Cebada y sus Beneficios Durante la Lactancia Materna
La leche materna es un superalimento para los recién nacidos y lactantes, por lo que la alimentación durante la lactancia materna reviste una importancia crítica. Seguir una dieta equilibrada durante esta etapa beneficia tanto al niño como a su progenitora y previene males como la ictericia, la diarrea o la malnutrición. Aunque no existen alimentos para aumentar la producción de leche materna, la investigación científica respalda el consumo de la avena, la cebada y las zanahorias, por su riqueza en betacarotenos, betaglucanos y vitaminas del grupo A.
La importancia de la alimentación durante la lactancia materna está fuera de duda, y eso incluye la ingesta de líquidos. Las infusiones, caldos, zumos naturales y agua mineral están indicadas para mantener una correcta hidratación durante esta etapa.
Sin embargo, determinados ingredientes, por beneficiosos que sean en condiciones normales, deben ser excluidos de la dieta por su impacto sobre las características organolépticas de la leche. Respecto a la cafeína, la teína o la teobromina, son alimentos prohibidos en la lactancia por su efecto negativo o potencialmente peligroso para la salud infantil. Aunque permitidos, el café y sus derivados (bebidas energéticas, por ejemplo) deben ser limitados al mínimo, ya que su consumo se transfiere a la leche materna y está relacionado con un mayor nerviosismo, la alteración del sueño o el cólico de los lactantes. Los pescados con un alto contenido en mercurio (atún rojo, pez espada, lucio) tampoco son compatibles con la lactancia materna.
Introducción de Cereales en la Alimentación del Bebé
La presencia de cereales en la alimentación del bebé es imprescindible, ya que al nacer, su intestino no presenta una completa madurez, aunque siga desarrollándose durante las primeras etapas de la vida. El bebé, al principio, ha tenido en la leche materna su alimentación exclusiva, pero a partir de los seis meses no es suficiente. Llega el momento de proporcionarle alimentación complementaria para poder cubrir sus necesidades nutricionales, lo cual es crucial para su óptimo crecimiento. Una alimentación que incluya frutas y vegetales, proteínas y grasas, y un ingrediente básico: cereales.
Los cereales son plantas que deben su nombre a Ceres, la diosa romana de la agricultura, las cosechas y la fecundidad. Se clasifican en dos: los «mayores», como el maíz, el arroz, el trigo, la cebada y la avena, y los cereales «menores», que son el alpiste, la espelta, la quínoa y el millo. El consumo de todos ellos se asocia a la dieta humana desde hace al menos diez mil años. Para que te hagas una idea de su importancia, a día de hoy se estima que seis mil millones de personas consumen cereales. Pero hablemos de la alimentación del bebé. Mejor dicho, de los beneficios que tiene para la salud de los niños.
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Beneficios de los Cereales en la Dieta Infantil
- Hidratos de carbono: Nutrientes de gran aporte energético.
- Fibra: Hacen que los bebés tengan un buen tránsito intestinal.
- Sales minerales: Especialmente hierro.
- Vitaminas del grupo B: B12, B2, B1, E y ácido fólico, vitaminas todas ellas que ayudan al desarrollo cognitivo y contribuyen al crecimiento del cabello y de las uñas.
Los expertos en nutrición recomiendan que en el desayuno se incluyan cereales, ya que el bebé está lleno de vigor y necesita energía constantemente. La sugerencia es darle 30 gramos de cereales al día, dividido en dos porciones de 15 gramos cada una. En resumen, en la correcta nutrición de tu bebé los cereales son fundamentales, pues contienen buena parte de lo que tu pequeño necesita para crecer fuerte y sano.
Introducción del Gluten
Cuando llega el momento de introducir nuevos alimentos en la dieta de tu bebé lactante, el gluten es uno de los elementos importantes a considerar. El gluten es una proteína que se encuentra en algunos cereales como el trigo, cebada, avena y centeno. Aporta elasticidad y esponjosidad, por este motivo la industria alimentaria lo incluye en múltiples alimentos que no lo contienen originalmente.
En algunas personas el gluten causa reacciones adversas, padeciendo una patología multisistémica con base autoinmune conocida como enfermedad celíaca. Los cereales son el alimento con gluten que se introduce a la dieta de un bebé de forma más común. Si sospechas que tu bebé le puede estar sentando mal el gluten lo que deberás hacer es acudir a un profesional de la salud.
Para el tratamiento de la enfermedad celíaca, se debe de eliminar de forma completa el gluten de la dieta, así como evitar el contacto con superficies contaminadas. Esta dieta de eliminación debe ser pautada por el médico y siempre bajo un diagnóstico definitivo. Debes eliminar cualquier alimento elaborado con harina como pan, bollería, galletas, así como todos aquellos alimentos que en su lista de ingredientes se indique que contienen gluten.
Recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría (AEP)
La incorporación de cereales en la alimentación complementaria siempre genera muchas dudas. Los cereales son una fuente de energía (por su contenido en hidratos de carbono) y fibra. También aportan proteínas de origen vegetal, ácidos grasos esenciales, vitaminas (del grupo B) y minerales (rico en hierro no hemo). Todo esto siempre y cuando se aporte el grano del cereal COMPLETO, integral.
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Por este motivo, la AEP (Asociación Española de Pediatría) y la OMS recomienda dar preferencia a aquellos con el grano completo (es decir, cereales integrales), ya que así son más nutritivos y más saludables. Estamos aportando todos los nutrientes (y entre ellos el hierro), siendo beneficioso para prevenir de enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus 2 e incluso el cáncer.
