Digestión y embarazo: Consejos para el tercer trimestre
Durante el embarazo, algunas mujeres experimentan más estreñimiento y gases que en otras etapas de su vida. Esto es normal debido a los cambios hormonales, especialmente el aumento de la progesterona, que ralentiza el proceso digestivo y el tránsito intestinal.
Problemas digestivos comunes en el embarazo
Es posible que incluso antes de hacerte el test de embarazo y de que diera positivo empezaras a notar algunas molestias digestivas. Hay mujeres que comienzan su embarazo con náuseas y vómitos… y lo terminan con vómitos, náuseas y ardor. En fin, que a veces la felicidad del embarazo se ve ensombrecida por una sensación similar a la de tener el estómago dado la vuelta.
Es normal que tu estómago proteste, ya que a lo largo de 40 semanas, el espacio que antes ocupaba se reduce a medida que tu útero y tu bebé crecen. Al final de la gestación, todo tu sistema digestivo se encuentra “espachurrado". A esto hay que añadir las hormonas, que relajan los músculos del sistema digestivo, repercutiendo en el proceso de la digestión.
Náuseas y Vómitos
Levantarse con sensación de asco es uno de los primeros síntomas del embarazo. Casi siempre se queda en una incómoda náusea, aunque a veces se agravan hasta llegar al vómito. Entre un 50 y un 90 por ciento de las mujeres experimentan náuseas a lo largo del embrazo. No se sabe muy bien por qué sucede, aunque se sospecha que puede deberse al aumento de una hormona en las primeras semanas del embarazo, la gonadotropina coriónica humana (HCG), la que detectan los tests de embarazo. Por eso suelen aparecer a partir de los 15 días, cuando los niveles de esta hormona empieza a crecer y en la mayoría de los casos, desaparecen alrededor del tercer trimestre, cuando desciende. Pero algunas en alguna futuras mamás pueden permanecer hasta el momento del parto.
En el embarazo, las indisposiciones del estómago y el intestino son frecuentes, como el ardor de estómago o reflujo, el estreñimiento o los gases. Y la diarrea es una de esas molestias que pueden aparecer, a veces como un síntoma del embarazo, por los cambios hormonales.
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Estreñimiento y Gases
Los cambios hormonales que ocurren en el embarazo, sobre todo el aumento de la progesterona, ralentizan el proceso digestivo y el tránsito intestinal. En este caso, se favorecen dolores tipo flato o gas retenido, que pueden aparecer en cualquier punto del abdomen.
Además de esta subida de la progesterona, también favorece el estreñimiento el hecho de que, a medida que el embarazo avanza, el útero va presionando cada vez más el recto, la parte final del intestino grueso.
Ardor de estómago
Poco después de terminar de comer, sientes en la zona de la garganta una quemazón, como si hubieses comido un plato picante, en lugar de una digestiva crema de zanahorias. Y es que precisamente eso es lo que hay en tu tubo digestivo: ácido procedente del estómago. Los ardores, o lo que los médicos llaman enfermedad por reflujo gastroesofágico, aparecen aproximadamente entre el 30 y el 70 por ciento de las mujeres embarazadas, y casi todos los estudios demuestran que su frecuencia aumenta conforme el embarazo avanza, aunque también pueden estar presentes en el primer y segundo trimestre.
Consejos para prevenir y aliviar los problemas digestivos
Estos síntomas son realmente molestos, sin embargo unas sencillas pautas dietéticas pueden ser muy útiles para mejorar la digestión, y poder disfrutar de la comida sin temer a la posterior digestión.
Dieta y Nutrición
La clave para prevenir el estreñimiento durante el embarazo es la dieta. Como más ricas sean en fibra, mucho mejor. Por eso es importante que la embarazada aumente la ingesta de fibra (verduras, frutas, vegetales, legumbres, cereales…), de cereales integrales y beba abundante agua todos los días. Tomar un vaso de agua tibia en ayunas cada mañana suele ser una medida muy eficaz.
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Es conveniente limitar el consumo de alimentos y platos de alto contenido graso, como pueden ser los embutidos, la repostería, los entremeses que lleven hojaldre, los estofados y guisos con demasiado aceite, las carnes muy grasas o las salsas elaboradas con ingredientes grasos como nata, mantequilla, mayonesa… Tampoco conviene abusar de platos picantes o excesivamente condimentados ya que irritan la mucosa gástrica, así como de los muy azucarados ya que todo este tipo de alimentos provocan digestiones más lentas y pesadas, además de ser por lo general alimentos ricos en calorías, algo que la mujer embarazada ha de evitar para no coger un exceso de peso durante la gestación.
