Embarazo Durante el Puerperio: Causas y Síntomas

19.11.2025

Tu bebé ya ha nacido. En esas primeras horas del posparto o puerperio o cuarentena experimentarás una sensación de inmensa felicidad y euforia al tener a tu hijito en brazos. No puedes dejar mirarle. Su carita, gestitos, las manitas, cómo duerme, cómo come… Por toda esta emoción y el inmenso amor que te inunda quizá no prestes atención al posparto y a algunos de sus síntomas, como los entuertos, los loquios…

El puerperio, posparto o cuarentena es el gran desconocido de las madres. Si tienes dudas sobre el posparto o el puerperio, este es un periodo complejo. En este periodo el organismo materno va recuperando su normalidad después del parto. La felicidad por tener a tu bebé en tus brazos se mezcla con el cansancio y algunas molestias.

Para los médicos comienza después del alumbramiento de la placenta y dura entre seis y ocho semanas o unos 40 días. Por eso también se le conoce como cuarentena. En ese tiempo tu organismo se vuelve a reorganizar para volver a su estado antes del embarazo. Es decir, las hormonas, el útero, todo tu sistema reproductor tiene que quedar en las mismas condiciones (o muy parecidas) de antes de quedarte embarazada. Todo estos cambios hormonales y físicos provocan unos síntomas.

Síntomas Comunes del Puerperio

Los síntomas físicos del posparto son variados. Es normal tener un sangrado similar a una regla la primera semana que luego irá disminuyendo poco a poco y cambiando de color a un tono marrón y posteriormente amarillento hasta los 15 o 20 días, aunque haya algún día con un manchado un poco más abundante. Son los loquios. Es anormal continuar sangrando en cantidad mayor que una regla más allá de diez días, o volver a tener un sangrado hemorrágico y muy abundante después de varios días de manchado escaso.

Es normal una ligera febrícula de hasta 37,5º cuando se produce la subida de la leche. Es anormal una temperatura de más de 37,5º en varias ocasiones, en cualquier momento del posparto. Esto indica que puede haber una infección, que puede estar localizada en las mamas, el útero, la episiotomía, la incisión de la cesárea, o en la orina, y que será necesario tratar con antibiótico. Es anormal tener tensiones de 140/90 o más. Cuando la tensión sube mucho, se nota un intenso dolor de cabeza, que no cede con calmantes, y puede haber destellos en la vista. A veces también aparece dolor en la parte alta del abdomen.

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Es normal sentir cansancio debido a los cuidados del bebé, la falta de sueño y la adaptación a los cambios. Incluso puedes sentir que eres capaz de realizar esfuerzos importantes. Es anormal sentir un cansancio extremo que no te permite realizar las actividades de la vida cotidiana ni cuidar a tu recién nacido. Puede deberse a una anemia. Es normal que los primeros días de la lactancia aparezcan algunas molestias en las mamas, porque están inflamadas y los pezones son extremadamente sensibles y no están acostumbrados a la succión continua del bebé. Es anormal que sea un dolor insoportable, que el pecho tenga zonas enrojecidas muy dolorosas y calientes (síntomas de mastitis) o que los pezones estén agrietados y heridos.

Es anormal un dolor insoportable que no se calma con analgésicos y que nos impide hacer las actividades de la vida cotidiana. El cuidado adecuado de la higiene personal y el seguimiento de las indicaciones médicas pueden ayudar a prevenir infecciones posparto. Es normal que la zona genital de una mujer que acaba de parir tenga un olor muy fuerte, aunque haya una higiene adecuada. Es anormal que huela muy mal (con olor a carne podrida). Puede deberse a una infección dentro del útero que además se acompañaría de dolor en la tripa por debajo del ombligo. Es normal tener una sensación de tristeza y desánimo unos días después del parto, por el cansancio, la adaptación a los cambios que supone tener un hijo y por la revolución hormonal que se produce tras el parto. Es anormal que esa tristeza dure más allá del primer mes, que te impida cuidar a tu bebé y continuar con tu vida.

