Cuidados Esenciales para un Bonsái Recién Nacido

18.11.2025

El bonsái es una de las curiosidades de la naturaleza más admirada por muchos, ya que combina la belleza de una planta con la paciencia y trabajo del hombre. Es una combinación espectacular del trabajo del hombre con la maravillosa naturaleza. Teniendo en cuenta el cuidado adecuado, el bonsái puede vivir durante cientos de años, existen ejemplares que han pasado de generación en generación, admirada por su edad, y venerado como un recordatorio de aquellos que han cuidado de ellos durante siglos.

Cómo Iniciar tu Bonsái desde la Semilla

Hacer un bonsái es algo complicado y hay un par de formas de hacerlo: la multiplicación sexuada, a partir de semillas o la multiplicación asexuada o vegetativa que se lleva a cabo a partir de un fragmento de la planta. Lo primero que tenemos que hacer es conseguir unas semillas de primera calidad, lo haremos a partir de los frutos. Una vez abiertos, le daremos unos golpecitos en varias direcciones para que las semillas se desprendan por sí solas.

Germinación de las Semillas

El mejor lugar donde sembrar y germinar semillas es un invernadero, la germinación es la base para cultivar un bonsái desde semilla. Puedes hacerlo en otros lugares pero a menudo la temperatura cambia considerablemente y esto llevará a que el sustrato esté demasiado frío o demasiado caliente. Estos cambios de temperatura también hacen variar la humedad del sustrato y, si está demasiado seco, puede causar la muerte de las semillas. Por el contrario, si el sustrato está demasiado húmedo puede favorecer la aparición de plagas y por tanto el fracaso en el cultivo. La temperatura ideal debe ser entre 18 y 22 C, por eso se recomienda que coloques el semillero en un invernadero, pero si no dispones de uno puedes buscar alternativas para mantener la temperatura estable durante el tiempo de germinación. Las semillas necesitan calor, humedad y aire para poder germinar e incluso la mayoría necesitan oscuridad.

Sustrato Ideal

El suelo que mejores resultados da para hacer bonsáis es 85% de Lutita de 8mm. y 15% de tierra de Algarrobo, pero se puede usar cualquier mezcla estándar.

Plantación Paso a Paso

Para realizar la plantación de las semillas, haremos unos agujeros en la tierra con una separación de 3 cm., ya que si plantamos las semillas demasiado juntas nos arriesgaremos a que nazcan altas y delgadas por la falta de aire. A continuación te explicamos cómo plantar las semillas paso a paso:

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  1. Rellena un semillero de plástico (lo puedes comprar en cualquier tienda de jardinería) con tierra para semillas. Presiónala con los dedos, sobretodo alrededor de los bordes, ya que esa zona es la que se comienza a secar sino se riega correctamente.
  2. Continua llenando el semillero con tierra para semillas y utiliza un palo de madera con los bordes rectos para nivelar el sustrato con el límite del recipiente. Una vez hecho esto, utilice una pieza de madera (de forma similar al recipiente y de un tamaño ligeramente inferior al del semillero y con un trozo de madera en su punta para que actúe de mango) para presionar el sustrato unos 12mm por debajo del borde del semillero.
  3. Una vez preparado el sustrato, colocaremos las semillas. Asegúrate de que las semillas están espaciadas entre ellas, y no las coloques en los 12mm próximos al borde del semillero ya que ésta zona es la primera en secarse si se descuida el riego. Puedes utilizar un papel duro doblado para esparcir las semillas si no deseas manipularlas con las manos, aunque no es imprescindible hacerlo así.
  4. Ya colocadas las semillas, usa un tamiz llano de horticultura para cubrir las semillas con tierra hasta tres o cuatro veces su grosor. Si no dispones de un tamiz de horticultura puedes usar uno de cocina que ya no uses. Asegúrate de que se cubren las semillas uniformemente.

A los 8 días ya veremos las pequeñas hojas intentando desgarrar la tierra. Transcurridos 30 días, prepararemos un combinado vitamínico compuesto por 1 litro de agua a la que añadiremos una ampolla de "Benerva (B1)" que podremos obtener en cualquier farmacia, con dicha disolución regaremos cada 15 días durante los 2 primeros meses.