Son recomendables las carnes poco grasas como el pavo o el conejo, así como diferentes pescados como pueden ser el besugo o el chicharro, cuya digestibilidad es incluso mejor que la de la carne, más aun si se cocinan al horno o la plancha, ya que así su contenido graso no aumenta.
Resulta de gran ayuda sustituir el café de después de las comidas por una infusión digestiva como la manzanilla, la hierbabuena, el té rojo Pu Erh o la caléndula, que además de resultar realmente sabrosas, hacen las digestiones más ligeras. Un remedio que además de mejorar las digestiones puede hacer que los platos resulten más sabrosos, es utilizar para su condimentación diversas hierbas aromáticas digestivas o carminativas como granos de anís, alcaravea, hinojo, tomillo, salvia, comino, cardamomo…
Algunas frutas como el kiwi, la papaya y la piña contienen enzimas que ayudan al proceso de digestión evitando la formación de gases. El yogur y el kéfir, por su parte, aportan probióticos que también nos pueden resultar de gran ayuda ya que regulan la flora intestinal y mejoran las digestiones y el tránsito intestinal previniendo la formación de los molestos y dolorosos gases.
Evitar las bebidas con gas - agua, refrescos…- y los alimentos flatulentos como la col, el brócoli, las judías secas o los fritos es una medida preventiva para aliviar gases embarazo.
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Algunos alimentos pueden empeorar o aliviar los gases del embarazo, ya que la dieta juega un papel clave en la producción de gases intestinales. Legumbres, como los frijoles o judías secas, los garbanzos y las lentejas. Lácteos: la lactosa (azúcar de la leche) puede producir gases e hinchazón a las personas que sufran algo de intolerancia, aunque no haya sido diagnosticada. Alimentos con mucha grasa: aunque no produzcan gases como tal, hacen que la digestión sea más lenta, cosa que favorece la producción de gases.
Durante el embarazo, necesitas consumir más proteínas y calcio para satisfacer las necesidades de tu pequeño en crecimiento. Los productos lácteos, como la leche, el queso y el yogur, deben figurar en tu lista de la compra. Los productos lácteos contienen dos tipos de proteínas de alta calidad: caseína y suero. El yogur, especialmente el griego, contiene más calcio que la mayoría de los productos y es especialmente beneficioso. Algunas variedades también contienen bacterias probióticas, que favorecen la salud digestiva.
Este grupo de alimentos incluye lentejas, guisantes, alubias, garbanzos, soja y los cacahuetes. ¡Fabulosos ingredientes para recetas! Las legumbres son excelentes fuentes vegetales de fibra, proteínas, hierro, folato y calcio, que el cuerpo necesita en mayor cantidad durante el embarazo. El folato es una de las vitaminas B más esenciales (B9). Es muy importante para ti y para el bebé, especialmente durante el primer trimestre, e incluso antes. Además, las legumbres suelen ser muy ricas en fibra. Algunas variedades también tienen un alto contenido en hierro, magnesio y potasio. Puedes añadir legumbres en tu dieta con comidas como el humus en una tostada de grano entero, las judías negras en una ensalada o un curry de lentejas. En nuestro blog te explicamos cómo incorporar las lentejas en tu dieta.
El brócoli y las verduras de color verde oscuro, como la col rizada y las espinacas, contienen muchos de los nutrientes que necesitas. Y son muy fáciles de incluir en todo tipo de platos. Entre sus beneficios están la fibra, la vitamina C, la vitamina K, la vitamina A, el calcio, el hierro, el folato y el potasio. ¡Son increíblemente saludables! Añadir raciones de verduras verdes es una forma eficaz de ingerir vitaminas y evitar el estreñimiento gracias a toda esa fibra. Además, las verduras también se han relacionado con un menor riesgo de bajo peso al nacer.
A diferencia de sus homólogos refinados, los cereales integrales están repletos de fibra, vitaminas y compuestos vegetales. Piensa en la avena, la quinoa, el arroz integral, las bayas de trigo y la cebada en lugar del pan blanco, la pasta y el arroz blanco. Algunos cereales integrales, como la avena y la quinoa, también contienen una buena cantidad de proteínas. Además, aportan vitaminas del grupo B, fibra y magnesio.
Los frutos secos suelen tener un alto contenido en calorías, fibra y diversas vitaminas y minerales. Las pasas son ricas en fibra, potasio y vitamina K. Son laxantes naturales y pueden ser muy útiles para aliviar el estreñimiento. Los dátiles son ricos en fibra, potasio, hierro y compuestos vegetales. Sin embargo, los frutos secos también contienen altas cantidades de azúcar natural. Asegúrate de evitar las variedades confitadas, que contienen aún más azúcar.
