Enfermedad Boca-Mano-Pie en Recién Nacidos: Una Guía Completa
La enfermedad boca-mano-pie es una infección viral común y generalmente leve que afecta principalmente a niños pequeños. Su máxima incidencia se da en niños menores de 5 años. Es más frecuente de bebés hasta los 4 años de edad.
Este síndrome es una enfermedad infecciosa y contagiosa, generalmente benigna, que afecta fundamentalmente a niños pequeños, pero que puede contagiarse a personas de todas las edades. Se da mucho en escuelas infantiles, pues aún no tienen protección contra los diferentes virus que causan la enfermedad, por lo que puede repetirse la patología. Es muy común y aunque hay casos en todo el mundo, es más frecuente en zonas tropicales.
Además, su incidencia es mayor en colectivos con poca higiene y sobrepoblación y sus brotes se presentan con más frecuencia entre los meses de junio y octubre.
¿Cómo se produce?
Es una enfermedad producida por virus. Suele producirse por un tipo de virus de la familia de los enterovirus. El más frecuente es el Coxsackie A.
Los responsables son los llamados enterovirus, un grupo muy extenso de microorganismos que comprende los virus de la poliomielitis (enfermedad erradicada en España en 1988 gracias a la vacunación masiva y a punto de ser erradicada en el resto del mundo) y los enterovirus-no-polio, con más de 100 variedades, que comprenden los virus Coxsackie A y B, los Virus ECHO, los parechovirus y los enterovirus propiamente dichos.
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La infección se transmite fácilmente de persona a persona a través de contacto directo con las secreciones de la nariz y garganta, con la saliva, el líquido de lesiones cutáneas o con las heces de una persona infectada. La Enfermedad Boca-Mano-Pie se transmite fácilmente de persona a persona a través de contacto directo con las secreciones de la nariz y garganta, con la saliva, el líquido de lesiones cutáneas o con las heces de una persona infectada.
La infección se transmite principalmente a partir de virus eliminados por vía digestiva (durante varias semanas) y de manos contaminadas por restos fecales (vía fecal-oral).
Secundariamente, también se transmite por:
- Vía respiratoria (al toser, estornudar, hablar…): durante una o tres semanas.
- El parto: de madre a niño.
- La lactancia materna.
- Contacto con objetos contaminados por partículas víricas: como los enterovirus sobreviven largos periodos de tiempo en superficies inanimadas, la transmisión también se produce así, lo que ocasiona que puedan producirse epidemias en hospitales, guarderías y escuelas.
El virus puede sobrevivir en superficies durante mucho tiempo. Los niños pueden eliminar y transmitir el virus antes de enfermarse, durante la enfermedad e incluso semanas después de curarse.
¿Cuáles son sus síntomas?
Los síntomas de la Enfermedad Boca-Mano-Pie suelen aparecer entre 3 a 7 días después de la exposición al virus. Desde que una persona se contagia hasta que comienza con síntomas (periodo de incubación) pasan de 3 a 6 días. Posteriormente, comienza con unos días de fiebre moderada y malestar general, aparece una erupción con pequeñas ampollas o pápulas (sarpullido) en unas partes concretas del cuerpo: por fuera y dentro de la boca (paladar, encías, lengua en forma de aftas frecuentemente), palmas de las manos (aunque también axilas y dedos), plantas de los pies, y nalgas o genitales.
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La enfermedad boca-mano-pie es la forma más conocida de infección por enterovirus y se llama así por la distribución característica de las lesiones cutáneas que causa lesiones vesiculares (pequeñas ampollas en la piel, de pocos milímetros de diámetro) en:
- Las palmas de las manos.
- Las plantas de los pies.
- El interior de la boca.
Estas lesiones pueden presentarse en otras partes del cuerpo: tronco, dorso de las manos y de los pies, espalda, región del tendón de Aquiles, glúteos…
Erupciones cutáneas: Aparecen erupciones características en las palmas de las manos, plantas de los pies y alrededor de la boca. Estas erupciones pueden convertirse en ampollas dolorosas.
Además de las lesiones cutáneas, estas infecciones acostumbran también a dar fiebre: puede ser alta (40º) y prolongada (entre 3 y 6 días).
Además de esta afección, otra forma muy común de enfermedad por enterovirus es la herpangina, un tipo de faringitis vírica caracterizada por lesiones bucales localizadas en la parte posterior de la faringe, que, en ocasiones, evolucionan a pequeñas úlceras, no tan dolorosas como las causadas por el virus del herpes, con las que a veces se confunden.
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Existen, además, otras formas infecciosas causadas por este virus y que son más difíciles de reconocer y diagnosticar, ya que muchos otros virus pueden causarlas:
- Exantemas o erupciones no vesiculares y generalizadas por todo el cuerpo.
- Cuadros respiratorios de resfriado común.
- Gastroenteritis agudas (vómitos y diarrea).
- Fiebre sin otros síntomas.
- Conjuntivitis…
Aunque el aspecto de las lesiones es común a estas otras infecciones, lo que nos hará sospechar que se trata de la enfermedad boca-mano-pie es la localización de esas pequeñas ampollas.
