Consecuencias Post Aborto en la Salud Física y Mental
El aborto es un tema incómodo, habitualmente silenciado, donde hay muchos elementos a nivel social y/o personal que justifican esto, como potentes emociones, ideologías, posturas dentro de la familia, ética médica, derechos fundamentales, etc.
Sea como fuere, el embarazo no sólo se gesta en el cuerpo, sino también en la mente de la mujer, por lo que es importante tener en cuenta qué supone para ella tanto estar embarazada como dejar de estarlo. Hay tantas subjetividades como personas.
Efectos Psicológicos y Síntomas Habituales
“Cada persona es un mundo”, y vive las cosas a su manera. La experiencia del aborto tendrá efectos muy diferentes según características de personalidad de la mujer, habilidades de afrontamiento, objetivos o deseos vitales, elementos situacionales, si es un aborto inducido o involuntario, si es un embarazo prematuro o está avanzado, etc. La intensidad y la duración de los efectos también es muy variable en cada caso.
Existen dos síntomas psicológicos que suelen darse en la mayoría de los abortos (voluntarios o involuntarios):
- Por un lado, la ansiedad en diferentes grados (desde leve hasta ataques de pánico).
- Y, por otro lado, sentimiento de culpabilidad y creencia (más o menos irracional) de que podrían haber hecho las cosas de forma diferente.
Otros síntomas que pueden aparecer son:
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- Negación o incredulidad.
- Confusión.
- Oscilaciones en el estado de ánimo.
- Tristeza y sensación de vacío.
- Enfado o rabia.
- Falta de energía.
- Irritabilidad.
- Miedos (a no recuperarse nunca de la pérdida, a no poder reproducirse, a problemas familiares…).
- Sentimientos de incapacidad y afectación de la autoestima.
- Desconexión de los propios sentimientos.
- Aislamiento social.
- Falta de lívido o disfunciones sexuales.
- Miedo a la muerte (tanofobia).
- Insomnio o pesadillas recurrentes.
- Evitación de todo lo relacionado con bebés o, todo lo contrario, obsesión.
- Problemas de pareja (modelos de afrontamiento diferentes a la pérdida, falta de intimidad, problemas de comunicación…).
¿Cómo Superarlo?
En los casos en que existan efectos psicológicos, ¿es posible la recuperación? Recuperar significa “recibir algo que fue quitado”, por lo que difícilmente habrá sensación de recuperación. Es más adecuado hablar de reconciliación. Puede tardar meses o años, pero, aunque parezca imposible, llega.
Algunas de las cosas que ayudan en el proceso de reconciliación son:
- El apoyo externo, sentir el arrope del entorno, sobre todo de la pareja.
- Poder hablar de la pérdida e integrarla progresivamente dentro de la propia experiencia vital.
- No evitar las emociones negativas ni apresurarse por “pasar página”. Es un proceso.
- Crear un conjunto de recuerdos, un espacio con significado para el no-nacido.
- Recibir información adecuada (si es necesario, psicoterapia) o participar en grupos de ayuda mutua.
Alcance a Nivel Psicológico: Embarazo Deseado y No Deseado
Para poder entender el alcance del aborto a nivel psicológico es preciso tener en cuenta si ha sido voluntario o espontáneo.
Embarazo Deseado
Si ha sido un embarazo deseado (es decir, se ha buscado activamente o no se ha buscado, pero se ha aceptado con ilusión después), es necesario poder entender el aborto como un duelo. Es un proyecto truncado. En muchas ocasiones, desde el punto de vista social no se reconoce la pérdida puesto que el feto no se ha llegado a formar y a nacer. Es importante visibilizar este hecho y poder abordarlo en toda su profundidad. Es esperable que los síntomas sean más graves cuanto más avanzada esté la gestación.
Embarazo No Deseado
Si el embarazo no ha sido deseado, puede haber múltiples reacciones a nivel psicológico. Hay mujeres que deciden abortar, pero igualmente les parece muy duro. En estos casos, los efectos del aborto pueden ser similares a si el aborto hubiera sido espontáneo (algunas investigaciones incluso dicen que incluso más, porque al impacto del aborto hay que añadir las emociones que supone decidir interrumpirlo -por ejemplo, sentimientos acusados de culpabilidad, auto rechazo, etc.).
