Mastitis y Obstrucción Mamaria Durante la Lactancia: Causas y Tratamiento

14.10.2025

La lactancia materna, aunque beneficiosa, puede presentar desafíos como la mastitis y la obstrucción de conductos. Es crucial entender estas condiciones para manejarlas adecuadamente y asegurar una lactancia exitosa.

¿Qué es la Mastitis?

La mastitis es una inflamación de la glándula mamaria que puede o no acompañarse de infección. La mastitis es una patología de mama muy común entre mujeres, especialmente en aquellas que se encuentran en período de lactancia. Normalmente, la mastitis se asocia con la lactancia, por lo que también se denomina mastitis lactacional o puerperal. Sin embargo, la lactancia no es la única causa de mastitis en la mujer. Existe también la mastitis no-puerperal que aparece por otras razones, pero son menos comunes.

La mastitis se manifiesta como una induración dolorosa en la superficie de la mama de extensión variable con signos de inflamación (tumor, calor, dolor y rubor). Se acompaña de fiebre y escalofríos. El riesgo de mastitis ocurre entre el 2 y el 10% de las mujeres que amamantan y requieren hospitalización un porcentaje muy bajo de ellas.

Causas de la Mastitis

La causa primaria de la mastitis puerperal es la estasis u obstrucción del conducto de la leche. Esta obstrucción se produce cuando la leche no se extrae del pecho eficazmente, lo cual puede ocurrir por:

  • La conocida como ingurgitación o congestión mamaria.
  • Un mal agarre al pecho.
  • Grietas o fisuras en el pezón.

La congestión mamaria sucede cuando el pecho está repleto tanto de leche como de líquido tisular. El drenaje venoso y linfático está obstruido, el flujo de leche obstaculizado y la presión en los conductos lácteos y en los alvéolos aumenta. Los pechos se ponen hinchados y edematosos. Esto produce la acumulación excesiva de leche en las mamas, por lo que la leche queda retenida dentro del pecho y fluye con muchísima dificultad.

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Otro posible motivo de la mastitis durante la lactancia es una infección provocada por bacterias que se introducen en los conductos mamarios a través de las heridas del pezón.

No obstante, existen otras causas no puerperales que pueden llevar a que las glándulas mamarias se inflamen como, por ejemplo, las alteraciones en el sistema endocrino, el consumo de tabaco, la fricción de los senos, etc.

Factores de Riesgo para la Mastitis

Uno de los principales factores que predispone a las madres a tener mastitis postparto es el agarre al pecho. Si el bebé se agarra mal al pecho durante la toma, puede provocar también la aparición de grietas o fisuras en el pezón. Debido al dolor que estas provocan, muchas mujeres tienden a evitar la alimentación en ese pecho, lo que puede conducir a la mastitis.

Existen otros factores de riesgo que pueden conducir a la mastitis, aunque ninguno de ellos incrementa tanto el riesgo de la inflamación del pecho como lo hace una mala técnica durante la lactancia. A continuación, se enumeran algunos de ellos:

  • Edad: algunos estudios señalan que las mujeres de 21 a 35 años son más propensas a desarrollar mastitis que las menores de 21 y mayores de 35 años.
  • Mastitis previa: hay pruebas que indican que un primer episodio de mastitis predispone a la recurrencia.
  • Nutrición: se ha visto que los antioxidantes como la vitamina E, vitamina A y el Selenio, pueden reducir el riesgo de inflamación mamaria.
  • Estrés y fatiga.
  • Trabajo fuera de casa, ya que puede aumentar el tiempo transcurrido entre las tomas.
  • Las enfermedades autoinmunes, los traumatismos locales o la administración de ciertos fármacos también pueden incrementar el riesgo de mastitis.

En definitiva, cualquier situación que propicie una alteración en las mucosas puede provocar un aumento del riesgo de mastitis.

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¿Cuándo aparece la mastitis puerperal?

La inflamación del tejido mamario puede aparecer en cualquier momento durante el periodo de lactancia, aunque lo más común es que ocurra en el primer trimestre postparto, especialmente en la segunda y tercera semana tras dar a luz.

