Hidrocele y Fertilidad: Todo lo que Necesitas Saber
El hidrocele es un tipo de hinchazón en el escroto, el saco de piel que sostiene los testículos. Esta inflamación suele ocurrir por una acumulación de líquido dentro de las capas que recubren a los testículos en la bolsa testicular.
Un hidrocele es la acumulación de líquido entre las paredes del escroto. Es una dolencia puntual, indolora, pero que hay que solucionar ya que causa incomodidad.
El hidrocele consiste en la acumulación de fluido de forma anómala en alguna zona del organismo. En el caso del hidrocele testicular, el más frecuente, el aumento de líquido se produce entre la bolsa escrotal y la túnica vaginal de los testículos.
Entre las dos capas que recubren el testículo y la cara interna del escroto, siempre debe haber un volumen de líquido que ayude al deslizamiento entre las capas y que tenga un efecto amortiguador de pequeños golpes. Se produce cuando se acumula líquido, bien porque de forma reactiva se produce un exceso de líquido o porque no se reabsorbe en la cantidad adecuada.
Normalmente, el hidrocele es indoloro, pero causa molestias debido al peso del escroto y en algunas ocasiones, irritación en la piel de este.
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Tipos de Hidrocele
Existen dos causas principales de hidrocele que dan lugar a los dos tipos básicos de esta patología: el hidrocele congénito y el hidrocele adquirido.
Hidrocele Congénito
El hidrocele congénito es el que aparece en los bebés recién nacidos. Se trata del tipo de hidrocele testicular más común y también se conoce como hidrocele comunicante.
Este tipo de hidrocele se produce cuando la túnica vaginal del testículo no se ha cerrado completamente, de forma que se conserva la comunicación con la cavidad peritoneal. Esto lleva a que el líquido fluya hacia la cavidad escrotal, es decir, existe paso de líquido hacia el escroto.
Durante el desarrollo normal, los testículos descienden a través de un conducto desde el abdomen hasta el escroto. En este caso, los hidroceles se forman cuando este conducto no logra cerrarse y el líquido pasa, desde el abdomen, por el conducto abierto y se acumula en el escroto. Por este motivo, se ve el testículo hinchado.
El hidrocele congénito puede ir acompañado o no de una hernia inguinal.
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El hidrocele congénito es muy común en los bebés, pero suele desaparecer entre los 18 y los 24 meses de edad. Si no es así, el hidrocele comunicante debe operarse.
Hidrocele Adquirido
En contraposición al anterior tipo, éste es conocido como hidrocele no comunicante. El principal motivo por el que surge la acumulación de líquido en los hidroceles no comunicantes es una inflamación causada por distintas razones como: infección, torsión testicular, traumatismo, epididimitis, tumor, etc.
Por otra parte, una cirugía en la zona testicular, como pueda ser la vasectomía, la intervención del varicocele o de la hernia inguinal, sería también posibles causas de aparición del hidrocele.
El hidrocele adquirido ocurre en niños y adultos. Lo más frecuente es que el hidrocele no comunicante aparezca en hombres a partir de los 40 años.
Causas del Hidrocele
Las causas de un hidrocele son muy variadas. Pueden darse en niños o en adultos, en pacientes sanos o enfermos.
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En el caso de los recién nacidos suele deberse a la persistencia de una comunicación entre el escroto y el interior del abdomen.
En el caso de los adultos, las causas son muy variadas y de hecho en muchas ocasiones no pueden determinarse.
El hidrocele aparece como consecuencia de una inflamación, traumatismo, infección o torsión del testículo.
El origen exacto de los hidroceles no está clara, pero podría deberse a una obstrucción en uno de los conductos que transporta el semen.
Una teoría se basa en que un desequilibrio entre la secreción y reabsorción de dicho líquido no está equilibrada por lo que se acumula el líquido.
Otra forma de clasificar el hidrocele es en función del momento de aparición: es congénito si aparece en el recién nacido o bien adquirido cuando aparece en el adolescente o adulto.
Síntomas del Hidrocele
Un hidrocele generalmente suele ser no doloroso por lo que el paciente frecuentemente no consulta por dicho motivo a no ser que sea de gran volumen e incomode al paciente. En tal caso, los síntomas incluyen: hinchazón de uno o ambos testículos, molestias debidas al peso del escroto y también irritación de la piel del escroto.
Las manifestaciones clínicas del hidrocele son la inflamación o hinchazón indolora del testículo afectado o de ambos testículos, en el caso del hidrocele bilateral.
En algunas ocasiones, esta inflamación puede causar dolor y enrojecimiento de la zona. No obstante, generalmente, estos síntomas son leves y no impiden las rutinas diarias.
- Hinchazón: en uno o en ambos testículos.
- Molestias: no es dolor, pero sí cierta incomodidad debido al hinchazón y al aumento de peso de los testículos.
En la mayoría de las ocasiones, los hidroceles desaparecen por si mismos. En algunos casos, sobre todo en adultos, pueden necesitar cirugía. Esta cirugía es una intervención muy simple con un pronóstico excelente.