  • Los entuertos: Son las contracciones del útero tras el parto. Pueden ser muy molestos y llegar a provocar dolor, sobre todo en el segundo y siguientes embarazos, y también cuando la mamá da de mamar a su bebé. Los entuertos son contracciones uterinas muy similares a las del parto: Es un dolor agudo que dura unos segundos o minutos y luego desaparece.
  • Los loquios: Durante el embarazo, la placenta estaba insertada en la pared del útero. En el parto, la placenta se desprende y tras el nacimiento del bebé se expulsa, en el alumbramiento. En el lugar donde se encontraba queda una herida que se tiene que ir curando poco a poco. Por eso el útero se llena de coágulos de sangre y líquido que la herida rezuma (como sucede con una gran herida que te hagas en una rodilla, el codo…). Además en el interior del útero aún queda restos del líquido amniótico. Todos esos residuos tu organismo los tiene que expulsar a lo largo del puerperio. Es muy importante que no uses tampones para los loquios.
  • La subida de la leche: Es otro síntoma del posparto. En cuanto nace el bebé y se expulsa la placenta, los niveles de estrógeno y progesterona descienden en picado y la prolactina aumenta. El calostro es la primera leche que toma el bebé. A los tres o cinco días los pechos aumentan de tamaño y se llenan de leche. Para muchas mujeres resulta muy doloroso, porque la producción de leche es superior a lo que el bebé come.
  • Cambios en el abdomen: Según crecía tu bebé dentro de ti, tu barriga también aumentaba de tamaño. En el último mes de embarazo, tendrá tal volumen que no te verás los pies. “Tras el parto, el útero queda contraído a nivel del ombligo y poco a poco va disminuyendo hasta su estado previo (o similar) en las siguientes seis semanas (lo que llamamos puerperio). La distensión de la musculatura y la fascia que mantienen el abdomen también van cediendo y se va adaptando a su nueva situación. Las estrías aparecen como resultado de la rotura del tejido conjuntivo que sostiene la piel y la pérdida parcial de las fibras de colágeno y elastina. Al perder dicho sostén y elasticidad, la piel cede y se desgarra.
  • Caída del cabello: Tras el parto, los niveles de estrógeno y progesterona caen a sus niveles habituales. Debido a ello en el cabello se produce el llamado efluvio telógeno posparto, el cual no es inmediato sino se experimenta en general a los tres meses del posparto. La caída del pelo puede llegar a ser muy intensa y preocupa mucho a las mujeres, siendo un motivo frecuente de consulta. Es importante tranquilizar a las pacientes y explicarles que es un proceso normal del cuerpo durante el cual los pelos que han estado en fase de crecimiento durante el embarazo gracias a las hormonas, ahora van a entrar en una fase de reposo y caída, que se puede extender durar varios meses, para luego volver a su ciclo de crecimiento habitual. En general, no requiere de tratamiento específico salvo la observación y vigilancia de la recuperación espontánea.
  • Cambios emocionales: Tras dar a luz, tu cuerpo deja de segregar una gran cantidad de hormonas que eran necesarias para el embarazo. Esa caída hormonal puede provocarte un bajón emocional: tu sensibilidad estará a flor de piel. A eso se une la responsabilidad y el agobio de tener que cuidar a un recién nacido. Es normal. Pero si estos sentimientos perduran durante más de dos semanas y están acompañados de tristeza (ganas de llorar sin motivo aparente), ansiedad, somnolencia o insomnio, con sentimiento de culpa o desesperación quizás se trate de una depresión posparto.

¿Cómo Saber si Tienes una Depresión Posparto?

El posparto o puerperio es un momento muy complicado para la mujer. Tiene que cuidar a un recién nacido, darle el pecho a cada poco (su estómago es tan chiquitín que se vacía muy deprisa)… y cuidarse a si misma. Si hablamos de oxitocina, podemos caer en el error de pensar solamente en sus efectos hormonales durante el parto o la lactancia. Pero lo cierto es que también actúa como neurotransmisor, lo que implica efectos a nivel del sistema nervioso central de lo más variados.

El posparto es una etapa muy intensa para la que las parejas no siempre se preparan. Durante los nueve meses de embarazo todas nuestras preocupaciones van dirigidas a los problemas que pueden surgir en el embarazo o en el parto y pocas veces nos planteamos algo más allá de ese momento. Una vez has dado a luz, si lo has hecho en un hospital, probablemente tendrás el alta entre las 24 horas del parto y los 2-3 días del parto y es probable que no vuelvas a ver a un profesional de la salud hasta los 7-10 días del parto. O, en ocasiones, hasta el final de la cuarentena.

Complicaciones y Patologías del Puerperio

El puerperio es el periodo desde el final del parto hasta la aparición de la primera menstruación. Las posibles patologías acontecidas en este tiempo son la causa más frecuente de mortalidad materna incluso en nuestro medio. La patología de la lactancia incluye el fallo de lactancia, grietas en el pezón, ingurgitación mamaria y mastitis puerperal.

