Hernia Inguinal en Niños: Causas, Síntomas y Tratamiento
Una de las consultas frecuentes para los Pediatras y Cirujanos Infantiles es sobre la aparición de masas en la región inguinal o escrotal. La hernia inguinal es una de las afecciones quirúrgicas más comunes que afecta a la región inguinal (ingle) del cuerpo. La hernia inguinal es un tipo de hernia que se produce en la ingle.
¿Qué es una Hernia Inguinal?
Tal y como indica el Instituto Nacional del Cáncer (NIH), la hernia inguinal es un abultamiento del contenido del abdomen a través de un punto débil en la parte inferior de la pared abdominal. Una hernia es la salida de un determinado órgano fuera de la zona anatómica donde debería estar localizado, generalmente a través de un orificio natural o de un punto débil de la pared que lo contiene. Una hernia inguinal consiste en la salida de parte del intestino desde el interior de la cavidad abdominal hacia el canal inguinal (la ingle). La hernia inguinal es la salida de parte del intestino, o de otro órgano abdominal, por un orificio de la pared abdominal, que se extiende hasta la ingle. Una hernia ocurre cuando un órgano (normalmente el intestino) sale a través de un punto débil o pared muscular delgada.
En los niños, este tipo de hernias son congénitas y se deben a la falta del cierre del conducto peritoneo-vaginal. La hernia inguinal se produce por la persistencia de una comunicación entre la cavidad abdominal y el escroto, que permite la salida del contenido abdominal por un saco herniario (conducto peritoneovaginal) a través del anillo inguinal, hacia la ingle y el escroto (en los varones) o los labios mayores (en las mujeres). La hernia inguinal aparece como un abultamiento en la ingle o en el escroto del bebé. Este tipo de protrusiones inguinales son más comunes en los hombres, por la anatomía de la zona inguinal, desarrollándose en la ingle y pudiendo bajar hasta el escroto.
Hernia Inguinal vs. Hidrocele Testicular
Dos de las afecciones más comunes en la región inguinal y escrotal de los niños son las hernias inguinales y los hidroceles testiculares. Aunque pueden parecer similares, son diferentes en su naturaleza, presentación y tratamiento.
- Hernia Inguinal: Ocurre cuando una parte del intestino o del tejido abdominal protruye a través de un punto débil en la pared abdominal, específicamente en la región inguinal. Esto puede resultar en un bulto o masa visible en el área de la ingle o hasta el escroto, que puede aumentar de tamaño al toser, llorar o hacer esfuerzo.
- Hidrocele Testicular: Es la acumulación de líquido en el saco escrotal que rodea el testículo. Un hidrocele generalmente se presenta como un bulto indoloro y suave en el escroto que puede aumentar y disminuir de tamaño.
Diferencias Clave
- Causa: La hernia inguinal se produce por la falta de cierre de la comunicación entre la cavidad abdominal y el escroto, mientras que un hidrocele se produce al quedar atrapado líquido peritoneal en la cavidad escrotal cuando se cierra el conducto peritoneo vaginal.
- Síntomas: Las hernias pueden causar dolor y malestar, mientras que los hidroceles generalmente son indoloros.
- Tratamiento: Las hernias inguinales a menudo requieren cirugía para corregir el defecto, mientras que los hidroceles en la mayoría de los casos se resuelven sin intervención.
Causas de la Hernia Inguinal
En los niños o bebés pueden desarrollar hernias inguinales debido a que el revestimiento de los órganos del abdomen no se cierra correctamente durante el desarrollo fetal y el intestino sale por allí. Durante el embarazo, los testículos del feto se desarrollan en el interior del abdomen. Es a partir del 7º mes de gestación cuando inician su camino hacia las bolsas escrotales, a través de un tubo, que en cierto momento tienen tanto los niños como las niñas, y que se denomina conducto peritoneovaginal. El tubito que finaliza en el escroto de los niños, y en los labios mayores de las niñas, habitualmente se cierra antes del nacimiento.
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A día de hoy, se considera que las hernias inguinales tienen un componente tanto congénito como adquirido. La mayoría de las hernias en adultos pueden explicarse por rasgos y hábitos adquiridos a lo largo de la vida, sin embargo, hay pruebas que sugieren que la genética también influye. Por otro lado, algunos niños nacen con la predisposición genética a padecer hernias inguinales.
