Crisis del Sueño en Bebés: Comprendiendo y Manejando las Regresiones
El sueño es una necesidad vital para todas las personas, y cobra especial importancia en el desarrollo del bebé. Las regresiones del sueño representan uno de los retos más complicados en cuanto al descanso de los pequeños, causando frustración y agotamiento en los cuidadores.
¿Qué es la Regresión del Sueño?
Se llama así al periodo de tiempo en el que un bebé, que antes dormía bien, de repente empieza a tener problemas para conciliar el sueño. La regresión del sueño, como su nombre indica, es tener un retroceso en el ritmo del sueño.
Durante una regresión, tu pequeño pasa de dormir de manera estable a tener despertares nocturnos, dificultad para calmarse, siestas más cortas o, simplemente, no logra dormir cuando lo acuestas. Por supuesto, esto puede ser una experiencia agotadora y frustrante para ti, como padre o madre, sobre todo cuando no se sabe cuál es la causa de ese repentino cambio en los patrones de sueño del bebé.
Aunque el término regresión significa retroceso, en realidad es todo lo contrario, porque, la regresión del sueño aparece en las etapas de máximo desarrollo del bebé. En este periodo es cuando aprende nuevas habilidades motoras y cognitivas, de hecho, más de las que puede asimilar a la vez.
Generalmente, las regresiones del sueño duran entre 2 y 6 semanas, tras las cuales los patrones de sueño del bebé tienden a estabilizarse. Por lo tanto, aunque puede ser un período estresante, es temporal. Lo ideal es no alarmarse y continuar con las rutinas saludables para fomentar un buen descanso.
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Causas de las Regresiones del Sueño
Las regresiones están asociadas principalmente con los hitos de desarrollo infantil. Es decir, los avances en el crecimiento del bebé pueden influir en su sueño. Están tan emocionados por sus nuevos aprendizajes que a menudo les cuesta relajarse para descansar. Algunos de estos hitos incluyen:
- Girarse o darse la vuelta
- Sentarse
- Ponerse de pie
- Comenzar a caminar
- Decir sus primeras palabras
Otras razones por las que un bebé puede sufrir una regresión del sueño son: cambios en su vida (mudanzas, llegada de hermanos, introducción a la guardería…) o enfermedades.
Regresiones del Sueño Según la Edad del Bebé
Es importante destacar que no todos los bebés experimentan estas regresiones ni pasan por todas ellas. A continuación, te explicamos en qué consiste cada una de estas fases:
Regresión del sueño a las 6 semanas
Durante las 6 semanas, muchos bebés pasan por una etapa de crecimiento acelerado. Este crecimiento puede hacer que se despierten con más frecuencia, les cueste más dormir y sientan más hambre. Suele coincidir con una crisis de lactancia asociada, a su vez, a un rápido crecimiento físico. La lactancia materna a demanda es muy importante en esta etapa porque el bebé sentirá que necesita más alimento y lo demandará con frecuencia.
Regresión del sueño a los 4 meses
Esta es una de las más notorias. Un bebé que dormía bien puede empezar a despertarse continuamente, durar poco tiempo dormido y tener dificultades para volver a conciliar el sueño. Además, pueden estar más irritables y llorar más. Esta regresión está vinculada a un cambio en su ritmo biológico del sueño, marcando una transición importante en su descanso.
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De repente, tu bebé que dormía bien tanto de noche como en las siestas, al llegar a los 3-4 meses, comienza a despertarse cada hora y su horario de sueño se desorganiza por completo. Es probable que sea la regresión del sueño o crisis de los 4 meses.
¿Por qué ocurre esta crisis y no es reversible?
El sueño del bebé es completamente diferente al de los adultos y sigue un proceso de maduración. Antes de los 4 meses, los bebés no tienen un patrón de sueño establecido. Sus ciclos de sueño tienen 2 fases: sueño «activo» y sueño «tranquilo» (también conocidos como sueño REM y no REM) y duran entre 45-50 minutos.
