Efectos de la música de Beethoven en bebés durante la gestación
Algunos estudios ya han demostrado evidentes beneficios de la música en el embarazo. Ciertos investigadores afirman que poner música para el bebé en el vientre permite estimularle positivamente. Eso sí, ni todos los estilos musicales están recomendados, ni mucho menos conviene reproducir música en embarazo a todo volumen.
¿Cuándo empieza a escuchar el feto?
A partir de la semana 16 de gestación, el feto comienza a desarrollar el sentido del oído, y entre las semanas 20 y 24 puede reaccionar a estímulos auditivos. Los tejidos que envuelven el abdomen, la piel, el útero y el líquido amniótico son todos ellos responsables de aislar al bebé del exterior. De hecho, el bebé percibe la música exterior como un sonido distorsionado.
Además, también pudieron demostrar que el bebé reacciona a estos estímulos sonoros: gesticula, abre la boca y, algunas veces, incluso saca la lengua.
Beneficios de la música en el embarazo
La música tiene un enorme poder: es un transformador de emociones. ¿Por qué? La música estimula la frecuencia cardiaca del bebé y contribuye a sincronizar sus latidos con los de la madre. Por no hablar de los beneficios que tiene para la propia madre que, a su vez, se transmiten al bebé. El feto es capaz de percibir estados de ánimo como el nerviosismo o la relajación.
👉 ¡Te interesa! La música para bebé en la barriga es capaz de estimular ciertos circuitos cerebrales relacionados con la comunicación y el lenguaje. La música en embarazo es capaz de favorecer el latido del corazón del bebé.
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👉 ¡Quizás lo desconoces! La producción de endorfinas es otro de los beneficios de la música en el embarazo. Esto afecta tanto al bebé como a la madre.
Se suele hablar del “efecto Mozart” como el más efectivo. Lo que al principio era una creencia se ha visto ampliamente demostrada tras numerosas investigaciones y declaraciones de expertos en la materia: la música tiene un efecto positivo en el desarrollo de tu bebé, pero… ¿qué música?
La música que escuchamos suele reflejar nuestro estado de ánimo, si estamos alegres, tristes, nerviosos, calmados… y ese estado de ánimo también puede sentirlo nuestro bebé. Y de ahí llegamos al último punto de la cuestión.
¿Qué tipo de música es recomendable?
El género musical más recomendado durante el embarazo es la música clásica. En concreto, escuchar música clásica en el embarazo con una presencia de instrumentos que producen frecuencias agudas producirán una mayor vibración en el aparato auditivo del bebé. Por lo tanto, percibirá los sonidos con mayor nitidez. No ocurre lo mismo con los de frecuencias más graves.
✅ ¡Consejo! Los instrumentos de cuerda son los que menos escuchará tu bebé.
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Géneros alegres. Aquellas canciones llenas de energía y motivación son capaces de aumentar la producción de hormonas de la felicidad.
Recuerda que, si te calma a ti, calmará también a tu bebé.
Es aconsejable poner música para el embarazo a última hora de la tarde y por la noche.
El volumen de música de bebé durante el embarazo debe oscilar entre los 50 y 60 decibelios. Los ruidos muy altos y distorsionantes provocan nerviosismo en el bebé.
👉 ¡Te resultará útil! Se recomienda poner música al bebé de forma ambiental, a un volumen moderado de 50 y 60 decibelios, suficiente para que el sonido atraviese el líquido amniótico.
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Bueno, pese a que, según el estado de ánimo, todo tipo de música puede gustarle a tu futuro bebé -cuidando de que el volumen nunca sea muy alto-, está más que demostrado el que llaman «efecto Mozart«.
Así que ya sabes, música para ti y tu bebé.
El efecto de la música en el desarrollo del bebé
La influencia de la música en el bebé favorece el desarrollo psicomotriz del niño. Puede generar paz y crear armonía en la vida del bebé. La música es fundamental para el desarrollo intelectual, auditivo, sensorial, motriz y del habla… por ello es tan importante que se familiarice a los bebés desde la más pronta edad, se disfrute con ellos, se baile y se cante.
La música, el ritmo y el canto son tan ancestrales y están tan integrados en las profundidades de nuestro sistema nervioso que cualquier bebé o niño es capaz de disfrutarla.
