Desayuno para Recién Nacido: Guía Completa para una Alimentación Saludable

26.10.2025

De todos es sabido que un buen desayuno para el peque es esencial para que mantenga la energía que necesita durante todo el día. Lo primero que debes de tener en cuenta es que el desayuno debería aportar energía, pero ser saludable al mismo tiempo.

Otra de las cuestiones interesantes en este aspecto es el hecho de que, si todos integramos el mismo desayuno en nuestro día a día, los niños lo tomarán con más ganas y se sentirán más comprendidos.

A partir del 6º mes de vida es necesario incorporar nuevos alimentos que aseguren el buen desarrollo y salud de nuestro bebé. Como siempre os hemos dicho, la introducción de alimentos debe hacerse de manera lenta y suave, no hay prisa.

Y aunque siempre ha habido discrepancias sobre este tema, las últimas recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría sobre la introducción de diferentes frutas es que “se aconseja introducir progresivamente toda la variedad de frutas y verduras disponible, en cualquiera de las comidas diarias, e ir variando también la forma de presentación (triturada, chafada, en pequeños trozos…”.

Introducción de Cereales

A partir de los 6 meses el bebé ya está preparado para la incorporación de cereales o papillas infantiles sin gluten. Sin embargo, no es conveniente añadir los cereales al biberón, ya que podría dificultar el aprendizaje del bebé para comer con cuchara y aumentar el riesgo de sobrealimentación.

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Lo mejor es ofrecerlos en forma de papilla con cuchara una vez pierda el reflejo de extrusión (es decir, cuando sea capaz de tragar una cucharadita sin expulsarla con la lengua). Los cereales pueden prepararse con leche materna, leche de fórmula de inicio o de continuación.

Si se utilizan con leche materna, se necesitarán más cereales para lograr una textura adecuada, ya que esta leche es más líquida. La introducción debe hacerse gradualmente: comenzando con una cucharada rasa e incrementando hasta unas 5 cucharadas progresivamente.

La cantidad recomendada será de unos 200 ml, pero esto es orientativo. No todos los bebés consumen la misma cantidad: algunos tomarán 100 ml y otros 250 ml. Lo importante es no forzarlos y respetar su saciedad.

Las recomendaciones de la ESPGHAN y la Asociación Española de Pediatría indican que los cereales con gluten pueden introducirse alrededor de los 6-7 meses, sin retrasarlo demasiado. Se recomienda hacerlo en pequeñas cantidades para reducir el riesgo de intolerancia o enfermedad celíaca en niños susceptibles.

Estudios recientes han descartado la idea de que el momento de introducción del gluten influya en el desarrollo de la celiaquía, pero sigue siendo aconsejable hacerlo de forma progresiva.

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Una forma segura de introducir el gluten es ofrecer pequeños trozos de pan, una cucharadita de sémola cocida o mezclando los cereales sin gluten con una pequeña cantidad de cereales con gluten. Se puede empezar con una proporción de 4 partes sin gluten y 1 con gluten, aumentando gradualmente hasta alcanzar una papilla completamente con gluten en el plazo de una semana.

Papillas de Frutas

La papilla de frutas es uno de los primeros alimentos complementarios que se ofrecen a los bebés. Para empezar, podemos triturar 60 ml de leche (materna o de fórmula) + 100 g de pera o manzana triturada. La leche puede calentarse un poquito.

Esta dosis es suficiente para los primeros días (complementando a la toma de leche). Si el bebé se acaba la papilla iremos incrementando hasta los 250 ml (90-100ml serán de leche). Recordad que la alimentación complementaria es “complementaria” a la leche y no al revés.

El bebé decide cuándo ya no quiere más, cuando gire la cara o cierre la boca, paramos. En cuanto a los tipos de frutas más recomendables, aunque antes se recomendaba retrasar la introducción de frutas rojas o melocotones y albaricoques por ser más alergénicos que otras, las últimas recomendaciones de la AEPED lo contradicen, ya que se cree que pequeñas porciones pueden evitar el riesgo de alergias en el futuro.

Purés de Verduras

Es también el momento de incorporar los purés de verduras. Brócoli y coliflor se le pueden dar a partir de los 6 meses, siempre que no le produzcan gases, en ese caso se podría retrasar su introducción.

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El tomate es una de las verduras más alergénicas. Lo podremos dar a partir de los 6-7 meses y si vemos reacción esperaremos a los 9-12 meses.

Cuando el bebé ya lleve 3-4 días aceptándola sin problema ya podemos introducir otras verduras: calabacín, cebolla, calabaza, boniato… El volumen total será de unos 250ml de puré.

Baby-Led Weaning (BLW)

En este proceso, el método Baby-Led Weaning (BLW) también puede ser una opción válida, permitiendo que el bebé se alimente por sí mismo con trozos de comida blanda, fomentando su autonomía y habilidades motoras.

Del mismo modo que comentamos el Baby-led Weaning con la fruta, también lo podemos hacer con la verdura siempre que veáis que vuestro bebé está preparado y a partir de los 6 meses.

Consejos Adicionales

  • Es muy importante esperar siempre un par de días entre cada introducción de un nuevo alimento para ver la reacción del bebé.
  • Hay que respetar el aprendizaje del bebé, intentando que su aproximación a la comida sea un momento relajado y agradable para evitar futuros enfrentamientos en el futuro.
  • Y por favor siempre recordad que un bebé gordito no es sinónimo de saludable. Es el pediatra el que debe controlar su peso y estatura y decidir si el bebé goza de buena salud.

Opciones Saludables para el Desayuno

Uno de los primeros consejos es que elimines la bollería industrial con grasas de mala calidad y exceso de azúcares. En su lugar, hay que apostar por grasas insaturadas como el aceite de oliva y por el azúcar intrínseco en la fruta.

En invierno, otro de los desayunos más enérgicos y nutritivos es el porridge. Es decir, la avena cocinada con agua y leche a la que se añaden toppings.

Cuando ya llega el buen tiempo, si no apetece la opción anterior al ser caliente, se puede sustituir la base por yogur y avena o muesli sin azúcares y seguir añadiendo frutas variadas.

Y si los fines de semana nos apetece currarnos más los desayunos, podemos preparar todos juntos unas tortitas de harina, leche y plátano o bien otras de calabaza y avena, que también quedarán bastante dulces.

Por último, recomendarte también los batidos de fruta sin azúcar (preferiblemente con yogur para que sean más consistentes) o bien escoger un pan integral y añadirle ingredientes como aguacate o tomate.

En resumen, como has visto, optar por opciones saludables a la par que sabrosas y energéticas no es tan complicado. Te animamos a que tú también integres estos alimentos en tu dieta y así el desayuno para el peque será algo que nos acabe beneficiando a todos.

Con estos consejos ya sabes cómo preparar un buen desayuno para los peques de la casa.

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