Infertilidad en Perras: Causas y Soluciones

06.11.2025

La infertilidad en la perra, o la incapacidad para procrear, puede ser un problema frustrante para los dueños y criadores. En este artículo, exploraremos las causas más comunes de infertilidad en perras y ofreceremos consejos para prevenirla y mejorar la fertilidad.

Causas de Infertilidad en Perras

Las enfermedades del aparato reproductor femenino afectan, de manera más o menos directa, a la infertilidad de la perra, es decir, a la incapacidad para procrear. Hay casos en que esas patologías del aparato reproductor se resuelven con un tratamiento. Pero otras enfermedades, por su gravedad, obligan a realizar cirugías con el fin de extirpar útero y ovarios.

Infecciones Uterinas

Las infecciones de útero causan infertilidad en la perra. La piómetra, o infección del útero, es una de las patologías más importantes del aparato reproductor de la hembra canina. Es una enfermedad grave que, incluso, puede hacer peligrar la vida de la perra. Es más frecuente en hembras de edad media o avanzada, a partir de seis años. Esta patología se desencadena durante el celo de la perra. Los síntomas en hembras con piómetra son: sed, aumento de las ganas de orinar, fiebre y decaimiento. El tratamiento más eficaz incluye la esterilización de la hembra, una intervención quirúrgica que consiste en extirpar el útero y los ovarios.

Cuando la cirugía esté desaconsejada porque corra riesgo la vida de la hembra (por enfermedades como cardiopatías o edad avanzada), se puede recurrir al tratamiento médico. No obstante, tampoco en este caso las posibilidades de tener éxito están claras. «Los tratamientos médicos también pueden propiciar que la perra fallezca, por lo que hay que valorar hasta qué punto es recomendable no practicar la cirugía», explica el veterinario Juan Antonio Aguado.

Inflamación de la Vulva y la Vagina

La inflamación de la vulva en la hembra de perro puede causar infertilidad. La dermatitis perivulvar es una enfermedad que consiste en la inflamación de la piel de la vulva. Los síntomas de esta enfermedad son las lesiones o úlceras inflamadas e infectadas, alrededor de los labios de la vulva. Esta patología provoca mucho picor y, por ello, a menudo la perra se lame la zona afectada de manera compulsiva.

Lea también: Beneficios del zinc en la fertilidad

En ocasiones, la causa de la dermatitis perivulvar son los pliegues que se forman alrededor de la vulva. Esto ocurre, sobre todo, en perras obesas y en algunas razas que cuentan con dobleces en la piel, como la hembra de Bulldog. En estos casos, los pliegues causan un roce que desencadena la irritación. En ciertas hembras, será preciso recurrir a la cirugía para eliminar el exceso de piel y prevenir de manera definitiva la dermatitis. La hembra que padece esta patología estará molesta y no se dejará montar.

La inflamación de la vagina dificulta que la perra procree. La vaginitis de la hembra de perro, o inflamación de la vagina, se debe a múltiples causas: infecciones bacterianas o virales, inmadurez genital, irritaciones causadas por la orina o por cuerpos extraños (como las espigas). El principal síntoma de la vaginitis es un flujo vaginal excesivo, que puede ser blanquecino, amarillento o verdoso.

Los quistes en los ovarios son responsables de ciertos problemas relacionados con alteraciones del ciclo sexual de la hembra. Además producen hormonas, lo que explica las alteraciones del ciclo del celo, y es frecuente que originen también un manchado vaginal tras acabar el celo. Respecto a la vulva, aumenta con frecuencia de tamaño, mayor de lo habitual.

Los tumores ováricos, aunque no son frecuentes, pueden diagnosticarse a cualquier edad, en uno o en ambos ovarios. Es frecuente que provoquen la desaparición del celo durante varios años.

Edad y Fertilidad

La infertilidad de una perra depende sobre todo de la salud de su aparato reproductor y de su edad. El veterinario Carlos Quintana explica que «cuanto mayor sea la perra, menos fértil será». En su opinión, no es recomendable la monta de una perra con más de siete años de edad «porque hay riesgo de que tenga un parto complicado, con la consiguiente muerte de sus cachorros».

Lea también: Análisis Detallado: Diabetes y Fertilidad

Diagnóstico de la Fertilidad

Si la perra ha tenido dificultades para aparearse o quedarse encinta, el veterinario puede realizar un examen de fertilidad para detectar los factores que podría haber detrás, por ejemplo, estrechamientos o malformaciones. En la exploración suele realizarse una citología vaginal y/o un análisis de progesterona.

En el examen de fertilidad del macho se toma una muestra de semen para comprobar su calidad en el microscopio, donde se evalúan el aspecto, la motilidad (movilidad de los espermatozoides) y posibles defectos.

