Fajas para el Embarazo: Opiniones, Beneficios y Riesgos
Como ya hemos comentado en otro "post" del blog, existen fajas específicas para embarazadas que pueden reportar muchos beneficios. Si tu ginecólogo te ha recomendado en algún momento emplear una faja, puedes estar tranquila y utilizarla sin temor. Pero algunas gestantes o familiares cercanos nos comunican en consulta su temor a utilizarlas, al pensar en que éstas pueden comprimir al bebé o dificultar su desarrollo. Este miedo está muy lejos de la realidad, siempre que elijamos una faja especial para embarazadas que sea adecuada a nuestra talla y a nuestro momento de gestación.
¿Cuándo Usar Faja Durante el Embarazo?
La faja para embarazadas suelen emplearse a partir del segundo trimestre, habitualmente a partir de la semana 25 de gestación, cuando las cambios anatómicos son mayores, el abdomen comienza a distenderse de forma notoria y aumenta la curvatura lumbar de la espalda.
En esos momentos pueden producirse molestias o dolor lumbar, pinchazos o tirones en el bajo vientre, presión o dolor en el pubis, e incluso impedir caminar de forma normal. Este tipo de fajas para embarazadas pueden ayudar a sobrellevar esas molestias.
Su forma de actuar es funcionando a modo de sostén o andamio, auxiliando a nuestros músculos abdominales. De este modo, además de nuestro tono muscular, la faja permite mantener posturas adecuadas y disminuye la tensión de los ligamentos.
Su uso debe estar limitado a unas horas en el día, no se recomienda mantenerla puesta las 24 horas.
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Tipos de Fajas para Embarazadas
Existen dos tipos de faja principales: las que cubren el abdomen completo, como clásicas o tradicionales, y las que son solo un cinturón de embarazada que se colocan por debajo del pliegue de la barriga, con la intención de ascenderla.
Ambas han demostrado que mejoran las molestias en el bajo vientre, mejoran la postura al caminar, ayudan a la postura de la espalda, y disminuyen las molestias o el peso sobre el pubis y la pelvis.
¿Excesiva Presión Sobre el Bebé?
Para evitar que las fajas generen efectos secundarios o incomodidad, lo principal es dar con la talla adecuada para cada gestante. Si hacemos esta elección correcta, el uso deja de faja no va a producir ninguna compresión sobre el bebé que vaya poner en peligro su desarrollo, su crecimiento, o general alguna deformidad.
Los fetos en desarrollo se encuentran protegidos por una bolsa de líquido, la bolsa amniótica entre cuyas funciones se encuentra la de amortiguar los traumatismos o las presiones del exterior. Por ello, aunque una faja de embarazo genere una compresión excesiva durante un tiempo, este líquido será capaz de absorber esta compresión.
No obstante, no se recomienda prolongar su uso si genera muchas molestias o dolor.
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Cinturón Pélvico Durante el Embarazo
El cinturón pélvico es un elemento que puede resultar muy útil a algunas mujeres durante el embarazo y el posparto. Tiene unas indicaciones precisas y su función es distinta a la faja.
Esta última es más ancha y recoge todo el abdomen, mientras que el cinturón pélvico es más estrecho, rodea la pelvis y apenas toca la zona abdominal.
El cinturón pélvico es una banda elástica que se ajusta en la zona de las caderas, proporcionando alivio y soporte durante el embarazo, especialmente en casos de dolor pélvico y lumbar.
El cinturón pélvico puede ofrecer una variedad de beneficios que pueden hacer que el embarazo sea más cómodo y manejable.
¿Cuándo usar cinturón pélvico embarazada?
Si experimentas molestias o dolor en la región pélvica, especialmente en la parte baja de la espalda -en la zona de las articulaciones sacroilíacas- y/o en la zona púbica -la famosa pubalgia-, el cinturón pélvico puede ser una opción para ayudar a aliviar esa incomodidad.
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Algunas mujeres embarazadas pueden experimentar una sensación de inestabilidad en la pelvis, lo que puede dificultar la realización de actividades cotidianas como caminar o levantarse de una silla. El cinturón pélvico puede proporcionar un soporte adicional que ayuda a estabilizar la pelvis y mejorar la movilidad.
El uso de cinturón pélvico está recomendado especialmente durante la ejecución de las actividades físicas del día a día, al caminar, hacer ejercicio o en los periodos prolongados de pie, proporcionándole un soporte adicional a tu cuerpo mientras te mueves.