En los primeros meses de vida la voz de la madre entonando una canción conocida tranquiliza y otorga seguridad al bebé. Escuchar música clásica parece ser que también. Hay estudios que apuntan a que puede generar paz y crear armonía en la vida del bebé, incluso durante el embarazo, ya que son más sensibles a las melodías que los adultos y les aporta tranquilidad y serenidad.
Entre los principales compositores de música clásica más adecuados para los bebés están Mozart, Beethoven y Bach; Chopin también está presente pero se utiliza sobre todo para ayudar a conciliar el sueño de los pequeños.
Incluso hay estudios científicos que indican beneficios en la salud de los bebés prematuros, específicamente con las melodías de Mozart, pues se ha visto que pueden lograr reducir entre un 10% y 13% su gasto de energía, lo que relaja se actividad y se traduce en una ganancia de peso.
Cuando son bebés se puede seguir el ritmo de la música balanceándolos, bailando abrazados o siguiendo la pulsación en sus piernecitas con la mano del adulto.
La música es una herramienta socializadora, que tiene el don de acercar a las personas. El niño que vive en contacto con la música:
- Aprende a convivir y a socializarse con mayor facilidad.
- Adquiere más seguridad emocional y confianza, porque se siente comprendido al compartir canciones y estar inmerso en un clima de ayuda, colaboración y respeto mutuo.
- Las canciones estimulan la concentración y la memoria en los más pequeños
Durante la etapa de adquisición del lenguaje, las canciones ayudan a mejorar la dicción y articulación de las palabras, a enriquecer el vocabulario y a comprender el lenguaje oral y la expresión corporal. Los gestos asociados a la música o a las canciones estimulan la psicomotricidad y el conocimiento del propio cuerpo.
Además, la música y las canciones pueden facilitar el aprendizaje de otros idiomas.
Bailar las canciones, seguir el ritmo, acompañar con pequeños instrumentos de percusión una melodía o aplaudir al compás de la pulsación de la música, potencian el equilibrio y la coordinación corporal y espacial.
La educación musical en niños de 2 a 5 años busca descubrir y desarrollar las capacidades de expresión, musicales y psicomotoras del niño para que luego pueda elegir un instrumento con el que llegue a expresarse, según sus gustos y sus aptitudes. La música tiene que ser un juego, tanto de sonidos como de expresión corporal para ellos.
De una forma indirecta, con la música se trabaja:
- El desarrollo de la voz y el canto.
- El contacto con fuentes de sonido como instrumentos musicales u otros objetos.
- Reconocimiento de los sonidos, su timbre, su intensidad…
- El desarrollo de la capacidad auditiva y el pensamiento musical.
- Utilización del movimiento para expresarse, para conocer el propio cuerpo y desarrollar el sentido del ritmo; todo esto favorecerá las relaciones sociales.
Se ha hablado mucho del “efecto Mozart” como herramienta de desarrollo intelectual del bebé. Parece ser que su escucha por parte de los más pequeños aumenta la actividad de la corteza cerebral, mejora el razonamiento espacial, además de favorecer el bienestar emocional y la psicomotricidad fina. Pero no sólo la música de Mozart es beneficiosa para el bebé; desde los sonidos del día a día, los pequeños instrumentos de percusión (campanas, cascabeles, maracas…), hasta la música rock, folk o popular le harán bien en el aspecto intelectual al niño.
La música oída durante el embarazo hace sonreír al bebé
El oído es el primer sentido que desarrollan los bebés y, también, el primero que se puede estimular incluso desde antes del nacimiento. Y es que el feto es capaz de percibir los sonidos a partir de los cuatro meses de gestación. Diversos estudios han comprobado que, después de nacer, los niños son capaces de recordar las canciones que han escuchado durante el embarazo, y hasta sonríen como respuesta.
Uno de los especialistas que ha estado detrás de estos estudios es Don Campbell, padre de la teoría llamada Efecto Mozart, la tesis según la cual la música del compositor austríaco representa un estímulo para el desarrollo emocional y cognitivo de los pequeños. También la sudafricana Sheila Woodward ha investigado la cuestión. Esta experta de la Universidad de California (EE.UU.) ha registrado la primera reacción del feto en el útero materno al oír la música: una sonrisa. Así lo explica Philip Ball, en ‘El instinto musical. Escuchar, pensar y vivir la música’ (Ed. beneficios Imagen: Philippe Put Según estos expertos, el efecto sobre los bebés de escuchar la música que conocen desde antes de nacer es claro: les relaja, da tranquilidad, les ayudan a dormir mejor y a llorar menos.
