Embarazo accidental de un millonario: Consecuencias y Reflexiones
La posibilidad de desligar la paternidad de la procreación abre la puerta a situaciones grotescas y penosas para los niños y mujeres involucrados. El hecho de separar la gestación de la posterior maternidad de forma premeditada supone un atentado a la familia y a los derechos del niño.
Según el diario Mirror, una pareja formada por Galip Öztürk, un millonario turco de 57 años, y Kristina Öztürk, una rusa de 23 años, decidió encargar la gestación de sus hijos de forma subrogada. Kristina ya había gestado una hija antes de este proceso.
El debate sobre la explotación reproductiva
La explotación reproductiva de mujeres es actualmente una de las principales cuestiones que enfrenta el feminismo a nivel internacional, y se ha convertido en un floreciente negocio. Este concepto hace referencia a un conjunto de nuevas formas de explotación y mercantilización del cuerpo de las mujeres que han aparecido con las recientes innovaciones en el campo de la biotecnología.
La explotación reproductiva tiene dos vertientes claramente diferenciadas:
- La compra de gametos femeninos u “ovodonación”, consistente en la extracción remunerada de óvulos a mujeres fértiles de entre 18 y 35 años a través de una estimulación mediante hormonas y una posterior punción ovárica.
- Los vientres de alquiler o maternidad subrogada.
Tanto la ovodonación como los vientres de alquiler, dos prácticas muy relacionadas entre sí, constituyen la explotación reproductiva de mujeres. Ambas suponen una división de la participación en la procreación entre distintas mujeres. El resultado es una industria de la explotación reproductiva de alcance global que deslocaliza sus factores productivos a países con legislaciones más laxas o nulas y que se lucra a costa de las mujeres convirtiéndonos en mercancía.
Lea también: ¿Consideras no continuar con tu embarazo? Esto te interesa
La situación en España
En España, la “ovodonación” o “donación de óvulos” está regulada como un acto altruista y de libre elección individual. En la última década, con la connivencia de las universidades, se publicita abiertamente la posibilidad de vender óvulos entre las estudiantes. Las consecuencias psicofísicas para la salud de las mujeres son graves, sea porque el procedimiento lleva a forzar la ovulación sea porque se empuja a las donantes a someterse a repetidos tratamientos.
La propia Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida alerta sobre los riesgos de este procedimiento como el síndrome de hiperestimulación ovárica, aparición de trastornos psicológicos como la ansiedad y síntomas depresivos, hemorragia por punción accidental de vasos sanguíneos, dolor abdominal, torsión ovárica, etc.
Los datos del registro nacional español de 2018 apuntan que hubo 15.179 extracciones de óvulos (punciones) de “donantes”. La mal llamada ovodonación permite abastecer de materia prima el negocio de la reproducción asistida, que facturó 460 millones en 2020 a nivel nacional.
Vientres de alquiler
Los vientres de alquiler es el término con el que comúnmente nos referimos a lo que eufemísticamente se ha llamado como “gestación subrogada” o “gestación por sustitución”, que no es otra cosa que la explotación de la capacidad de gestación de las mujeres. En este proceso la madre de alquiler pierde derechos fundamentales y queda totalmente sujeta a las condiciones del contrato.
En España, la Ley 14/2006 de Técnicas de Reproducción Humana Asistida establece en su artículo 10 la nulidad de estos contratos. No obstante, la Instrucción de 5 de octubre de 2010, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, sobre régimen registral de la filiación de los nacidos mediante gestación por sustitución, permite la inscripción en el registro civil de bebés nacidos con este medio, apelando al bien superior del menor.
Lea también: Maternidad según Alyssa Milano
El propio Comité de Bioética de España, en su informe sobre los aspectos éticos y jurídicos de la maternidad subrogada de 2017 concluía: “existen sólidas razones para rechazar la maternidad subrogada. El deseo de una persona de tener un hijo, por muy noble que sea, no puede realizarse a costa de los derechos de otras personas.
Entre 2010 y 2016, el Gobierno tiene conocimiento de 979 inscripciones de criaturas nacidas bajo contrato de gestación subrogada en oficinas consulares y misiones diplomáticas españolas de 12 países (al menos según la información publicada). Las madres gestantes solo perciben el 0,9% del total del negocio internacional de los vientres de alquiler.
Todas las clínicas privadas de fertilidad sin excepción hacen referencia a la ayuda que una mujer puede ofrecer a otra para cumplir su sueño, todo en un gesto de solidaridad. Este lenguaje esconde intencionadamente la transacción comercial que subyace la ovodonación. Algunos anuncios sugieren tímidamente esta compra de óvulos: “donar te renta”, “además puede ayudarte a cumplir tu sueño”, puesto que iría contra la ley decir la verdad: compran óvulos a mujeres que necesitan dinero.
En el caso de la subrogación, también tiene lugar una distorsión de la realidad mediante el lenguaje empleado. Lo podemos ver en el planteamiento de las agencias presentes en España, que excluyen todo lo posible a las mujeres que gestan y paren esas criaturas. Solo hablan de un “procedimiento” o “técnica” de reproducción asistida, donde la mujer gestante es un mero objeto a disposición en un catálogo en el que se puede elegir por país, precio y otras características.
El uso de aplicaciones y la privacidad durante el embarazo
Las ‘apps’ para monitorizar la menstruación o que ayudan a buscar el embarazo están en entredicho después de la investigación realizada por el ‘hacker’ Cooper Quintin y la periodista Kashmir Hill y que se presentó en la última edición de la convención ‘hacker’ DEF CON. El estudio analiza varias aplicaciones para Android relacionadas con el ciclo menstrual, los días fértiles o el desarrollo de los meses de embarazo.