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La infección puerperal es una complicación obstétrica frecuente aunque las pautas de profilaxis han disminuido mucho la incidencia de esta patología. La patología vascular del puerperio incluye cuadros de gravedad importante, representando una de las principales causas de mortalidad materna. Se incluye la trombosis venosa profunda y el tromboembolismo pulmonar como la complicación más grave de la primera.

No parece que la patología psiquiátrica sea más frecuente en el puerperio que en otra época de la vida, pero sí que se describen los cuadros relacionados con este periodo, como son el «blues», la depresión puerperal y la psicosis puerperal.

Infección Puerperal

La infección puerperal es una complicación obstétrica frecuente. La importancia de este tipo de infecciones requiere un diagnóstico seguro, rápido y eficaz, así como un tratamiento antibiótico y ocasionalmente quirúrgico. A menudo las pacientes presentan síntomas iniciales de infección puerperal tras el alta, demandando la asistencia en el servicio de urgencias.

La fiebre puerperal se define como temperatura igual o superior a 38º al menos durante dos días y entre los días 2º y 10º tras el parto. Se puede deber a causas genitales o extragenitales. Las genitales son: endometritis, infección de la episiotomía o de la laparotomía de la cesárea, fascitis necrotizante, mastitis, tromboflebitis pélvica séptica.

Causas de la Fiebre Puerperal

  1. Endometritis: Es la causa más frecuente de fiebre puerperal. En la mayoría de los casos se produce por vía ascendente tras la colonización microbiana cérvico-vaginal. Los factores de riesgo son el parto por cesárea, el número de exploraciones previas, tiempo de bolsa rota mayor de 6 horas, duración del parto de más de 8 horas, presencia de meconio, alumbramiento manual, diabetes, corioamnionitis, heridas y desgarro del canal de parto.
  2. Infección de la episiotomía: Es una complicación poco frecuente, en torno al 1%, disminuyendo su incidencia debido al perfeccionamiento de la técnica quirúrgica y la asepsia en el paritorio. Se producen en su mayoría por agentes polimicrobianos. A la exploración se aprecian signos inflamatorios locales, como dolor, eritema y edema.
  3. Infección de la herida quirúrgica: Aparece en un 2-5% de todas las cesáreas. Son factores predisponentes la cesárea urgente, tiempo quirúrgico prolongado, corioamnionitis, obesidad o malnutrición, anemia o alteraciones de coagulación e inmunosupresión.
  4. Fascitis Necrotizante: Es una complicación poco frecuente, pero potencialmente muy grave. Se debe sospechar su diagnóstico ante una rápida ascensión de signos de celulitis en las primeras 24 horas, afectación del estado general de la paciente, desarrollo y extensión a tejidos adyacentes o presencia de crepitación.
  5. Tromboflebitis pélvica séptica: Es una complicación puerperal infrecuente con mortalidad mínima que puede aparecer tras parto vaginal (1/2.000) o tras endometritis postcesárea (1-2%). Hay que sospecharla ante fiebre persistente de origen desconocido; se produce por la combinación de tres factores: hipercoagulabilidad, lesión vascular por infección o traumatismo y estasis venoso.

Patología de la Lactancia

Las ventajas de la lactancia materna están bien establecidas, tanto para el lactante como para la madre. En la 55º Asamblea Mundial de la Salud, Ginebra 2002, se recomendó la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida del bebé. Pero es habitual que se presenten dificultades, por lo que se debe promover una lactancia lo más precoz posible con una técnica correcta, lo que previene la formación de grietas y la consiguiente infección.

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  • Fallo de lactancia: Es la ausencia de producción de leche o la producción en cantidad insuficiente para el crecimiento del bebé. Hay que realizar primero una exploración para descartar causas anatómicas, como pezones planos, mamas tubulares o cirugías mamarias previas.
  • Grietas en el pezón: Se manifiestan como dolor durante las tomas y pueden ser la puerta de entrada de las mastitis. Lo más importante es su prevención, realizando higiene del pezón antes y después de la toma.
  • Ingurgitación mamaria: Se manifiesta como dolor y tensión mamaria muy intensos, 24-48 horas tras la aparición de la secreción láctea. La causa es una ingurgitación excesiva de venas y vasos linfáticos mamarios.
  • Mastitis puerperal: Es la infección del parénquima glandular, tejido celular subcutáneo o vasos linfáticos de la mama. Se manifiesta con dolor, eritema, induración o masa, fiebre, leucocitosis con neutrofilia.