Diagnóstico del Hidrocele
El diagnóstico del hidrocele debe hacerse por parte de un urólogo, el cual llevará a cabo las siguientes pruebas:
- Palpación: el líquido circulante hace que el testículo sea muy blando y no se note al tocarlo. Al palpar detenidamente la bolsa escrotal, el médico percibirá la hinchazón, pero que el testículo tiene un volumen normal en el interior del escroto. Además, si hay una variación en la cantidad de líquido, suele deberse a una hernia inguinal.
- Transiluminación del escroto: es una prueba diagnóstica que consiste en la aplicación de una fuente de luz detrás de la bolsa escrotal para alumbrarla. Cuando hay un hidrocele testicular, el escroto se ilumina porque está lleno de líquido transparente.
- Ecografía: se utiliza para confirmar el diagnóstico y comprobar que no existe un tumor testicular.
Además de estas pruebas comentadas, el especialista puede tomar la decisión de indicar una analítica de sangre y de orina para comprobar si existe alguna infección como posible causa del hidrocele.
Puede ser confundido con otros tipos de patología testicular, por lo que es importante que se practique una consulta con un médico especialista en urología quien realizará la anamnesis, exploración física precisa y determinará qué pruebas complementarias son precisas para realizar un adecuado diagnóstico diferencial con estas otras patologías: hernia inguinal, quiste de epidídimo, espermatocele, tumor testicular, edema escrotal, varicocele…
Por su parte, el espermatocele es una formación anormal en forma de quiste que suele formarse en el epidídimo, un tubo en espiral que se localiza en la parte superior del testículo y que recoge y transporta el semen.
El varicocele es la presencia de varices en el plexo vascular del testículo así como en las venas del cordón espermático. La mayoría de varicoceles se presentan en el lado izquierdo por el tipo de drenaje vascular de dicho lado.
Tratamiento del Hidrocele
Normalmente, el hidrocele no es peligroso y sólo se trata cuando causa grandes molestias, vergüenza o cuando los testículos alcanzan un tamaño tan grande que comprometen el aporte sanguíneo.
Por lo general, un hidrocele simple desaparece sin necesidad de tratamiento. Sin embargo, hay casos en los que el hidrocele se debe intervenir.
A continuación, vamos a comentar las dos operaciones que se utilizan en la actualidad para eliminar el hidrocele.
Hidrocelectomía
Se trata de una cirugía ambulatoria de baja complejidad y con excelentes resultados. El único handicap es que requiere anestesia general o epidural.
A grandes rasgos, la hidrocelectomía consiste en hacer una leve incisión en el escroto o en la parte baja del abdomen.
Una vez en casa tras la cirugía del hidrocele, el paciente se podrá poner hielo en la zona para reducir la hinchazón, así como tomar analgésicos para el dolor si se lo ha indicado su especialista.
Aspiración Escrotal
La otra opción de tratamiento para el hidrocele es retirar el líquido del escroto con una aguja, lo que se conoce como aspiración escrotal.
Esta aspiración suele combinarse con una escleroterapia, la cual consiste en inyectar medicamentos esclerosantes (que endurecen o espesan) para cerrar la abertura. El beneficio de utilizar esta técnica es que ayuda a prevenir la acumulación posterior de líquido.
Los riesgos asociados a la aspiración escrotal y escleroterapia son los siguientes:
- Fibrosis.
- Infección.
- Dolor leve o moderado en el área escrotal.
- Regreso del hidrocele.
En definitiva, debido al alto riesgo de infección y a la alta probabilidad de que el hidrocele reaparezca, generalmente se prefiere la cirugía. La aspiración puede ser una buena alternativa para personas que presentan ciertos riesgos quirúrgicos.
Además, los hidroceles que aparecen con una hernia inguinal deben repararse quirúrgicamente lo más rápido posible y hacer una hernioplastia.
Hidrocele y Fertilidad
Normalmente los hidroceles no reducen la fertilidad ni precisan tratamiento alguno.
El hidrocele por sí solo no debería tener un gran impacto sobre la fertilidad, más allá de la compresión y de que pueda variar la temperatura testicular, causa que afecta a la producción de los espermatozoides. Sin embargo, la presencia de patología asociada que es, en definitiva, la que provoca que se forme el hidrocele, sí puede tener trascendencia para la salud del varón y afectar severamente la fertilidad.
El hidrocele no es causa directa de infertilidad ni suele afectar de forma drástica a la capacidad reproductiva del varón.
A pesar de ello, existen casos de hidrocele en los que se ven comprometidos otros factores que sí influyen en la fertilidad, como una infección.
Por tanto, el hidrocele podría dificultar de manera indirecta la consecución de un embarazo y, en estos casos, habría que considerar la opción de operarlo.
Recomendación: Nuestra recomendación es que periódicamente exploremos nuestros genitales y que, al mínimo cambio que percibamos, consultemos al médico especialista.
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