En casos de trabajo de parto prematuro o riesgo de parto prematuro, tu médico puede recomendarte el uso de un cinturón pélvico para ayudar a aliviar la presión en la región pélvica y reducir las contracciones.
Además de su uso para la reducción del dolor provocado por la sacroileitis o la pubalgia en el embarazo, el cinturón pélvico puede ser utilizado a modo preventivo con la intención de reducir las posibilidades de sufrir una diástasis abdominal excesiva, una incontinencia urinaria o un prolapso de órganos pélvicos.
¿A partir de qué semana de gestación es recomendable el uso del cinturón pélvico?
El momento ideal para comenzar a usar un cinturón pélvico durante el embarazo puede variar según las necesidades individuales de cada mujer y la recomendación de su profesional de la salud. Sin embargo, en general, muchas mujeres encuentran útil comenzar a usar el cinturón pélvico a partir del segundo trimestre.
Durante el primer trimestre, las molestias pélvicas y lumbares no son tan manifiestas como en etapas posteriores del embarazo. Por lo tanto, el uso del cinturón pélvico puede no ser necesario durante este tiempo, a menos que haya una razón médica específica para hacerlo, como un historial de inestabilidad pélvica o dolor crónico.
A medida que avanza el embarazo y el útero continúa creciendo, generalmente alrededor del segundo trimestre, muchas mujeres comienzan a notar la necesidad de un soporte adicional para aliviar estas molestias. El cinturón pélvico puede proporcionar ese apoyo necesario al estabilizar la pelvis y reducir la presión sobre los músculos y ligamentos.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que cada mujer es diferente y puede experimentar molestias en momentos diferentes durante el embarazo. Algunas mujeres pueden encontrar útil el cinturón pélvico desde el primer trimestre, mientras que otras pueden no necesitarlo hasta más tarde en el embarazo.
Por esta razón, es importante consultar con un profesional de la salud, como tu fisioterapeuta especializada en suelo pélvico o tu obstetra, para determinar cuándo es el momento adecuado para comenzar a usar el cinturón pélvico según tus necesidades individuales y circunstancias médicas.
Beneficios del cinturón pélvico en el embarazo
- Alivio del dolor: Uno de los beneficios más importantes del cinturón pélvico es su capacidad para proporcionar alivio del dolor en la región pélvica y lumbar. Al proporcionar soporte adicional a los músculos y ligamentos, el cinturón puede ayudar a reducir la presión sobre estas áreas y disminuir el malestar.
- Estabilización de la pelvis: El cinturón pélvico puede ayudar a estabilizar la pelvis, especialmente en casos de inestabilidad pélvica o debilidad muscular. Esto puede mejorar la postura y la movilidad, lo que hace que sea más fácil realizar actividades diarias.
- Apoyo durante la actividad física: Si planeas mantener o comenzar una rutina de ejercicio durante el embarazo, el cinturón pélvico puede proporcionar un soporte adicional que te permita participar en actividades físicas de forma más cómoda y segura.
- Reducción de la presión sobre el suelo pélvico: Al proporcionar soporte y estabilidad a la pelvis y la columna lumbar, el cinturón pélvico propicia una mejor postura corporal y facilita la activación de la musculatura profunda del abdomen, es decir, el músculo transverso abdominal que actúa como faja natural de nuestro cuerpo.
- Mejora del bienestar general: Al aliviar el dolor, mejorar la estabilidad y promover una mejor postura corporal, el cinturón pélvico puede contribuir al bienestar general durante el embarazo, lo que puede hacer que sea una experiencia más placentera y llevadera.
No debemos confundir el cinturón pélvico con la faja abdominal, pues sus funciones son bien distintas.
Es importante tener en cuenta que el uso del cinturón pélvico ha de ser supervisado por un profesional de la salud, como una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico o por tu obstetra. Ellos podrán evaluar tu situación individual y proporcionarte recomendaciones personalizadas sobre si el cinturón pélvico es adecuado para ti y cómo usarlo de manera segura y efectiva.
Faja Abdominal Postparto vs. Cinturón Pélvico
¿Conoces la diferencia entre una faja postparto abdominal y un cinturón pélvico?
Tras el parto convergen en el cuerpo de la mujer varias circunstancias. Por un lado, los niveles de la hormona relaxina, que se han multiplicado por diez en los últimos meses, van a permanecer altos hasta unas ocho semanas después del parto.
