¿Cada Cuántos Días se Debe Bañar a un Recién Nacido?

01.11.2025

Los primeros baños con tu bebé son inolvidables, difíciles, pero están envueltos en una magia especial que siempre recordaréis. El baño del recién nacido es una de las preocupaciones de los padres primerizos. Son muchas las preguntas que te puedes hacer con respecto al baño de tu bebé.

Frecuencia del Baño

No existe un consenso sobre cada cuánto hay que bañar a un recién nacido. Según la Asociación Española de Pediatría, no hay un consenso sobre ese asunto. Es igual de bueno hacerlo a diario que cada dos días, incluso en algunos países lo hacen una vez por semana. Lo importante es saber que el baño debe ser lo suficientemente regular para que el bebé mantenga una higiene adecuada.

Según el NHS (Sistema Nacional de Salud Británico), bañar a un bebé dos o tres veces a la semana es suficiente y no es necesario hacerlo a diario. Basta con bañar al bebé dos o tres veces por semana. En verano se puede aumentar la frecuencia debido al sudor. No obstante, si el bebé disfruta del baño, es aconsejable hacerlo todos los días para crear una rutina que favorezca el sueño y el descanso del bebé.

Si lo haces y compruebas que le relaja y su piel no se ve afectada, adelante. Si por el contrario, el bebé llora mucho y no disfruta, con que lo bañéis dos o tres veces por semana es suficiente. Durante los primeros meses de vida los bebés apenas se ensucian (salvo la zona del pañal), por lo que tu sentido común te irá indicando si has de bañarlo a diario o dos o tres veces por semana.

Preparación para el Baño

Antes de empezar, has de preparar todo lo necesario para no dejar solo al bebé en ningún momento. Lo primero que tienes que hacer es seleccionar una bañera. Las hay de diferentes materiales y tamaños para que puedas elegir la que más se adapte a tus necesidades.

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Primero, asegúrate de tener la temperatura adecuada para el agua (37 ºC) y del baño (24 ºC). Se debe procurar que la habitación no esté fría, porque el bebé aún no regula bien su temperatura corporal. “Ha de realizarse en una estancia que esté a una temperatura entre 20 y 25ºC y el agua ha de estar entre 34 y 37ºC”, afirma Carolina González-González. Un buen baño debe empezar con la temperatura del agua adecuada, especialmente durante el invierno, cuando hace frío, para evitar que el peque se enfríe y para que le resulte más agradable. Así mismo, si hace frío, calienta ligeramente el cuarto de baño antes de introducir a tu bebé.

Para empezar, llena la bañera con agua tibia (con unos 5 cm. es suficiente). La bañera no debe llenarse en exceso, unos 15-20 centímetros de altura es adecuado. Lo óptimo es que el agua esté a temperatura corporal, es decir, entre 36 y 37 ºC. La temperatura del agua ha de estar en torno a los 37 grados: Compruébalo antes de meter al bebé, al principio utilizarás termómetros de agua, más adelante te harás perfectamente al baño y con meter la mano en el agua te bastará para hacerte una idea de la temperatura. La temperatura del agua para bañar al bebé debe oscilar entre 36 y 38º C. Antes de empezar el baño, comprueba la temperatura del agua con un truco bien sencillo: sumerge el codo o el dorso de la mano: si está muy caliente, pon un poco de agua fría. Tranquilos, poco a poco iréis cogiendo soltura.

Cómo Bañar al Bebé

Cuando empieces a bañar a tu bebé, tienes que tenerlo bien sujeto y que se sienta cómodo. Coge al bebé manteniendo tu brazo izquierdo bajo su espalda y agarrando con tu mano su bracito izquierdo, de manera que su cabecita se apoye en tu antebrazo. De esta forma tendrás la otra mano libre y el pequeño estará bien sujeto.

Cuando todo esté listo, sujeta la cabeza de tu bebé con una mano y, con la otra, ve metiéndole poco a poco en el agua, comenzando por los pies. Sujeta la cabeza del bebé mientras lo introduces en el agua poco a poco, empezando por los pies. Una vez llena la bañera, introduce a tu bebé poco a poco.

Comienza a lavar el cuerpo de tu bebé de arriba abajo con un poco de jabón suave para bebés. Lava suavemente de arriba hacia abajo con jabón para bebés y usa un champú suave si tiene pelo. Humedece la esponja, échañe un poco de gel y pásasela suavemente de arriba abajo, prestando atención a los pliegues. Después dale la vuelta y lávale la espalda y las nalgas. Deja para el final la zona del culito y límpialo de delante hacia atrás.