Tabla de alimentos recomendados y sus beneficios
| Alimento | Beneficios |
|---|---|
| Productos lácteos (leche, queso, yogur) | Proteínas, calcio, probióticos |
| Legumbres (lentejas, garbanzos, frijoles) | Fibra, proteínas, hierro, folato, calcio |
| Verduras de hoja verde (brócoli, espinacas) | Fibra, vitaminas (C, K, A), calcio, hierro, folato, potasio |
| Cereales integrales (avena, quinoa, arroz integral) | Fibra, vitaminas del grupo B, magnesio |
| Frutos secos (pasas, dátiles) | Fibra, potasio, vitamina K, hierro |
Hábitos alimenticios
Uno de los factores más importantes para facilitar las digestiones es llevar a cabo una buena masticación de los alimentos. Su importancia se debe a que la digestión de muchos de ellos (cereales, patatas y legumbres) comienza en la boca.
También es importante comer y beber despacio, dedicando como mínimo 20-30 minutos a las principales comidas, sin ingerir mucho líquido durante o después de las mismas, ya que de esta forma se diluyen los jugos gástricos y se retrasa la digestión.
Además conviene recordar que aunque la siesta es un hábito muy saludable, si ésta tiene una duración de más de 15-20 minutos y se realiza nada más haber comido, lo más probable es que al despertar se tenga sensación de que la comida no ha sido digerida, duela la cabeza o se tenga malestar general. Por la noche ocurre lo mismo, por lo que lo óptimo es dejar pasar por lo menos dos horas entre la cena y el momento de acostarse.
Los excesos se pagan y las comidas muy copiosas o comer muy rápido obligan al estómago a trabajar mucho más de lo habitual con la consiguiente sensación de malestar y pesadez. Pero si se está embarazada, estas molestias provocan mayor malestar, y hacerles frente es más difícil, por lo que llevar a cabo algunos consejos sencillos puede resultar de gran ayuda.
Otros consejos útiles
- Realizar ejercicio. Moverse también ayuda a favorecer el aumento del tránsito intestinal.
- Establecer una rutina de horarios para ir al baño. Aunque parezca poco importante, intentar ir al baño cada día a la misma hora también puede ser de gran ayuda.
- Cuando vayas a comer, siéntate con el tronco bien recto.
- Intenta no beber mucho líquido durante las comidas, pues el agua neutraliza los ácidos gástricos y enlentece la digestión.
- Practica ejercicios de relajación o apúntate a clases de yoga para embarazadas. Los problemas emocionales: el estrés, la depresión y el nerviosismo muchas veces se reflejan en el aparato digestivo.
- Acostarse unas dos horas después de haber comido.
- Dormir con la cabeza elevada unos 15 cm sobre el resto del cuerpo.
- Siéntate derecha cuando comas y durante un rato después para aliviar la presión extra que hay sobre el estómago.
- Incrementa el consumo de líquidos a lo largo del día y fuera de las comidas.
- Come lentamente, masticando despacio todos los alimentos.
- Consume pequeñas raciones varias veces al día en lugar de menos pero más copiosas.
Recomendaciones adicionales
Si a pesar de tomar estas medidas dietéticas las molestias en la digestión continúan, consúltalo con tu médico. Actualmente hay medicamentos que te pueden ayudar a combatir los vómitos y los ardores de estómago y aunque son la última alternativa, en ocasiones no queda más remedio.
En caso de que no sea suficiente con estas medidas, se ha de consultar con el médico antes de tomar cualquier antiácido (bicarbonato de sodio, antiácidos de magnesio, etc.), ya que pueden estar contraindicados.
Si estás embarazada y quieres aliviar los gases durante el embarazo, sigue este consejo: apuesta por la vida sana y tranquila.
Al contrario, durante este periodo es recomendable evitar remedios naturales para la indigestión en el embarazo de eficacia no probada o no prescritos por un profesional sanitario.
Decántate por preparaciones a la plancha o al vapor, escalfadas o pasadas por agua.
Todos debemos mantenernos hidratados. Y las embarazadas, aún más. Durante el embarazo, el volumen sanguíneo aumenta alrededor de un 45%. Aumentar la ingesta de agua puede ayudar a aliviar el estreñimiento y reducir el riesgo de infecciones del tracto urinario, que son frecuentes durante el embarazo.
Mantener un peso saludable y si es posible practicar ejercicio a diario adaptado a las circunstancias individuales y previa aprobación de tu médico.
Si a pesar de seguir estas recomendaciones sufres de indigestiones y buscas una solución, puedes consultar al farmacéutico sobre un tratamiento natural para la indigestión en el embarazo.
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