Independientemente de si el parto ha sido por cesárea o vaginal, esta hormona se encuentra presente en el cuerpo de la madre en niveles muy superiores a otros periodos de su vida.
Si el parto ha sido vaginal, la pelvis se ha ensanchado en ese momento para permitir el paso del bebé. En ambos casos, los huesos de la pelvis se encuentran más laxos y más móviles que de costumbre.
Por otra parte, tras soportar el peso de nueve meses de embarazo y un parto, que ha podido ser más o menos traumático dependiendo de si ha habido uso de fórceps, episiotomía, etc., los tejidos y músculos del suelo pélvico están más distendidos, más debilitados y muy probablemente con mucha menos fuerza que antes del embarazo.
Igualmente, los músculos del abdomen se han distendido, los rectos se han abierto originando una diástasis, en muchos casos, y el volumen que ha alcanzado tu tripa va a tardar en remitir.
Si además has cogido algunos kilos de más durante el embarazo, ya tenemos todos los ingredientes necesarios para encontrarte en alerta máxima por altísimo riesgo de disfunciones del suelo pélvico: incontinencia urinaria, de gases, incontinencia fecal, prolapso, etc.
Faja Abdominal Postparto
Lo más atractivo, fácil y rápido tras el parto, con una situación de un probable sobrepeso, una tripa todavía voluminosa y molestias, es usar una faja abdominal que disimule de manera inmediata la barriga y nos proporcione algo de estabilidad, pero debes saber que su uso prolongado puede resultar más perjudicial que beneficioso.
Cada vez hay más traumatólogos y fisioterapeutas que recomiendan no inmovilizar una parte del cuerpo cuando ésta ha sufrido un esguince o una distensión.
En el postparto pasa exactamente lo mismo: ha habido una distensión de los músculos del abdomen y de los del suelo pélvico. Si no permitimos su movilidad y trabajo, tardarán mucho más en recuperarse y las fajas abdominales lo que hacen es precisamente inmovilizar y suplir en cierta medida el trabajo que deben realizar los músculos del abdomen, que pueden llegar incluso a debilitarse aún más.
Además, si ceñimos y apretamos el contenido abdominal, el core, que es como un globo inflado que se sitúa desde el diafragma hasta el suelo pélvico, ya sea con una faja abdominal o con ropa ajustada, por el centro de ese globo, ¿por dónde crees que va a tender a salir?
Efectivamente, hacia arriba y hacia abajo. Es decir, va a producirse una hiperpresión hacia los músculos del suelo pélvico que los va a tensar y debilitar aún más de lo que ya estén.
En resumen, la faja postparto abdominal se puede usar puntualmente pero no de manera continuada y prolongada.
El Cinturón Pélvico o Cinturón Postparto
El cinturón postparto o cinturón pélvico es una cincha elástica y regulable que se coloca rodeando la pelvis por debajo de las espinas iliacas, los huesos de las caderas, y que se usa tanto en el embarazo, como en el postparto, como en otros casos de riesgo de disfunciones del suelo pélvico, por ejemplo tras una histerectomía, o en casos de debilidad de esta musculatura o de la abdominal, como el prolapso o la incontinencia urinaria de esfuerzo.
Su uso resulta también muy útil para deportistas que practican deporte de impacto, en caso de dolores de espalda o para proteger tanto la espalda como el suelo pélvico en trabajos que impliquen el transporte frecuente de peso o permanecer de pie durante largos periodos de tiempo.
El cinturón pélvico tiene la capacidad de corregir y provocar una postura adecuada que consigue proteger el suelo pélvico de hiperpresiones y la zona lumbar de hiperlordosis, sin privar de movimiento a la pelvis o a la espalda.
Al contrario que los cinturones lumbares que inmovilizan la espalda y dan un soporte pasivo, el cinturón pélvico estabiliza la articulación sacro iliaca y reposiciona la pelvis, aumenta la amplitud dinámica y la resistencia haciendo trabajar la musculatura dorsal, abdominal y pélvica.
Cinturón pélvico durante el embarazo
Este es un periodo en el que el cuerpo de la mujer se ve sometido a una dura prueba no sólo por el peso y dimensiones que adquiere el abdomen, sino también por la hiperlaxitud de las articulaciones provocada por la relaxina, hormona cuyos niveles habituales se multiplican por diez en los últimos meses de embarazo.