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Interrupción del Embarazo No Deseado Sin Secuelas Psicológicas
Estudios recientes están mostrando que hay un número importante de mujeres que interrumpen voluntariamente el embarazo y no tienen secuelas ni a medio ni a largo plazo, llegándose incluso a cuestionar lo que algunos han llamado el “síndrome postaborto” como conjunto de efectos incuestionables tras un aborto.
Según las investigaciones científicas actuales, con instrumentos de medida más afinados y más parámetros estadísticos, no existen pruebas fehacientes que aseguren que tras un aborto haya efectos psicológicos seguros. Dependerá de muchos otros factores: el momento vital de la persona y sus prioridades, la valoración del hipotético futuro padre, creencias religiosas, factores situacionales, económicos, profesionales, y un largo etcétera.
Por otro lado, se están analizando los efectos psicológicos de no poder abortar, aun cuando la mujer tiene claro que lo quiere, pero que por múltiples causas no puede practicarse. Estas mujeres sufren más problemas de autoestima, más ansiedad y malestar en general y tienen más probabilidades de padecer trastornos mentales en el futuro.
En España, según datos de 2023 del Ministerio de Sanidad, en el 93,94% de los casos el motivo por el que se lleva a cabo la IVE es “a petición de la mujer”, muy por encima de otros como posibles malformaciones o enfermedades en el feto o riesgos para la vida de la madre.
Complicaciones Físicas Post Aborto
Sea cual sea la técnica utilizada, el aborto provocado es un procedimiento quirúrgico o químico, que siempre se acompaña de un riesgo para la salud. A continuación te describimos las complicaciones más frecuentes según el método utilizado:
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Aborto por Succión, Legrado o Aspiración
Puede provocar infección, trauma del cérvix, peritonitis, endometritis, laceración o perforación del útero, hemorragia, trauma renal, inflamación pélvica, embolismo, trombosis, esterilidad.
Aborto por Dilatación y Curetaje (D y C)
Los mismos riesgos que el de succión o aspiración, y además puede haber complicaciones adicionales: perforación uterina, hemorragia, infección del tracto genital, laceración intestinal, absceso pélvico y tromboembolismo.
Aborto por Dilatación y Evacuación (D y E)
Los mismos riesgos que el método de dilatación y curetaje (D y C), ya mencionados, además de los siguientes: infección pélvica, renal, del cérvix y peritoneal. También puede causar que la mujer tenga en futuros embarazos implantación ectópica (fuera del útero), bebés de bajo peso o que nacen muertos.
Aborto Mediante Inyección Salina
Puede provocar embolismo (coágulo) pulmonar, y formación de coágulos intravasculares que pueden afectar a distintos órganos.
Aborto Mediante Administración de Prostaglandinas
Los riesgos más comunes son los siguientes: ruptura del útero, sepsis, hemorragias, paro cardíaco, vómito y aspiración de éste, embolia cerebral y fallo renal agudo.
Administración de Mifeprex o Mifepristone (RU-486)
La RU-486 puede provocar grave infección bacteriológica, sepsis (infección en la sangre), sangrado prolongado y abundante que podría requerir una cirugía, e incluso muerte.
Complicaciones en Futuros Embarazos
Tras un aborto inducido, en general no tienes por qué tener problemas para concebir y llevar una gestación a término. Pero debes tener en cuenta que se trata, generalmente, de una cirugía sobre el útero y, por tanto, no está exenta de consecuencias físicas potencialmente severas: perforación uterina, inflamación pélvica, cicatrices uterinas, adherencias, etc. Se podría poner en peligro tu fertilidad futura.
Los ginecólogos se encuentran a menudo con mujeres que después de un aborto, y sobre todo después de varios, no pueden quedarse embarazadas o bien tienen abortos espontáneos. En casos más extremos, como hemorragias o infecciones graves, puede llegar a ser necesaria una histerectomía, es decir, la extirpación del útero o parte de éste.
Otras veces, si se daña el cérvix (cuello del útero), debes saber que en embarazos futuros habrá riesgo de perder el hijo por tener un parto extremadamente prematuro, es lo que se llama incompetencia cervical.
Toda esta información relativa a las consecuencias del aborto deberías encontrarla en el consentimiento informado previo a la intervención. Si no la encuentras, debes exigir que te lo expliquen y, sobre todo, que te indiquen cuáles serían los riesgos específicos en tu caso concreto, ya que por las características propias del cuerpo de cada mujer el riesgo podría incrementarse, por ejemplo si tienes útero miomatoso, hibrosalponx, estenosis cervical, útero biconre, etc.
