Enfermedad de Crohn y embarazo: Riesgos y consideraciones
La enfermedad de Crohn es una enfermedad crónica que provoca la inflamación de cualquier parte del tracto digestivo, aunque con más frecuencia afecta al intestino delgado. La enfermedad de Crohn (EC) es una enfermedad inflamatoria intestinal (EII) que afecta a cualquier parte del tracto gastrointestinal en forma de brotes y recidivas, teniendo el sistema inmunitario un papel clave.
Se trata de una enfermedad que alterna brotes y periodos de remisión. Se presenta con mayor frecuencia en personas jóvenes, y por este motivo, en muchas ocasiones afectará a mujeres jóvenes con deseo de ser madres”, nos explican la Dra. Marta Claramonte y Dra. Raquel Mula, ginecólogas de la Unidad de Embarazo de alto riesgo de Dexeus Mujer.
Los síntomas más comunes son: diarrea sanguinolenta, dolor abdominal y urgencia defecatoria. Para su tratamiento se utilizan 5-aminosalicilatos, corticoides e inmunomoduladores. Recientemente se han desarrollado anticuerpos monoclonales para pacientes refractarios o intolerantes al tratamiento convencional. Recientemente, ustekinumab -inhibidor de interleukinas IL-12/23- ha recibido aprobación por la Agencia Europea del Medicamento para tratar la EC moderada-grave.
Fertilidad y enfermedad de Crohn
Las mujeres con enfermedad de Crohn tienen tasas de fertilidad similares a la población general, pero si una mujer que padece esta enfermedad crónica está pensando en quedarse embarazada lo más recomendable es que visite a un profesional para controlar los posibles síntomas.
Los primeros estudios dirigidos a estudiar la fertilidad de las mujeres con EII observaron que la cifra de embarazos, tanto en las mujeres afectadas de una colitis ulcerosa (CU) como en las que padecían una enfermedad de Crohn (EC), era inferior a la esperada en la población sana. Sin embargo, estudios posteriores han demostrado que no existen diferencias en la fecundidad (definida como la capacidad de concebir en un determinado ciclo, en ausencia de contracepción) de las pacientes con CU y EC, respecto a las mujeres sanas.
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Así, debe concluirse que la EII no ocasiona en la mayoría de las pacientes una disminución de la fecundidad y que, únicamente en el subgrupo de pacientes con EII más grave o crónicamente activa, así como en las que exista una importante desnutrición, enfermedad perineal o fístulas genitales, puede estar disminuida la capacidad para concebir. Por último, el tratamiento de la EII con sulfasalacina puede producir en los varones oligospermia y alterar la morfología y la movilidad de los espermatozoides, disminuyendo la fertilidad masculina.
Riesgos durante el embarazo
Esto está así indicado, debido a que “el embarazo no parece que aumente la probabilidad de que aparezcan brotes de la enfermedad de Crohn siempre que esta se encuentre inactiva al inicio del mismo”, nos dicen las doctoras.
Y, a esto, añaden que “en diferentes estudios se ha observado que si la enfermedad de Crohn se encuentra inactiva, tampoco existe un mayor riesgo de complicaciones en el embarazo ni de malformaciones en el feto. Sin embargo, cuando la enfermedad se encuentra en fase de brote al inicio del embarazo, sí que se han podido describir algunas complicaciones como un aumento del riesgo de abortos, partos prematuros y defectos del crecimiento fetal”.
Posibles complicaciones
- Aumento del riesgo de abortos
- Partos prematuros
- Defectos del crecimiento fetal
Impacto de la enfermedad de Crohn en el bebé
Las doctoras insisten en que “si la enfermedad de Crohn está controlada, la mayoría de mujeres tendrán un embarazo normal y un bebé sano”. Pero, en el caso de que exista algún brote o síntoma al inicio del embarazo, puede haber más riesgos, ya que, tal y como nos explican: “Algunos estudios han relacionado la enfermedad de Crohn con un mayor riesgo de parto prematuro, bebés con bajo peso y más raramente abortos.