Entre un 3% y un 33% de las mujeres que deciden dar lactancia materna a sus bebés van a sufrir mastitis según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Debido a la inflamación del pecho, se puede producir pus en la mama generándose lo que se denomina absceso mamario. Esta complicación suele presentarse entorno a las primeras 6 semanas después del parto, pero también hay veces que surge después.

Síntomas de la Mastitis

Los principales signos y síntomas que hacen sospechar la mastitis son los siguientes:

  • Fiebre.
  • Malestar y dolor general.
  • Endurecimiento y enrojecimiento cuneiforme de la zona del pecho.
  • Inflamación de uno o ambos pechos. Es más común la mastitis unilateral.
  • Aparición de grietas en el pezón debido al drenaje inadecuado.

Además, otras manifestaciones clínicas de la mastitis puerperal pueden ser el cansancio y la sensación de calor en el pecho.

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Tipos de Mastitis

No todas las mastitis son iguales ni presentan la misma gravedad. Dependiendo del tipo se pueden detectar una variedad de síntomas de mastitis.

  • Mastitis Agudas: Las mastitis agudas son las clásicas que producen inflamación local (con dolor, enrojecimiento, etc.) acompañada de síntomas de gripe (cansancio, dolor muscular, escalofríos, malestar general o incluso fiebre). Este tipo es el más conocido, por tanto, es bastante sencillo de diagnosticar. Esta clase tiene un tratamiento con antiinflamatorios y/o antibióticos.
  • Mastitis Subagudas: Las mastitis subagudas son las más frecuentes y sin embargo las menos diagnosticadas. Este tipo cursa con dolor, inflamación local (pero sin enrojecimiento), sensación de pinchazos en una mama o de escozor, sin síntomas de gripe y normalmente es otro tipo de mastitis sin fiebre. A veces no tiene ningún signo externo visible y esto dificulta su detección y otras veces la madre tiene un dolor moderado pero constante.

Mastitis no Infecciosas

Es un tipo de mastitis sin fiebre en la cual parte del pecho puede estar rojo, endurecido o hinchado. Suelen ocurrir por un vaciado del pecho insuficiente y producen inflamación y dolor.

Mastitis Infecciosas

El término de mastitis puerperal generalmente se usa clínicamente para implicar una causa infecciosa. Los microorganismos, generalmente bacterias, crecen en la leche estancada, por tanto este proceso está muy relacionado con la éstasis de la leche. El diagnóstico de mastitis infecciosa por tanto, se basa en manifestaciones clínicas y las pruebas de laboratorio no son necesarias de entrada. Lo más frecuente es que la mujer acuda a su médico y le instaure el tratamiento antibiótico adecuado. La respuesta al tratamiento además ayudará a diferenciar esta entidad inflamatoria benigna de otras de origen neoplásico.

Staphylococcus: los staphylococcus son, con diferencia, las bacterias implicadas en mayor medida. El Staphylococcus aureus es el germen más frecuente en las mastitis. Responsable de las mastitis agudas que cursan con gran sintomatología.

Streptococcus: el segundo grupo bacteriano implicado es el de los estreptococos.

Otros microorganismos: más infrecuente es la implicación de enterobacterias como Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae o Enterobacter spp.

Cándida albicans: sabemos que la incidencia de mastitis por algunas especies de levaduras es muy baja.

Diagnóstico de la Mastitis Infecciosa

Diagnóstico clínico: basado en la sintomatología. Como se ha comentado anteriormente, ciertas mastitis, provocan la aparición de síntomas clínicos evidentes, de manera que son fáciles de diagnosticar. En otros casos en los que no hay síntomas tan claros, es mucho más difícil de valorar a través de un examen visual y por este motivo tienden a infradiagnosticarse.

Diagnóstico etiológico: el análisis microbiológico de la leche es el único medio posible de obtener un diagnóstico etiológico de mastitis. Recuento de bacterias, cultivo y antibiograma. La presencia de bacterias en la leche no necesariamente indica infección. Es importante discriminar entre especies causantes de mastitis de aquellas especies que puedan formar parte de la microbiota mamaria y que no son causantes de mastitis. También de aquellas que pueden proceder de la manipulación o lavados de los dispositivos empleados para la recogida de las muestras de leche, que se valorarán dentro del contexto clínico de la paciente.

