¿Escogemos a Nuestros Padres Antes de Nacer? Una Investigación Profunda
Diversas culturas a lo largo de la historia del Hombre informan interacciones similares con las almas que buscan nacer. En soledad fui creado…”.
Más allá de la confianza absoluta en los hechos de la razón, de la experiencia visible, observable y medible - como dicen los científicos del campo fáctico - los contenidos tratados en este trabajo pueden parecer desubicados.
Sin duda, para entender el desarrollo comunicativo y por qué nos convertimos en seres parlantes es necesario ir más allá de los procesos razonativos o del mundo Tridimensional de Euclides en el que nos movemos lo en lo que ancho, alto y largo , o lo que observable y medible.
Como lo veremos en el capítulo sobre lenguaje y cerebro, en nuestro hemisferio derecho radican las facultades de la meditación, la metafísica, los misterios, el espacio multidimensional, la eternidad, la dialéctica gnóstica, el espíritu universal, y el conocimiento trascendental.
Así podemos entender la CPN y también que a) todo Ser Humano está sujeto a las acciones de los elementos y a las acciones de una dimensión superior, el verdadero Microcosmo: el vientre materno , b) la antigua manera de pensar asume la posición de que lo más significativo de la vida se da durante el nacimiento y posterior a él, desconociendo que el feto tiene su propia conciencia, c) las experiencia recogidas sugieren que el feto está plenamente conciente en el vientre de su madre, ¿por qué en la antigua China, India y Japón se calcula ya un año de edad al momento del nacimiento? , d) la mujer a madre embarazada educa a su bebé desde el día de la concepción; pueden aprender lo equivocado de la violencia, la ira, el odio y el rechazo, así como lo bueno del amor, la aceptación, la confianza y la alegría.
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Puede ser que el enfoque tecnológico-médico del nacimiento no sea suficiente e) el desarrollo fetal depende íntimamente de los estados psicológicos y ambientales de la madre; los pensamientos son algo muy poderoso y el bebé no nacido es conciente de lo que piensa la madre; lo podemos comparar a algo parecido a una cámara fotográfica donde se registran todas las emociones intensas -positivas o negativas - que impactan o se graban sobre el feto, f) la educación comienza en el vientre materno pues el bebé no nacido es un ser humano que siente, que es capaz de aprender, sensible a los sentimientos de quienes lo rodean, y capaz de responder al amor; la etapa pre-natal requieren , en consecuencia, tanta atención como en la etapa post-natal, g) sabemos hoy también sobre las consecuencias letales que pueden tener los pensamientos negativos de la madre que , en cierta forma, fijan el ‘temple’ o el formato para la vida ¿Qué ocurre entonces con los embarazos no-deseados? ¿Cuándo el ‘hogar fetal’ está listo para el alma?
Nos preguntan Neil y Elisabeth Carman en ‘Cuna Cósmica’ . Una antigua leyenda cuenta que una reina sabia conocida como la Gran Madre vigila a las almas de los niños que van a nacer. Habita en un reino de incomparable belleza y armonía. Muchos de sus hijos reales partieron, hace muchísimo tiempo, a gobernar sus propios reinos.
Más allá de las puertas brillantes y transparentes existen otros trescientos mil pasillos donde se encuentran las almas de niños que aún no están listos para dejar la Casa. Esperan ser enviados hacia el Drama Humano. Así, unos puede uno nacer en doce años más, otros en cincuenta, otros en cuatro meses y nueve días. Antes de la partida ellos consultan a sus guías y planifican el viaje hacia el Dominio Humano; también diseñan lo que vienen a hacer en la tierra.
Otros, la forma para traer alegría pura a la gente por medio de la música. Otros a crear 33 remedios para prolongar la vida, mientras que otros desean eliminar la injusticia. Los mismos ya han elegido a sus padres anhelando ingresar a la Escuela de la Tierra, como una forma de prueba. Pueden aparecer en el sueño de una madre diciéndole: dile a mamá que estoy listo, dile a papá que arregle la cuna, naceré como tu hermana en la próxima Primavera.
