Citomegalovirus (CMV) y el Embarazo en el Segundo Trimestre

31.10.2025

El citomegalovirus (CMV) es un virus común de la familia Herpesviridae, relacionado con los virus causantes de la varicela o de la mononucleosis. Los especialistas en gestación están muy alerta al citomegalovirus (CMV). Esta infección se presenta inicialmente como un resfriado con fiebre y malestar general.

El (CMV) es el mayor problema que causa bebés en los países desarrollados. Uno de cada 200 bebés nace infectado y entre el 10-15% puede tener síntomas al nacer o consecuencias a largo plazo, y esto incluye sordera, retraso en el desarrollo neurológico o, en casos extremos, parálisis cerebral. Sin embargo, es un gran desconocido y pocas familias lo conocen.

¿Cómo se transmite el citomegalovirus?

Este virus se elimina en la orina, la saliva, el semen y otras secreciones. La forma más frecuente de transmisión de una infección por CMV a mujeres embarazadas es por el contacto de sus ojos, nariz o boca con la orina o saliva de otros niños pequeños. Una vez que el niño está infectado, puede propagar el virus durante los años preescolares. Los niños pequeños también son más propensos a pasar sus líquidos corporales al medio ambiente al babear, meterse los juguetes a la boca y al orinarse en los pañales.

Además, existen varias vías de contagio para el citomegalovirus (CMV) y, pese a no manifestar síntomas aparentes de infección por CMV, es posible transmitirla. A través de la saliva, fluidos vaginales, leche materna, orina, heces, etc. es posible trasmitir la infección por CMV.

En embarazadas, el CMV permanece en sangre, replicándose hasta que logra penetrar la placenta donde ataca las células del feto. Si esto ocurre, la infección por CMV causará problemas irreversibles e incluso la muerte. Cuando la madre le transmite el citomegalovirus al bebé durante el embarazo, se dice que el bebé tiene una infección congénita por citomegalovirus. La transmisión también puede producirse al recién nacido a través de la leche materna, transfusiones de sangre y trasplantes de órganos.

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Si la mujer contrae una infección por citomegalovirus (CMV) durante el embarazo es posible que transmita el virus al bebé a través de la placenta. Además, la infección por citomegalovirus también se puede transmitir duarte el trabajo de parto o la lactancia.

¿Qué síntomas causa el CMV?

Lo más habitual es que las personas contagiadas por citomegalovirus sin ninguna otra patología o con un sistema inmune débil no presenten ningún síntoma aparente. Sin embargo, algunas manifestaciones clínicas relacionadas con la infección por CMV son las siguientes:

  • Erupción de la piel.
  • Piel y ojos amarillos, es decir, ictericia.
  • Inflamación de la retina.
  • Hipertrofia o agrandamiento del hígado y del bazo.
  • Bajo peso al nacer.
  • Calcificaciones en el cerebro.
  • Lento crecimiento cerebral.

Los bebés contagiados por CMV durante su etapa fetal tienen más probabilidad de padecer alteraciones auditivas, visuales y neurológicas. Si existe sospecha de posible infección congénita por CMV, se puede hacer una prueba de saliva, orina o sangre pasadas 2-3 semanas de vida.

Gran parte de las infecciones congénitas por citomegalovirus (CMV) no causan síntomas aparentes.

Diagnóstico del citomegalovirus

Existen varias pruebas diagnósticas para detectar una posible infección por citomegalovirus. En primer lugar, se puede realizar una serología para detectar anticuerpos frente al CMV. Gracias a esta prueba es posible conocer si la mujer ha estado o estuvo expuesta en algún momento al virus en función de los resultados de las IgM e IgG respectivamente.

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Los posibles resultados que se pueden obtener en la serología son:

  • Ausencia de anticuerpos anti-CMV (IgM e IgG): no hay infección por CMV ni inmunidad.
  • Presencia de IgM, pero no de IgG: infección por primera vez o primoinfección muy reciente.
  • Presencia de IgM e IgG: infección latente reactivada. El paciente estuvo infectado por CMV en el pasado, pero se ha vuelto a reactivar.
  • Ausencia de IgM y presencia de IgG: en algún momento hubo infección por CMV, pero no en el momento de la prueba. Por tanto, con este resultado se puede determinar que el paciente está inmunizado.

Durante el cribado de primer trimestre de gestación se realiza una serología a las embarazadas donde se podrá conocer si hay infección por CMV.

Otra forma de diagnosticar una infección por CMV es mediante una PCR (reacción en cadena de la polimerasa). A través de esta técnica molecular se puede identificar ADN vírico y la carga viral.

Hace unos años no se hacía ningún test, pero ahora se puede hacer un cribado en el primer trimestre para saber si existe inmunidad, es decir si la madre tiene anticuerpos. Las guías internacionales no recomiendan el cribado de forma estandarizada en todas las gestantes. Por ello, en general, el test solo se aplica cuando la madre presenta síntomas, ha estado expuesta a un contacto de riesgo identificado o se detectan hallazgos ecográficos de sospecha durante la gestación. “Pero en nuestro centro ya lo hemos aplicado como cribado en el primer trimestre, para poder tratar a tiempo y disminuir el riesgo de desarrollo de graves secuelas, sobre todo neurológicas”, explica la Dra. Anna Boguñà, ginecóloga del Servicio de Obstetricia de Dexeus Mujer.

