Citomegalovirus y embarazo: riesgos y prevención

15.12.2025

En esta ocasión vamos a hablar de la infección por citomegalovirus en el embarazo, y para ello contamos de nuevo con la Dra. Isabel Rodríguez-Piñero, ginecóloga de la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional. El citomegalovirus (CMV) es un virus común de la familia Herpesviridae que se relaciona con los virus causantes de la varicela o de la mononucleosis.

Los especialistas en gestación están muy alerta al citomegalovirus (CMV). Esta infección se presenta inicialmente como un resfriado con fiebre y malestar general. En embarazadas, el CMV permanece en sangre, replicándose hasta que logra penetrar la placenta donde ataca las células del feto. Si esto ocurre, la infección por CMV causará problemas irreversibles e incluso la muerte.

Cuando la madre le transmite el citomegalovirus al bebé durante el embarazo, se dice que el bebé tiene una infección congénita por citomegalovirus. La transmisión también puede producirse al recién nacido a través de la leche materna, transfusiones de sangre y trasplantes de órganos.

¿Cómo se transmite el citomegalovirus?

Este virus se elimina en la orina, la saliva, el semen y otras secreciones. La forma más frecuente de transmisión de una infección por CMV a mujeres embarazadas es por el contacto de sus ojos, nariz o boca con la orina o saliva de otros niños pequeños.

Una vez que el niño está infectado, puede propagar el virus durante los años preescolares. Los niños pequeños también son más propensos a pasar sus líquidos corporales al medio ambiente al babear, meterse los juguetes a la boca y al orinarse en los pañales.

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¿Qué síntomas causa el CMV?

Lo más habitual es que las personas contagiadas por citomegalovirus sin ninguna otra patología o con un sistema inmune débil no presenten ningún síntoma aparente. Sin embargo, algunas manifestaciones clínicas relacionadas con la infección por CMV son las siguientes:

  • Erupción de la piel.
  • Piel y ojos amarillos, es decir, ictericia.
  • Inflamación de la retina.
  • Hipertrofia o agrandamiento del hígado y del bazo.
  • Bajo peso al nacer.
  • Calcificaciones en el cerebro.
  • Lento crecimiento cerebral.

Los bebés contagiados por CMV durante su etapa fetal tienen más probabilidad de padecer alteraciones auditivas, visuales y neurológicas. Si existe sospecha de posible infección congénita por CMV, se puede hacer una prueba de saliva, orina o sangre pasadas 2-3 semanas de vida.

Diagnóstico del citomegalovirus

Existen varias pruebas diagnósticas para detectar una posible infección por citomegalovirus. En primer lugar, se puede realizar una serología para detectar anticuerpos frente al CMV. Gracias a esta prueba es posible conocer si la mujer ha estado o estuvo expuesta en algún momento al virus en función de los resultados de las IgM e IgG respectivamente.

Los posibles resultados que se pueden obtener en la serología son:

  • Ausencia de anticuerpos anti-CMV (IgM e IgG): no hay infección por CMV ni inmunidad.
  • Presencia de IgM, pero no de IgG: infección por primera vez o primoinfección muy reciente.
  • Presencia de IgM e IgG: infección latente reactivada. El paciente estuvo infectado por CMV en el pasado, pero se ha vuelto a reactivar.
  • Ausencia de IgM y presencia de IgG: en algún momento hubo infección por CMV, pero no en el momento de la prueba. Por tanto, con este resultado se puede determinar que el paciente está inmunizado.

Durante el cribado de primer trimestre de gestación se realiza una serología a las embarazadas donde se podrá conocer si hay infección por CMV.

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Otra forma de diagnosticar una infección por CMV es mediante una PCR (reacción en cadena de la polimerasa). A través de esta técnica molecular se puede identificar ADN vírico y la carga viral.

Tratamiento de la infección por CMV en embarazadas

Si se ha diagnosticado una infección por CMV en la madre durante la gestación, es importante establecer un tratamiento adecuado. Además, será conveniente realizar una amniocentesis para conocer si hay infección fetal también.

Del mismo modo, si el bebé nace con infección por CMV será necesario establecer un tratamiento temprano para evitar posibles secuelas. Por ello, es importante administrar antivirales de manera controlada para reducir la posibilidad de efectos adversos.

