Depresión e Infertilidad Secundaria: Un Duelo Silencioso
En España, la infertilidad afecta a muchas parejas que desean tener hijos. Según un registro de la Sociedad Española de Fertilidad, una de cada seis parejas enfrenta dificultades para concebir. Aunque el modelo de familia es cada vez más diverso y muchas mujeres no quieren ser madres, desear tener hijos y no poder hacerlo sigue siendo motivo de ansiedad y depresión tanto para ellas como para ellos.
El Impacto Emocional de la Infertilidad
La infertilidad puede causar gran angustia, estigma y dificultades económicas, afectando el bienestar mental y psicosocial de las personas, según la OMS (Organización Mundial de la Salud). Además el 40% de los pacientes con infertilidad padecen síntomas depresivos.
Lucía Boto es una psicóloga sanitaria que se ha especializado en tratar problemas psicológicos derivados de la infertilidad, con su proyecto PSIMUM. "Considero que es una problemática muy extendida a nivel social. Desgraciadamente, está en auge. Hay muy pocos profesionales especializados a nivel psicológico y se necesita entender profundamente en qué consiste. Aunque cada historia sea diferente, todas comparten mucho dolor, falta de entendimiento y vergüenza a expresar temas tan íntimos", explica.
Dolor, Incomprensión y Vergüenza
Boto se formó en trauma y en técnica EMDR (Terapia de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares). "Normalmente las pacientes acuden a consulta cuando están destrozadas y tienen historias muy traumáticas: duelos gestacionales, otro tipo de pérdidas muy dolorosas o mucho tiempo de desgaste. A veces, son también las parejas las que se han devastado por este tema, que genera mucha crispación e incluso pérdida de identidad."
La Sociedad Española de Fertilidad advierte de que "aún existe mucho desconocimiento y estigma". Lucía Boto reconoce que las mujeres van más a terapia que los hombres por el mismo problema. "Se vive con mucha tristeza por lo que no tienes o has perdido, con sensación de injusticia porque al resto no le ocurre, con miedo por la posibilidad de no lograrlo, con alerta porque tengo que estar lista para cualquier noticia y no puedo bajar la guardia ni con un beta positivo".
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Las parejas pasan por un tormento de punciones ováricas con folículos vacíos, betas negativas (cuando el análisis de sangre confirma que una mujer no está embarazada antes de que le venga la menstruación) y duelos gestacionales, lo cual conlleva un malestar psicológico que también se traduce en "ansiedad previa a las noticias, en preocupación económica porque cada vez que una prueba sale mal la inversión financiera para algunas personas resulta astronómica, con culpa ya que algo malo debo estar haciendo para no conseguirlo, con pérdida de identidad, pues es fácil desbordarse y dejar de ser una misma", dice Boto.
La mayoría de las veces ellas sufren el duelo en silencio. Las mujeres van más a terapia. "Se padece y se llora mucho en silencio. A veces me iba al baño de la oficina a llorar", confiesa María.
Para la psicóloga sanitaria entrevistada por RTVE.es hay riesgo de que la pareja se aísle. "Paralelamente a la desconexión con la pareja suele ocurrir una desconexión social: a los familiares y amigos también les cuesta acompañar en el dolor de forma prolongada, tienden a minimizar diciendo: 'Ya saldrá', 'no te obsesiones', 'hay cosas peores'. Así que la sensación de aislamiento, soledad, tabú e incomprensión suele ir en aumento", explica Boto.
El Duelo Silencioso
María y Elena aseguran que el hecho de no poder tener hijos es una realidad que pasa desapercibida para su entorno que, muchas veces, desconoce su dolor. "Sin duda alguna, lo más duro es la incertidumbre, el no tener la certeza de si algún día vas a conseguir tener un embarazo y, además, a término. El mundo de la infertilidad es una carrera de fondo, donde tienes que ir superando muchas pruebas y obstáculos hasta llegar al ansiado positivo", cuenta Elena.
Estereotipos Negativos Sobre Infertilidad
¿Qué frases tienen que escuchar las mujeres que se ven frustradas en su maternidad? A María le decían lo típico de que se le iba a pasar el arroz. " Todos me preguntaban cuándo iba a tener hijos". En su vida personal "con las personas más cercanas, me decían que me tenía que relajar, que no poder tener hijos se producía por el estrés, que cambiara de alimentación. El problema es que sales para olvidarte de tus pensamientos diarios y la gente sólo pregunta por cómo va el tratamiento", dice.