Recogida de Muestras de Leche para Análisis Microbiológico

Antes de la recogida, la paciente debe lavarse las manos con agua caliente y jabón. Tras la estimulación previa del pecho, la recogida de muestras de leche destinada a un análisis microbiológico se debe efectuar mediante extracción manual, sin ayuda de ningún tipo de accesorio (pezoneras, formadores de pezón, etc.). Nunca emplear extractores mecánicos (sacaleches). Todos estos pueden llegar a ser una fuente importante de microorganismos ajenos a la glándula mamaria, que persisten tras la aplicación de limpieza y desinfección recomendados, y de esta forma contaminar las muestras de leche. Su presencia puede enmascarar los verdaderos agentes responsables de una mastitis. Etiquetar con el nombre, apellidos, pecho del que procede la muestra, fecha y hora de recogida. El transporte al laboratorio y su procesado deben realizarse lo antes posible. Si no pueden ser enviadas en las dos primeras horas tras su recogida, las muestras pueden conservarse refrigeradas hasta 24h. Una vez procesadas las muestras pueden conservarse en nevera un máximo de 48h para realizar, si es necesario, confirmaciones de los resultados obtenidos. La mayoría de las bacterias causantes de infección mamaria se pueden poner en evidencia en 18-24 horas. En casos determinados, bacterias exigentes o cultivo negativo, podría ser necesario ampliar el período de incubación a las 48 horas. En la petición del estudio, es interesante describir el motivo, los síntomas clínicos, así como cualquier otra información que sea imprescindible para la interpretación de los resultados.

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Tratamiento de la Mastitis Durante la Lactancia

El manejo de la mastitis es muy claro.

  • Extracción frecuente y efectiva de la leche: constituye el paso más importante. Para asegurar el correcto vaciado del pecho se recomiendan tomas frecuentes, iniciándolas por el pecho afectado. Favorecer la salida de la leche estancada, colocando el mentón del lactante sobre la zona indurada. Realizar masajes de la mama desde la zona bloqueada hasta el pezón. Esta leche no supone ningún riesgo para el lactante.
  • Medidas generales para mantener la lactancia: apoyo emocional a la madre, eliminar el miedo, acompañar el proceso para que se sienta capaz de superarlo. Asegurar una hidratación y nutrición adecuadas. Reposo y descanso son medidas esenciales para superar los baches en la lactancia.
  • Analgésicos, antipiréticos y antiinflamatorios: es la primera medida farmacológica a aplicar. El ibuprofeno es el fármaco de elección.
  • Antibioterapia: en general, la mayoría de las referencias, recomiendan iniciar el tratamiento antibiótico si persisten los síntomas más de 24-48 horas o en caso de síntomas graves que empeoran a pesar de haber aplicado las medidas anteriormente descritas y un efectivo vaciado del pecho.
  • Probióticos: hoy en día hay pocas pruebas sobre la eficacia de su utilización y no existe un consenso en cuanto a la recomendación de diferentes cepas de bacterias probióticas con fines preventivos o terapéuticos.

Recurrencia de la Mastitis

Ante una recidiva será imprescindible realizar una completa anamnesis y exploración, un cultivo de leche y una ecografía mamaria para descartar patología grave. La recurrencia de las mastitis es muy desalentadora para las madres y hace que muchas puedan dudar de su decisión de amamantar. Es posible que una madre sufra una recaída si no toma el antibiótico durante al menos diez días, si se ha recetado un antibiótico no apropiado o debido a una reinfección.

Absceso Mamario

Cuando la infección progresa, y no existe mejoría en unas 48 a 72 horas aproximadamente puede dar lugar a un absceso mamario. Si el absceso es profundo pueden ser necesarias técnicas de imagen (ecografía mamaria), que puede acompañarse con punción del mismo para la obtención de muestra microbiológica y confirmar el diagnóstico. En el tratamiento de los abscesos mamarios puede ser necesario el drenaje quirúrgico (o cirugía) de los mismos.

Síntomas del Absceso Mamario

Los síntomas que se presentan son los de una masa palpable con signos inflamatorios, muy dolorosa, a veces fluctuante, pudiendo ser de coloración rojo, durante el proceso de una mastitis. Junto con síntomas generales como fiebre y malestar general.

