El Rey Bebe Jordaens: Significado y Tradiciones Festivas

27.10.2025

Hoy es día 5 de enero. Y mañana, finalmente como cada año, celebraremos la Epifanía del Señor, que cierra el conjunto de celebraciones enmarcadas dentro del título genérico de ‘Fiestas de Navidad’, siempre a caballo entre dos años de calendario. Una festividad no demasiado antigua, ya que en nuestro Occidente no comenzó a celebrarse la Adoración de los Magos hasta el siglo V.

De los tres días festivos (Navidad, Año Nuevo y Reyes), el de Navidad propiamente dicho -el día de la familia y el amor- es el primero y más importante de diciembre, mientras que el Día de Reyes se celebra a comienzos de enero. En medio de los dos, el día de Año Nuevo, el de la alegría y la esperanza.

En la tradición cristiana se identifica con la manifestación de Jesús o Dios en la tierra adoptando forma humana. La Biblia relata diversas epifanías, pero es la del 6 de enero la que tiene mayor importancia para los católicos. El término procede etimológicamente del latín, epiphanīa, que a su vez viene del griego επιφάνεια, y significa “manifestación”.

Lo curioso es que apenas hay menciones a Sus Majestades de Oriente en los Evangelios; fueron los textos apócrifos y la tradición posterior los que configuraron poco a poco la iconografía tan conocida a día de hoy.

Y como tantas fiestas religiosas, la Noche y el Día de Reyes también están ligados a antiguos ritos paganos. Si la propia Navidad se enraiza con las saturnales romanas, la Epifanía se puede conectar con fiestas que celebraban la llegada del nuevo año, dejando atrás las privaciones pasadas y llamando a la fertilidad de la tierra.

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Además se ha mantenido la costumbre popular de coronar al "rey del haba", una tradición cuyo origen no está del todo claro pero que se extendió sobre todo a partir de la Edad Media y se convirtió en un fenómeno generalizado por toda Europa a partir de los siglos XIV y XV. En cualquier caso, se trata de celebrar una despedida y una “llegada” más o menos simbólica, preparando con energía positiva el nuevo año que acaba de comenzar.

¿Haba o figura? Quedan pocas horas para que en muchas casas se descubra a quién le toca este año pagar el Roscón de Reyes. Pero no siempre fue así.

Orígenes Paganos del Roscón de Reyes

Hubo un tiempo, durante la época romana, en el que se celebraba la llamada ‘Fiesta del Esclavo’. Coincidiendo con el solsticio de invierno y la entrada del sol en el signo de Capricornio -entre los días 17 y 23 de diciembre-, el periodo de siembra llegaba a su fin y el ritmo de trabajo en el campo bajaba mucho. Y como recompensa por su esfuerzo y dedicación, se les obsequiaba con unas tortas redondas de higos, dátiles y miel en las que se escondía una haba seca, símbolo de la prosperidad.

La sorpresa en dicha época era que si el que encontraba el haba en su trozo de torta era esclavo quedaba libre del trabajo por un día y era agasajado como un rey.

Pero cuando acabaron las persecuciones a los cristianos, en el transcurso del siglo IV, y se impuso el cristianismo como la religión oficial del Imperio Romano, las celebraciones paganas fueron desapareciendo, entre ellas las Saturnales.

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Durante el Renacimiento francés, la costumbre de comer este postre el día de la Epifanía -6 de enero-, se convirtió en una popular tradición entre la aristocracia y la realeza gala. Un niño dividía el rosco -llamado el gateau de roi (pastel de rey)- en trozos iguales para cada uno de los habitantes de la casa, señores y sirvientes juntos. Al quien le tocaba el trozo que contenía el haba era nombrado Roi de la Fave, el Rey del Haba, y durante ese día era el protagonista de una fiesta donde se comía y bebía en abundancia.

Más tarde, en el siglo XVIII, cuando el rey francés Luis XV era todavía un niño; un cocinero de la corte quiso agasajarlo introduciendo como sorpresa en el roscón una moneda de oro (hay quien dice que en realidad fue un medallón de oro y rubíes).

Ya sabemos que “hasta San Antón, Pascuas son”, pero el día 6 de enero marca el final definitivo de la Navidad. Hoy celebramos La Adoración de los Reyes Magos, la Epifanía más importante de nuestro calendario cristiano. Mientras muchos abrimos los regalos mojando el Roscón de Reyes en chocolate, también en otros muchos países se comparten bollos, panes y otros dulces para terminar las fiestas por todo lo alto.

Tradiciones en Otros Países

Como dicen en Italia, “Dopo le sante feste de Nadal, le santissime de carneàl”. Una de las cosas que más nos unen con Italia es la pasión con la que mantenemos vivas las tradiciones locales, al menos cuando se trata de comer. La víspera de Reyes llega a los hogares italianos la Befana, una vieja fea y algo cochambrosa que vuela en escoba y simboliza el año que se va. Lleva dulces y regalos a los niños que han sido buenos, y carbón o incluso piedras a los que no se han portado tan bien.

Especialmente en el norte y la región del Véneto, se celebra la tarde-noche del día 5 el Pan e vin, reuniéndose las familias alrededor de grandes hogueras para quemar el viejo año y adivinar cómo serán las nuevas cosechas. En Lombardía es típico hornear camellos dulces de pasta sflogia -hojaldre- mientras que en Ancona se prefieren las ovejas, rellenas de mermelada o frutos secos. Bajando hacia el sur se podría hacer toda una ruta para golosos, con especialidades casi en cada pueblo. Además de los típicos cantucci, son características las galletas pepatelli, con pimienta negra, cacao, almendras y miel. Un pan dulce originario del Piamonte y también popular en otras zonas es la focaccia della Befana. La masa enriquecida con mantequilla, huevos y azúcar es un bollo tierno perfecto para tomar con chocolate o vino dulce caliente. En lugar de rosca, tiene la forma de una gran flor de 16 pétalos y la tradición manda esconder en ella una moneda que dará suerte a quien la encuentre.