Problemas en Tu Relación de Pareja
Someterte a un aborto inducido podría afectar a tu relación de pareja. Hay estudios que indican una incidencia de ruptura de parejas entre el 60% y el 70% (Dra. Burke) tras un aborto provocado. Uno de los problemas que nos encontramos con frecuencia cuando proponemos a las familias realizar un diagnóstico genético preimplantacional es el miedo a quedarse sin transferencia por no tener embriones euploides.
La ciencia avala desde hace años un aspecto fundamental del DGP, la prevención de los abortos, porque sabemos que en las mujeres mayores de 38 años con abortos de repetición, la mayora parte se deben a alteraciones cromosómicas en los embriones.
Por ese motivo queremos hablar de los efectos del aborto sobre las mujeres que lo padecen, porque para los que trabajamos en EMBY es muy importante evitar que las mujeres pasen por ahí, evitar el sufrimiento asociado a la pérdida de la gestación que tanto ha costado conseguir.
Además tenemos que saber que el aborto es mucho más frecuente de lo que se piensa. La mayor parte de los abortos se tratan con un cierto aislamiento, con un duelo privado y rodeado de incomprensión.
El aborto en nuestra sociedad sigue siendo visto como algo extraño, infrecuente, cuando sabemos que el 10% de las mujeres tendrán abortos a lo largo de su vida. El aborto es un problema de salud que puede tener graves consecuencias físicas y psicológicas para la mujer, desde problemas físicos derivados de legrados y del tratamiento del mismo, hasta depresión, ansiedad o incluso suicidio.
Según datos de 2024 del Ministerio de Sanidad, se realizaron 106.172 interrupciones voluntarias del embarazo (IVE), un 2,98% más que el año anterior. Desde 2015, anualmente se practican entre 90.000 y 100.000. Cifras que en los diez últimos años se traducen en una tasa de entre 11 y 12 abortos por cada 1.000 mujeres de entre 15 y 44 años.
Tipos de Aborto
No es lo mismo un aborto espontáneo que una interrupción voluntaria del embarazo:
- El aborto espontáneo o natural es la pérdida involuntaria del feto antes de la semana 20 de gestación. Ocurre naturalmente, la mayoría como consecuencia de problemas cromosómicos que hacen imposible el desarrollo del bebé.
- El aborto inducido o provocado, sin embargo, es lo que se conoce como interrupción voluntaria del embarazo (IVE). Se realiza de forma premeditada y requiere de un equipo médico para evitar complicaciones.
Una IVE puede llevarse a cabo a través de fármacos (píldora abortiva) o de métodos quirúrgicos, que pueden requerir anestesia o sedación, control ecográfico y cuidados concretos dependiendo de la técnica con la que se realizaron.
Como en cualquier procedimiento médico, existe la posibilidad de que ocurran ciertas complicaciones. En este caso, hablamos de un aborto incompleto, de sangrado abundante, de infecciones y de daños en el útero y otros órganos, pero son muy poco comunes y normalmente suceden a raíz de abortos no seguros, cuando la mujer no encuentra facilidades para interrumpir el embarazo y busca por sí sola formas para hacerlo.
Dependiendo de las circunstancias y de la edad y el desarrollo físico en cada caso, que una menor siga adelante con un embarazo puede ser mucho más peligroso que pasar por una IVE. Cada caso puede ser diferente, pero si hablamos de niñas con un desarrollo normal y un peso mayor de 50 kilos, más o menos, el riesgo es pequeño y menor al de proseguir un embarazo.
El motivo es que el cuerpo de una niña no está listo fisiológicamente para dar a luz a un bebé. Según la OMS, las madres de 10 a 19 años sufren mayor riesgo para su salud que las que tienen entre 20 y 24 años. En el caso de los bebés, los nacidos de madres adolescentes tienen un mayor riesgo de bajo peso al nacer, nacimiento prematuro y afecciones neonatales graves.
Hay casos en los que la decisión de interrumpir un embarazo, aun siendo voluntaria, se relaciona con secuelas psicológicas. Como explica a Maldita.es la psicóloga Elena Herráez, la pérdida del feto, voluntaria o no, no suele estar reconocida socialmente, “lo que implica afrontar un duelo que se vive como ‘desautorizado’”.
