Divinidad Fenicia de la Fertilidad: Nombres y Culto

24.11.2025

Los mitos cananeos están determinados por la autosuficiente heterogeneidad de sus ciudades-estado, que conformaron el punto de partida de la expansión fenicia por el Mediterráneo a partir del siglo IX a.C. Cada una de estas urbes independientes poseía un particular olimpo compuesto por tríadas de divinidades que cambiaban según coordenadas de latitud y devociones diversas que velaron, confundieron y superpusieron rasgos de figuras anteriores en un marcado ritual de confusiones donde el sincretismo supuso el más transcultural de los mestizajes.

Baal: Señor y Amo del Panteón Cananeo

En la antigua Ugarit, junto a la actual costa siria, se rendía culto a Baal, divinidad principal de los fenicios desde mediados del segundo milenio a.C. De encumbrada genealogía, era el hijo más relevante de El, que en todo el levante mediterráneo era considerado como divinidad suprema, dios de dioses, padre de la especie humana y de todas las criaturas del universo. Etimológicamente significaba “dueño”, “amo”, “señor” e incluso “maestro” o “esposo”.

Su posición dominante en el olimpo fenicio está corroborada por su relación con dos elevaciones de las que tanto abundan en la cordillera que separaba las costas cananeas del interior: el monte Saphon, donde tenía su morada, y el monte Carmelo, donde Elías venció a sus profetas, según los canónicos textos bíblicos. Su figura inspiró una leyenda que llegó a tomar cuerpo en unas tablillas o textos encontrados en Ras Shamra, en las proximidades de Ugarit.

En ellas se narra el Ciclo canónico de Baal. Se trata de un relato con tintes de epopeya mítica de los aspectos más relevantes de su biografía. El primer libro se centra en el combate que entabló con su hermano Yam, favorito de El, a quien acabó venciendo. En el segundo se describe la construcción de su palacio, símbolo del nuevo poder adquirido, para lo que recibió la ayuda de su esposa Anat. Mucho más interesante es el tercer libro, donde se recoge la lucha entre Baal y Mot, rey del inframundo.

El primero hizo muestra de prudencia al rendirse ante Mot y descendió a las profundidades para morir. Sin embargo, la falta de descendientes empujó a Anat a luchar contra el rey de la muerte y conseguir que su cónyuge reviviera. En este ciclo no solo se narra el triunfo de un mito, sino la consagración de una figura que llegó a los confines del mundo y atravesó la prohibida frontera que lo separaba del reino de los muertos. No solo es el mito del dios resucitado, sino el de la divinidad que realizó un viaje iniciático hasta el ocaso para regresar triunfante de él. Como mito solar estuvo vinculado al poniente pero en él subyació la pertinaz recurrencia de los ciclos vitales.

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Baal Addir y su Equivalente Egipcio

El equivalente egipcio de Baal Addir, es el dios Min. Se caracteriza por la representación de él, como el dios egipcio Ra.

Astarté: Diosa Madre y Protectora de la Navegación

Astarté fue la diosa con más devotos del panteón fenicio. Su culto se remite a la Mesopotamia del III milenio a. C. y supone todo un ejemplo de sincretismo cultural. Su veneración se extendió por el Mediterráneo oriental con la potencia de las más innominadas pasiones y con la extensión de los más inveterados imperios. Inanna sumeria; Ishtar babilónica; Astarot israelita; Isis egipcia; Afrodita griega o Tanit cartaginesa, Astarté fue para los cananeos esposa del dios supremo El y arquetipo de la diosa madre.

Venerada en Biblos como omnipotente señora de la ciudad, sus habitantes invocaban sus plegarias en un templo orientado al mar de poniente. La fusión cultual se extendió por toda la costa fenicia, donde fue considerada esposa de Melkart en Tiro, de Eshmún en Sidón y de Baal en Beirut. Con un polimorfismo tan variado, sobresalió en un olimpo donde no se le consagró montaña alguna, aunque sí las vías marítimas que los fenicios instauraron desde pronto hacia el oeste. Afrodita se identificó con su figura; lo mismo sucedió con Juno y devino en una deidad celeste, erótica y protectora de la navegación hasta los confines del ocaso.

