es crucial intentar mantener un ambiente que sea adecuado para el descanso. No obstante, es imprescindible saber cuando es necesario buscar ayuda médica de un profesional.
Si los síntomas persisten, empeoran, o están acompañados de otros como fiebre alta, dolores fuertes o dificultad para respirar es recomendable que un profesional pueda valorar el caso, para descartar una posible causa subyacente más grave.
Incluso, si tu bebé tiene muchos mocos puede que un fisioterapeuta respiratorio le ayude, pero esto deberá valorarlo en primera instancia un profesional.
Congestión y tos nocturna en bebés: qué la provoca y cómo aliviarla
La tos nocturna en bebés es más común de lo que crees. Te contamos de la mano de un pediatra y neonatólogo por qué ocurre al acostarse y qué hacer para aliviarla y dormir mejor.
Algunos bebés regurgitan más que otros. ¿Qué hacer para reducir la cantidad?
Te acabas de dar de comer a tu bebé y de pronto… ¡se le regresa la leche! Aunque al principio causa mucho estrés, la regurgitación en los bebés es muy habitual, sobre todo en el primer año de vida.
De acuerdo con Clínica Mayo, la regurgitación es bastante habitual en los bebés pequeños, principalmente entre 0 y 6 meses de edad. Todos los bebés regurgitan, escupen o se les cae un “hilo de leche”, es normal. Después de haber engullido o tragado aire al amamantar o con el biberón.
Mantén a tu bebé en posición erguida. No lo alimentes en exceso.
Sobre el uso de remedios caseros, Clínica Mayo advierte: “No recomendamos agregar cereal de arroz u otro cereal a la leche materna o fórmula. Esto se hace comúnmente, pero se ha descubierto que no es útil y agrega calorías de carbohidratos demasiado pronto.
“Puedes mantener al bebé en posición vertical durante 30 minutos después de alimentarlo, y esto a veces puede mejorar el reflujo.
¿Por qué vomitan los bebés?
Que vomite mocos con la leche no es preocupante. En este caso, debemos asegurarnos de mantener hidratado al peque, actuando diferente en función de su edad.
Por ello, si normalmente en medio de la noche toma un biberón de 120 ml. Será mejor darle 90 ml y al cabo de un par de horas darle otro. Esto no es lo normal, ya que los bebés son capaces de autoregular su apetito.
Dándonos a entender que el bebé está empachado y vomita. Sin embargo, sólo es preocupante si se trata de un vómito real: gran cantidad de leche expulsada con fuerza hacia delante, a chorro. Se trata de bilis.
tags: #bebe #vomita #mocos #con #leche #causas