En los tiempos señalados, la Gran Madre periódicamente abre los portales y llama a los niños que les corresponde nacer. Los más pequeños descienden a la Tierra en una galera con velas de oro. El corazón de la Gran Madre se conmueve cada vez que observa la bajada de sus Hijos al ingresar al Universo. En su amor y misericordia le la entregado a sus hijos dos regalos: un guardian para que lo cuide, y, la capacidad de olvido temporal cuando enfrente sus problemas. Ella sabe que algún día, cuando la memoria de los Tiempos Celestiales se debilite, podrá reconocer el Regreso a casa para reclamar la herencia Divina.
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El Factor Cupido y las Almas que Buscan Nacer
Los ‘galanteos’ entre los padres posibles y las almas que buscan nacer nos recuerda el Cupido de la mitología Griega y Romana que significa: las flechas de puntas doradas de Cupido disparadas al corazón de los padres potenciales produce el enamoramiento que a su vez conduce a los sentimientos de ternura hacia el futuro bebé. Tal vez el “factor Cupido” sea, entonces, el responsable del nacimiento de cinco niñas aborígenes Australianas dentro de una misma familia; antes del embarazo de la primera niña el padre fallecido del esposo apareció en un sueño mientras disfrutaba de una siesta; en el sueño este padre fallecido le trajo a su hijo, ahora padre, un regalo especial: cinco niños espíritus; en el sueño las niñas se dirigieron a él como ‘papa’; el aspirante a papá estuvo de acuerdo diciendo ¡vengan!
Esa misma noche el esposo sintió como un ‘flechazo’ en su cabeza, incluso culpando a su esposa de que lo había golpeado (tal vez el golpe fue ¿el flechazo de Cupido?). Resultado, que las cinco niñas nacieron dentro de la familia en los años siguientes. Pareciera ser que la Madre Naturaleza, entonces, entrega caminos de expresión diferente a los que la vida cotidiana ofrece. Durante la Edad Media, recordemos, fueron muchas las representaciones del alma que se hicieron como adornos en catedrales Cristianas en figuras de niños desnudos, biografías de santos, así como en grabados de maderas como el arte de morir y nacer.
Herencia Emocional y Patrones Familiares
“La ciencia ya ha demostrado que el entorno emocional modifica la expresión genética. Yo puedo tener un determinado gen, pero que ese gen se active o no, dependerá del entorno. Y en muchos casos, ese entorno está marcado por lo que ha pasado antes que nosotros: lo que vivió mi madre durante el embarazo, lo que le ocurrió a mi abuela, lo que sufrió un bisabuelo. Hay muchos estudios, tal y como cuenta el experto, que la información emocionalmente no digerida se codifica biológicamente.
“Estudios sobre sobrevivientes del Holocausto que muestran cómo sus descendientes presentan alteraciones genéticas relacionadas con el estrés, sin haber vivido ese trauma directamente. La investigación que nombra el especialista fue realizada por la Dra. Rachel Yehuda y su equipo en el Hospital Monte Sinaí, Nueva York. Así, para Xavier detrás de todo diagnóstico, se halla una historia: “Linajes, secretos, duelos no llorados y sueños no cumplidos...”, señala.
Esto lo relaciona con la fidelidad que sentimos hacia nuestra familia con tal de pertenecer a ella. “Muchas veces adoptamos patrones, creencias o incluso limitaciones. Esta huella emocional se gesta directamente durante el embarazo. ”20 semanas de gestación y ya se empiezan a formar conexiones neuronales en el feto según lo que vive la madre”, afirma.
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En el pódcast, el experto en psiconeuroinmunología también destaca cómo los vínculos no sanados con nuestros padres pueden verse reflejados en las parejas que escogemos. “Nuestra pareja es un espejo. No para hacernos daño, sino para mostrarnos lo que aún no hemos resuelto. Por eso, muchas veces, la terapia de pareja empieza por la terapia individual. Y es que esta es la clave para evolucionar: mirarnos por dentro. Todos los dolores son señales, tal y como indica y concluye Xavier. “El cuerpo siempre dice la verdad. No podemos engañarlo. Un dolor de espalda, una migraña, un problema de tiroides, una infertilidad… pueden ser caminos del cuerpo para decirnos: 'esto no es tuyo, míralo'. Sanar no es eliminar el síntoma, es comprenderlo. Darle un lugar.
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