Frente al contrapunto de la masculinidad solar de Baal, Astarté fue un mito maternal y lunar, cuyo culto promovió la prostitución sagrada en santuarios del sur peninsular como los de Gadir, Cástulo o Cancho Roano. La deidad fenicia se identificó pronto con mitos autóctonos relacionados con la femineidad y la fertilidad y acabó convirtiéndose en la divinidad más icónica de la península, donde se le rendía culto en lugares sagrados como el cabo de Trafalgar, Gibraltar, las islas de Eritia y Noctiluca, Baria, Medellín, Castro Marim, Huelva, el Castillo de Doña Blanca, los Castillejos de Alcorrín o el Berrueco. Entre conchas apotropaicas fue venerada como diosa de la fecundidad y la navegación, rodeada de luceros y estrellas.

Raíces Orientales: De Inanna a Astarté

El nombre Astarté puede rastrearse hasta las diosas Inanna (en Sumeria es la antigua diosa del amor, la fertilidad o la procreación) e Ishtar (en Acadia y Babilonia), divinidades conectadas tanto con la sensualidad como la guerra. Cuando los fenicios expandieron exitosamente sus rutas comerciales por el Mediterráneo, llevaron consigo sus creencias y cultos. Y fue así como llegó Astarté a enclaves como Gadir (Cádiz) o Malaka (Málaga) desde la zona de Líbano y Siria.

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Rasgos Más Distintivos de Astarté

Aparte de ser una diosa dedicada a la vida en todas sus facetas, también lo era de la guerra, de ahí que, en algunas estatuas aparezca con cuernos o casco y armas y en otras desnuda y sosteniendo atributos vinculados a la mujer y a la fecundidad. Muchas de las representaciones ibéricas y fenicias se muestran así.

Adonis: Mito de la Muerte y Resurrección

Adonis es otro de los referentes de las divinidades fenicias. Originario de Canaán y Judea, su veneración se extendió por las costas mediterráneas en forma de culto mayoritariamente femenino. Fue un mito vinculado con el de Afrodita desde sus primeros balbuceos hasta sus últimas manifestaciones rituales. Nació de la corteza de Mirra, metamorfoseada en árbol, tras recibir el impacto de una flecha lanzada por el incestuoso Tías. Desde muy pronto despertó desaforadas pasiones tanto en Afrodita como en Perséfone.

En las faldas de unas cordilleras que poco tuvieron en común con otras olímpicas elevaciones tuvo su origen una festividad que se extendió por todo el Mediterráneo hasta alcanzar sus más occidentales extremos. Los días más tórridos del año tenían lugar las Adonías, unas fragorosas y concurridas veladas donde las mujeres recordaban la muerte del efebo con un tumultuario ritual. Cultivaban en jardineras plantas de crecimiento rápido que el calor veraniego marchitaba más pronto aún. Su agostamiento simbolizaba la consumación del joven, rebatida por sus devotas con un hiperbólico e impostado desfile de plantos fúnebres sin más medida que la más grandilocuente de las exageraciones.

Tanit: Diosa de la Fertilidad y Protectora de Cartago

Ya estamos en primavera, a un paso del verano, estación para relajarnos, disfrutar del mar y de las hermosas playas de la costa mediterránea. Traída a Ibiza por los cartagineses a partir del siglo V a. Esta diosa fue la más importante de la mitología cartaginesa muy conocida a lo largo de la costa mediterránea: Sidón en el Líbano; Kition en Chipre; Thinissut, Hadrumentum y Constantina en el Norte de África; Tharros, Sulcis y Nora en Cerdeña; Cova Des Culleram en Ibiza: Tossal de la Cala en Benidorn y Lilibeo y Palerno en Sicilia.