Las hernias inguinales pueden aparecer a cualquier edad y son más frecuentes en varones que en mujeres. La hernia inguinal ocurre entre 1 y 4 de cada 100 niños, es mucho más frecuente en varones que en niñas (6/1) y afecta sobre todo al lado derecho (60%). Es una situación más frecuente en niños que en niñas y en prematuros. Afecta a 5 de cada 100 niños.
Tipos de Hernia Inguinal
- Hernia inguinal indirecta: Son las más frecuentes. Son de causa congénita (de nacimiento) y mucho más frecuentes en varones. Se deben a alteraciones durante el desarrollo fetal que llevan a que el anillo inguinal (por donde pasan los testículos hacia el escroto al nacer) no se cierre bien, favoreciendo posteriormente el paso del intestino por ese anillo hacia el canal inguinal.
- Hernia inguinal directa: Se deben a la degeneración y pérdida de fuerza de los músculos de la pared abdominal. Se observan a edades avanzadas y casi únicamente en varones. Aparecen de forma progresiva. Las vísceras entran por la pared abdominal que está rota, rodean el canal inguinal y van hacia el exterior. protruye a través de un punto débil en la pared posterior del canal inguinal y suele ser causada por el desgaste muscular con la edad. Ocurre cuando el tejido sobresale a través de un punto débil en la pared abdominal, generalmente en una zona fortalecido por los músculos.
- Hernia femoral: este último tipo de hernia se produce cuando el contenido abdominal (como el intestino) empuja a través del conducto femoral, justo debajo del ligamento inguinal.
Síntomas de la Hernia Inguinal
Los síntomas de una hernia inguinal pueden variar en función de la gravedad de la misma. Estos síntomas suelen manifestarse en la región afectada y pueden ser una señal de que la hernia está desarrollándose o complicándose. La mayoría de hernias no producen molestias. Lo más frecuente es que los padres noten un bulto en la ingle del niño, que se puede extender hacia la bolsa de los testiculos (escroto). En las niñas puede notarse un bulto en los genitales, en los labios mayores.
En los niños son asintomáticas y puede sobresalir (y hacerse visible) al llorar o toser. En el caso de los niños recién nacidos, la hernia a veces se hace visible cuando llora, tose o hace algún esfuerzo intestinal, pero no siempre es así. En niños más grandes, la hernia se hace más notoria al toser o durante la evacuación intestinal. A veces se puede notar el bulto en un niño que está irritable y tiene dolor.
Por lo general el paciente que presenta una hernia inguinal refiere un bulto o tumefacción en la región inguinal. Una de las manifestaciones más evidentes de una hernia inguinal es la tumefacción o bulto que aparece en la región de la ingle. Este bulto puede desarrollarse gradualmente y, frecuentemente, se nota más al estar de pie o durante actividades físicas. La protuberancia puede fluctuar en tamaño y puede resultar más prominente al toser o hacer esfuerzos.
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El dolor asociado con una hernia inguinal puede variar desde un malestar leve hasta un dolor intenso. Este dolor suele aumentar con esfuerzos físicos, como levantar objetos pesados, toser o hacer ejercicios. Por lo general, se describe como una sensación de presión o ardor en la zona afectada. En caso de aparición de dolor de gran intensidad hay que descartar la aparición de una complicación: la incarceración herniaria.
Los esfuerzos que aumentan la presión en el interior del abdomen (coger pesos, hacer fuerza para ir al baño, tos, etc.) favorecen que el contenido intestinal salga por el conducto inguinal y la hernia aparezca. Por el contrario, tumbarse suele favorecer que el intestino penetre de nuevo en el abdomen.
Más allá de la tipología, la mayoría de los pacientes presentan un bulto o dolor inespecífico en la ingle característico del cuadro. Aparición de un bulto o tumefacción en la región inguinal, es decir, en los pliegues donde se unen el abdomen y los muslos. Sensación de ardor o dolor, a menudo inespecífica, en el área del bulto.
Complicaciones
En algunos casos, la hernia inguinal puede presentar complicaciones, cuando el contenido queda atrapado (hernia encarcelada). Afección de los tejidos cercanos. En la mayoría de hernias inguinales que no son tratadas quirúrgicamente, el tamaño va aumentando. No todas las hernias son peligrosas en sí mismas, pero generalmente no desaparecen por sí solas y, en raras ocasiones, pueden derivar en complicaciones mortales si no se detectan a tiempo.