Tratamiento del Absceso Mamario

  • Antibióticos y AINES/analgésicos. Los gérmenes más frecuentes son el Staphylococcus aureus, el Streptococcus pyogenes, Staphylococcus epidermidis y Streptococcus Agalactiae. Entre un 10-50 % de los S. Aureus son resistentes a meticilina. Antes de empezar con el tratamiento antibiótico conviene tomar cultivo del material purulento extraído del absceso.
  • Medidas de apoyo y cuidados generales: que mejoren las condiciones de la mama o eviten su empeoramiento.
  • Lactancia: seguir amamantando y vaciar bien el pecho es básico y fundamental. La lactancia puede continuar, aunque haya necesidad de drenar un absceso quirúrgicamente. Podrá usar el mismo pecho operado si la incisión está lejos del pezón y no entra en contacto con la boca del bebé cuando mama. Puede ser necesario aumentar el número de tetadas y extracción manual o eléctrica, especialmente si no se usa el pecho afectado, para prevenir la ingurgitación y el bloqueo hasta que la incisión cicatrice. Posicionar al bebé según esté la herida quirúrgica/drenaje.
  • Drenaje quirúrgico: debe elegirse esta vía cuando la piel está afectada o necrótica o como tratamiento de segunda línea cuando no hay respuesta con la punción y hay un empeoramiento. En caso de abscesos mayores de 5 cm la Guía de Práctica Clínica de Lactancia Materna sugiere, que se tenga en cuenta las preferencias de la mujer, sabiendo que la tasa de fracasos del drenaje con aguja bajo control ecográfico puede ser mayor que el drenaje quirúrgico en estos casos. La antibioterapia se instaura vía intravenosa, y se procurará que la incisión sea lo más pequeña y radial posible para dañar menos.

Obstrucción de Conductos Mamarios

Un conducto obstruido es un área localizada de estasis de la leche que causa la distensión (aumento de tensión) del tejido mamario. Los síntomas incluyen un bulto palpable con sensibilidad. Un conducto obstruido se puede distinguir de la mastitis y el absceso mamario por la llamada ausencia de hallazgos sistémicos, es decir, la mujer no tiene fiebre ni mal estado general. Es la que conocemos como ingurgitación mamaria. Se produce por una inflamación importante del pecho que impide la salida de la leche. El pecho está hinchado, caliente y duro. Hay que realizar un vaciado de la mama para poder solucionarlo.

Cuando la leche no se extrae del pecho eficientemente debido, por ejemplo, a un mal agarre, una succión inefectiva o la restricción de la frecuencia o duración de las tomas, se incrementa el riesgo de sufrir ciertos problemas mamarios13. La obstrucción de un conducto mamario se refiere a una estasis que afecta sólo uno de los lóbulos de la mama, habitualmente de manera unilateral. En cualquier caso las obstrucciones se caracterizan por la aparición de una zona indurada, enrojecida y dolorosa, que si no se soluciona puede desembocar en una inflamación de toda la mama12.

Habitualmente no se acompaña de fiebre ni de malestar general, y las mujeres pueden llegar a referir la salida de ciertas partículas (de forma similar a un “tapón”) junto con la leche extraída del pecho tras un masaje de la zona afectada13.

Tratamiento de la Obstrucción de Conductos

Ante la sospecha de una obstrucción o una estasis localizada, el tratamiento indicado consiste en el correcto vaciado del pecho afectado mediante las tomas frecuentes del bebé acompañadas de la extracción manual o, si fuera necesario, con sacaleches para mantener el pecho blando. La aplicación de calor local, así como masajear la zona afectada durante la toma, pueden facilitar el vaciado del conducto.

Se recomienda la aplicación de frío local y favorecer la salida de leche, colocando el mentón del lactante orientado hacia la obstrucción y aplicar masaje circular suave encima de la obstrucción durante la toma.

Galactocele

El galactocele es una dilatación quística de uno o varios conductos galactóforos (conductos de la leche) que produce una acumulación de leche y que generalmente está provocado por un conducto obstruido. Puede llegar a infectarse y dar lugar a una mastitis o absceso. La zona palpable en la mama no es dolorosa, y disminuirá en pocas semanas. En caso que no desaparezca o aumente de tamaño puede vaciarse mediante punción con control ecográfico.

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