El cinturón pélvico, que como hemos comentado no debe confundirse con una faja abdominal ni con un cinturón lumbar, debe colocarse por encima de los huesos de la pelvis y está especialmente indicado durante el embarazo en caso de:
- Dolores de la parte baja de la espalda: sacroilíacos y lumbares.
- Problemas circulatorios.
- Hipermovilidad de la sínfisis púbica.
- Dolores de ligamentos.
- Sensación de pesadez.
- Urgencia e incontinencia urinarias.
- Contractilidad uterina.
Durante todo el periodo que dure el embarazo, el cinturón pélvico, como norma general, puede ser utilizado sin límite de tiempo y también en el postparto, especialmente durante los veintiún días posteriores al parto.
Cinturón pélvico postparto
El cinturón pélvico está también muy recomendado en el postparto, para mejorar diversos síntomas como:
- Dolores de espalda, cervicales o riñones.
- Dolores de la parte baja de la espalda: sacroilíacos y lumbares.
- Dolores en la sínfisis púbica.
- Sensación de pesadez.
- Incontinencia urinaria.
- En caso de cesáreas para aliviar la tensión de la cicatriz.
Otros casos de uso recomendado del cinturón pélvico
- Tras intervenciones quirúrgicas abdominales y pélvicas: histerectomía, prolapso o hernias.
- En casos de hiperlaxitud.
- Trabajadores o deportistas con altas posibilidades de prolapso que ponen en riesgo su suelo pélvico por permanecer de pie mucho tiempo o por transportar peso muy a menudo.
- Deportistas que solicitan una gran movilidad de la espalda y la pelvis (tenistas, esquiadores,…).
- Mujeres con incontinencia de esfuerzo.
- En casos de prolapso: rectocele, cistocele, prolapso de útero, de la cúpula vaginal, etc.
Tipos de fajas reductoras
- Faja reductora de corte Braga: La faja de corte braga es perfecta para vestidos muy ajustados que además son cortitos o por arriba de la rodilla.
- Faja reductora de corte Pantalón: Las fajas de corte son perfectas para los vestidos midi o los vestidos largos.
- Faja reductora estilo Body: Las fajas de estilo body vienen muy bien para conseguir una sujeción extra en la zona del pecho. Las fajas body son como cualquier otra fajita pero con el plus de llevar tirantes para notarte más sujeta. Algunas faja body incluso llevan el sujetador incorporado.
- Faja reductora estilo Vestido: También se suelen llamar vestidos moldeadores. Los vestidos moldeadores suelen ser fajas fuertes que recogen muy bien todo el cuerpo.
Beneficios generales de usar fajas reductoras
- Comodidad y seguridad: Las fajas reductoras y las fajas moldeadoras son la prenda interior perfecta para muchas de nosotras porque nos ayudan a sentirnos cómodas con nuestras prendas exteriores.
- Versatilidad en la vestimenta: Podrás vestir muchas prendas ajustadas que, simplemente por sus tejidos, no quedan bien sin una faja moldeadora debajo de ellas. Llevar una faja reductora o una faja moldeadora no es solo cosa de chicas curvys. Las fajas ayudan a alisar nuestra figura para lucir los vestidos ajustados más bonitos.
- Variedad de diseños: Existen muchísimas fajas diferentes, cada una de ellas ideal para la prenda que llevemos puesta en ese momento. Podrás elegir entre fajas de corte braguita, de corte pantalón, fajas de estilo body o incluso fajas tipo vestido moldeador.
- Aliado para vestidos ajustados: Las fajas pueden llegar a ser nuestro súper aliado máximo si estamos hablando de vestidos ajustados y además, ¡sin espalda!
- Alisar la celulitis: Una faja de estilo pantalón es ideal no solo para conseguir un vientre plano gracias a su corte alto en la zona del abdomen, sino también para alisar las cartucheras, reducirlas y alisar la piel de naranja, ¡la celulitis! Al recoger la zona de los muslos, este tipo de faja conseguirá alisar la celulitis, pudiendo así llevar vestidos súper ajustados y pantalones súper ajustados sin que se marque la celulitis.
- Evitar transparencias: Hay varios tipos de fajitas que son ideales para los vestidos que tienden a transparentar un poco por su tipo de tejido. Con las fajas de corte pantalón te olvidarás de algo así.