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Elena confiesa que ha tenido que oír coletillas de todo tipo que la han culpabilizado. "De este calibre: 'Mujer legrada mujer embarazada', 'todas las cosas pasan por algo'. Las peores sin duda: 'No te quedas embarazada porque estás estresada' o 'cuando te dejes de obsesionar lo conseguirás'."
Para Boto, el estigma social sobre la mujer que no puede tener hijos todavía es una realidad. "Se pone en tela de juicio la edad de inicio, el tipo de autocuidado o estilo de vida que lleva, el estrés que no es capaz de gestionar durante el proceso, la incesante lucha por quedarse embarazada, la carga de trabajo que soporta, el descuido hacia su pareja, el grado de afectación hormonal y un largo etcétera que provocan culpa, vergüenza y, como consecuencia, encubrimiento de gran parte de información".
"El estereotipo de 'mujer infértil' puede ser un desafío emocional y psicológico para muchas mujeres: '¿Qué pasa si lo que tendría que dar vida no da? ¿qué hay de malo en mí?' Puede ser vivido como una sensación de fallo o anormalidad", concluye.
Fragilidad y Fortaleza de la Pareja
Pero ¿cómo influye sufrir estrés y presión, angustia y miedo en la relación de pareja? "Mi pareja me ha acompañado hasta el fin del mundo por los tratamientos. Nos ha hecho ser una pareja más fuerte", cuenta María.
Según Boto, al principio se suele sufrir en pareja. Pero a medida que el proceso se alarga se padece más en silencio porque "se tienen que encajar malas noticias, tomar decisiones con desacuerdos, aumenta la carga hormonal, el desgaste, la falta de implicación en el proceso por alguna de las partes, la presión económica.
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Elena recuerda que su marido y ella expresaban el dolor de forma diferente. "Yo más y él menos. Pero que muchas personas no lo exterioricen no significa que no sufran. Quizá uno coge el rol de fuerte para no hundir al otro. Es cierto que, en mi caso, sí pasó factura a la pareja, y no sólo a ésta sino también a amigos y familiares. Hay un punto en el que tu vida se paraliza y todo gira en torno al embarazo. Yo, por ejemplo, no quería ver a amigas que estaban embarazadas y además me sentía culpable por ello", explica. "La mujer suele sentir más la presión social respecto a la decisión de maternidad y carga de la misma. La maternidad sigue considerándose una parte central de la identidad femenina. Además, las mujeres suelen tener más responsabilidad sobre las pruebas y tratamientos de fertilidad", puntualiza Boto.
Boto la clave de recuperación del duelo por el hijo o hija no nacidos es quitarse la culpa de encima. A una mujer infértil, "le diría que por lo que está atravesando no es culpa suya. Es algo duro por lo que tiene que pasar pero no hay nada que haya hecho mal, que sea amable con ella misma y se aleje de aquellos comentarios que le hagan sentir culpa, presión o vergüenza".
María confiesa que no se atreve a dar ningún consejo por lo personal e íntimo que resulta cada proceso de infertilidad "Tienes que vivir esto para saberlo. Es como un proceso de duelo y cada una tiene el suyo.", resume.
Recomendaciones y Apoyo
Lucía Boto ha tratado a muchas pacientes infértiles. Para ella lo fundamental es "darse tiempo para explorar todas las opciones, conocerlas en profundidad y tomar una decisión propia. Ninguna es mejor o peor porque hay muchos factores que no dependen de tu control. Ten espacios para expresar tus emociones más profundas sin tener que atender a las necesidades de los demás". Sobre todo esta profesional recomienda pedir ayuda ya que "es un tipo de información en libros, internet, amigos, conocidos, en otras consultas, etc. Vivir esta experiencia de a dos, como pareja, sentirse acompañado por el otro. Aunque no siempre puedan acudir a consulta juntos, lo fundamental es sentir y saber que el otro está presente. Pedir ayuda cuando lo consideréis necesario. Es fundamental tener otros proyectos en marcha, además del de ser padres.
Según el último informe de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), los índices de depresión de los pacientes con problemas reproductivos son equiparables a aquellos pacientes con diagnóstico de cáncer, dolor crónico y enfermedades cardiovasculares.
