Fiebre en Niños: ¿Cuándo Acudir al Médico?
La fiebre en niños es un síntoma común que a menudo despierta inquietudes en los padres. La pregunta "¿Mi hijo tiene fiebre, ¿cuándo debo acudir a urgencias?" es frecuente, y entender los factores que rodean la fiebre es crucial para tomar decisiones informadas.
La fiebre, en sí misma, es un síntoma y, en la mayoría de los casos, indica la presencia de una infección. Aunque la fiebre puede ser llamativa, lo más relevante es identificar la causa subyacente de la fiebre que puede estar asociada a diversas infecciones.
Aspectos clave sobre la fiebre en niños
- La fiebre es un síntoma, y el enfoque debe centrarse en la causa subyacente de la infección.
- La respuesta de la fiebre a los antitérmicos no siempre indica gravedad.
- La valoración de un pediatra es esencial para diferenciar procesos infecciosos banales de aquellos que pueden ser más serios.
¿Qué hacer si el niño tiene fiebre?
En primer lugar, debe quedarse con la menor ropa posible. Si la temperatura es mayor de 38ºC se le debe administrar un antitérmico. Los más frecuentes son el paracetamol y el ibuprofeno. No es conveniente alternar paracetamol con el ibuprofeno en la administración. A la media hora de haberle administrado el antitérmico, si la fiebre es alta, puede darle al niño una ducha o baño con agua tibia.
Es importante estar atentos a cualquier cambio significativo en la temperatura del bebé, especialmente si se acompaña de otros síntomas de malestar. Si bien las pequeñas variaciones pueden ocurrir naturalmente, la mayoría de ellas no son motivo de preocupación y pueden atribuirse a factores como la actividad física o el entorno.
Control de la temperatura del ambiente: Regula la temperatura de la estancia. Viste al bebé con ropa ligera y transpirable para facilitar la pérdida de calor corporal. Aplica compresas frías en la frente, las axilas o la ingle del bebé para ayudar a reducir la temperatura corporal. Un baño tibio con agua a temperatura ambiente puede ayudar a bajar la fiebre y a aliviar el malestar.
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Recuerda que estas medidas son complementarias y no deben reemplazar la consulta con un profesional de la salud.
¿Por qué nos asusta tanto la fiebre?
El niño tiene fiebre y parece que se paraliza el mundo. Pero… ¿de verdad tenemos que tenerle tanto miedo a la fiebre? Es una elevación de la temperatura corporal por encima de los límites establecidos como normales que son 38º o más rectal, o 37.5ºC axilar. La causa más frecuente son las infecciones. La fiebre no es una enfermedad, es un síntoma, al igual que los vómitos, la diarrea, la mucosidad nasal o la tos. No debemos darle más o menos importancia que la que tiene.
¿Cuál es la mejor forma de tomarle la temperatura a un bebé?
En los lactantes pequeños lo más rápido y fiable es la temperatura rectal con un termómetro digital el cual sólo hay que introducir medio centímetro y comprobaréis como a los pocos segundos pita. A esa temperatura debemos restarle medio grado por lo tanto una temperatura de 38ºC rectal, equivaldrá a 37.5ºC axilar. En los niños más mayores recurriremos al termómetro digital axilar o a termómetros infrarrojos sin contacto aunque aquí os digo que la variabilidad en función de la calidad del dispositivo puede ser importante.
¿Y por qué sube la temperatura?
Para defendernos y no es que seamos masoquistas, no. La fiebre no es el enemigo, todo lo contrario, es nuestra primera barrera defensiva para luchar contra las infecciones. La fiebre activa nuestro sistema inmunitario para fabricar glóbulos blancos y anticuerpos que lucharán contra la infección. Los virus y las bacterias crecen a temperaturas más bien bajas, en torno a 37ºC. Cuando nuestro organismo detecta un agente extraño, lo primero que hace, es elevar la temperatura para eliminar al gérmen.
¿Debemos tratar la fiebre de un bebé o de un niño?
No tratamos la fiebre, tratamos el malestar. Es decir, si nuestro hijo tiene 38ºC y está bien, tranquilo y sin malestar, déjale. No le des medicinas, aunque tu madre insista y no pare de dar vueltas por el salón con los ojos como platos reprochándote: ”Estas cosas nuevas que hacéis ahora… no las entiendoDesabrígale y vigílale. En ese momento su cuerpo se está defendiendo, ya está haciendo su labor.
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Si por el contrario tiene 38ºC y además tiene dolor, está muy irritable o la fiebre le da nauseas y vomita; entonces sí es el momento de tratar. Le damos paracetamol porque no se encuentra bien, independientemente de su temperatura.