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El pastel de los tres reyes, fácil y lógico, ¿verdad? El bollo helvético parte de una masa tierna de panadería simple, muy parecida a la trenza o Zopf. Además se añaden uvas pasas a la miga y se decora con almendra laminada. Este kuchen se distingue por su vistosa presentación, ya que se divide en pequeños bollitos que forman una corona o flor alrededor de una pieza más grande central. El Dreikönigskuchen esconde un haba, una almendra entera, grano de café o una figura de porcelana o plástico de un Rey Mago. Quien la encuentra es el rey y tiene derecho a llevar la corona todo el día, “reinando” sobre los demás. Son muchas las familias las que compran el pan para tomarlo en el desayuno del día 6.

A pesar de que hoy es una de las tradiciones más populares entre los suizos, la costumbre del Dreikönigskuchen es relativamente nueva. Fue en la década de 1950 cuando el investigador Max Währen desarrolló la receta en colaboración con la escuela de pastelería Richemont. Sí existían otras tradiciones más folclóricas locales asociadas a la Epifanía, pues marcaba la cuenta atrás para las fiestas de Carnaval, de gran seguimiento en todo el país.

Nuestros vecinos del norte también tienen, por supuesto, su tradicional dulce para festejar la Epifanía. Por ser tan diferente a nuestro Roscón tradicional cada vez es más popular la Galette des Rois, típico pastel que asociaríamos a la dulcería de tradición francesa. Consiste en una masa de hojaldre que envuelve una crema de almendra o frangipane, que combina el fruto seco con una especie de crema pastelera. Es habitual ver la galette durante todo el mes de enero; algunas familias tienen la tradición de prepararla el primer domingo del mes, mientras que la mayoría sigue asociándola la Epifanía.

Una costumbre curiosa consiste en que el hijo más pequeño se esconde bajo la mesa, un adulto divide las porciones y el niño elige a quién corresponde cada trozo. La galette también esconde un haba, hoy en día normalmente de porcelana, que convierte al que la encuentra en rey o reina. El coronado elige a su consorte, luce la corona de papel y reina sobre los demás durante toda una semana, o según cada casa tenga fijada su tradición. En la zona flamenca de los Países Bajos también se prepara un pastel similar, a veces rectangular, llamado Koningentaart.

¿No te gusta el roscón o te has cansado de las masas de bollería? Nuestros otros vecinos también guardan un recetario dulce asociado a tradiciones religiosas digno de admirar -y saborear-. El origen concreto de la tradición de este bollo se remonta al siglo XIX, cuando llegaría la receta desde Francia directamente a la nueva Confeitaria Nacional, abierta como pastelería oficial de la monarquía en 1829. El Bolo Rei puede tener forma más redonda o alargada, pero siempre con el hueco central que recuerda a la corona. También se decora por fuera con frutos secos, azúcar y frutas escarchadas de colores brillantes, pero además la masa se enriquece por dentro con vino de Oporto, nueces, piñones, pasas y otras frutas.

En Estados Unidos hoy en día se preparan muchos dulces similares a infinidad de recetas de otros lugares del mundo, pero realmente nunca cuajó la preparación de un bollo especial para la Epifanía, fiesta de poca o nula importancia en sus tradiciones. Allí el Día de los Reyes Magos marca el pistoletazo de salida en la carrera final hacia el Carnaval, el Mardi Gras, la gran fiesta que paraliza la ciudad y que atrae a muchísimos visitantes cada año.

Ya contamos hace un tiempo que el King Cake tiene un aspecto muy parecido a nuestro Roscón, aunque la masa es menos fina y la decoración muy peculiar, con los llamativos colores que simbolizan el propio Mardi Gras. También el King Cake guarda una figura de un bebé en representación del Niño Jesús, y quien lo encuentra se supone que debe pagar el siguiente pastel u organizar la siguiente fiesta.

En Grecia, Chipre y otros países de la zona balcánica es tradicional el Vasilópita o Βασιλόπιτα, un pastel que realmente celebra el 1 de enero, pero que también se sirve el día de la Epifanía o incluso en Navidad. La tradición manda ocultar una moneda o abalorio simbólico en el interior, y el pastel se abre en la medianoche del paso al nuevo año para atraer la fortuna y buena suerte en la familia. Se reparten porciones entre todos los presentes, del mayor al más joven, y entre los posibles invitados.

Además, los británicos solían celebrar también la Twelfth Night -"la duodécima noche"- con una gran fiesta que coincidía con la víspera de Reyes. La tradición mandaba hornear un pastel ocultando un haba y a veces también un guisante. El hombre que encontraba la primera se coronaba rey, y la mujer que hallaba el guisante era la reina.

El Significado de "El Rey Bebe" de Jordaens

La imagen es digna de un cuadro de Jordaens de los muchos que había en los museos de la entonces invadida Bélgica.

En definitiva, un recuerdo de que lo de los partidos de fútbol pacifistas intertrincheras no ha significado nada, que la moral de la tropa está alta y que, sobre todo, la guerra continua.

¿Se trata de un simple ejercicio arbitrario y fútil? Yo diría que “sí” para responder a esas dos preguntas.

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