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Puedes prescindir de la esponja: Con tu mano es suficiente para lavarlo. Se recomienda aplicar una pequeña cantidad de producto en la palma de la mano y frotar hasta que salga espuma. Para aplicar el gel, te puedes ayudar de una esponja. La Esponja Natural Infantil de Farline es una esponja 100% natural marina, que puede ser utilizada para el cuidado delicado de la piel sensible del bebé y está indicada para el baño diario, ya que aporta suavidad a la piel. Antes de utilizarla, sumerge la esponja en la bañera, aplica el Gel-Champú Suave de Farline y desliza suavemente la esponja por la piel de tu bebé en pequeños círculos.

Hay expertos que indican que, puesto que los recién nacidos apenas se ensucian, no es necesario aplicar gel en cada baño. Al igual que con el baño por inmersión, no es necesario aplicar gel en cada baño, salvo quizás en la zona del pañal. En el resto del cuerpo puedes alternar baños solo con agua. Utiliza exclusivamente jabones con un pH neutro: Puedes utilizar también syndets (jabones sin jabón) con un correcto y generoso aclarado. Debemos utilizar productos diseñados para bebés y huir de cosmética femenina que puede contener productos que les dañen.

El baño debe ser breve, menor de cinco minutos. La duración del baño no debe exceder de unos minutos en los primeros días de vida para evitar que el agua se enfríe, lo que hará que el niño también pierda temperatura.

Secado e Hidratación

Después del baño, ponlo en el cambiador para secarlo bien. Acláralo, envuélvelo en la toalla o capa de baño y colócalo sobre el cambiador. Sécalo sin frotar, dando pequeños toquecitos suaves. No frotes su piel: Al secarlo, no frotes vigorosamente con la toalla, recuerda que tiene una piel muy fina. Con pequeños toques es suficiente.

Hay que prestar especial atención a los pliegues de la piel, para asegurarse de que está bien seco. Seca muy bien los pliegues de la piel: Debes secarlo muy bien, sobre todo en cuello, axilas e ingles. El exceso de humedad en estas zonas los hace propensos a tener hongos. Una vez seco, aplícale crema hidratante o aceite. Una vez acabado el baño, sitúa al bebé sobre el cambiador, sécalo bien y aplícale crema hidratante o aceite corporal y crema para el pañal.

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A continuación, puedes hidratar su piel. La Loción Corporal Hidratante de Farline tiene una textura muy ligera que favorece la rápida absorción. El 96% de sus ingredientes -aceite de almendras, aceite de aguacate y vitamina E- son de origen natural. Es apta para la piel sensible y ha sido testada bajo control pediátrico y dermatológico. Para aplicarla, pon una pequeña cantidad en la mano y extiéndela con un pequeño masaje.

Consideraciones Adicionales

  • Cuidado del cordón umbilical: Se puede sumergir al niño, incluso aunque no se le haya caído el cordón umbilical. La limpieza del cordón umbilical debe realizarse desde el primer día de vida y de forma diaria. Debido a que para limpiar el cordón se requiere agua y jabón, un momento adecuado para hacerlo es el momento del baño. Debes prestar especial atención al ombligo. Una vez enjabonado hay que secarlo con mucho cuidado y mantenerlo siempre seco.
  • Seguridad: NUNCA dejéis al niño solo en la bañera: No debes dejarlo solo ni por un segundo, incluso cuando crezca. Recuerda este post donde incidía en la prevención de accidentes infantiles. Esta información también puede salvar vidas. No se debe dejar ni un segundo solo a los bebés durante el baño por seguridad. Por último, es muy importante no dejarlos nunca solos durante el baño: un solo segundo puede ser suficiente para que el bebé resbale y meta la cabeza en el agua, por lo que hay que estar pendientes constantemente.
  • Ambiente relajado: El baño relajante ayuda a conciliar el sueño de tu bebé. Por eso, para algunos padres, la mejor hora para bañar al bebé es antes de ir a dormir. El bebé tiene que sentirse seguro a la hora de entrar en la bañera y que pueda disfrutar de su baño. Por eso, los padres se tienen que mostrar tranquilos y relajados, y disfrutar con su bebé del baño. No te preocupes si los primeros días llora tu bebé al bañarlo.

Realmente, serán los papás y mamás los que decidirán cuándo bañar a un bebé recién nacido por primera vez. Realmente, no hay un momento concreto para bañar a tu bebé, sino que serás tú el que decida cuándo bañarle en función de tu disponibilidad o preferencias. Esto depende de los padres. No hay un momento específico. Puede ser por la mañana si deseas que esté más despierto o por la noche para que esté más relajado antes de dormir.

Mis consejos para la hora del baño es: disfruta de este momento.

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