Si te hacen la prueba y el resultado es positivo, existe un tratamiento farmacológico que reduce significativamente los riesgos de que el virus tenga un efecto negativo sobre el bebé. Consiste en tomar un antiviral por vía oral. “Más adelante (a partir de la semana 17) comprobamos si la habido infección fetal mediante una amniocentesis, pero en las embarazadas que realizan el tratamiento el riesgo es bajo, solo en un 11% de los casos se produce la transmisión”, puntualiza la Dra.

Si la amniocentesis confirma que el bebé se ha infectado, es importante realizar controles ecográficos para evaluar si ha afectado al bebé y en qué grado. En estos casos y si es necesario, el tratamiento con el antiviral se puede mantener hasta el parto. Se ha observado que su toma disminuye la aparición de síntomas en el bebé en un 43%-82% de los casos.

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Aunque en los controles ecográficos no se aprecie que el bebé esté afectado, si existe la confirmación o sospecha de infección fetal por CMV; se debe hacer un estudio en la orina del recién nacido. Si es positivo, los pediatras harán un seguimiento del bebé durante unos años, ya que las secuelas (por ejemplo, las auditivas) pueden aparecer más tarde.

Medidas para evitar el contagio por CMV

Pese a todo ello, es fundamental tomar medidas para evitar el contagio por CMV. A continuación, se enumeran algunas de ellas:

  • Evitar el contacto con la orina o la saliva, en especial de los niños pequeños.
  • Lavarse las manos con agua y jabón especialmente después de: cambiar pañales, alimentar a un niño, limpiarle la nariz o la baba y tocar sus juguetes.
  • No compartir con los niños pequeños alimentos, bebidas ni cubiertos.
  • Limpiar con productos caseros los juguetes, mesas y otras superficies que entren en contacto con la orina o la saliva del niño.
  • Otro de los consejos para reducir el riesgo de transmisión del citomegalovirus es mantener relaciones sexuales seguras utilizando métodos anticonceptivos como el preservativo.

Como explicó la Dra. María Bordés Infantes, jefe del Servicio de Ginecología, Obstetricia y Reproducción Humana del Hospital Universitario Infanta Elena, en Valdemoro (Madrid), en las XI Jornada de Actualización en Ginecología y Obstetricia, celebrada recientemente, hay algunas medidas simples, pero eficaces que pueden evitar el contagio, como la higiene de manos y la desinfección de las superficies que puedan haber estado en contacto con la saliva o orina de los pequeños. “Un diagnóstico precoz puede marcar una gran diferencia y con las herramientas actuales podemos prevenir la transmisión y reducir los riesgos para el bebé".

Si estás embarazada, conviene que tras cambiar el pañal a tu hijo mayor te laves las manos. Lo mejor es evitar el contacto con la orina. También tienes que evitar entrar en contacto con la saliva o los moquitos de tu hijito.

Citomegalovirus congénito: prevalencia y consecuencias

La infección de citomegalovirus (CMV) es una infección viral común que suele pasar desapercibida tanto en niños como en adultos. El CMV es de la familia de los herpes. Entre el 50% y el 80% de las mujeres en edad fértil ya están inmunizadas frente al virus.

El CMV es la infección congénita (presente desde el nacimiento) más común en los EE.UU. Cada año cerca del 1% de todos los recién nacidos, o 40.000 bebés, contrae la infección.

Afortunadamente, el virus no afecta a la mayoría de los bebés y el 90% de los bebés infectados no tiene síntomas al nacer; sin embargo, un 10% de ellos desarrolla una o más anomalías neurológicas, como retraso mental, problemas de aprendizaje, o pérdida auditiva o de la vista, por lo general durante los primeros años de vida.

Cerca del 10% de los bebés infectados tienen síntomas al nacer: aumento del tamaño del bazo o del hígado, ictericia (color amarillento en la piel y en los ojos) y una erupción cutánea característica de la infección. Hasta un 20 %de estos bebés muere y cerca del 90 por ciento de los que sobreviven sufre defectos neurológicos graves, como retraso mental.

Actualmente no existe ningún tratamiento eficaz para el CMV congénito. No obstante, se está investigando una nueva droga antiviral llamada Ganciclovir (utilizada para tratar adultos con SIDA u otros problemas del sistema inmunológico que tienen infecciones oculares relacionadas con el CMV) para averiguar si también puede ser eficaz en los bebés que padecen CMV congénito.

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