Fajas Postparto
La faja posparto es una prenda diseñada para ofrecer soporte y compresión en el abdomen tras el parto. Es diferente a las fajas comunes, enfocándose en el confort y la recuperación postnatal.
Tipos de fajas postparto
- Tubular: Ideal si ha tenido un parto vaginal.
- Braguita: Puede ser más cómoda después de una cesárea.
Lo importante es elegir una que no te oprima. Además, el material de la faja es importante. Busca tejidos transpirables y suaves que no irriten tu piel, especialmente si tienes cicatrices o has tenido episiotomía.
Beneficios de las fajas postparto
- Soporte abdominal y para la espalda: Después del parto, muchos músculos abdominales y de la espalda pueden estar débiles. Las fajas postparto brindan soporte a estas áreas, lo que puede ayudar a mejorar la postura y aliviar el dolor de espalda.
- Ayuda en la recuperación post-cesárea: En caso de una cesárea, una faja postparto puede brindar soporte y protección a la incisión, facilitando la movilidad y ayudando a reducir el dolor durante la recuperación.
- Reducción de la sobrecarga: La compresión suave de una faja puede ayudar a reducir la sobrecarga posparto al mejorar la circulación y ayudar en el drenaje linfático.
- Mejora de la confianza y comodidad: Usar una faja puede ayudar a algunas mujeres a sentirse más cómodas y seguras con su apariencia posparto, lo cual es importante para la salud mental y emocional.
- Soporte durante el ejercicio: Para las mujeres que comienzan a hacer ejercicio después del parto, una faja puede ofrecer soporte adicional a los músculos abdominales y de la espalda, lo que puede ser útil para prevenir lesiones o molestias.
- Ayuda en la reducción de diástasis de rectos: En algunos casos, la faja puede ayudar a reducir la diástasis de rectos, que es la separación de los músculos abdominales que ocurre en algunos embarazos.
Cómo elegir la mejor faja postparto
- Tipo de parto: Si tuviste una cesárea, busca una faja diseñada específicamente para este tipo de recuperación.
- Material: Opta por materiales transpirables y cómodos.
- Tamaño adecuado: Es crucial elegir la talla correcta.
- Ajustabilidad: Las fajas con opciones de ajuste son ideales.
- Soporte: Considere el nivel de soporte que ofrece la faja.
- Facilidad de uso: Asegúrese de que la faja sea fácil de poner y quitar.
- Funcionalidad: Algunas fajas tienen características adicionales.
- Opiniones de otros usuarios: Leer reseñas y opiniones de otras madres puede proporcionar información valiosa.
- Consulta con un profesional de la salud: Antes de decidirte por una faja posparto, es aconsejable hablar con tu médico o un profesional de la salud.
Consideraciones especiales para fajas postparto después de una cesárea
- Material Suave y Transpirable: El área alrededor de la incisión de la cesárea puede ser muy sensible.
- Soporte sin Presión Excesiva: Es importante que la faja ofrezca soporte sin ejercer demasiada presión sobre la incisión.
- Diseño de Fácil Acceso: Dado que las cesáreas pueden limitar temporalmente tu movilidad, es importante que la faja sea fácil de poner y quitar.
- Ajustable: Una faja ajustable es ideal ya que te permite controlar el nivel de compresión.
- Cobertura y Longitud Adecuadas: Asegúrese de que la faja cubra completamente el área de la incisión.
- Evitar la Compresión Excesiva: Es vital evitar una compresión excesiva.
- Consideraciones Higiénicas: Dado que la higiene es crucial durante el proceso de curación de una cesárea, es recomendable elegir una faja que sea fácil de limpiar y mantener.
Cuándo usar la faja posparto
Se recomienda comenzar a usar la faja postparto poco después del parto, pero siempre siguiendo el consejo de su médico.
Tabla comparativa: Faja abdominal postparto vs. Cinturón pélvico
| Característica | Faja Abdominal Postparto | Cinturón Pélvico |
|---|---|---|
| Función principal | Soporte abdominal, compresión | Estabilización pélvica, corrección postural |
| Cobertura | Abdomen completo | Pelvis |
| Uso recomendado | Puntual, eventos especiales | Embarazo, postparto, problemas pélvicos |
| Efectos | Puede debilitar músculos abdominales si se usa prolongadamente | Fortalece músculos dorsales, abdominales y pélvicos |
| Contraindicaciones | Uso prolongado, hiperpresión suelo pélvico | Ninguna específica, pero supervisión profesional es recomendable |
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