Caca Explosiva en Recién Nacidos: Causas, Síntomas y Tratamiento
La diarrea aguda es la segunda causa de mortalidad en niños menores de 5 años a nivel mundial, especialmente en países subdesarrollados. En Europa, la incidencia es de 0.5 a 2 episodios por niño al año en menores de 3 años, siendo una de las principales causas de hospitalización a esta edad.
Causas de la Diarrea en Bebés
En países desarrollados, los virus son los agentes más frecuentes, produciendo hasta el 70-80% de las diarreas en la edad pediátrica. En contraste, en países en desarrollo, los procesos bacterianos y parasitarios son más comunes.
Además de las infecciones intestinales, otras causas incluyen:
- Infecciones en otros órganos (otitis, infección de orina).
- Intolerancias alimenticias.
- Errores dietéticos.
- Iatrogenia (tras administrar antibióticos orales, laxantes).
Por edades, el Rotavirus es la causa más frecuente en menores de 2 años, especialmente en invierno. En mayores de 5 años, la causa más común es el Campylobacter jejuni, seguido de la Salmonella spp. Entre los parásitos, la Giardia Lamblia es frecuente en niños escolarizados.
Independientemente del agente (virus, bacteria o parásito), se produce una alteración del microbiota intestinal y de la mucosa intestinal, disminuyendo la absorción de alimentos y electrolitos, y provocando una pérdida abundante de líquidos.
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Tipos de Diarrea según el Agente Causante
Las diarreas producidas por virus suelen ser líquidas, abundantes, inodoras, con poco moco y sangre, y se asocian a vómitos (más de 4 por día) y febrícula (menor de 39°C). Son comunes en niños pequeños (menores de 3 años). Un ejemplo común es la diarrea por rotavirus, que a menudo presenta un proceso catarral previo.
En contraste, las diarreas producidas por bacterias suelen presentar fiebre más elevada (mayor a 39°C), mayor frecuencia de deposiciones (más de 5 al día), moco y sangre en las heces, y dolor abdominal tipo cólico. Las heces son más densas y los vómitos menos frecuentes.
En invierno, es común la diarrea vírica, mientras que en verano es más frecuente la bacteriana. En lactantes, no es raro que la diarrea aguda esté relacionada con otros focos de infección, como infecciones de orina u otitis medias.
Rotavirus: Una Causa Común
La gastroenteritis por rotavirus es la causa más frecuente de diarrea en niños de países desarrollados. Los rotavirus pertenecen a la familia de los reoviridae, siendo los del grupo A los que causan la diarrea infantil. La mayoría de los casos se concentran en menores de 3 años, especialmente entre los 3 y 12 meses, y en invierno.
¿Cómo se contagian los niños?
La transmisión se produce por vía fecal-oral, especialmente por manos contaminadas. Los rotavirus pueden encontrarse en juguetes y superficies duras en guarderías. La diseminación es frecuente en familias, colegios, guarderías e incluso hospitales, siendo la principal causa de gastroenteritis nosocomial. La transmisión respiratoria es menos común.
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Manifestaciones Clínicas del Rotavirus
El período de incubación es de 1 a 3 días. Afecta principalmente a lactantes y niños menores de 2 años, con un comienzo brusco de diarrea, vómitos, dolor abdominal y fiebre que no suele superar los 39°C. Las deposiciones suelen ser líquidas y abundantes, ocasionalmente con moco y algún hilo de sangre. La duración del cuadro es de 2 a 6 días, y en el 40% de los casos coexiste un cuadro catarral.
El contagio en escuelas infantiles es tan extendido que hasta en el 90% de los niños mayores de 3 años se encuentran anticuerpos frente a rotavirus.
Prevención del Rotavirus
La leche materna contiene compuestos (mucinas defensivas, como la lacthaderina) que previenen y protegen al niño lactado frente a este virus. Existe una vacuna contra el rotavirus que se administra de forma oral en los primeros meses de vida, disminuyendo la probabilidad de contagio. La vacuna es la forma más eficaz de prevención.
Complicaciones de la Diarrea Aguda
Las complicaciones más frecuentes son la deshidratación, la hipoglucemia (especialmente en lactantes pequeños) y la intolerancia transitoria a la lactosa. Más raramente, pueden provocar un «síndrome post-gastroenteritis», convulsiones o, excepcionalmente, bacteriemias y sepsis.
El principal peligro de la diarrea es la deshidratación, que puede ser más rápida cuanto más pequeño es el niño, sobre todo si tiene fiebre y vómitos.
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Signos de Deshidratación en Niños
- Sequedad de boca y lengua con sed.
- Falta de lágrimas en el llanto.
- Disminución de las micciones.
- Abdomen, ojos y mejillas hundidos.
- Fiebre alta.
- Apatía o irritabilidad.
- Piel que no se aplana al elevarla y soltarla.
- En lactantes, fontanela deprimida.
- Pulso rápido y débil, piel fría (en deshidrataciones graves).
La mejor forma de valorar la deshidratación es a través de la pérdida de peso desde el inicio de la diarrea: menos de un 5% es leve, de un 5 a un 10% es moderada, y más de un 10% es severa.
Tratamiento de la Diarrea Aguda
El tratamiento se basa en:
- Uso de una solución de rehidratación oral (SRO) para corregir la deshidratación las primeras horas (3-4).
- Continuar la lactancia materna.
- Realimentación precoz con una dieta normal cuando tolere los líquidos orales.
- Prevención de la deshidratación posterior suplementando con líquidos mientras dure la diarrea.
- No medicación innecesaria.
El primer objetivo es la prevención de la deshidratación o, si ya está presente, impedir que progrese y buscar una rápida rehidratación. La rehidratación oral tiene una primera fase para reemplazar las pérdidas y una segunda fase de mantenimiento para cubrir las pérdidas anormales y normales.
Se deben ofrecer SRO en pequeñas cantidades al inicio, aumentando cantidad y frecuencia según la tolerancia. Si el niño vomita, esperar unos diez minutos e intentarlo de nuevo, dándole de beber despacio, a pequeños sorbos.
Inmediatamente tras la rehidratación, se debe prestar atención a la etapa de reparación nutricional a través de la alimentación variada sin restricciones y con abundantes líquidos.
Sales de Rehidratación Oral (SRO)
Las SRO son seguras para el tratamiento de la deshidratación en el curso de la diarrea. Contienen glucosa, sodio, potasio, cloruros y bicarbonato o citratos, que disueltas en agua son seguras para la rehidratación.
No se deben indicar bebidas carbonatadas o para deportistas, pues tienen proporciones inadecuadas de electrolitos y alto contenido en carbohidratos.
Aunque las SRO son efectivas en la restauración de líquidos y electrolitos, no ejercen efecto alguno sobre el volumen o la duración de las diarreas. Por ello, la realimentación juega un papel decisivo ya en las primeras etapas del tratamiento.
¿Cuándo debe iniciarse la realimentación?
Es importante mantener la alimentación durante los episodios de diarrea, pues la alimentación precoz promueve la recuperación de la mucosa. Se debe «alimentar al intestino» con los compuestos nutritivos del lumen. La alimentación precoz está relacionada con la disminución de la enfermedad, aumento significativo de peso y mejoría del estado nutricional.
Si el niño pierde el apetito, ofrecerle frecuentemente pequeñas cantidades de comidas que le gusten.
No hay comidas que «corten la diarrea»; la dieta es para darle al niño alimentos que se digieren rápido y que lo alimenten hasta que la diarrea se cure (5 a 7 días).
En caso de lactancia materna, nunca debe suspenderse. En niños sin deshidratación no es necesario suspender la alimentación. No tiene base científica preparar las fórmulas adaptadas más diluidas.
Si la diarrea persiste más de una semana o diez días, especialmente cuando sea de origen viral, se puede sospechar una intolerancia a la lactosa e indicar una fórmula exenta de lactosa durante unas semanas hasta recuperarse la mucosa intestinal.
Aunque la dieta astringente (arroz, manzana, plátano, patata) puede aumentar la consistencia de las deposiciones, es monótona y no siempre aceptada por los niños. En una primera fase, las grasas y los azúcares simples no son aconsejables, por lo que lo más pronto posible la dieta debe ser la normal para la edad.
Los carbohidratos complejos (arroz, trigo, patatas, pan y cereales), carnes magras (pollo, pavo), yogur (especialmente si contienen lactobacilos vivos), frutas (manzana, plátano maduro) y algunos vegetales son bien tolerados.
Prevención de la Diarrea
Extremar las medidas de higiene es crucial:
- Lavar las manos con agua y jabón antes de comer o preparar alimentos y después de ir al baño.
- Lavar las manos del bebé y del adulto tras el cambio de pañal.
- Tirar los pañales en un cubo con tapa.
- Tapar la comida y el agua para beber.
- Seguir las indicaciones y pautas alimentarias aconsejadas por el pediatra.
No se recomiendan medicamentos antiperistálticos ni antieméticos en niños, debido a sus efectos adversos. Los antibióticos no se deben dar, ya que la mayoría de las diarreas son víricas. Solo se utilizarán en casos de infección con cultivo de heces. Los antibióticos son causantes de muchas diarreas por alterar la microbiota intestinal.
El uso de Probióticos (Lactobacillus rhaamnosus, Saccharomices boulardi y L reuteri) para reducir la duración e intensidad de los síntomas de la diarrea parece depender de la causa y el tiempo de evolución de la misma.
Características de las Heces del Bebé
Controlar las deposiciones del bebé es importante para saber cómo se encuentra internamente. La diarrea es una forma en la que el bebé puede manifestar que no todo va como debería.
Las heces de los recién nacidos suelen ser de aspecto amarillo, un poco líquida y granulosas. La diarrea en bebés recién nacidos no es lo habitual, pero el cambio de dieta puede producir heces líquidas. Si tu bebé presenta diarrea amarilla significa que el organismo no está absorbiendo de forma adecuada las grasas a nivel intestinal.