A partir de los 4 meses, sus cerebros comienzan a madurar, sus patrones de sueño cambian y sus ritmos circadianos se ponen en marcha. El sueño del bebé, a partir de los 4 meses, tiende a estructurarse en 3 siestas durante el día y un periodo más largo por la noche. En lugar de tener 2 fases de sueño, pasa a tener 5 (4 no-REM y 1 REM) de 90-120 minutos de duración.
Cambios a los 4 meses:
- Disminuye el sueño REM (activo).
- Aumenta el sueño no-REM (profundo).
- Los ciclos de sueño se alargan.
- Se reduce el número de siestas diurnas.
- Desciende el total de horas diarias de sueño.
- Comienza la producción de melatonina y cortisol.
- Empiezan a diferenciar el día y la noche.
Regresión del sueño entre los 8 y 10 meses
En esta etapa, los bebés experimentan un gran desarrollo cerebral. Empiezan a gatear, sentarse, levantarse y hasta decir sus primeras palabras. También es posible que los primeros dientes hagan su aparición, lo que puede alterar aún más sus patrones de sueño.
Regresión del sueño a los 12 meses
Cuando un bebé comienza a caminar, es normal que haya cambios en su sueño. Algunos signos de esta regresión incluyen una disminución de las siestas, mayor irritabilidad y despertares constantes. Aunque puede parecer que el bebé tiene hambre por la noche debido a su mayor actividad, es recomendable ofrecerle más alimento durante el día en lugar de alimentarlo de noche.
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Durante esta etapa (algunos bebes lo hacen antes) empiezan a andar y a ponerse de pie en la cuna. Su nivel de actividad y excitación aumenta notablemente y además empiezan a percibir que algunas de las cosas que hacen causan alegría en las personas a su alrededor, por lo que tienden a repetirlas.
Regresión del sueño a los 18 meses
A los 18 meses, la regresión puede estar relacionada con la dentición o la ansiedad por separación. Los bebés en esta etapa comienzan a ser más independientes y, a veces, esto genera resistencia a la hora de dormir. También pueden aparecer berrinches o ataques de frustración.
Un hito crucial que tiene lugar durante este periodo es la aparición de las primeras palabras del bebé. Tu bebé empezará a comunicarse contigo un poco mejor y además empezará a sufrir la conocida como ansiedad por separación.
Regresión del sueño a los 2 años
Los llamados «Terribles dos» pueden impactar significativamente en el sueño de los niños. En esta etapa, están desarrollando nuevas habilidades y enfrentando una gran cantidad de cambios. Entre los factores que pueden influir en esta regresión están la transición a la cama de mayores, el control de esfínteres, las pesadillas y la manifestación de un comportamiento más desafiante.
Finalmente, a los 24 meses los bebés empiezan a demostrar su personalidad. Empiezan a quejarse, a tener berrinches y a decir que “no” a las cosas que se les pide.
¿Cómo Manejar la Regresión del Sueño de los 4 Meses?
El problema puede deberse a que el bebé no sabe cómo adaptarse a estos nuevos ciclos y fases de sueño y aún no ha aprendido a controlar todos estos cambios. Si el bebé se duerme con apoyos de sueño como el pecho, biberón o en brazos, probablemente las seguirá pidiendo cada vez que se despierte, lo que dificultará que aprenda a dormir de forma independiente. Además, muchas madres vuelven al trabajo a los 4 meses, lo que puede causar confusión e intranquilidad en el bebé, afectando su sueño.
Consejos para Manejar la Crisis del Sueño
Es importante recordar que todas las regresiones son temporales, aunque resulten agotadoras. La clave es mantener la calma, ser constantes y no abandonar las rutinas que promueven hábitos de sueño saludables. Estos períodos pasarán, y el sueño del bebé volverá a estabilizarse.
- Continúa con las mismas técnicas para dormir: Tu hijo está pasando por muchos cambios y puede sentirse muy intranquilo. Si has estado usando el pecho o durmiéndolo en brazos, sigue haciéndolo. Aunque estas ayudas de sueño pueden dificultar el sueño independiente, ahora no es el momento de preocuparse por eliminarlas. Haz lo que puedas para ayudar a tu bebé a dormir. Ya las irás eliminando una vez superada esta crisis.
