Comer Brócoli Durante la Lactancia: Beneficios y Recomendaciones

28.10.2025

Cuando una madre opta por la lactancia materna, es importante que durante este periodo cuide su alimentación puesto que el bebé recibe todos los nutrientes necesarios para su desarrollo a través de la leche materna. Por ello, se recomienda que la mujer siga una dieta sana y equilibrada durante el periodo de lactancia. No es necesario seguir una pauta de alimentación específica, pero sí prestar atención a algunos alimentos beneficiosos y otros que pueden ser perjudiciales.

Es fundamental que sea una dieta variada y haya aporte nutricional de las frutas, verduras, cereales, legumbres, carnes, pescados, huevos y lácteos.

¿Impacta la alimentación materna en la lactancia?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la leche materna es el mejor alimento para el bebé lactante, ya que contiene todos los nutrientes que necesita (proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales y agua) en cantidad y calidad. Otro beneficio de la leche materna es que aporta anticuerpos al bebé para fortalecer su sistema inmunitario.

Sin embargo, para que la composición de la leche sea la adecuada y el bebé consiga todos los nutrientes necesarios para su desarrollo, la madre debe llevar una alimentación saludable. Es cierto que la leche materna es capaz de cubrir las necesidades alimenticias del bebé, aunque la madre no se alimente correctamente. No obstante, si la madre no sigue una alimentación saludable durante la lactancia podría resultar perjudicial para la salud, pues la falta de nutrientes se extraerá de las reservas de la madre.

La lactancia es, junto con el embarazo, una de las etapas de la vida de la mujer con mayor requerimiento nutricional. Por otra parte, una dieta baja en calorías o que incluya alimentos de un sólo grupo puede disminuir la cantidad y la calidad de la leche que se produce.

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Uno de los beneficios de la lactancia materna es que ayuda a la mujer a perder peso después de dar a luz. Esto es debido al consumo energético que conlleva la lactancia. Sin embargo, no se aconseja realizar ningún tipo de dieta durante la lactancia para adelgazar y recuperar la talla.

Recomendaciones nutricionales

En numerosas ocasiones, las madres que optan por la lactancia materna notan un aumento del hambre. Esto es completamente normal, ya que el cuerpo está ejercicio un mayor esfuerzo para producir leche. Pese a este aumento del hambre, lo aconsejable es consumir pequeñas cantidades, pero de manera muy frecuente.

Esto favorecerá el mantenimiento de los niveles energéticos de forma constante, además de controlar el hambre y evitar los atracones. A continuación, se detallan otras consideraciones importantes sobre la alimentación durante la lactancia, así como los alimentos y bebidas más adecuados para la alimentación materna.

¿Cuáles son los alimentos adecuados para la lactancia?

Una dieta saludable durante la lactancia materna debe ser variada y equilibrada. Por ello, debe incluir una mezcla adecuada de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Esto no solo va a aportar energía para producir leche, sino que también promueve que el cuerpo reciba los nutrientes esenciales para su correcto funcionamiento.

Entre los alimentos más aconsejados durante la lactancia se encuentran los siguientes:

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  • Cereales y legumbres: el pan integral, el arroz y las lentejas son muy beneficiosos debido a su aporte en proteínas, calcio y hierro. Por ello, se aconseja incluir una pequeña cantidad de estos tipos de alimentos en cada comida principal.
  • Frutas y verduras: deben consumirse siempre frescos. Los alimentos frescos tienen más nutrientes que los procesados. Además, las frutas y las verduras frescas son la principal fuente de vitaminas y minerales. Al igual que sucede con los cereales y las legumbres, las frutas y las verduras también se deben consumir diariamente. Las frutas y verduras de colores vivos, como verde, rojo, naranja y amarillo son especialmente ricas en nutrientes.
  • Carne: la de vacuno tiene un alto contenido en proteínas, lo cual cubre las necesidades energéticas de la madre lactante. Además, la carne de vacuno contiene ácido fólico o vitamina B9 que intervienen en la formación de varios tejidos, como los músculos, los nervios y la sangre. Por todo ello, la cantidad semanal recomendada de carne roja es de 2 o 3 veces; mientras que las carnes blancas y los huevos pueden consumirse con más frecuencia. En general, es mejor optar por proteínas magras como carne de ave sin piel, pescado, legumbres, tofu, nueces y semillas para seguir una dieta saludable.
  • Pescado: es una fuente clave de proteínas cuando se está amamantando. El pescado azul contiene ácidos omega-3 como el ácido decosahexanoico (DHA) que juega un papel crucial en el desarrollo del sistema nervioso (principalmente del cerebro). Está científicamente demostrado que el ácido omega-3 que consume la madre llega al niño a través de la leche materna. Además, el DHA también mejora la salud de la madre, ya que las mujeres que presentan una menor cantidad de DHA son más propensas a la depresión postparto.
  • Lácteos: es fundamental incrementar el consumo de lácteos durante la lactancia. Así se garantizará un aporte adecuado de calcio. Si la madre no ingiere el suficiente calcio para producir la leche, lo extraerá de sus reservas en los huesos. En cualquier caso, es preferible tomar los lácteos desnatados para poder gozar de sus beneficios sin un exceso de grasa. Aparte de las proteínas, los productos lácteos son ricos en calcio y vitamina D, nutrientes esenciales para la salud ósea tanto de la madre como del bebé. Opta por opciones bajas en grasa, como leche descremada y yogur bajo en grasa.
  • Grasas saludables: el consumo de grasas de origen variado, como el aceite de oliva, el aceite de girasol, la mantequilla o la margarina también es importante. Algunas de ellas aportan omega-3 y omega-6, indispensables para el desarrollo neurológico del bebé, y también otras vitaminas importantes como la A y la D. Incorpora fuentes como aguacate, nueces, semillas (como las de chía y lino) y aceite de oliva extra virgen en tu dieta diaria.

Influencia de la alimentación materna en el sabor de la leche

Algunos alimentos, especialmente las verduras, pueden afectar las características organolépticas y digestivas de la leche materna. Como resultado de ello, el bebé podría mostrar rechazo hacia el sabor de la leche o tener dificultades digestivas si algunos alimentos no le sientan bien.

Por lo general, el bebé llorará o se sentirá irritado tras la toma si nota que la leche tiene un sabor demasiado fuerte para él. Es importante que la madre observe estas reacciones. En caso de ser necesario, la mamá deberá eliminar ciertos alimentos de su dieta para evitar esta situación.

Algunos de estos alimentos que pueden alterar el sabor de la leche materna son los siguientes: cítricos, coliflor, espárragos, alcachofas, cebollas, rábanos rojos, pimientos crudos, ajos, puerros y la comida picante. No obstante, también se deberá tener en cuenta la cantidad consumida. Cabe destacar que, si el bebé no responde mal a estos productos, no es necesario dejar de tomarlos. Algunos expertos afirman que también es beneficioso que el bebé se vaya acostumbrando a los diferentes sabores a través de la leche materna.

¿Son necesarios los suplementos vitamínicos durante la lactancia?

A pesar de que se consuman grandes cantidades de frutas y verduras, la mayoría de médicos recomiendan tomar suplementos vitamínicos durante la lactancia. En función de cada mujer y sus necesidades, es posible seguir con las vitaminas prenatales o que el médico recete otros complejos multivitamínicos.

A continuación, se enumeran las vitaminas y los minerales que son esenciales durante la lactancia por norma general:

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  • Calcio: la madre deberá consumir al menos 3 o 4 porciones diarias de alimentos ricos en calcio (leche, yogur, sardinas, almendras, espinacas o tofu) para conseguir el aporte necesario, unos 1.000 mg diarios. Para asegurarse que esto se consigue, lo mejor es tomar un suplemento de calcio.
  • Vitamina D: es importante para el crecimiento de los huesos porque ayuda a absorber mejor el calcio. No es posible conseguir la cantidad de vitamina D necesaria durante la lactancia con la alimentación y, por tanto, será necesario un aporte externo.
  • DHA: como hemos dicho, esta vitamina se consigue a través de la ingesta de pescados, mariscos y huevos. En caso de no comer las suficientes porciones de pescado semanalmente, será necesario un suplemento adicional de DHA para conseguir la cantidad diaria recomendada (200-300 mg).

Además, las mujeres lactantes deben aumentar la ingesta diaria de las vitaminas del grupo A y B presentes en frutas y verduras entre un 30 y un 50%, ya que sus requerimientos aumentan considerablemente en este periodo.