No obstante, el grado de actividad de la enfermedad juega un papel importante.
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Tratamiento durante el embarazo
Es esencial planear el momento del embarazo, para hacerlo coincidir con un periodo de remisión clínica y poder adaptar la medicación que se precisa a esta nueva circunstancia de la mujer. Mantendremos la medicación que se considera segura para mantener la remisión de la enfermedad, evitando complicaciones de la misma y las derivadas de los fármacos.
Los médicos que realizan el seguimiento de la paciente irán adaptando la medicación a las circunstancias y distintas necesidades terapéuticas que se presenten.
Medicamentos y embarazo
- Aminosalicilatos: Los aminosalicilatos (sulfasalacina, mesalacina...) se consideran seguros durante el embarazo y la lactancia.
- Metotrexate: El metotrexate está contraindicado durante el embarazo y la lactancia. De hecho, si una mujer o su pareja están tomando metotrexate deberían esperar al menos 3 meses en buscar el embarazo por el riesgo aumentado de malformaciones fetales.
- Otros fármacos: Otros fármacos como la ciclosporina, el tacrolimus, infliximab, adalimumab, vedolizumbab...
Consideraciones sobre Ustekinumab
La ficha técnica de ustekinumab describe datos insuficientes de seguridad durante el embarazo y recomienda evitar su utilización. Sin embargo existen pocos estudios sobre su seguridad en el embarazo. No obstante, algunos casos clínicos reflejan un uso seguro de ustekinumab perinatal, sin aparentes consecuencias negativas para el neonato.
Tras valoración conjunta por los Servicios de Digestivo, Ginecología y Farmacia de los riesgos y beneficios, consensuándolo con la paciente, se decidió suspender temporalmente ustekinumab, manteniéndose azatioprina y añadiendo prednisona.
Recomendaciones finales
Finalmente, es muy importante proporcionar una información completa y precisa a las pacientes afectadas de una EII en relación a su posible gestación, para evitar la persistencia de temores infundados o creencias no demostradas. Esta información puede resumirse en:
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- La EII no disminuye la fertilidad.
- La EII no aumenta el riesgo de anomalías congénitas.
- La frecuencia de aborto y de parto prematuro está ligeramente incrementada en la EII, especialmente en las pacientes con EC activa.
- La evolución de la EII es más favorable cuando la concepción se produce en una fase de remisión. Por tanto, es aconsejable evitar temporalmente la concepción en las fases de actividad de la EII.
- Los fármacos más comúnmente utilizados en la EII, los aminosalicilatos y los corticoides, pueden utilizarse durante la gestación y la lactancia, sin perjuicio para el feto.
- El riesgo de desarrollar una EII es mayor en los hijos de pacientes afectadas de una EII (8,9%) y aumenta hasta el 34% cuando ambos progenitores presentan esta enfermedad.
Tabla resumen de medicamentos y su uso durante el embarazo y la lactancia
| Medicamento | Embarazo | Lactancia |
|---|---|---|
| Aminosalicilatos (Mesalacina, Sulfasalacina) | Seguros | Seguros |
| Corticoides (Budesonida, Prednisona) | Usar en pulsos cortos | Compatibles, separar toma de lactancia 3-4 horas |
| Antibióticos (Amoxicilina clavulánico) | Riesgo bajo, antibiótico de elección | Seguro |
| Metotrexato | Contraindicado | Contraindicado |
| Tiopurinas (Azatioprina, Mercaptopurina) | Seguros, mantener dosis previa a la concepción | Seguros, separar toma de lactancia 4 horas |
| Anti-TNF (Infliximab, Adalimumab, Golimumab) | Seguros, bajo riesgo | Seguros, compatibles con la lactancia |
| Ustekinumab | Datos limitados, bajo riesgo | Datos limitados, precisan de más estudios |
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