Qué Hacer Ante la Diarrea del Bebé
Si tu bebé tiene diarrea y vómitos, deberás procurar ofrecer una buena hidratación para evitar que pierda demasiada agua y sales minerales. Si es menor de seis meses y estáis inmersos en la lactancia materna, ofrécele el pecho con más frecuencia. No le des a tu bebé ningún tipo de medicamento sin autorización del pediatra.
Si tu bebé tiene poca diarrea le desaparecerá en uno o dos días. No obstante, existen situaciones en las que hay que visitar al pediatra por la diarrea del lactante.
Color de las Cacas del Bebé
El color de las cacas de los bebés es muy variable. Cuando solo toman lactancia materna las deposiciones tienen un color mostaza o anaranjado. Una deposición verde aislada no indica nada. Solo cuando el bebé hace siempre deposiciones verdes hay que evaluar la toma y el agarre. Una de las primeras causas de aparición de cacas verdes y explosivas es el exceso de lactosa.
Las deposiciones verdes, acompañadas de otra sintomatología (aparición de dermatitis o habones en la piel, hilos de sangre en las heces, lloros incontrolables…) puede significar que el bebé está tomando, a través de la leche de la madre, algún tipo de proteína que le causa alergia.
Un bebé de menos de un mes que solamente tome pecho debería hacer caca varias veces al día. A partir del mes, aproximadamente, los bebés amamantados de manera exclusiva dejan de hacer caca cada día.
Los bebés al nacer disponen del reflejo gastrocólico que les permite evacuar justo después de comer, es algo casi automático. Si el bebé está tranquilo y tiene el abdomen blando no hay nada más que hacer que esperar.
Es posible que el bebé tarde muchos días en evacuar, en algunos casos semanas… cuando finalmente hacen caca, esta tiene una textura de pomada, pero no es para nada dura.
Tipos de Cacas del Bebé
El meconio es la primera caca del recién nacido, expulsado entre las primeras 48 a 72 horas de vida. Está formado por restos de líquido amniótico y otras sustancias ingeridas en el útero.
Las cacas de transición, entre el tercer y el quinto día de vida, son las siguientes al meconio.
Una vez establecida la lactancia, el bebé comienza a hacer cacas de color amarillento-dorado, aunque en ocasiones también pueden ser más amarronadas y/o verdosas, pues el color depende de los alimentos que haya comido la madre. Son bastante líquidas, aunque presentan grumos y restos de mucosidad.
En sus primeras semanas de vida, tu bebé puede hacer caca con mucha frecuencia (entre 6 y 8 al día), incluso después de cada toma, y es totalmente normal, no se trata de diarrea, sino del reflejo gastrocólico.
Tras las primeras semanas, el número de cacas puede reducirse, hasta comprobar que el bebé puede pasar varios días, a veces hasta quince, sin hacer ninguna. Esto se conoce como las deposiciones escasas del bebé amamantado.
Las cacas del bebé alimentado con leche infantil también son de color amarillento, pero su textura es más espesa y densa que la de los bebés alimentados con leche materna, y también tienen un olor más intenso. Aunque también hacen caca con frecuencia, la cantidad de veces es menor, entre 2 y 4 al día.
Cuando comience a tomar alimentos a los 6 meses, las cacas suelen adquirir un color marrón-verdoso, aunque esto dependerá en gran medida de los alimentos que haya comido, y son mucho más consistentes. Además, pueden contener partículas de colores diversos según los alimentos que el bebé haya tomado e incluso trocitos de alimentos que el sistema digestivo, aún en desarrollo, no ha digerido.
Colores de las Cacas y su Significado
- Verdes: Al nacer, la primera caca o meconio es verde muy oscura, casi negruzca. Las cacas de transición suelen ser de color gris verdoso. En las semanas y meses siguientes, el color verde en las cacas del bebé puede deberse a los alimentos o fármacos que el bebé o tú, si le das el pecho, hayáis tomado.
- Amarillentas: Comunes en bebés alimentados con leche materna.
- Marrones: Habituales cuando el bebé comienza a ingerir alimentos sólidos.
- Rojo: Puede indicar la presencia de sangre en las heces.
- Negro: Requiere atención médica inmediata.
- Blanco o gris arcilloso: Pueden ser indicativos de algún problema relacionado con el hígado.
Cuándo Consultar al Pediatra
Consulta al pediatra si el bebé vomita, tiene fiebre y/o rechaza las tomas, si no gana peso, o incluso lo pierde, o si hay un aumento en el número de deposiciones y éstas son cada vez menos consistentes.
Diarrea Crónica
La diarrea crónica, definida como aquella que dura más de 14 días, es un motivo frecuente de consulta en Atención Primaria. Se considera patológica una cantidad de heces superior a 10 g/kg/día en los lactantes o superior a 200 g/m2/día en niños mayores.
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