Complicaciones
Las complicaciones graves son poco frecuentes. Una complicación rara de la enfermedad boca-mano-pie es la caída de las uñas de las manos y de los pies (llamada onicomadesis) a las pocas semanas de la curación de la enfermedad. Es reversible, dado que las uñas vuelven a crecer normalmente después.
En casos de lesiones bucales muy intensas y dolorosas, el niño puede rechazar la alimentación y la ingesta de líquidos, lo que en raras ocasiones podría producir una deshidratación.
Excepcionalmente, algunos tipos de enterovirus (E-71 y D68) pueden producir complicaciones muy graves como encefalitis, parálisis, edema pulmonar o complicaciones cardíacas. Los recién nacidos, por un sistema defensivo muy inmaduro, son más propensos a sufrir las formas más graves de estas infecciones.
A veces pueden aparecer unos surcos transversales amarillos en las uñas entre las 5 y 6 semanas posteriores a la enfermedad. Podrían estar afectadas varias uñas, especialmente de las manos. En algunas ocasiones las uñas se pueden despegar desde la raíz y caerse.
Tratamiento
El diagnóstico es clínico. No existe ningún tratamiento específico para la enfermedad boca-mano-pie, ya que es una infección viral que generalmente se resuelve por sí sola entre los 7 y los 10 días. No hay un tratamiento específico para esta afección. El tratamiento es totalmente sintomático, para la fiebre y el dolor, anestésicos tópicos o colutorios (generalmente de ácido hialurónico como componente principal) e insistir en ofrecer líquidos frecuentes en tomas pequeñas y frecuentes asegurando la hidratación adecuada.
Al tratarse de una infección vírica no existe tratamiento curativo. Como sabéis los antibióticos no ayudan en este caso por lo que no se deben administrar.
A día de hoy no hay posible tratamiento. No hay ningún tratamiento antiviral contra los enterovirus, responsables de la aparición de esta enfermedad. De hecho, ningún antibiótico tiene efecto sobre la evolución de la infección; al contrario, puede favorecer la aparición de complicaciones.
El tratamiento común se reduce a las medidas de confort para el niño enfermo:
- Analgésicos-antitérmicos (paracetamol o ibuprofeno) para controlar la fiebre, el malestar general asociado a la enfermedad o el dolor producido por las lesiones cutáneas o dentro de la boca.
- En lesiones bucales dolorosas hay que evitar la ingestión de ácidos (naranja, otros cítricos, tomate…) y beber líquidos moderadamente fríos por su efecto calmante del dolor.
Para el dolor de boca que impide que el niño pueda comer en varios días, se puede administrar tratamiento tópico con productos con ácido hialurónico y aloe vera.
Claves de prevención
Si bien no existe todavía ninguna vacuna disponible contra los enterovirus -aunque se sigue investigando -, podemos establecer unas medidas útiles de prevención para hacer frente a esta enfermedad, y son fundamentalmente dos:
- El lavado de manos, sobre todo en los cambios de pañal. Lavado de manos: Con frecuencia, especialmente tras los cambios de los pañales. Lavarse las manos con agua y jabón, sobre todo después de manipular las heces del pañal.
- El aislamiento del niño enfermo, que no puede acudir a guardería o escuela hasta que desparezca la fiebre y las vesículas de la piel se hayan secado.
Por esta razón, para evitar la transmisión del virus, es necesario lavarse las manos frecuentemente (sobre todo después del cambio de pañales), toser en el codo, usar pañuelos desechables y desinfectar los juguetes u objetos que han estado en contacto con el niño enfermo.
Consejos para prevenir y/o controlar la enfermedad boca-mano-pie:
- Lavarse constantemente las manos es la mejor protección. Apuesta por un buen hábito de higiene, lavando tus manos y las de tu hijo con agua y jabón, especialmente si el niño enfermo todavía lleva pañales.
- El colegio o la guardería pueden esperar. Respeta el período de aislamiento marcado por tu pediatra para evitar el contagio. Además, tu hijo se sentirá más cómodo en casa durante el proceso de recuperación.
- Anima a tu hijo a beber abundante líquido. Evitará su deshidratación, sobre todo si tiene lesiones bucales que le impiden comer con normalidad.
- Huye de los alimentos salados, ácidos o picantes. Durante su enfermedad, evita este tipo de alimentos que pueden aumentar el dolor de sus lesiones bucales. Ofrécele líquidos moderadamente fríos por su efecto analgésico.
- La boca, cuanto más limpia, mejor. Intenta que tu hijo se enjuague cuidadosamente la boca para eliminar los restos de alimentos.
- Evita administrar a tu hijo fármacos sin prescripción, especialmente antibióticos. Sigue escrupulosamente la medicación y dosificación de los fármacos que le haya recetado únicamente tu pediatra.
- No te asustes si a tu hijo se le caen las uñas. Es uno de los síntomas de esta enfermedad, es poco frecuente pero, si ocurre, no te preocupes, sus uñas volverán a crecer con normalidad.
- Consulta con tu pediatra ante cualquier complicación. Si tu hijo tiene una conducta anómala, respira con dificultad, tiene mal color, la fiebre le dura más de 6 días o sufre cualquier otro síntoma no habitual, acude lo antes posible a un profesional médico.
- Desinfecta sus juguetes. Limpia con regularidad los objetos y juguetes con los que el niño haya estado en contacto; existen muchos virus que pueden vivir en esos artículos durante varios días.
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