Cuando los bebés descubren sus manos: Un viaje de desarrollo

29.11.2025

Los logros del desarrollo de los niños se adquieren poco a poco, desde el nacimiento. El primer año de vida del bebé supone una evolución increíble en el control y la habilidad de las manos.

Reflejos y movimientos iniciales

El recién nacido reacciona de forma automática a determinados estímulos, sobre todo al tacto. Estas reacciones se llaman "reflejos". Al nacer, el neonato no muestra una intencionalidad en sus gestos y su cuerpo está gobernado por movimientos más automáticos y reflejos. Los movimientos del recién nacido son involuntarios, debidos a los reflejos arcaicos.

El bebé mantendrá los puños cerrados casi todo el día, esto es característico en los pequeños hasta los 2 meses. Realizan pocos movimientos nada precisos, además del reflejo de prensión palmar, y eso lo podremos apreciar si le damos nuestro dedo, ya que lo agarrará firmemente. Estas reacciones se llaman "reflejos".

Las manos se mueven ya desde antes de nacer, pero al mismo tiempo que se mueven los brazos y el tronco. Más adelante, cerca de los tres meses, las manos y los tobillos se mueven en una especie de flamenco muy curioso. Asimismo, las manos reaccionan a cualquier cosa que roce la piel de la palma, cerrándose al instante y con fuerza (las madres con pelo largo sabrán perfectamente de lo que hablo).

Se trata del reflejo de prensión, el cierre automático de la mano antes de los cuatro meses. Alrededor de las ocho semanas, comenzará a descubrir y a jugar con sus manos.

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Evolución y descubrimiento de las manos

Cumplidos los dos meses, las manos del niño pasan a abrirse y empiezan a tocar torpemente todo lo que este cerca de él, ha aprendido a sujetar las cosas que se la dan, aunque aún no tiene fuerzas suficientes para agarrarlas por sí mismo. El pequeño pasará mucho tiempo observando sus manos con curiosidad y descubrirá que puede moverlas a su antojo.

Alrededor de los cuatro meses, se despierta algo en el cerebro del bebé: la intención de hacer, al mismo tiempo que empieza a controlar mejor su cuerpo. Se dan los primeros agarres voluntarios cuando le ofreces juguetes, empieza a querer tocarte la cara cuando te acercas y comienza a mirarse las manos. Los primeros agarres se hacen a los lados, donde todo es más fácil.

En esta etapa tu bebé será capaz de coger las cosas con las manos abiertas, ya agita las cosas y tiene mayor coordinación de sus movimientos. Todo lo que el bebé aprende en estos meses es clave para que su cerebro conozca el mundo y se coordine bien con la visión. Por eso, a partir de los cuatro meses, hay que evitar darle los juguetes en la mano; es mejor dejarlos a su alcance.

Desarrollo de la motricidad fina

Asimismo, a partir de los seis meses, y progresivamente, agarrar es clave para la nutrición. A esta edad, las manos, de nuevo, dan un salto hacia delante. Esta vez aún más fascinante: el agarre en pinza entre el índice y el pulgar. Un agarre muy avanzado para coger un objeto más pequeño con precisión.

Desde ese momento, la evolución será exponencial, sin límites. Llega la capacidad de manipular, agitar, retorcer utilizando las dos manos como un equipo; llega la capacidad de utilizar instrumentos como la taza o la cuchara; llega la capacidad de poner un cubo sobre otro con precisión; llega la maravillosa prensión de una pintura para que el cerebro se expanda a través del arte o la escritura. Todo irá construyéndose en los siguientes meses y primeros años.

