Cuidados Esenciales para tu Recién Nacido en Casa

29.10.2025

Vuelves a casa con tu recién nacido en brazos y empieza la aventura. Tanto si sois mamás y papás primerizos como si no, siempre vienen bien consejos de los especialistas sobre los cuidados que necesita el recién llegado en sus primeros días de vida. Con la llega del bebé a casa surgen muchas preguntas y dudas a la hora de tomar decisiones. Lo único que necesitáis es estar tranquilos, tener pocas pautas pero claras y comprobar que sois capaces de cuidar de vuestro bebe recién nacido.

El Contacto Inicial: Un Vínculo Fundamental

Desde un punto de vista más humanizado, lo más recomendable es permitir que el bebé y la mamá entren en contacto nada más se produzca el parto. Lo ideal es que la primera persona que toque, huela y sienta el bebé en sus primeras horas de vida sea la mamá. El bebé tiene el instinto de succión nada más nacer y si se deja a este sobre el vientre de la madre, el pequeño “trepará” solo hasta alcanzar el pecho de la madre.

Por razones fisiológicas, pero también psicológicas: el contacto con la mamá ayuda a regular su temperatura y permite al bebé tomar bacterias de su madre que serán muy importante para la formación de su sistema inmunológico. Y además le ayudará a sentirse protegido y a identificar quién es su mamá.

A veces, por razones médicas, el parto no sale como la mamá o la pareja quiere (cesárea u otras complicaciones). En ese caso el papá es el que debe proporcionar al bebé el primer contacto piel con piel.

Exámenes Médicos Iniciales

Tu bebé acaba de nacer. Nada más nacer, a tu bebé le harán una serie de exámenes médicos para confirmar que está sano. "¿Está sano?" Será tu primera pregunta cuando nazca tu bebé. Y para confirmarlo, a tu bebé le hacen sus primeras pruebas médicas.

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El test de Apgar es el examen clínico que valora la vitalidad del recién nacido los primeros minutos de vida. Se valoran cinco parámetros: tono muscular, esfuerzo respiratorio, frecuencia cardiaca, respuesta a estímulos y coloración. Después del parto, los recién nacidos presentan un incremento de noradrenalina, que les lleva a un estado de alerta tranquila, llamado clínicamente periodo sensitivo.

Cuidado del Cordón Umbilical

Seguramente, una de las indicaciones en la que más os hayan insistido antes de abandonar el hospital sea la del cuidado del cordón umbilical por el riesgo de infecciones. Eso es básico en cualquier decálogo del cuidado del recién nacido. Si se cuida siguiendo las recomendaciones de enfermeros y personal sanitario, nada tiene por qué salir mal. Curar el cordón umbilical es otro de los cuidados del bebé fácil de aprender. Nada más nacer, la matrona o el ginecólogo sujeta el cordón con una pinza y lo corta, quedando un pequeño muñón que tarda unos días en secarse y caer, formándose así el ombligo.

¿Cómo se cura el cordón umbilical?

Solo es necesario utilizar agua y jabón, salvo que no se pueda garantizar una adecuada higiene en el entorno del niño. El cordón puede lavarse con agua jabonosa y secarlo muy bien, o con alcohol para intentar que no proliferen infecciones. Seguid las recomendaciones del hospital, pero es mejor evitar la povidona (el conocido como ‘betadine’).

El cordón umbilical se suele caer entre cinco y quince días después del parto, hasta que esto ocurra, sigue estos sencillos consejos para curarlo:

  1. Antes de nada, lávate las manos.
  2. Limpia la zona con agua templada y un jabón neutro.
  3. A continuación, sécala bien.
  4. Pon una gasa limpia y seca alrededor del cordón para que no le roce la piel si lo deseas.
  5. Sustituye la gasa cuando cambies el pañal. Si la zona del cordón se mancha de de heces, lávala de forma concienzuda. La orina no tiene gérmenes, pero las heces sí.

Si observáis que el cordón umbilical enrojece, se hincha, huele mal o supura, hay que acudir al pediatra. Los principales signos de alarma por los que tenéis que consultar a vuestro pediatra son: enrojecimiento de la zona alrededor del ombligo, aparición de una secreción amarillenta, verdosa o maloliente, sangrado persistente del cordón o retraso de la caída del cordón mas allá de las tres semanas.

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Higiene del Recién Nacido

Durante mucho tiempo ha imperado la cultura del lavado diario: cuanto más mejor. Hoy en día esta costumbre está generando multitud de problemas de alergias, sensibilidad tópica, rojeces… La capa protectora natural de la piel del bebé es más sensible y débil que la de un adulto, por lo que lavar al recién nacido todos los días puede ser contraproducente. En ese caso es mejor lavar al bebé en días alternos o bien cada tres días. Con la temperatura del agua conviene usar el sentido común: ni excesivamente caliente ni fría.

Como ocurre con el baño, durante años ha estado muy asentada la cultura de embadurnar al bebé todos los días en crema después del baño. Y esto puede estar bien en los primeros días, donde la piel suele ser más fina. Pero si, con el paso de las semanas, observamos que la piel de nuestro bebé no tiene ningún problema y tiene una apariencia sana e hidratada, no hay que poner cremas. Algo que sí es recomendable hacer a diario es un “ritual” de masaje.