Cómo bajar la fiebre en un bebé o en un niño
Tenemos las medidas físicas y los antitérmicos: Las medidas físicas consisten en desabrigar al niño. Y si digo desabrigar quiero decir justamente eso: quitar ropa. La antigua costumbre de cubrir a los niños con 3 mantas para que “sude la fiebre” es mal remedio. Si les abrigamos, aumentará más la temperatura y se encontrarán peor. Quítale la ropa, déjale fresquito.
- Ofrécele agua con frecuencia; la fiebre tiende a deshidratar a nuestros hijos, por lo que ten a mano siempre la botella de agua.
- Intenta mantener una temperatura ambiente neutra (22-24ºC).
- Si quieres darle un baño que sea de agua tibia. Nunca fría.
Si la temperatura es alta (39º o más) o el niño está muy molesto, recurriremos a los antitérmicos: Paracetamol (a partir de cualquier edad) e Ibuprofeno (en mayores de 6 meses). Es conveniente empezar siempre por paracetamol, tiene menos efectos secundarios. Lo podemos dar cada 4-6 horas a las dosis recomendadas por tu pediatra según los kilos de peso (no se calculan por edad, si no por Kg de peso).
Pregunta estrella: ¿Es conveniente alternar paracetamol e ibuprofeno? La respuesta es NO. Reconozco que es una práctica muy extendida. Pues bien, esta recomendación no está justificada y tiene más riesgos que utilizar un solo antitérmico a las dosis correctas. En casos puntuales tu pediatra podría recomendártelo.
No esperes que le baje la temperatura inmediatamente. “Es que le he dado el paracetamol hace media hora y sigue con fiebre”. No pasa nada, el antitérmico hará su función, pero no es inmediato. Además, recordad que el organismo seguirá luchando por mantener una temperatura alta para combatir la infección. No os asustéis si sólo baja medio grado; si con ese medio grado el niño ya se encuentra mejor, es suficiente. Recordad: tratamos el malestar.
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Hay padres que vienen a la consulta en la primera hora de fiebre cuando en la mayoría de los casos aún la enfermedad no ha dado la cara y otros, sin embargo, pecan de prudentes y esperan en sus casas más tiempo del recomendable.
Cuándo Acudir al Pediatra con un Niño con Fiebre
- En lactantes menores de 3-6 meses.
- Si tiene fiebre más de 24-48 horas en niños menores de 2 años.
- Si tiene fiebre más de 3 días en niños mayores de 2 años.
- Si está decaído a pesar de bajar la fiebre, o tiene un llanto muy intenso, irritable.
- Si rechaza la alimentación o los líquidos.
- Si aparecen manchas en la piel. Ojo con las manchas rojo vino que al estirar la piel con los dedos no desaparecen. Se llaman petequias y es motivo de acudir a Urgencias.
- Si observáis alguna circunstancia que vosotros mismos consideréis inusual y os preocupe. No tengáis miedo de preguntar, para eso estamos.
Cuándo Acudir a Urgencias con un Bebé o con un Niño con Fiebre
- Temperatura superior a 40º mantenida.
- Fiebre alta y alguna enfermedad crónica grave (cardiopatías, inmunodeficiencias…)
- Convulsiones.
- Dificultad para respirar o para mantenerse despierto.
- Rigidez de nuca o dificultad/dolor para flexionar el cuello.
- Manchas en piel de color rojo vino o moradas que no desaparecen al estirar la piel.
¿Cuándo debo solicitar valoración médica en el día?
Se debe solicitar valoración médica en el mismo día en los siguientes casos: Fiebre: se trata de un bebé menor de tres meses con fiebre igual o superior a 38º, o a cualquier edad si existe fiebre asociada a otros síntomas de alarma en respiración, piel o comportamiento o la fiebre es superior a los 40º. Los mocos no son un dato de alarma. Fiebre de más de 40,5º o fiebre durante cinco o más días.
Síntomas de preocupación
Existen ciertos síntomas que, como padres, deben generar preocupación y motivar la visita a urgencias:
- Somnolencia.
- Dificultad respiratoria.
- Convulsiones.
- Lesiones en la piel llamadas "petequias" (moradas y no desaparecen al hacer presión).
Aunque la fiebre, incluso en su manifestación más elevada, no causa daño, ciertos síntomas pueden indicar la necesidad de atención urgente. La somnolencia, dificultad respiratoria y otros signos específicos deben ser evaluados por un pediatra experimentado para determinar la gravedad del proceso infeccioso subyacente.
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