Alimentos prohibidos

Al igual que hay ciertos alimentos recomendados durante la lactancia por los beneficios que aportan, también hay ciertos alimentos que se deben evitar o reducir su consumo puesto que pueden ser perjudiciales para la salud del bebé.

Algunos de los alimentos desaconsejados durante la lactancia son los siguientes:

  • Pescados de gran tamaño: el atún o el pez espada pueden tener un alto contenido de mercurio. La OMS no los recomienda para mujeres embarazadas, madres lactantes o niños menores de un año. El pescado y el marisco son fuentes de proteínas, ácidos grasos omega-3, minerales (selenio, yodo, calcio) y vitaminas A y D, todos ellos nutrientes muy positivos para el desarrollo del bebé. Sin embargo, también pueden contener una cantidad excesiva de mercurio, lo que supone un riesgo para el desarrollo del sistema nervioso del pequeño.
  • Bollería y azúcares: el chocolate, la mermelada y los dulces en general están permitidos, pero no deben consumirse con una frecuencia mayor a dos veces por semana.
  • Cafeína: puede llegar al bebé por medio de la leche materna y causarle insomnio, nerviosismo e irritabilidad. Se recomienda moderar su consumo y no tomar más de un vaso diario de café, tés, refrescos, etc. Lo más adecuado es optar por el café descafeinado. El consumo excesivo de cafeína puede afectar el sueño del bebé o agitarlo durante el día.
  • Alcohol: es perjudicial para el desarrollo neurológico del bebé y, por tanto, no se recomienda tomarlo durante la lactancia. En caso de tomar alguna copa de alcohol, se debe esperar unas 4 horas para que disminuya el alcohol tanto en la sangre como en la leche y poder amamantar. Se recomienda evitar el consumo de alcohol durante la lactancia y, concretamente, según el Comité de Lactancia de la AEP, se aconseja no beber nada de alcohol durante los tres primeros meses.

Por último, también hay que tener especial cuidado con los medicamentos, en especial los antitusivos, los corticoides y algunos antibióticos. Estos tipos de fármacos pueden pasar a la leche y provocar efectos nocivos sobre el recién nacido. Si fuera necesario tomar algún fármaco durante la lactancia, lo mejor sería consultar con el médico para seguir sus indicaciones y evitar la automedicación.

Bebidas en la lactancia

Mantener una correcta y adecuada hidratación durante el periodo de lactancia es crucial, ya que asegura la producción de leche diaria. La leche materna está compuesta por un 85-90% de agua. Por este motivo, se aconseja tomar al menos 2 litros (8 vasos) de agua diarios, además de la cantidad de agua que se obtiene del consumo de frutas y verduras. Hay que beber suficiente agua durante el día para asegurar una producción adecuada de leche materna. Se recomienda ingerir como mínimo 2 litros diarios de agua, llegando hasta 3 litros en épocas de calor, para compensar lo que se pierde al sudar.

Se puede variar el consumo de agua diario con otras bebidas como las infusiones, los zumos naturales, los caldos y las sopas. De este modo, también se garantizaría la ingesta de líquido recomendado. Un truco para mantenerte hidratada puede ser beber un vaso de agua cada vez que das el pecho y establecerlo como una rutina.

Alimentos que pueden perjudicar a tu bebé durante la lactancia

La verdad sobre los alimentos que tu consumes y el estado de ánimo de tu bebé es simple: cada bebé es diferente. Si bien algunos pueden sentirse más molestos si te comes una fabada asturiana o coliflor que son conocidos por causar gases, otros bebés pueden no tener problema con ello.

También pueden haber algunos alimentos que cambien el sabor de tu leche, lo que hace que tu bebé se sienta un poco más inquieto al comer. La clave para descubrir qué alimentos molestan a tu pequeño y cuáles no, es simplemente tomar nota de cómo actúa tu bebé después de que consumes un determinado alimento. Si ves un patrón cada vez que comes ese alimento, existe una gran posibilidad de que tu bebé no lo tolere bien.