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Hitos del desarrollo psicomotor relacionados con las manos

  • De 0 a 2 meses: El reflejo prensil está presente en las manos del recién nacido.
  • De 2 a 4 meses: La coordinación ojo-mano comienza a desarrollarse.
  • De 4 a 5 meses: La mayoría de los bebés pueden agarrar un objeto que esté a su alcance, mirando solamente el objeto y no sus manos.
  • De 6 a 9 meses: Los bebés ya pueden sostener con facilidad un pequeño objeto durante un corto periodo de tiempo y muchos comienzan a golpear lo que tienen entre sus manos.
  • De 9 a 12 meses: Cuando el bebé se acerca a su primer cumpleaños prefiere observar los objetos antes de agarrarlos con sus manos.
  • De 1 a 3 años: Coincide con su capacidad de desplazamiento mediante el gateo y con sus primeros pasos.
  • De 3 a 4 años: A esta edad, comienza en el colegio la etapa de preescolar y los niños se enfrentan al manejo de los cubiertos y deben aprender a atarse los cordones de los zapatos y a abrocharse los botones.

Estimulación y cuidados

Podemos estimular el desarrollo de la psicomotricidad jugando con nuestro hijo, ofreciéndole diferentes objetos y materiales. Debemos ofrecer un ambiente que estimule al bebé a utilizar sus manos. Deja a su alcance juguetes que le pueda sujetar cómodamente y observarlos.

Toca mucho sus manos, en cada momento que puedas. Deja que pase mucho tiempo boca abajo, cuando está despierto y vigilado. Empujar el suelo será fundamental más adelante. Ofrécele juguetes siempre a los lados; no se los pongas delante, al menos hasta los seis meses.

Atención si, a partir de los cuatro meses, las manos están siempre en la boca. Conecta visualmente con tu bebé a través de la mímica y la sonrisa. Ofrece más objetos atractivos a los lados para que las manos salgan de la boca y alcancen y exploren el mundo. Ayúdale tú a sacarle la mano de la boca si es necesario. No le des los juguetes en la mano; déjalos siempre a su alcance. Si más adelante ves que tiene dificultad para abrocharse los botones o hacer lazos, o presenta pequeñas dificultades de coordinación fina, busca ayuda lo antes posible.

Además, mantener las manos del bebé limpias es fundamental. Productos suaves como las toallitas hipoalergénicas específicas para bebé son una excelente opción, tal como recomienda Johnson’s Baby.

Señales de alerta y cuándo buscar ayuda

Por esta razón, es recomendable conocer de forma básica estas etapas y consultar con un profesional si vemos que las manos de nuestro bebé tienen dificultades o son poco curiosas. Los tres primeros años de vida son cruciales para el desarrollo del menor y se deben observar los logros que va consiguiendo y sobre todo si aparecen de forma “especialmente lenta” o con alteraciones de calidad.

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Para saber si nuestro hijo no tiene una psicomotricidad adecuada se pueden observar diferentes aspectos según la edad que tenga el pequeño o pequeña. A partir de los seis meses, no se puede mantener sentado, se muestra distante y poco interesado por lo que le rodea. Además se enfada con facilidad y se sobresalta, mucho, con los ruidos. A los doce meses, el bebé no muestra interés por caminar ni tampoco por gatear. A los 24 meses, no se relaciona con otros niños y no logra concentrarse en una tarea.

Si le haces cosquillas, se reirá a carcajadas de manera sonora. En esta etapa se comunica con sonidos, gestos, lloros y alguna expresión facial.

Las manos como lenguaje y conexión

Las manos del bebé son mucho más que las pequeñas extremidades adorables del bebé. Desde los primeros días de vida, se convierten en una de las herramientas principales con las que los bebés exploran el mundo, comunican sus necesidades y expresan emociones. Podemos aprender demasiado observando y entendiendo sus movimientos, puede ayudarnos a anticiparnos para mejorar el desarrollo y bienestar.

Uno de los aspectos más fascinantes del comportamiento del bebé es cómo sus manos actúan como un lenguaje no verbal. Prestar atención a las manos del bebé no solo es un acto de ternura, sino una forma de conexión profunda con su desarrollo físico, emocional y comunicativo. Desde señales tempranas de enfermedades, hasta la forma en que exploran y juegan, cada gesto con sus manitas cuenta una historia.

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