Cuidado de Ojos, Nariz y Oídos

Las orejitas, la nariz y los ojos son zonas delicadas. Moquitos, legañas y cera se retirarán con todo el cuidado posible y de la forma menos invasiva. Los ojos de vuestro bebé lagrimean, la nariz comienza a fabricar secreción que ayuda a filtrar el aire y las orejas producen cera que protege el conducto auditivo.

Para limpiar las orejas del recién nacido, no se recomienda introducir bastoncillos. Los bebés no pueden expulsar sus moquitos de forma voluntaria, por lo que si observamos que estos se acumulan y el pequeño tiene dificultad para respirar, se intentará reblandecer estas secreciones con suero fisiológico o con agua marina que venden específicamente en farmacias para bebés.

Es habitual que los recién nacidos presenten legañas. Los bebés tienen muchas legañas y es muy frecuente que se despierten con los ojos pegados, completamente sellados por ellas. No es nada importante, pero se deben retirar con mucho cuidado. Y sobre todo nunca intentar abrírselos en seco.

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Costra Láctea

Algunos bebés, ya se alimenten de leche materna o no, podrían presentar en las primeras semanas lo que se denomina “costra del lactante”. Es un tipo de dermatitis seborreica que no tiene mayores implicaciones y que tenderá a desaparecer sola. Pero si se quiere eliminar por estética, se recomienda hacerlo con una gasa limpia impregnada en aceite de oliva o de almendras para reblandecer el tejido. Se aplicará masajeando con mucho cariño la zona.

Higiene al Cambiar el Pañal

Toallitas húmedas, ¿sí o no? Depende… Aunque el mercado está lleno de toallitas hipoalergénicas tolerantes con la delicada piel del bebé, lo ideal es limpiar la zona con agua y jabón (sin frotar mucho) y aclarar luego los restos de jabón con agua. De esta forma se evita el contacto de la toallita con el culito del bebé, algo que, si se repite mucho, puede llegar a ser abrasivo. Si no es posible porque estamos fuera de casa o porque nos resulta más cómodo, la limpieza con toallitas deberá hacerse siempre de adelante hacia atrás. Es decir, de los genitales hacia el ano.

Pero a veces, incluso siendo totalmente cautelosos con la higiene de esta zona del cuerpo del recién nacido, la piel del culito tiende a enrojecerse e irritarse: es normal. En ese caso se tratará la zona con una crema de base acuosa antes de poner un pañal limpio.

Vestir al Recién Nacido

Esta es una pregunta que se hace a diario en la consulta; debéis evitar los tejidos sintéticos, siempre son preferibles las prendas del algodón. Una de las recomendaciones, para evitar el síndrome de muerte súbita del lactante, es evitar el exceso de abrigo. Salvo en las primeras 24 o 48 horas, en las que pierden calor y están más expuestos a enfriarse, los recién nacidos regulan su temperatura de forma adecuada y no está justificado envolverlos en varias capas de ropa si no hace frío ni ponerles un gorro en la cabeza una vez estéis en casa.

Hay padres que pecan de abrigar en exceso a los recién nacidos. Otros que creen que están bien igual de abrigados que nosotros. El mejor termómetro para averiguar si el bebé tiene frío, calor o está bien, es tocar su espalda o cuello, y en función de eso abrigarlo más o menos. Lo que os solemos recomendar es que el bebé lleve una capa más que vosotros, y si tenéis dudas, podéis introducir vuestra mano en el pecho del bebé. Si notáis su piel pegajosa y caliente, está pasando calor. Si por el contrario su cuerpo está más frío que vuestras manos, necesita más abrigo.

Existe una creencia bastante asentada sobre cubrir la cabeza del bebé con un gorrito porque por esa zona se pierde mucho calor corporal. Su ropita deberá lavarse separada de la de los adultos, evitando siempre agentes químicos que puedan ser irritantes para su piel como suavizantes.

El Sueño del Recién Nacido

Ya os habrán advertido de lo poco que dormiréis en vuestra recién estrenada etapa. El sueño infantil es uno de los temas estrella en las conversaciones de las madres. Es normal porque los recién nacidos no tienen la capacidad de dormir ocho horas seguidas como hacemos los adultos: su estómago aún es muy pequeño y no resiste dormir del tirón sin sentir hambre y despertar en mitad de la noche.

Pero como siempre, cada bebé es un mundo: los hay muy dormilones que duermen toda la noche y otros que les cuesta más y se despiertan y lloran. Aunque lo más establecido es que durante la noche se alimente al bebé cada tres horas, esto no es matemático: si ha pasado ese tiempo y el bebé duerme tranquilo no es necesario interrumpir su descanso para alimentarlo si él no lo pide.

Otros Aspectos a Considerar

¿No te parece curioso el ruido de la respiración de los recién nacidos? Los bebés suelen tener mucha mucosidad. No están resfriados, simplemente se debe a que sus vías respiratorias son más estrechas y se taponan con facilidad. Nada más nacer, la mayoría de los bebés tiene una capa de pelo muy fino que en ocasiones se cae en las primeras semanas para dar luego paso al pelo definitivo. Con las uñas, y como decimos, hay que aplicar el sentido común.

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