- Evita crear nuevas ayudas de sueño: Utiliza las que te funcionan, pero intenta no incorporar nuevas.
- Observa las señales de sueño: Presta atención a los bostezos, cuando se frota los ojos, está inquieto o llora, como señales de que es hora de dormir y comienza la rutina de sueño. De lo contrario, podrías encontrarte con un bebé demasiado cansado, lo que dificultará que se duerma y resultará en más despertares nocturnos y un sueño intranquilo.
- Sigue una rutina, pero sé flexible: Los bebés necesitan rutinas y una buena higiene del sueño, ya que les proporciona seguridad. Si aún no tienes una rutina, este es un buen momento para comenzar. Puedes crear una versión más corta para las siestas.
- Asegúrate de que está bien alimentado durante el día: A esta edad, los bebés tienen una gran curiosidad por el mundo que los rodea y pueden distraerse y no alimentarse adecuadamente. Asegúrate de alimentar a tu bebé en un entorno sin distracciones. Una alimentación completa durante el día y justo antes de acostarse puede ayudar a evitar que tenga hambre a mitad de la noche.
- Ten paciencia: Tu hijo está pasando por muchos cambios y puede necesitar 1-2 meses para estabilizarse. Lo que funciona hoy puede no funcionar mañana, así que prepárate para probar diferentes métodos para calmar a tu bebé.
- Pide ayuda: Deja que otras personas te ayuden y aprovecha para descansar.
Consejos Adicionales
- Asegúrale un buen descanso: independientemente de cómo (brazo, bibe, porteo, colecho…). No dudes. Prefieren estar en bracitos que en su cuna. Los peques nos necesitan, es normal. Si quieres, puedes intentar que duerma en su cuna gradualmente, empezando por la primera siesta de la mañana. Intentad dejarle despierto en la cuna poco a poco.
- Observa sus señales de cansancio: y las ventanas de sueño para ayudarle a descansar. Si llegan sobrecansados será más difícil encauzarles.
- Todavía es pronto para seguir rutinas y horarios fijos: Hasta alrededor de los 6 meses debemos ser flexibles. Puedes empezar a introducir un ritual antes de dormir
- Necesitan diferenciar día-noche: Exponle a luz natural durante el día y haz las siestas con luz para que poco a poco vayan diferenciando día-noche hasta los 4 meses. A partir de entonces mejor a oscuras.
¿Qué Hacer Durante la Regresión?
Cuando se experimentan problemas con el sueño de nuestros bebés, la primera reacción es intentar solucionarlo introduciendo cambios en la rutina de dormir. Es posible que debas proporcionar un poco más de contención a tu bebé. Sin embargo, trata de no cambiar toda su rutina de sueño o introducir nuevos hábitos para ayudarlo a volver a dormir.
Si notas que las siestas de tu bebé son más cortas que lo habitual y lo ves cansado, ¡no dudes en acostarlo más temprano!
Durante el período en que tu pequeño está despierto, practica sus nuevas habilidades.
Durante la regresión del sueño de tu bebé, habrá algunos días y noches frustrantes con menos horas de sueño de lo habitual. Para que puedas superar esta etapa, comunícate con los que te rodean.
En primer lugar, establece hábitos de sueño saludables, creando una rutina constante a la hora de acostarse y un entorno que favorezca un sueño reparador. Esta rutina para relajar al bebé a la hora de dormir puede ser dar un baño caliente, contar un cuento o cantar nanas.
En segundo lugar, ten paciencia y sé constante con la forma que elijas para que tu bebé se duerma.
Además, no dudes en buscar ayuda si tienes problemas con la crisis de sueño de tu bebé. Puedes preguntar a tu pediatra, buscar un especialista del sueño o ir a un grupo de apoyo para padres.
Habrá bebés que casi no experimenten estas regresiones, otros a los que les afecten mucho y vuelvan a dormir de maravilla al cabo de pocos días, mientras que a otros les costará un poco más acostumbrarse a los cambios del organismo.
Un último consejo: que tu bebé no duerma de manera tan continuada como acostumbraba no significa que no esté durmiendo todas las horas que necesita.
¡Felices sueños!
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