Cuidados Posteriores a la Germinación

Una vez que las semillas hayan germinado, debes reducir la temperatura ambiental. El exceso de calor hace que las pequeñas plantas crezcan demasiado deprisa convirtiéndolas en delgadas y débiles. El paso más importante que explicaremos hoy es el trasplante de los brotes de bonsái para espaciarlos para que puedan crecer correctamente. Debes tener especial cuidado al manejar los brotes, ya que sus tallos son aún débiles y se pueden estropear. Además siempre que tomes un brote hazlo por una de sus hojas (normalmente tienen dos hojas aunque también pueden tener una solo), antes de agarrarlas por el tallo. Tras la germinación, retira la cobertura protectora del semillero y continúa con el riego dentro de un recipiente con un poco de agua. Cuando la humedad empape el sustrato hasta la superficie, retira el semillero y espera hasta que se drene el exceso de humedad. Evita que las hojas se humedezcan,ya que pueden enfermar especialmente si la temperatura es baja. Recuerda que los entornos húmedos y fríos provocan enfermedades en los bonsái como los hongos. Una vez que las hojas de los brotes se toquen entre sí, trasplántalos a otra bandeja para que puedan estar espaciadas.

Al año siguiente, en febrero ya podemos darle forma con alambre. Aunque parezca pronto no lo es, ya que si habéis seguido todos los pasos, observareis que los arbolitos tienen la apariencia de uno de 3 años en lugar de 1 año. Al año siguiente en marzo, procederemos al primer cambio de maceta y poda de raíces. Lo primero será limpiar sin miedo el cepellón de tierra ya que la edad real del árbol es de un año escaso. Una vez liberada la tierra del cepellón de raíces, podaremos las mas gruesas y dejaremos las raíces finas pinzando las que creamos convenientes. En el caso de las coníferas, no debemos desechar la tierra madre sobrante ya que contiene el conocido hongo "Micorriza" y que posteriormente volveremos a reutilizar.

El Proceso de Trasplante y Cómo Minimizar el Shock

El shock del trasplante no se debe tanto al daño que le podamos hacer a las raíces durante el trasplante, sino al cambio de condiciones al que se enfrenta la planta en su nuevo medio. Piensa en lo que supone para ella: pasa de un medio de humedad alta y temperatura controlada, a un medio más seco y de cambios de temperatura considerables. Este “shock” se debe a este cambio tan súbito para la planta. Es posible que si has llegado a este post sea buscando una solución una vez te has encontrado el problema: realizaste el trasplante con toda la ilusión y tu planta está decaída y con pocas ganas de vivir. No te preocupes, en la mayor parte de los casos, tiene solución.

Minimizar las Condiciones de Shock

Una vez hemos realizado el trasplante debemos intentar minimizar las condiciones que pueden provocar el shock, para que la transición al nuevo medio resulte lo más sencilla posible. Si los días son muy calurosos, colócala en un lugar resguardado del calor y de la luz, aunque eso significa darle menos luz de lo que la planta en teoría necesita. Si las temperaturas por el contrario son bajas, colócala en un pequeño invernadero o en el interior de casa un tiempo, en una zona con temperaturas agradables. La humedad juega un papel importantísimo en este momento, el truco está en empezar con niveles de humedad y riego altos los primeros días e ir disminuyendo poco a poco para que la planta se acostumbre, tampoco quieres que esté tan cómoda que sus raíces no se desarrollen en búsqueda de agua!

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Consejos Adicionales para el Trasplante

  • En los meses cálidos, es mejor trasplantar cuando esté nublado o durante las horas más frescas de la tarde. Esto le dará a la planta toda la noche para adaptarse a su nuevo lugar antes de exponerse al calor y la luz brillante del día, que es cuando más actividad metabólica tiene la planta y más va a necesitar absorber agua a través de las raíces.
  • Antes de comenzar el trasplante es imprescindible tenerlo todo preparado.

Sustrato y Nutrientes

Asegurate de tener un buen sustrato preparado y bien humedecido. Es muy importante que el medio donde vayamos a trasplantar esté mullido, húmedo y bien nutrido.

Dale un empujón: Una buena idea es utilizar fertilizante a base de algas marinas, ya que contiene aminoácidos y hormonas vegetales que se asimilan muy rapidamente y que dan mucho vigor a la planta, mejorando además sus resistencia a condiciones adversas. Una buena idea es utilizar fertilizante a base de algas marinas. Contiene aminoácidos y hormonas vegetales que se asimilan muy rapidamente y que dan mucho vigor a la planta, mejorando además sus resistencia a condiciones adversas. También es muy rico en potásio, que favorece la absorción de agua por parte de las raíces.

Protección y Humedad

  • Protégela del viento: El viento aumenta la perdida de agua por las hojas y la evaporación del suelo. Para ello, el uso de pantallas y/o vegetación alta resulta de mucha ayuda. Para proteger el suelo y evitar que el viento y la luz incidan directamente, coloca una capa de hojas, paja, o film de acolchado.
  • La humedad juega un papel importantísimo en este momento. El truco está en empezar con niveles de humedad y riego altos los primeros días e ir disminuyendo poco a poco para que la planta se acostumbre.

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