Sin embargo, no hay evidencia de que esto suceda ni a largo plazo ni por necesidad. La culpa y el dolor no son sentimientos que se den siempre tras un aborto ni son los únicos posibles. “Hay tantas interrupciones como mujeres y circunstancias. Si generalizamos, estamos banalizando”. Esta es la premisa básica con la que se deben abordar las IVE, según indicaba a Maldita.es Isabel Silva Reus, miembro de la Junta Directiva y vocal de la Sociedad Española de Contracepción (SEC).
Los motivos que pueden llevar a una persona a decidir interrumpir voluntariamente su embarazo son diversos y dependen, entre otros, de las circunstancias personales, sociales, familiares o económicas. De ahí que el impacto emocional también varíe. Una interrupción voluntaria del embarazo puede dejar huella, pero también puede no dejarla. Además, que haya impacto psicológico no significa que este impacto vaya a ser un trauma.
Aunque se ha llegado a hablar de un síndrome post aborto, muchos estudios cuestionan su existencia por falta de evidencias de que se produzca cuando el acceso y el tratamiento sanitario son los adecuados. Los estudios que hablan de este síndrome o tienen errores importantes en su metodología o no son concluyentes sobre la gravedad, el número de mujeres en riesgo, su estado de salud mental previo… Es decir, hacen falta más estudios sobre el tema.
De nuevo, no existe una respuesta única general: hay que tener en cuenta la motivación de la persona para tomar esta decisión. “Hay casos, por ejemplo, en los que no se planeaba un embarazo en ese momento, pero sí a medio largo plazo, cuando la persona estuviera preparada económicamente para ello. Hay otros, sin embargo, en los que se toma la decisión por miedo al rechazo o por evitar un estigma social, sobre todo cuando las creencias y los propios principios van en contra”, recuerda Herráez.
También subraya la importancia de tomar la decisión libremente. Si no es así, un embarazo no deseado va a ser vivido como un evento estresante ligado a reacciones de ansiedad y depresión y que está muy relacionado con la depresión posparto una vez se produce el nacimiento.
Estudio Descriptivo Retrospectivo
Un estudio descriptivo retrospectivo de pacientes con trastorno mental ingresadas tras un aborto reciente revela los siguientes resultados:
- El aborto estaba asociado con un aumento de riesgo en un 24% en desórdenes de ansiedad.
- Un mayor riesgo de depresión en un 47%.
- Un riesgo de abuso de alcohol en un 29%.
- En un grupo de mujeres entre 25 y 45 años, con un nivel cultural medio y que al menos en un 58% de los abortos eran embarazos deseados.
- El 42% de las mujeres que se habían sometido a un aborto antes de los 25 años experimentaron una depresión y eran embarazos no deseados.
- En el 81% de los casos, eran mujeres con antecedentes de salud mental previos al aborto.
En nuestra muestra la incidencia de problemas psiquiátricos en la visita previa a un aborto es excesivamente elevada, alrededor de tres veces superior a la que presenta la población normal, por lo que dicho incremento puede ser debido a que la mujer ya estaba inmersa en el estado de ansiedad que puede darse en los días previos al aborto, tras un embarazo no deseado.
Por otro lado, un dato importante es que los problemas de salud mental son significativamente mas altos después de un aborto, que después de un parto normal.
El "Síndrome Post Aborto"
En los últimos días, el debate sobre el aborto ha vuelto a ocupar la agenda política en España. Entre los argumentos utilizados en contra de la interrupción voluntaria del embarazo, algunos sectores han vuelto a mencionar la existencia del llamado "síndrome post aborto", un supuesto cuadro de trastornos psicológicos que aparecería tras la práctica.
La realidad es que el "síndrome post aborto" no está reconocido por manuales médicos como el DSM-5 (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) ni por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Lo que sí está documentado es que, como en cualquier situación importante de la vida, algunas mujeres pueden experimentar emociones después de un aborto: tristeza, culpa, alivio...
Una artículo de la American Psychological Association (APA) concluyó que la mayoría de las mujeres que abortan no desarrollan trastornos psicológicos a largo plazo. Es más, negar o dificultar el acceso al aborto seguro sí está asociado a mayores riesgos de depresión, ansiedad y problemas de salud.
Los expertos mencionan que la mayoría de las mujeres se sienten aliviadas tras el procedimiento y que los síntomas negativos, cuando aparecen, suelen ser temporales.
En definitiva, el "síndrome post aborto" no existe como diagnóstico médico reconocido. Lo que sí existen experiencias emocionales diversas tras un aborto, pero como en cualquier otro ámbito o situación. La interrupción del embarazo no es un evento que todas las mujeres, o parejas, vivan del mismo modo.
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