Lea también: Guía sobre lactancia y embarazo
Hill hizo lo que tienen que hacer muchas mujeres que usan Clue, Flo, My Calendar o Fertility Friend: dijo cómo eran sus relaciones sexuales, si había ganado peso, cuándo tenía el periodo y cómo era este. Mientras las usaba y gestaba al bebé, contactó con Quintin, miembro de la Electronic Frontier Foundation (EFF), que registró todo lo que su ‘smartphone’ transmitía cuando ella usaba las ‘apps’ de fertilidad y embarazo.
Quintin opina que “el mayor problema que encontré es la falta de codificación en las comunicaciones de estas ‘apps’”. Advierte de la falta de cifrado en las comunicaciones que hace más accesibles las conversaciones en los foros sobre cambios en el cuerpo u otras cuestiones, sobre todo si esos mensajes se envían a través de una red wifi que otros pudieran interceptar.
Otra de las conclusiones a las que llegó Quintin es que la mayoría de estas aplicaciones usan la publicidad como forma de obtener beneficios. “Están enviando mucha información personal a los anunciantes, como tu localización, tus coordenadas GPS exactas, tu género, cuántos años tienes, cuánto pesas, si estás embarazada o no, si tienes hijos o no… Toda esa información se envía a los anunciantes sin que el usuario lo sepa”, nos cuenta.
De acuerdo con su estudio, todas las aplicaciones analizadas, excepto Fertility Friend, conectan con servidores de terceros para compartir datos. En el caso de una llamada The Bump, lo hace hasta con 18 servidores diferentes.
Consejos para preservar la seguridad
Quintin da varios consejos a compañías y usuarias para que mejoren la seguridad. A las empresas, les diría que se tomaran en serio la privacidad de las personas, que piensen en otras personas que podrían usar estas ‘apps’ y especialmente en los tipos menos comunes, alguien como un novio o un marido que use ese teléfono”. A quienes las descargan les pide que no compartan “datos personales muy privados”. También, aconseja no tomar estas ‘apps’ como consejos médicos.
Por otra parte, el investigador de la EFF alerta sobre la necesidad de utilizar un código PIN o contraseña para acceder a estas ‘apps’ y así evitar miradas indiscretas de quienes pudieran hacerse con el terminal.
Según un estudio de 2016 realizado por médicos neoyorquinos con 33 ‘apps’, que Hill cita, solo tres de ellas daban “la ventana fértil exacta”.
Embarazos secretos y la información en internet
No es la primera vez que alguien se pregunta cómo internet se puede enterar de que estás embarazada o trabajando en ello antes de que se lo digas a alguien. Si saben que las clientas han comprado suplementos de zinc o magnesio o crema de coco (por poner unos ejemplos hipotéticos), suponen que podrían estar embarazadas y a punto de dar a luz, y generan los cupones para pañales, ropa infantil o cunas.
También pueden ocurrir confusiones muy macabras. Amy Pittman, una mujer de Washington, usaba una de estas estas ‘apps’ cuando se quedó embarazada, pero sufrió un aborto natural. Siete meses después de este, y a pesar de que había borrado la cuenta de la aplicación que usaba, se encontró con un paquete en el felpudo de su casa: era leche para bebés.
A la vez que todo esto pasa, conscientes de la información sobre embarazo que se difunde en internet, hay otras personas que hacen todo lo posible para no dar más datos de la cuenta. Con este fin, pagaba la ropa en efectivo, navegaba por webs sobre bebés a través de Tor o pedía a sus amigos y familiares que no comentaran la noticia en redes sociales y mensajes.
El testimonio de una adolescente embarazada
El 14 de marzo de 2015 tuvo lugar en Madrid una manifestación por la vida, la mujer y la maternidad. En este contexto, Marta, una adolescente embarazada a los 16 años, quiso compartir su testimonio en Youtube para ayudar a otras chicas que pasen por su situación. Un embarazo en la adolescencia no es probablemente el escenario con el que sueñan las menores que tienen relaciones sexuales.
Marta se quedó embarazada con 16 años. A pesar de que socialmente “lo que había que hacer” era abortar, ella decidió tener a su hija. En nuestra sociedad está muy asumido que tener relaciones sexuales a esa edad es normal, pero si te quedas embarazada y decides tener a tu hijo, te tachan de inconsciente, de complicarte la vida, e incluso parece que estuvieras haciendo algo malo a tu hijo.
Aunque en casa fue un shock, sabía que mis padres me iban a apoyar. Pero al principio fue una situación rara, fueron asimilándolo poco a poco. En el colegio también me apoyaron. Estuve bastante tiempo sin ir a clase, durante el embarazo y cuando tuve a la niña. Pero me pusieron muchas facilidades, para ir a hacer los exámenes cuando pudiera, para enviarme apuntes… Mis amigas del colegio también. En el ambiente en el que me he criado, en general hay mentalidad provida. Pero cuando he salido fuera, en la universidad, es cuando me he dado cuenta de que no abortar está mal visto.
Mi novio me apoyó muchísimo. Fue el primero en saberlo y estuvo a mi lado para lo que quisiera. El apoyo del padre de tu hijo es importantísimo. Aun siendo un niño de 17 años, con todos los miedos que provocaba la situación, supo estar a mi lado, apoyarme y defender la vida de su hija.
Lo primero que aprendes es a aprovechar el tiempo. Aprendes a estudiar con una mano, y con la otra mueves el tren chuchú. Ves las cosas de otra manera. Tu tiempo se multiplica, y sacas el bachillerato y la selectividad. Puede parecer que tener una hija te impide hacer cosas grandes, pero es que lo más grande es cuando estás con ella…
tags: #embarazada #de #un #millonario #por #error