Otros Problemas Comunes

  • Hemorragia: Durante la cuarentena, vas a tener una secreción vaginal característica del momento: los loquios, una mezcla de sangre y restos celulares del embarazo. Tienen un olor característico, pero en ningún caso deben ser malolientes.
  • Infección de orina: Los cambios fisiológicos del embarazo y los sondajes vesicales (vaciamiento de la vejiga de la orina mediante una sonda) de repetición durante el parto, sobre todo en mujeres que han tenido un parto largo y con anestesia peridural, pueden favorecer las infecciones de orina durante el posparto.
  • Tromboembolismo: Durante el embarazo y el puerperio hay cambios fisiológicos que pueden favorecer la aparición de trombosis, sobre todo en mujeres obesas o las que se ha practicado una cesárea.
  • Loquios fétidos: Las pérdidas hemáticas que se inician después del alumbramiento denominan loquis y van cambiando de aspecto a medida que avanza el puerperio: primero son abundantes y rojas y, después, escasas y claras.
  • Depresión posparto: El parto conlleva un reajuste físico y emocional que se vive durante el puerperio. Generalmente, durante los primeros días hay una tendencia a la tristeza, que se supera a medida que la mujer adquiere habilidades de cuidado del bebé y lo conociendo.

Recomendaciones Durante el Puerperio

El puerperio hospitalario debe fomentar el vínculo de la madre y el bebé con la participación del padre en el proceso. Debe prestarse especial atención al estado de la madre, y a la aparición de fiebre o cualquier otro signo clínico que pueda indicar alguna complicación.

En esta revisión de la literatura se destaca la importancia de promover durante el puerperio hospitalario del apoyo necesario que asegure que se establece un sentimiento de confianza y competencia respecto a la maternidad y fomentar así el vínculo de la madre y el bebé. Recomienda monitorizar de manera frecuente la temperatura corporal de la madre, la presión arterial, el ritmo cardíaco y la frecuencia respiratoria.

En el caso de que se haya realizado una episiotomía durante el parto, se deberán valorar la aparición de signos de edema, la presencia de dolor o secreciones purulentas, o la dehiscencia de la zona de sutura. Es importante controlar la aparición de fiebre en el posparto definida como una temperatura superior a los 38º C a excepción de las 24 primeras horas tras el parto.

El dolor y la fatiga son dos de los síntomas de los que más aquejan las mujeres tras el parto. Para conseguir el alivio del dolor derivado de la involución uterina, los AINE de acción corta como el ibuprofeno de 600 mg ha mostrado un mayor beneficio que el parecetamol o los opioides. Por otro lado, el paracetamol en dosis que no excedan los 4.000 mg al día ha mostrado un alivio del dolor perineal posparto.

La retención de orina tras el parto es habitual y se produce cuando no se consigue una micción espontánea seis horas después del parto. El puerperio hospitalario debe fomentar el vínculo de la madre y el bebé con la participación del padre en el proceso.

Los músculos de la pelvis y el abdomen volverán poco a poco a su tono normal, a veces dificultado por la sobredistensión y los desgarros musculares que se pueden producir durante el embarazo y parto. También puede presentar en las primeras horas dificultad para la micción espontánea, debido a la disminución del tono de la vejiga en partos muy prolongados o instrumentados y a la anestesia peridural.

Es importante en las primeras horas obligarse a una micción frecuente pues un vaciamiento correcto de la vejiga permite una mejor involución uterina. Aproximadamente en dos semanas se normalizarán el tono y la motilidad de sus intestinos, intente seguir una dieta rica en frutas y fibra o incluso se puede ayudar de laxantes suaves que no se absorban a nivel intestinal. Para las hemorroides existen diferentes cremas que le mejorarán las molestias.

Ingurgitación (congestión) mamaria: Se produce cuando el pecho no se vacía por completo. Entre un 30-80% de puérperas pueden presentar depresión posparto. No suele ser grave. Los signos y síntomas más frecuentes son: sentimiento de tristeza, llanto, cambios de humor, irritabilidad, confusión y olvidos, cefalea, indiferencia hacia el niño, trastornos del sueño, fatiga y ansiedad. Es una reacción general a una situación de estrés, relacionada también con la caída brusca de los niveles hormonales tras el parto que suele mejorar en pocos días.

En el posparto, el organismo de la mujer experimenta muchos cambios. En esta etapa, llamada cuarentena o puerperio, pueden aparecer algunos trastornos, completamente independientes del embarazo y el parto: es decir, aunque estos hayan sido normales, pueden surgir complicaciones después. Hay que estar alerta para poder determinar que es normal y que no lo es. Y ante la duda, consultar.