Algunos de ellos han desarrollado formas para poder aprovechar la música desde la misma gestación. La española Paqui Castro es la creadora de uno de estos métodos. Utiliza una banda sonora que comienza con el sonido del mar. «Estoy convencida de que los niños aprenden a escuchar la música incluso durante el embarazo», afirma. También el psicólogo especializado en deporte de alta competición Amador Cernuda se ha referido este tema. «La música transfiere sus beneficios en la potenciación de otras áreas del currículo escolar«, asegura.
Más allá de los métodos y formatos, el consejo básico de los expertos es simple: exponer al bebé en gestación a distintas obras musicales a partir de cumplido el cuarto mes de embarazo. Existen unos cinturones musicales, diseñados de manera específica para esta función, pero basta con colocar cualquier altavoz cerca de la tripa o incluso apoyar en ella los auriculares, como si fueran un estetoscopio.
Campbell recomienda a Mozart y otros clásicos como Vivaldi, Beethoven, Bach y Tchaikovsky. También se pueden mezclar con música del gusto de la madre o del padre, ya que se trata de que también sean momentos agradables y placenteros para ellos.
Desde hace tiempo se viene sugiriendo que la música puede tener algunos efectos beneficiosos en el feto durante el embarazo, siendo muchos los estudios realizados sobre qué efectos produce la música en el feto desde hace unas décadas atrás. Así mismo, y muy relacionado con los efectos que produce la música en el feto, están los efectos que produce la música en la madre y que mediante el vínculo madre-hijo van a repercutir en el bienestar del feto.
La liberación de endorfinas de la madre al escuchar música y la relajación que esta produce en la madre se van a transmitir al feto produciendo en este dicho bienestar. Aun estando el feto rodeado por el líquido amniótico, el útero y los tejidos del abdomen es capaz de percibir sonidos del exterior, eso sí, de manera distorsionada.
Cuando queremos realizar esta práctica durante nuestro embarazo debemos de tener en cuenta que no todo tipo de música es recomendable. Lo principal a la hora de elegir un tipo de música u otro es que la elegida provoque en la madre sensación de relajación o nos provoque un buen estado de ánimo, es decir, la elección no se centra en un género de música sino de escoger melodías que nos provoquen dicha actividad relajante.
A la hora de elegir un tipo de música son muchos los expertos y estudios que recomiendan y afirman que escuchar música clásica, en concreto del compositor austríaco, ayuda con las capacidades cognitivas, estimula el desarrollo físico, emocional y creativo del futuro recién nacido. También son recomendados autores como Beethoven, Vivaldi.
Así mismo los beneficios de la música van mas allá de la etapa prenatal.
La psicóloga Begoña Ibarrola ha afirmado que los bebés son capaces de recordar las melodías y cuentos que escuchan en el útero, lo que subraya la importancia de la estimulación auditiva durante el embarazo.
Ibarrola ha compartido casos concretos de niños que, a la edad de tres años, han sido capaces de reproducir al piano las canciones que sus madres les ponían durante la gestación.
Según Ibarrola, el vínculo entre la madre y el bebé se fortalece a través de la voz materna y de las canciones que ella canta. Este vínculo es fundamental para establecer un apego seguro que influirá en el desarrollo integral del niño tras su nacimiento. El latido del corazón de la madre y su voz representan las primeras experiencias de seguridad y afecto para el bebé.
La música, además, tiene efectos positivos en el cerebro en desarrollo del feto, aumentando el número de conexiones neuronales y estimulando áreas relacionadas con el lenguaje. La memoria fetal se activa aproximadamente a partir del cuarto mes de embarazo, lo que ha sido respaldado por diversas investigaciones.
El sistema límbico, encargado de procesar las emociones, ya está desarrollado en el feto hacia finales del primer trimestre, lo que significa que el bebé experimenta una vida emocional primitiva influenciada por el estado emocional de la madre.
Ibarrola concluye que la estimulación musical y afectiva es crucial para el desarrollo emocional del bebé, y que la madre puede utilizar canciones de cuna y nanas que provoquen respuestas inmediatas de relajación en el recién nacido, ya que reconocerá esas melodías de su vida intrauterina.
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