Tanit, quien conoce bien la isla de Ibiza, estará de acuerdo conmigo en afirmar su popular imagen de tradición pagana, auténtico amuleto ibicenco. Su simbología es atribuida a la deidad cartaginesa, personificación majestuosa del imperio púnico, diosa de la fertilidad, la prosperidad, la cosecha, la guerra, la muerte y la luna que se remonta desde el 3000 a. Equivalente a la diosa fenicia Astarté, y consorte del dios fenicio Baal Hammon, divinidad agraria y de la fertilidad de la tierra, es quien hereda las atribuciones del dios Dagan, una de las principales figuras del panteón semita del Noreste y muy popular en toda Siria del Norte y Canaan.

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Tanit, tenía igualmente un carácter de diosa del subsuelo, representada por el creciente lunar, del infierno, la salud y la muerte, por lo que era protectora de los difuntos.

Tanit Faz de Baal

A partir del siglo V a. C., Tanit se convierte en la diosa principal del panteón de Cartago, sustituyendo a su predecesora. En la epigrafía a menudo aparece denominada Tnt pn B’l (Tanit faz de Baal), siendo, pues, una manifestación, o incluso la divinidad paredra, del dios Baal, aunque con el tiempo acabará apareciendo sola en las inscripciones. A partir del 400 a. C., su culto está documentado en muchos lugares mediterráneos: Sidón en el Líbano; Kition en Chipre; Thinissut, Hadrumentum y Constantina en el Norte de África; Tharros, Sulcis y Nora en Cerdeña; Tossal de la Cala en Benidorm y Lilibeo y Palermo en Sicilia.

Su grafía en púnico es Tnt, dado que las lenguas semitas se escriben sin vocales. Pero, a pesar de que su nombre aparece escrito como Tanit, su pronunciación verdadera, al menos en época tardía, sería aproximadamente Tinit. Su símbolo era una circunferencia sobre un trazo horizontal y un triángulo o "V" invertida. Inicialmente, el triángulo era un trapecio. Algunos estudiosos lo asocian con el símbolo Anj del Antiguo Egipto.

Noctiluca: La Diosa de Málaga

Uno de los símbolos históricos de la provincia de Málaga, y de toda la costa mediterránea, es la Diosa Noctiluca. Esta deidad de origen fenicio tiene raíces profundas en muchas de las creencias y tradiciones que llegan hasta nuestros días. Y, particularmente, en Rincón de la Victoria su figura es más que destacada.

Antes de ahondar en el origen de la deidad conviene aclarar que Noctiluca es la denominación usada por los romanos, que a su vez hace referencia a la Malac que fue importada a las costas mediterráneas por parte de los comerciantes fenicios. Y que entre otras curiosidades da nombre a la actual Málaga, en su origen Malaka. De hecho este proceso ya surgiría antes. Se considera que Noctiluca tiene su primer origen en Mesopotamia, en la diosa Astarté o Ashtart. Posteriormente, la deidad mesopotámica sería asimilada por asirios, babilonios, acadios y sumerios en nombre de diferentes divinidades como Ishtsar, Inanna y Astarot.

Otra influencia será la presencia de la Antigua Grecia en Oriente Próximo (siglos IV - I a.C), que también imbuiría referencias a Afrodita y en parte con Deméter. Y de ahí a la diosa Tanit, de origen bereber. En cualquier caso, todas estas deidades estarían vinculadas al lucera del alba, el planeta Venus y van a representar elementos comunes como la naturaleza, la fertilidad y la vida, además de los placeres carnales y amorosos.

Yendo concretamente a Noctiluca, se le considera el culto a la Madre Tierra y diosa de la fertilidad, de la vida y del amor. Sus templos eran las cavernas ubicadas en las colinas, montículos y montañas, mientras que su imagen en los cielos era la luna en sus distintas fases y en la tierra su imagen era una piedra basta (betilo).

Tabla de Divinidades Fenicias de la Fertilidad

Divinidad Origen Atributos
Baal Ugarit Señor, Amo, Fertilidad, Tormenta
Astarté Mesopotamia Diosa Madre, Fertilidad, Guerra, Navegación
Adonis Canaán y Judea Muerte, Resurrección, Belleza
Tanit Cartago Fertilidad, Prosperidad, Guerra, Muerte, Luna
Noctiluca Málaga Madre Tierra, Fertilidad, Vida, Amor

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