Veamos algunos de los alimentos que más frecuentemente hacen que los lactantes sientan inquietos después de una toma:

  1. Lácteos: Muchas madres retiran los lácteos de su dieta cuando lactan si notan ciertos síntomas en sus pequeños. Si observas síntomas relacionados con sensibilidad o alergia a la leche de vaca como brotes en la piel, irritabilidad y/o cambios en las heces, entonces puede valer la pena eliminar los lácteos de tu dieta y ver si alguno de los síntomas mejora.
  2. Cafeína: Si notas que tu bebé está más inquieto de lo normal, es posible que debas reducir la cantidad de cafeína que consumes.
  3. Soja: Si sospechas que tu bebé podría estar reaccionando a la soja de tu dieta, puede valer la pena eliminarla y ver si las cosas mejoran.
  4. Otros de los alérgenos más comunes: Algunas de las otras alergias alimentarias más comunes incluyen el trigo, el maíz, los huevos y el cacahuete. Ten en cuenta que si tu bebé está reaccionando a un alimento que estás comiendo y notas sangre o mucosidad en las heces, definitivamente deberás llevarlo al pediatra para que pueda identificar qué alimento o alimentos necesitas eliminar lo mas pronto posible de tu dieta.
  5. Alimentos ricos en fibra: Los alimentos ricos en fibra como el brócoli, coliflor, ciertas frutas como las ciruelas pasas, peras, así como los coles de Bruselas, el repollo y el ajo pueden causar irritación en tu bebé. Todos estos alimentos pueden llenarlo de gases y causarle malestar.

¿La alimentación de la madre puede causar cólicos en el bebé?

Pese a que se desconoce la causa exacta por la que los bebés presentan cólicos, es cierto que algunos expertos afirman que hay alimentos que pueden influir negativamente en la leche y causar molestias en el bebé. Por ejemplo, alimentos como el repollo, la cebolla, el ajo, el brócoli, la col de Bruselas, la coliflor, la leche de vaca y sus derivados, el chocolate, etc. no se aconsejan durante la lactancia y lo más conveniente sería eliminarlos de la dieta.

Es importante que tu dieta sea variada durante la lactancia materna ya que sí se ha demostrado que los alimentos que la madre consume afectan al sabor de la leche materna, lo que permite que el bebé se acostumbre a diferentes sabores y, así, será más fácil introducir alimentos en su dieta cuando comience la alimentación complementaria, consiguiendo que acepte más sabores y que su dieta sea más variada.

Es especialmente importante que sigas comiendo aquellos alimentos que forman parte de tu dieta habitual para que el bebé se acostumbre a esos sabores, por muy fuertes que sean, y los tolere cuando comience a comer. Cuando tomes este tipo de alimentos o alguno diferente de tu dieta habitual, observa la aceptación de tu bebé en la toma siguiente. Si rechaza el pecho por el sabor o está alterado, deja de tomarlo unos días y prueba más adelante.

Los únicos alimentos que se deben evitar si tu hijo tiene gases son los estimulantes y la leche de vaca. Entre los primeros encontramos la cafeína, la teína o el cacao que, al ser excitantes, pueden poner nervioso al bebé, lo cual puede aumentar los cólicos ya que el factor emocional es fundamental en su aparición. En cuanto a la leche de vaca, contiene una serie de proteínas que son muy alergénicas y, si tu bebé tiene alergia a las proteínas de la leche de vaca (PLV), puede causarle problemas de digestión y llantos como los cólicos.

Para saber si es el caso, deja de tomar lácteos y alimentos que contengan esta proteína durante dos semanas y, pasado ese tiempo, ve introduciéndolos en tu dieta gradualmente. Si no hay cambios en el bebé, no es ese el problema. Tampoco debes consumir alcohol durante la lactancia, ya que pasa a la leche materna y puede causar problemas al bebé.

Recomendaciones adicionales

Si la mamá lactante sigue una dieta vegetariana, presenta alergias alimentarias, celiaquía, etc. es conveniente evaluar su caso y realizar un plan adaptado para evitar posibles carencias nutricionales. Nacemos con una predisposición biológica de preferencia hacia lo dulce y evitamos aquello que nos proporciona un sabor amargo.

La composición de la leche materna varía no solo nutricionalmente adaptándose a las necesidades de nuestro pequeño, sino que éste también puede tener nuevas sensaciones y experimentar a través de los diferentes sabores, sin necesidad de que se produzca el destete. Todo ello ayudará a que se formen sus preferencias alimentarias.

Se trata más bien, de aprovechar el período de ventana crítica de los dos primeros años de vida. He aquí una razón más para que en casa brillen por su ausencia la presencia de determinados alimentos o productos (procesados y ultraprocesados, azúcares, grasas no saludables…) y no nos dé precisamente miedo el consumir alimentos de origen vegetal.

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