- Hernia encarcelada: El contenido abdominal de la hernia puede quedar atrapado en un punto, hasta llegar a obstruir el intestino. Se trata de una hernia que queda atrapada en la ingle o en el escroto y no puede reducirse, es decir, no puede volver al interior de la cavidad abdominal, ni de forma espontánea ni tras ser manipulada por el paciente o por el médico. Suele ser debido a una inflamación del intestino que está herniado, que impide que vuelva a su lugar. En ocasiones, el tejido que protruye puede quedarse atrapado en la pared abdominal o el escroto, un fenómeno conocido como encarcelamiento.
- Hernia estrangulada: La hernia encarcelada, anteriormente mencionada, puede cortar el riego sanguíneo a parte del intestino, provocando una estrangulación. Consiste en la falta de llegada de sangre a la parte del intestino herniada. Se produce porque las venas y arterias que llevan el riego a la zona de intestino herniada son comprimidas, generalmente a nivel del anillo inguinal. La falta de riego produce un intenso dolor espontáneo y a la palpación de la zona herniada, que puede acompañarse de fiebre y malestar general intenso. Requiere una operación quirúrgica de urgencia para evitar la muerte de esa zona del intestino. Al cortarse el suministro de sangre, el tejido intestinal empieza a sufrir isquemia o falta de oxígeno, lo que provoca necrosis (muerte del tejido). La necrosis intestinal es irreversible y, si no se trata rápidamente, lleva a una perforación intestinal. Esta afección provocar una disminución de la cantidad de sangre que llega al intestino. De hecho, una de las complicaciones de la hernia inguinal es la estrangulación por la compresión de los tejidos, que dificulta la vascularización de los mismos, pudiendo provocar la isquemia y la posterior necrosis. En estos casos, la cirugía es obligatoria y de urgencia. El principal riesgo de la hernia es que el intestino deslizado quede atrapado en el canal inguinal y no se reintroduzca en la cavidad, cosa que puede ocurrir de forma espontánea. A esta situación se le denomina incarceración o hernia incarcerada. El riesgo de incarceración es mayor en el primer año de vida: 30% en los menores de 3 meses, un 24% a los 6 meses, y un 14% al año de vida.
Diagnóstico de la Hernia Inguinal
La detección de una hernia inguinal generalmente se basa en la observación de síntomas y una evaluación médica. El diagnóstico de una hernia inguinal se realiza mediante la historia clínica y la exploración. El médico palpa en la zona de la ingle y por dentro del escroto, y suele solicitar al paciente que tosa para ver si la hernia sale o no de la cavidad abdominal. El diagnóstico de una hernia inguinal se lleva a cabo mediante un examen físico en el que el médico palpa la zona afectada para identificar la protrusión.
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El diagnóstico de una hernia inguinal comienza con un examen físico en el que el médico palpa el área inguinal mientras el paciente está de pie o hace maniobras que aumentan la presión intraabdominal, como toser. En este examen, se puede observar o sentir un bulto en el área inguinal que se hace más evidente al ejercer presión. En algunos casos, especialmente si la hernia es pequeña o en pacientes con sobrepeso, puede ser necesario realizar estudios de diagnóstico por imagen. La ecografía es el método más común para confirmar el diagnóstico y valorar el tamaño y la localización exacta de la hernia. La ecografía y la TAC son útiles para la detección de pequeñas hernias. En MIDIAGNOSTICO, te ofrecemos tu prueba de diagnóstico por imagen para la detección de la hernia inguinal de forma rápida y sencilla.
Tratamiento de la Hernia Inguinal
El tratamiento inicial puede incluir recomendaciones para evitar actividades que agraven la condición. El tratamiento de la hernia inguinal generalmente depende de la gravedad de la condición y de la presencia de síntomas. En hernias pequeñas y asintomáticas, o en pacientes con alto riesgo quirúrgico, se puede optar por el seguimiento con controles periódicos. Todas las hernias inguinales en los bebés requieren cirugía antes de que ocurran complicaciones, para colocar las asas intestinales en su sitio y reforzar la pared muscular abdominal debilitada o mal cerrada.
El tratamiento definitivo para reparar la hernia inguinal es la cirugía, conocida como herniorrafia. De hecho, es el único método, tras el cual podrás retomar tus actividades normales. El tratamiento de la hernia es el cierre quirúrgico de esta comunicación anómala (herniorrafia). En la cirugía se procede a separar el conducto de los elementos del cordón inguinal (vasos gonadales y conducto deferente) y cerrarlo mediante un punto.
En el caso de hernias estranguladas y encarceladas, se debe llevar a cabo una intervención quirúrgica de urgencia en la que se saca el intestino del conducto inguinal.
Opciones Quirúrgicas
La cirugía para reparar una hernia inguinal puede realizarse mediante técnicas abiertas o laparoscópicas. En ambos casos, el objetivo es devolver el contenido herniado a su posición normal y reforzar la pared abdominal, generalmente con una malla sintética que reduce la probabilidad de recurrencia. La elección de la técnica depende de factores como el tamaño de la hernia, el estado de salud del paciente previo a la intervención y la experiencia propia del cirujano, entre otras muchas cosas.
- Hernioplastia abierta: Consiste en una incisión en la ingle para acceder a la hernia y repararla con una malla sintética que refuerza el área debilitada. Suele realizarse con anestesia general o raquianestesia (anestesia epidural).
- Cirugía laparoscópica: Este procedimiento es menos invasivo que la cirugía abierta y se realiza, generalmente, con anestesia general. El cirujano realiza varias pequeñas incisiones en la región abdominal. A través de una de estas incisiones se introduce un laparoscopio, un instrumento con una cámara que permite visualizar el interior del abdomen.
- Cirugía Inguinal Robótica: La cirugía inguinal con cirugía robótica es una técnica avanzada y mínimamente invasiva que permite la reparación de hernias inguinales con mayor precisión y mejores resultados para el paciente.
- Cirugía Extraperitoneal Total (TEP): la malla se coloca entre la musculatura y el peritoneo, sobre el punto de ruptura. Esta intervención tiene una tasa muy baja de complicaciones postoperatorias.
Una pregunta habitual ante esta intervención es si se va a poner “una malla”. La respuesta es que no, puesto que a la pared muscular del niño no le pasa nada (¡son indirectas!). Una vez cerrado el conducto anómalo desaparece el riesgo. Esto no significa que al cabo de unos años el paciente no pueda desarrollar una hernia del tipo adulto.
El procedimiento se suele realizar mediante cirugía sin ingreso y la recuperación es rápida, reincorporándose a sus actividades en 48-72 horas. En ocasiones (un 15%), el niño al que se ha operado un lado puede tener al cabo de unos meses una hernia en el lado contrario.
Cuidados y Seguimiento
Es crucial que los padres consulten a un pediatra o cirujano pediátrico ante cualquier signo de preocupación, como bultos inusuales o dolor en la región inguinal o escrotal.
- Para hernias inguinales: Una vez diagnosticada la hernia se debe proceder a su reparación, se debe dar a los padres instrucciones de vigilancia ante situaciones de estragulación o incarceración que precisen atención médica inmediata. La cirugía es la solución más efectiva. Es un procedimiento seguro que generalmente se realiza de forma ambulatoria.
- Para hidroceles: Si el hidrocele es asintomático, a menudo solo se necesita seguimiento. Si el hidrocele persiste más allá del primer año o causa malestar, es recomendable consultar a un especialista.
En general el pronóstico de la hernia inguinal es bueno. A veces la hernia puede reaparecer años después de la operación. La cirugía suele hacerse de manera ambulatoria y consiste en reintroducir el intestino en la cavidad abdominal y fortalecer la pared abdominal, generalmente con una malla, para evitar que pueda volver a salirse.
Tabla Comparativa: Hernia Inguinal vs. Hidrocele Testicular
| Característica | Hernia Inguinal | Hidrocele Testicular |
|---|---|---|
| Causa | Falta de cierre de la comunicación entre la cavidad abdominal y el escroto | Acumulación de líquido peritoneal en la cavidad escrotal |
| Síntomas | Dolor y malestar, bulto visible | Generalmente indoloro, bulto suave |
| Tratamiento | A menudo requiere cirugía | Puede resolverse sin intervención; cirugía si persiste |
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