Tratamiento de la infección por CMV en embarazadas

Si se ha diagnosticado una infección por CMV en la madre durante la gestación, es importante establecer un tratamiento adecuado. Además, será conveniente realizar una amniocentesis para conocer si hay infección fetal también.

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Del mismo modo, si el bebé nace con infección por CMV será necesario establecer un tratamiento temprano para evitar posibles secuelas. Por ello, es importante administrar antivirales de manera controlada para reducir la posibilidad de efectos adversos.

Hasta hace poco no hubo tratamiento para prevenir la infección fetal o prevenir sus consecuencias. Sin embargo, la detección de la infección materna seguida de tratamiento antiviral, el valaciclovir, disminuye en más del 50% el riesgo de transmisión al feto.

Sin embargo, recientemente se ha demostrado que el tratamiento de la mujer embarazada infectada con un antiviral a altas dosis puede disminuir la transmisión fetal en más del 50%.

Si te hacen la prueba y el resultado es positivo, existe un tratamiento farmacológico que reduce significativamente los riesgos de que el virus tenga un efecto negativo sobre el bebé. Consiste en tomar un antiviral por vía oral. “Más adelante (a partir de la semana 17) comprobamos si la habido infección fetal mediante una amniocentesis, pero en las embarazadas que realizan el tratamiento el riesgo es bajo, solo en un 11% de los casos se produce la transmisión”, puntualiza la Dra. Si la amniocentesis confirma que el bebé se ha infectado, es importante realizar controles ecográficos para evaluar si ha afectado al bebé y en qué grado. En estos casos y si es necesario, el tratamiento con el antiviral se puede mantener hasta el parto. Se ha observado que su toma disminuye la aparición de síntomas en el bebé en un 43%-82% de los casos.

El estudio se centra en el tratamiento prenatal de la infección congénita por citomegalovirus (CMV), un tipo de infección viral que puede afectar a los bebés antes de nacer. Se están probando dos medicamentos: letermovir y valaciclovir. Letermovir es un medicamento que se administra en forma de tabletas recubiertas y se está investigando su capacidad para atravesar la placenta y acumularse en el líquido amniótico y la placenta durante el segundo trimestre del embarazo.

El propósito del estudio es demostrar si el tratamiento con letermovir en mujeres embarazadas con un feto infectado por CMV durante el primer trimestre aumenta la proporción de recién nacidos con una prueba negativa de CMV en la sangre al nacer, en comparación con el tratamiento con valaciclovir.

Aunque en los controles ecográficos no se aprecie que el bebé esté afectado, si existe la confirmación o sospecha de infección fetal por CMV; se debe hacer un estudio en la orina del recién nacido. Si es positivo, los pediatras harán un seguimiento del bebé durante unos años, ya que las secuelas (por ejemplo, las auditivas) pueden aparecer más tarde. De todos modos, no te agobies. Si sigues los controles médicos pautados, el cribado permite detectar la infección a tiempo y también tratarla.

Prevención de la infección por CMV

Pese a todo ello, es fundamental tomar medidas para evitar el contagio por CMV. A continuación, se enumeran algunas de ellas:

  • Evitar el contacto con la orina o la saliva, en especial de los niños pequeños.
  • Lavarse las manos con agua y jabón especialmente después de: cambiar pañales, alimentar a un niño, limpiarle la nariz o la baba y tocar sus juguetes.
  • No compartir con los niños pequeños alimentos, bebidas ni cubiertos.
  • Limpiar con productos caseros los juguetes, mesas y otras superficies que entren en contacto con la orina o la saliva del niño.

Otro de los consejos para reducir el riesgo de transmisión del citomegalovirus es mantener relaciones sexuales seguras utilizando métodos anticonceptivos como el preservativo.

Para reducir la posibilidad de infección durante el embarazo, especialmente durante los primeros 3 meses y también cuando ya está planeando, contacto directo con la saliva de los niños menores de 3 años, evitando compartir cubiertos, gafas, chupetes o hacer besos en el boca o cerca de la boca. También es importante lavarse bien las manos con agua y jabón después de estar en contacto con la saliva o moco de los niños (por ejemplo, después de que su nariz suena o limpiarse la boca) y también después de un posible contacto con la orina durante el cambio de pañal.

El servicio de medicina maternalfetal del Clínic también recuerda que situaciones como estar en la misma habitación o abrazar a un niño no permiten la propagación del virus, ya que se necesita contacto entre las personas muy cerca.

Infección congénita por CMV

La infección por citomegalovirus (CMV) es la infección congénita más frecuente en los países desarrollados, y aparece entre un 0,3 y un 2,4% de los recién nacidos. El CMV congénito presenta una elevada morbimortalidad. Un 4% de los neonatos sintomáticos fallece y se desarrollan secuelas permanentes entre un 40 y un 58%1, especialmente sordera neurosensorial y retraso psicomotor. Las secuelas también aparecen en un 13% de los niños asintomáticos al nacimiento1.

Para la Dr. Anna Gonce, ginecóloga y jefa del programa, “el Citomegalovirus es la infección congénita más común. La mayoría será asintomático, pero cuando la infección materna ocurre en el primer trimestre del embarazo, existe un riesgo del 30% de transmisión vertical.

Si la amniocentesis confirma que el bebé se ha infectado, es importante realizar controles ecográficos para evaluar si ha afectado al bebé y en qué grado. En estos casos y si es necesario, el tratamiento con el antiviral se puede mantener hasta el parto.

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