A fin de determinar el momento óptimo para el apareamiento de una perra en celo, se mide el contenido de progesterona en la sangre, a menudo durante varios días consecutivos.

La citología vaginal consiste en examinar las células de la mucosa vaginal de la perra. Se frota un bastoncillo contra la mucosa para obtener una muestra de células que posteriormente se extienden en un cristal, donde se tiñen para poder identificar los diferentes tipos de células. Esta prueba puede emplearse para determinar en qué momento del ciclo de celo se encuentra la perra o para detectar patologías en la vagina.

Inseminación Artificial

La inseminación artificial consiste en que el veterinario introduce semen en el aparato reproductor de la perra. En la actualidad existen tres métodos para ello: semen fresco, refrigerado o congelado.

Lea también: Fertilidad Naturalmente

Opciones en caso de embarazo no deseado

Si la perra se ha quedado encinta de forma no deseada, existe la opción de causar un aborto mediante un tratamiento médico. Se inyecta un compuesto hormonal dos veces con un intervalo de 24 horas y seguidamente se realiza una ecografía del útero para comprobar que el tratamiento ha funcionado.

Ciclo Estral en Perras

El ciclo reproductivo comienza con la pubertad, momento en el cual la cachorrita tiene su primer celo, y por consiguiente ya está sexualmente madura y preparada para tener cachorros. Este momento varía mucho entre cada animal y está condicionado por su tamaño; por ejemplo, perras de razas pequeñas suelen tener el celo antes que las perras de razas grandes.

Las perras suelen tener 2 celos al año. Es verdad que puede aparecer en cualquier época, pero normalmente suele coincidir con el inicio de la primavera y el inicio del otoño.

El ciclo estral, que es el período comprendido entre dos fases de receptividad o como el intervalo entre dos ovulaciones, más habitual de las perras se divide en 4 fases: proestro, estro, diestro y anestro. Cada etapa tiene asociados unos cambios físicos, hormonales y comportamentales.

  • Proestro: Comienza con el sangrado vaginal y termina cuando la perra acepta la monta. Tiene una duración aproximada de 8-11 días, aunque hay animales que tienen proestros cortos de apenas 2-3 días y otros largos de hasta 25 días. En esta fase aparece el característico sangrado vaginal, la vulva se engrosa, la hembra orina con más frecuencia, está inquieta y huidiza. En esta etapa, atrae a los machos pero no los acepta para la monta.
  • Estro: Esta fase es cuando la hembra acepta ser montada por el macho y cuando hay más posibilidades de que se quede preñada. Tiene una duración aproximada de 5-10 días. La secreción vaginal disminuye y adquiere un tono más marrón. La vulva continúa aumentada de tamaño.
  • Diestro: Comienza cuando la hembra vuelve a rechazar al macho para la monta y tiene una duración aproximada de 2-3 meses. Las secreciones vaginales van desapareciendo hasta convertirse en mucosas y la vulva se va reduciendo hasta su tamaño habitual. Algunas perras no preñadas en esta etapa, debido al aumento de la progesterona, pueden tener desarrollo mamario con secreción láctea junto con ciertos cambios de comportamiento, lo que se conoce como embarazo psicológico. Los embarazos psicológicos suelen desaparecer por sí mismo, pero en algunas ocasiones necesitan tratamiento.
  • Anestro: Es el período de reposo sexual que ocurre entre el final de un celo y el inicio del siguiente. Suele durar alrededor de 4 meses, aunque puede variar según la perra. Durante el anestro, no hay actividad ovárica ni interés sexual por parte de la hembra, y los machos no se sienten atraídos por ella.

Consejos para evitar la infertilidad en la perra

  • Hacer chequeos veterinarios periódicos a la perra para detectar pronto posibles patologías de su aparato reproductor.
  • Acudir al veterinario ante síntomas como el sangrado fuera del celo, más de dos celos por año o cualquier tipo de secreción a través de la vulva.
  • Una vida sana ayuda a prevenir ciertas enfermedades, es decir, hay que asegurarse de que la hembra tiene una higiene y alimentación adecuadas.
  • Revisar a la hembra de can en casa, en el momento del baño y durante los juegos, ayuda a detectar posibles pólipos, tumores o quistes.
  • Como propietario, es muy importante que conozcas y aprendas a identificar las diferentes fases y características del celo en las perras.

Las revisiones veterinarias desde el primer celo ayudan a obtener diagnósticos precoces, que atajarán las patologías del aparato reproductor de la hembra lo antes posible. Sin embargo, frente a la gravedad que revisten enfermedades como las infecciones de útero, no hay otra opción que la extirpación de este y de los ovarios. Y es que el bienestar y la vida de la perra son más importantes que conseguir su fertilidad a toda costa.

tags: #fertilidad #de #las #perras #causas #y

Publicaciones populares: