El Chico y la Garza: Funciones Narrativas en la Obra de Hayao Miyazaki
Para la que se considera su última incursión en el cine, el legendario animador japonés Hayao Miyazaki ha elegido la pura abstracción. El chico y la garza aborda temas como el tiempo y el destino mientras se sumerge en otros mundos: la variedad multidimensional y, tal vez, la humilde vida humana del más allá.
Un Comienzo en el Mundo Mortal
El chico y la garza empieza directamente en un reino mortal que reconocemos: un adolescente, Mahito (Soma Santoki), pierde a su madre el tercer año de la Segunda Guerra Mundial, cuando su hospital es bombardeado por los Aliados. Esta terrible calamidad, que presencia de cerca, sume a Mahito en el lacónico estupor del duelo, que se mezcla con el estupor lacónico más genérico del comienzo de la pubertad.
Un tiempo después de la tragedia, el padre de Mahito, Shoichi (Takuya Kimura) -un industrial que saca provecho de la guerra- traslada a la familia de Tokio a una finca rural cercana a su fábrica y al hogar de la tía materna de Mahito, Natsuko (Yoshino Kimura), que está a punto de casarse con Shoichi y lleva en su seno al que pronto será el hermanastro de Mahito.
La Expansión de la Narrativa
Un escenario familiar para una historia de madurez. Un joven que se enfrenta a una pérdida inimaginable mientras lucha para adaptarse a las nuevas realidades. Pero Miyazaki no se entretiene en lo familiar. Es fantasioso y poseedor de una imaginación extraña e idiosincrática. Sus creaciones resultan a la vez caprichosas y aterradoras.
El chico y la garza -que se titula ¿Cómo quieres vivir? en Japón- se expande a medida que avanza la cinta, dejando de lado el dramatismo de su primer acto por un viaje alocado a través de las múltiples puertas de la posibilidad de una línea temporal infinita.
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Detalles y Belleza Entrelazada con Fealdad
Todo se dirige hacia un desenlace emocional concreto, pero Miyazaki se toma su tiempo, alegre y discursivo, para llegar a él. El cineasta está obsesionado (una virtud en la mayoría de los casos, pero a veces un defecto) con los infinitos detalles de sus diseños. El chico y la garza se recrea en su belleza -sus islas barridas por el viento, sus deliciosas representaciones del Japón rural y sus viejecitas, cuya peculiar forma de hablar esconde un auténtico tesoro de secretos- al tiempo que provoca al público con su fealdad.
Chorros de sangre y vísceras de pescado brotando de un vientre abierto en canal. Unos periquitos fascistas asesinos intentan devorar a varias personas. La garza del título es un grotesco demonio embaucador, una cabeza de humanoide que asoma por el pico abierto de un pájaro y habla con dureza, con un amargo tono cómico, en la interpretación de voz de Masaki Suda, que resuena tosca y espeluznante.
Humanismo y la Extrañeza de la Existencia
Pero muchos de esos ingredientes desagradables son acogidos gradualmente por la visión humanista (y avianista) que Miyazaki tiene de las cosas. Capturar la extrañeza de la existencia -su horrible aplastamiento y su sobrecogedora belleza entrelazadas- es la forma en que Miyazaki ata sus vuelos fantasiosos a algo parecido a una experiencia que se puede contar. ¿Quién no se ha enfrentado en algún momento de su vida a lo profano y lo sublime a la vez, con o sin pelícanos amenazantes?
Esa relación solo se descubre en una lectura posterior más detenida de El chico y la garza y de muchas otras películas de Miyazaki. Su obra puede resultar alienante, su gramática cinemática entrecortada y libre. El chico y la garza salta erráticamente de un momento a otro; las nuevas reglas se descartan con la misma velocidad con la que se introducen. Hay mucho que procesar y mucho que mantener unido como una aventura narrativa cohesionada.
Acumulación de Conceptos
En El chico y la garza, Miyazaki sigue acumulando más y más conceptos hasta el final. Uno no debería preocuparse demasiado: Miyazaki se ha ganado el derecho a la invención repentina y confusa, a la tangente indulgente. Aun así, mi limitado cerebro occidental anhela una forma más estable al ver sus películas, desea en vano metáforas completas y las satisfactorias llamadas de atención de una historia contada de forma más directa.
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Aun así, hay mucho que saborear en El chico y la garza: su esplendor visual y su encantadora insistencia en el significado indeleble de la vida, tejida y cosida por la elección de cada día y el asombroso azar, una filosofía benévola de alguien que nació durante la guerra más aniquiladora de la historia y que ahora llega al final de su glorioso arco celeste en un momento en que la historia amenaza con repetirse. Ojalá todos compartamos algún día el persistente amor de Miyazaki por el grano del mundo tal como se nos revela: pesadilla y sueño maravilloso a la vez.
Inspiración Literaria: ¿Cómo Vives?
Lo de que Hayao Miyazaki se había retirado fue un poco fingir un drama; apenas un par de años tras el estreno de El viento se levanta (2013), teníamos noticias de que estaba en marcha una nueva producción “postretirada”. A mí, que soy fan de Ghibli desde que descubrí las obras del estudio, la verdad es que me parece bien. La cuestión es que, con un par de años de retraso -el estreno estaba previsto para 2020, en coordinación con los Juegos Olímpicos en Tokio-, este verano llegará a las carteleras niponas ¿Cómo vives?.
Y, aunque no se suele hablar mucho de ello, las películas de Miyazaki están basadas en obras que le han gustado mucho. ¿Cómo vives? Sufrió un revival, resucitó a ojos de los lectores si así lo preferimos, en 2018. Por supuesto una de las razones fue el anuncio de Miyazaki de usar esta novela, una de sus favoritas en palabras del director, como inspiración para su trabajo. Pero la película de Ghibli no fue la única causa de que las ventas se dispararan.
El principal motivo fue la publicación, en 2017, de su adaptación en versión manga que se convirtió en 2018 en el libro más vendido en el país nipón. Bajo el título Kimitachi wa dō ikiru ka (¿Cómo vivís?), fue dibujado por Haga Shōichi y desde entonces ha vendido más de dos millones de copias.
Genzaburo Yoshino y ¿Cómo Vives?
Volviendo a la novela original, nos encontramos con Genzaburo Yoshino (1899 - 1981), escritor y periodista. Fue además editor, y como tal el escritor Yamamoto le hizo cargo de la serie Una biblioteca para jóvenes japoneses. El último volumen de la serie, publicado al principio como un libro infantil en 1937, fue precisamente ¿Cómo vives?.
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¿Cómo vives? nos permite seguir a Koperu, un estudiante de quince años que vive con su madre tras el fallecimiento de su padre y que no se distingue, en apariencia, del resto de adolescentes de la época. Kotaru está, sin embargo, en una edad en que se empiezan a plantear cuestiones.
Muchas de ellas están relacionadas con pasar a formar parte un grupo más grande, la sociedad, y aprender a relacionarse con otros de acuerdo a las normas que se establecen tácitamente en la misma. Es así porque el texto se divide en dos: por una parte tenemos una narrativa más clásica en la literatura juvenil en la que, con un lenguaje más desenfadado y simple, asistimos a las aventuras de Kotaru, a su día a día y las anécdotas que pueblan su vida.
Su tío le ayuda en lo posible y, más tarde, en la soledad de su habitación, redacta cartas en un cuaderno con el objetivo de regalárselo en algún momento a Kotaru. ¿Cómo vives? es un texto complicado de justificar desde una perspectiva moderna y no obedece a lo que podemos entender como novela ya que la parte de moraleja -moralina en algún extremo- supera con creces la narrativa.
Es quizás más certero definir el libro como una sucesión de relatos que tienen por protagonista al mismo joven. ¿Cómo vives? es un libro que encaja en el universo personal que Miyazaki.
El Estilo de Miyazaki y la Naturaleza
Pese a haber dirigido varias películas de gran interés con anterioridad, Hayao Miyazaki comenzó a ser conocido gradualmente fuera de Japón tras “El viaje de Chihiro” (2001). Uno de los rasgos del estilo de Miyazaki es la sencillez con la que, apoyándose en un dibujo claro y meticuloso, articula narrativas y propone personajes reconocibles como portadores de valores en los que es fácil identificarse.
La naturaleza es, sin duda, el gran telón de fondo de su cine: una naturaleza bella y frágil, indefensa y sin capacidad de rebelarse frente a las ambiciones destructivas humanas. Otro gran devoto de la naturaleza, el filósofo y escritor J. R. R. Tolkien, propone seres que, como los Ents o Tom Bombadil, son activos en su defensa, mientras que Miyazaki enfatiza la responsabilidad humana en la defensa de un mundo que fue puro y estable y es o fue hogar de deidades.
Pero ambos convergen en una acerada crítica de la industrialización y en el protagonismo de la magia, ampliamente explorada en sus creaciones. Estos mundos, el industrial y el mágico, se expresan a través de los objetos. Los de Tolkien (los anillos, los palantiri o algunas espadas con un poder sobrehumano) son ancestrales y son el producto de tecnologías y potencias creadoras más allá de la capacidad, y aún del entendimiento, de las culturas humanas.
Son un legado, a menudo pesado e indeseable. Por el contrario, los objetos de Miyazaki expresan una integración y una intimidad indisociables entre la magia y la naturaleza, en un equilibrio que las personas deben proteger activamente. El bien está a nuestro alcance, parece sugerir Miyazaki, y para que dé sus frutos las personas debemos emplearnos a fondo sin desfallecer, perseverando en la comprensión y la defensa a ultranza de la armonía.
Libertad y Objetos Mágicos
El anhelo humano por la libertad confluyen en Jiro Horikoshi, protagonista de «El Viento se Levanta” y única figura histórica que Miyazaki ha llevado a la pantalla. Horikoshi posee perseverancia y creatividad, virtudes que Miyazaki admira profundamente y que impregnan sus relatos.
El aire es también el gran lienzo en el que los personajes pueden pintar sus deseados horizontes de libertad, utilizando tanto sus propios poderes mágicos, Howl de “El castillo ambulante”, como una sencilla escoba voladora, la de la joven Kiki en «Nicky, la aprendiz de bruja”. Esta escoba es un símbolo de independencia y crecimiento, y es también una inculturación europea en el imaginario japonés de Miyazaki.
También Laputa, la isla voladora de «El Castillo en el Cielo», debe su inspiración a la imaginación occidental, concretamente a la isla homónima del gran clásico literario de Jonathan Swift, “Los viajes de Gulliver”. Laputa no es sólo un refugio en las nubes, es también un legado de sueños y ambiciones perdidas.
En el mundo de Miyazaki, volar es una búsqueda de belleza y una huida poética de las limitaciones de la realidad. El castillo ambulante de Howl es una construcción orgánica, bella, imponente y compleja, un híbrido de tecnología steampunk y magia artesana. Se mueve y cambia de forma, tiene personalidad y funciones propias de un ser vivo, y es el hogar y el refugio de los personajes principales.
Lo impulsa Calcifer, un demonio del fuego de naturaleza profundamente dual, constructivo y destructivo, agrio y amistoso, distante y sensible. El castillo, muy transformado desde la novela original de Diana Wynne Jones, es uno de los despliegues más fascinantes de la fantasía de Miyazaki.
Entidad eminentemente mágica, indiferente a las leyes de la física, sus puertas conectan con distintos espacios y realidades exteriores (como el túnel del inicio de “El viaje de Chihiro”) mientras, al desplazarse por paisajes tanto grandiosos como íntimos, es una metáfora de la búsqueda de la identidad y el destino, búsqueda que exige capacidad y valentía para adaptarse y cambiar. Visualmente es deslumbrante, con sus torres con troneras y cañones que parecen ojos de foca, sus fumarolas, sus engranajes visibles y sus patas de ave, su frágil fortaleza. Este castillo es pariente próximo de la torre misteriosa de “El chico y la garza”.
En los filmes de Miyazaki hay numerosas armas convencionales, desde pistolas a mosquetes, tanques, cañones y bombarderos. Su protagonismo es grande en “La princesa Mononoke”, en contraste con las armas elementales de San, la princesa, confrontando la tecnología humana con la naturaleza espiritual del bosque y su mundo.
El arco del protagonista masculino, Ashitaka, es convencional hasta que una maldición hace que sus flechas adquieran una certeza y una fuerza sobrenaturales, escapando a su control y comportándose de manera mágica. Otros objetos, los amuletos, son plenamente mágicos y no cambian su naturaleza.
Representan la identidad (el colgante de San), el fortalecimiento del autoconcepto de Sophie -maravilloso personaje de “El castillo ambulante”-, simbolizado por un anillo, o el cristal de la bondadosa e inocente Sheeta en “El castillo en el cielo”, que emite luz en momentos de peligro, recordando al fascinante poder de la luz de Eärendil en el gran relato de J.R.R.
El Ecosistema de Studio Ghibli
La trayectoria de Hayao Miyazaki ha transcurrido en Studio Ghibli, un ecosistema de talentos y profesionales de gran nivel. En él destacan figuras como Joe Hisaishi, Isao Takahata y Toshio Suzuki, impulsores del legado de Ghibli.
Las bandas sonoras de Joe Hisaishi para Miyazaki incluyen «Mi Vecino Totoro», “La princesa Mononoke”, «El Viaje de Chihiro» o «El viento se levanta». Son composiciones simples y evocadoras, muy reconocibles y perfectamente adaptadas a cada secuencia, emoción y personaje. La admiración de Hisaishi hacia la música occidental se manifiesta en su elección de instrumentación y armonía, fusionada a veces con elementos de la música tradicional japonesa.
El cofundador del estudio, Isao Takahata -fallecido en 2018-, dirigió en 1988 «La Tumba de las Luciérnagas”, un desgarrador relato en clave realista sobre los horrores de la guerra y los bombardeos sobre Kobe, causantes de miles de muertes de civiles. Huelga decir que siempre que se vuelve a ver, la película mantiene su dramática vigencia.
Los desastres de gran magnitud también aparecen en “El viento se levanta” o “El chico y la garza”, dibujando los perfiles de los grandes traumas colectivos del S. Toshio Suzuki ha facilitado y acompañado el trabajo singular de los distintos directores del estudio. Su identidad como productor está detrás de todos los títulos reseñables de esta gran factoría.
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