El puerperio es un periodo de adaptación en el que el organismo de la mujer poco a poco vuelve a ser como antes del embarazo. Durante estas semanas, el cuerpo experimenta cambios hormonales, físicos y emocionales muy importantes. El cuerpo puede mostrar signos de alarma, por ello es fundamental que las madres y sus familias estén informadas sobre los cambios típicos de esta etapa y sobre los síntomas que requieren atención médica inmediata. Lo más importante: acudir a las revisiones y tener una comunicación fluida con el médico.

En el posparto, las madres pueden experimentar una variedad de síntomas que, en su mayoría, son normales. Sin embargo, la línea entre lo normal y lo anormal puede ser difícil de definir. Reconocer los síntomas y buscar ayuda es fundamental para la recuperación de la madre. Siempre, ante la duda de si algo es normal o no lo es, conviene acudir a los o las especialistas...

Administración de Vitamina K y Cuidado del Cordón Umbilical

Dado que el cordón umbilical representa tras el parto una vía de colonización que puede derivar en una infección es muy importante la sección con material estéril y la colocación de un sistema seguro de cierre. Se debe informar a los/las progenitores de que se va a administrar la vitamina K (MSPS, 2010).

Se recomienda la limpieza del cordón umbilical con agua y jabón, secado posterior y cobertura con gasas limpias que deben cambiarse frecuentemente, y el cambio del pañal tras deposiciones o micciones del bebé, con la finalidad de mantener el cordón seco y limpio. Este cuidado del cordón umbilical se debe realizar hasta su caída siguiendo las medidas de asepsia e higiene de lavado de manos.

Conjuntivitis Neonatal

Durante las dos primeras semanas de vida puede aparecer en el/la recién nacido/a una conjuntivitis que se manifiesta entre los 2 y 5 días de vida que puede complicarse sin el tratamiento adecuado. En caso que no se haya realizado un cribado y tratamiento de enfermedades de transmisión sexual durante el parto, se puede realizar una profilaxis de la conjuntivitis neonatal mediante soluciones antisépticas o antibióticas administradas tras el parto.

Apoyo y Cuidados Liderados por Matronas

Se ha identificado una RS Cochrane que comparó los resultados de implantar un modelo de cuidados liderado por matronas/es frente a los modelos liderados por médicos especialistas como obstetras o médicos de familia. Los bebés de las madres atendidas en un modelo liderado por matronas/es tuvieron una estancia en el hospital más corta.

Contacto Piel con Piel (CPP)

La intervención evaluada en la RS se comparó con el contacto madre-hijo habitual, incluyendo el colocar el neonato envuelto en los brazos de la madre, en cunas abiertas o bajo calentadores radiales en la misma habitación que la madre o en otro lugar. Se observaron mayores puntuaciones del score SCRIP en las 6 horas siguientes al nacimiento en los neonatos que mantuvieron un contacto CPP con sus madres.

Ubicación del Neonato Durante las Noches

Un ECA analizó distintos grados de contacto madre-recién nacido durante la estancia hospitalaria después del parto. Las puntuaciones en satisfacción de las mujeres cuyos bebés estaban en una cuna separada en promedio fueron inferiores. En cambio, las puntuaciones de las mujeres que dormían en la misma cama que el bebé, tuvieron puntuaciones superiores a la media.

Preguntas Frecuentes sobre la Fiebre Puerperal

¿La fiebre puerperal es grave?

Se define fiebre puerperal como la presencia de una temperatura mayor a 38ºC desde 24 horas tras el parto hasta seis semanas después. En la mayoría de los casos, estos procesos infecciosos son cuadros limitados por el uso de antibióticos (del orden de 7-10 días) que limitan la situación.

¿Es lo mismo la fiebre puerperal que la infección puerperal?

Aunque técnicamente no es lo mismo, lo más habitual es que estos dos conceptos se utilicen de forma sinónima. Lo correcto sería llamarlo sepsis puerperal o infección puerperal. La fiebre puerperal, por su parte, se trata de una manifestación clínica de la fiebre o sepsis puerperal.

¿Qué cuidados de enfermería requiere la sepsis puerperal?

La sepsis puerperal o fiebre puerperal es una infección que se produce de manera local o generalizada tras el parto. Por ello, después del parto y sobre todo ante una infección puerperal, es muy importante lavar y desinfectar la herida de la episiotomía o la cesárea según sea el caso. Para ello, se aconseja utilizar una solución desinfectante, pero nunca jabón.

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