La ansiedad y la angustia nos impiden pedir ayuda. Esta situación que hemos descrito lleva a los pacientes que la sufren, según confirma un estudio de la revista Psicología y Salud publicado el año pasado, a que “la angustia psicológica en sí misma se convierta en un obstáculo para buscar soluciones y pedir ayuda médica”. Por tanto, puede suponer el inicio de un círculo vicioso difícil de romper. Una situación que, además, puede inclinar la balanza en cuanto a un resultado negativo o positivo de los tratamientos, ya sea una Fecundación In Vitro (FIV) o una Inseminación Artificial (IA). La razón no es otra que el estrés o la ansiedad hacen que la ovulación y la fecundación de los óvulos disminuyan.
¿Cómo evitar esta situación y cómo podría afectar al feto?
Para la Dra. Isabel Vielsa, “ es fundamental tranquilizar a los pacientes y darles toda la información necesaria desde el principio, sobre todo, para que afronten los tratamientos que tienen por delante sin ansiedad, sintiéndose cómodos y confiando plenamente en los profesionales que buscan ayudarles”. En los casos en los que sea necesario, además, se les debería ofrecer apoyo psicológico desde el primer momento. Es una herramienta básica para afrontar todo el proceso, pues el tratamiento no deja de ser largo y duro. En la actualidad, la tendencia “es ofrecer cada vez más este tipo de apoyo, antes incluso de que puedan manifestar síntomas de ansiedad o de depresión, con el objetivo de hacer un abordaje multidisciplinar del paciente”, nos dice la ginecóloga.
Y es que, como ella misma nos confirma, las alteraciones de ánimo leves o transitorias no tienen porqué afectar al curso del embarazo o al feto, “ pero cuando existe una depresión o un trastorno severo, sobre todo, si éste no se trata durante el embarazo, sí puede haber consecuencias importantes”.
El Estrés y la Infertilidad
En los últimos años, el estrés y la ansiedad se están posicionando como una de las primeras causas de baja por enfermedad en nuestra sociedad. Tal es la importancia que muchos científicos han intentado abordar la siguiente incógnita: ¿La ansiedad puede ser causa de infertilidad?
El estrés es una reacción del cuerpo producida por una tensión o una situación que causa desasosiego. Si esta ansiedad perdura en el tiempo, puede causar trastornos psicosomáticos y físicos que pueden alterar la salud.
El proceso fisiológico que puede salvarnos la vida en momentos de riesgo es también causa de enfermedades si los niveles de ansiedad no se reducen. Si el estrés pasa a ser crónico, las hormonas dejan de tener efecto y pasan al torrente sanguíneo, pudiendo acumularse en grandes cantidades y teniendo un impacto nocivo para el organismo.
Aunque no se haya llegado a entender estos procesos en humanos, se sabe que su origen reside en las altas concentraciones de corticoides en sangre y las interacciones que tienen éstas con otras hormonas, incluyendo las sexuales.
El estrés crónico afecta tanto a la fertilidad femenina como masculina, ya que interfiere en el control del ciclo menstrual y en la formación de los espermatozoides (espermatogénesis), respectivamente.
Hormonas sexuales femeninas alteradas por el estrés crónico
La continua ansiedad puede influir en el control hormonal que se realiza en el cerebro. Esto es debido a que el aumento de las concentraciones de la hormona del estrés, el cortisol, puede alterar la frecuencia de liberación de GnRH (hormona liberadora de las gonadrotrofinas FSH y LH):
- La disminución de la segregación de los pulsos de GnRH puede producir amenorrea (ausencia de menstruación).
- La frecuencia aumentada y sobrexposición de la GnRH produce anaovulación (ausencia de liberación de óvulo por parte del ovario).
Hormonas sexuales masculinas alteradas por el estrés crónico
Cuando se presentan niveles elevados de cortisol en sangre, debido a un miedo constante, las concentraciones de las hormonas reguladas por el cerebro se ven alteradas. Ello aumenta los niveles de FSH y LH y reduce la producción de testosterona, viéndose alterada la producción de espermatozoides.
Esta alteración hormonal repercute negativamente en los parámetros espermáticos, viéndose reducida la concentración, movilidad y morfología de las muestras por verse alterado el proceso de espermatogénesis.
Infertilidad Secundaria: Un Problema Común
Según la definición de la Organización Mundial de la Salud, la infertilidad secundaria se refiere a la imposibilidad de conseguir un embarazo después de una concepción previa (o varias). Puede ser que la pareja no logre la fecundación, o bien que se produzcan abortos de repetición. Afecta, según datos de la organización internacional, a un 10% de las parejas.