¿Cuándo Introducir los Cereales?
Los cereales (con y sin gluten) se pueden introducir desde el inicio de la alimentación complementaria como prácticamente todo el resto de los alimentos (alrededor de los 6 meses). El retraso de la introducción del gluten no previene el riesgo de celiaquía ni intolerancias.
- Con gluten: el gluten forma parte de semillas de algunos cereales, básicamente trigo y sus variantes (trigo duro, espelta, kamut…), cebada, centeno y sus híbridos (triticale). La avena originalmente no contiene gluten, aunque podría contenerlo por contaminación cruzada.
- Sin gluten: (arroz, maíz, mijo, sorgo, trigo sarraceno, quinoa, avena certificada sin gluten, amaranto…)
Es importante recordar evitar tortitas y bebidas de arroz por su contenido en arsénico en menores de 6 años y las palomitas de maíz por su riesgo de atragantamiento.
Cantidad de Cereales
Ofrecer dentro de una dieta variada y equilibrada, priorizando frutas y verduras. Siguiendo el Plato de Alimentación Saludable de Harvard, los cereales y los tubérculos ocuparían un 25% del plato.
Opciones para ofrecer cereales:
- Cereales naturales, reales. DE ELECCIÓN. Animar a consumir en formas naturales (los mismos que consumimos los adultos), sin alterar su composición: arroz, maíz, centeno, trigo, avena, cebada, quinoa, mijo, gofio… Preferiblemente integrales.
- Cereales comerciales/industriales “infantiles”: En general, el consumo de estos alimentos especiales para bebés no son imprescindibles ni necesarios en la alimentación infantil. Aunque ponga que se pueden dar desde los 4 meses, no hay beneficios de introducir la alimentación complementaria antes de los 6 meses.
La introducción de los cereales en la alimentación de un bebé lactante oscila entre los 4-6 meses de edad y es el pediatra el que indica el momento oportuno según se esté desarrollando el crecimiento del niño. Los primeros cereales a introducir deben ser sin gluten (arroz, maíz, quinoa…) y posteriormente, normalmente a partir del 7º mes, se introducen cereales con gluten (trigo, avena, centeno, cebada…).
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Algunos pediatras recomiendan introducir el gluten antes de los 7 meses si la madre está dando lactancia materna ya que se minimiza el riesgo de alergias e intolerancias.
Consideraciones Adicionales sobre la Alimentación Complementaria
En nuestro medio, la AC se define de acuerdo al criterio de la ESPGHAN y se le denomina también diversificación alimentaria. Desde el punto de vista nutricional, a partir de los 6 meses de vida, la LM exclusiva y la FA resultan insuficientes para cubrir una serie de requerimientos en el lactante sano, principalmente: energía, proteínas, hierro, cinc y vitaminas A y D, por lo que deben aportársele a través de otros alimentos.
Los cereales constituyen el grupo de alimentos con el que mayoritariamente se inicia la AC. Los cereales sin gluten aportan principalmente carbohidratos (almidón y polisacáridos), además de vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales, y están suplementados con hierro. Los cereales con o sin gluten se pueden ofrecer en las tomas del día que corresponden al desayuno y la cena, agregando uno o dos cacitos a la leche en el biberón y aumentando paulatinamente hasta obtener una consistencia de papilla que pueda darse con cuchara. El alto contenido en carbohidratos de los cereales supone un importante aporte energético.
Las frutas, además de celulosa, aportan: agua, sacarosa, vitaminas, sobre todo vitamina C, y minerales. Deben ofrecerse maduras para una mejor digestibilidad, y trituradas formando una papilla que se dará con cuchara, habitualmente en la merienda. Se puede comenzar con frutas aisladas o mezclando 3 o 4 frutas para variar el sabor, vigilando tolerancia.
En cuanto a las verduras, aportan agua, proteínas vegetales, celulosa, vitaminas y minerales. Se pueden dar frescas o congeladas, cocidas al vapor o hervidas en poca cantidad de agua y durante menos de 10 minutos para minimizar las pérdidas de vitamina C y de minerales. Además, durante la cocción debe taparse el recipiente para evitar que aumente en el agua la concentración de nitritos.
Debido al riesgo de carencia de hierro en niños con LM exclusiva a partir de los 6 meses, es recomendable iniciar cuanto antes el aporte de carne (pollo, pavo, ternera, vaca y, más adelante, cordero y cerdo), ya que constituye una importante fuente de hierro.
En relación con el huevo, puede sustituir el aporte proteico de la carne o el pescado y se puede iniciar también a partir de los 9-10 meses. Se recomienda introducir primero la yema cocida (rica en proteínas de alto valor biológico, ácidos grasos esenciales, hierro y vitaminas), comenzando con una cuarta parte añadida al puré de verduras y aumentando la cantidad progresivamente hasta ofrecer la yema completa, con una frecuencia de 2-3 veces por semana.
Las legumbres aportan fibra, hidratos de carbono, proteínas y vitaminas, pero también un elevado contenido de nitratos, por lo que se recomienda introducirlas al final del primer año de vida, sobre los 11-12 meses, en pequeñas cantidades y, a ser posible, sin piel o pasadas por el pasapurés, para favorecer su digestión y evitar flatulencia.
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