La ginecóloga Carol Strate, con consulta en A Coruña, explica que las causas de la infertilidad secundaria son multifactoriales. “Hay muchas causas posibles, y tienen que ver tanto con el hombre como con la mujer. El problema añadido en la infertilidad secundaria es la edad, ya que si por ejemplo has empezado a buscar el primer embarazo con 35 años, puede que te estés planteando el segundo con 38 o 39, y ahí la edad sí que cuenta”, explica Strate.
Nagore Uriarte es embrióloga, sexóloga y psicóloga, y también ha estudiado los motivos de la infertilidad secundaria: “Las causas suelen ser las mismas que en la infertilidad primaria. Pueden ser por un factor femenino, asociadas a los óvulos; por un factor masculino, relacionadas con la calidad seminal; o bien por factores mixtos, del hombre y de la mujer. La diferencia es que estos factores se agudizan con el paso del tiempo, y pueden surgir problemas que no había unos años antes en el primer embarazo.
Para Strate, los casos son diferentes pero comparten rasgos: “Psicológicamente, una mujer con infertilidad secundaria es un perfil un poco distinto a una mujer que no tuvo ningún bebé. Buscan consuelo en ese primer bebé, no sé si porque lo dicen los demás o porque lo piensan ellas. Pero se les añade la presión de que el tiempo se les acaba, de que es ahora o nunca.
Comentarios Insensibles
“Bueno, tranquila, si ya tienes otro bebé”. “Os resultará fácil conseguir un embarazo si ya tenéis más hijos”. “¿Para cuándo el hermanito?” Son algunos de los tópicos que han tenido que escuchar miles de veces las parejas que han sufrido este problema, del que se habla poco pero cuya incidencia es alta en las consultas de ginecología.
Tratamientos de Reproducción Asistida
En las técnicas de Reproducción Asistida de alta complejidad el IVI tiene gran experiencia. Y es que una edad avanzada supone una baja reserva ovárica, sobre todo a partir de los 38 años. En concreto, ofrecen alternativas para que mujeres con una edad avanzada puedan ser madres con sus propios óvulos.
En este centro se realizan en exclusiva técnicas de reproducción asistida de alta complejidad. Estas, además, son resultado de la labor en investigación que se realiza desde IVI y de su liderazgo tecnológico.
Técnicas de Reproducción Asistida de alta complejidad
- IVI Regenera Ovario: administración de plasma rico en factores de crecimiento (PRGF), punta de lanza en medicina reproductiva. En IVI aplican esta técnica para el tratamiento de casos de insuficiencia ovárica prematura y baja reserva ovárica. El objetivo es restaurar la función ovárica, gracias a la inyección intraovárica de PRGF.
- ASCOT-1: Consiste en activar células madre presentes en otras partes del cuerpo que, por medio del estímulo adecuado, llegan a convertirse en células con funciones ováricas. Entonces, se inyecta directamente en el ovario el plasma enriquecido en células madre, para restaurar los procesos fisiológicos. Con esta técnica, desde IVI tratan aquellos casos de infertilidad relacionados con la insuficiencia ovárica.
- Reactivación ovárica OFFA: Mediante esta se consigue la activación, crecimiento y desarrollo de los folículos silentes, los que en ocasiones se conocen como “folículos durmientes”.
Superando el Duelo por Infertilidad
Una vez que la pareja es diagnosticada con problemas de infertilidad, o incapacidad para concebir de forma natural, es necesario que el primer paso sea entender qué es la infertilidad y de qué se trata. El “duelo por infertilidad” o “duelo por ausencia de embarazo” es lo que causa el diagnostico de infertilidad, un duelo que hay que pasar sin llegar a la desesperación ni a la depresión. Una de las principales claves es tener claro que todo problema tiene solución, por lo tanto, hay que luchar para encontrarla. Hay que tener en cuenta que cuando una mujer decide ser madre soltera por elección o cuando una pareja lesbiana busca ampliar su familia, necesitarán ayuda, sobre todo en lo relativo a la donación de esperma.
Sí, asumir la infertilidad puede ser complicado, pero también lo es buscar soluciones ya que genera estrés, ansiedad y otros sentimientos jamás experimentados. ¿Cómo lidiar con estos baches? La ayuda psicológica es crucial, pero también lo es practicar métodos de relajación, realizar deporte, y apoyarse en tus seres más cercanos para así reducir el estrés y preparar el cuerpo para sobrellevar el tratamiento.
En VITA pensamos que es de vital importancia asumir y asimilar la infertilidad antes de incluso plantearse iniciar el tratamiento. Una vez la persona se encuentre con la actitud e ilusión requeridas para buscar el embarazo se procederá con el tratamiento.
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